EL LOCO DE CIUDADFRÍA XIII

12 10 2017

Tomé nota mental para decírselo a mi esposa. Ella se lo haría llegar a la interfecta. No dije ni pio, deseando que el loco me diera su versión de unos hechos que ya conocía. Estaba seguro de que no desentonarían mucho. Si por algo se caracterizaba el  loco era por su sinceridad y por no tener pelos en la lengua. Seguíamos la carretera nacional. Pasamos un par de pueblos y la niebla se fue desdibujando en el aire. Ahora giré a la izquierda, la carretera comarcal nos llevaría a las montañas, que ya podían verse en el horizonte.   

 LOCOE

“ Ella, la chica, me echó un cable, que agradecí, cuando un profesional, de los que iban a tramitar allí sus papeles, intentó tomarme el pelo con muy mala baba, que no me sorprendió. Ahora está muerto y parte de la mierda que dejó atrás a cabo saliendo a la luz… ¡Así es la vida! Todo pasa, todo cambia y quien enmerdó a otro, acaba él enmerdado hasta las cejas. Si fuéramos menos idiotas nos daríamos cuenta de algo tan elemental y nos lo pensaríamos dos veces antes de señalar con el dedo al prójimo. 

  “Decidí que era hora de cambiar. Me puse en manos de una doctora, experta en dietética y casada, de la que me enamoré un poco, como el idiota que era y que soy. Bajé treinta kilos en seis meses, ayudado por el deporte. Me gusta la natación y soy un buen nadador. Me hice socio (me costó una buena pasta) de la piscina de un hotel y allí braceaba como una ballena al menos una hora diaria. Dio resultado, claro.  Allí conocí a dos señoras maduritas y de buen ver, que insistieron e insistieron, hasta sacarme una palabra. Acabe sacando la cabecita de mi caparazón de tortugo y nos hicimos amigos. Solíamos tomar un café en y charlar en alguna cafetería tras el baño. 

 -¿Se las tiró a las dos? 

 Mi intervención era mezquina, machista y sarcástica. Pero no pude evitarlo, el loco jalaba de mi pozo infecto cada vez que decía una palabra.

-No. Le aseguro que no fue porque yo no quisiera. Entonces era joven, mis testículos rebosaban de esperma, y tenía las ideas muy claras respecto al sexo y a la libertad que posee cada cual de disfrutarlo como le parezca oportuno… Tenía las ideas claras, pero el chip que me incrustaron en el colegio religioso continuaba haciendo sus bucles sin salida sobre el pecado y la culpa. 

 “Una de ellas me habló de un grupo esotérico. Yo había estado buscando… Buscando grupos espiritistas, asociaciones que estudiarán el fenómeno ovni hubo temas paranormales… 

-¿Le gustaban estas cosas? 

 -Era era un apasionado. Suena extraño, y más para usted, un científista  y materialista a ultranza, pero le aseguro que para el joven que yo era existían algunas preguntas fundamentales para las que necesitaba respuestas. Tales como: ¿tiene sentido vivir unos años y que luego se acabe todo? ¿Existe el más allá? ¿Somos una maldita casualidad de la vida o existen sentidos ocultos a que permanezcamos aquí y luego nos vayamos, sin haber aprendido nada?

  “Recuerdo que a pesar de mi timidez enfermiza me fui a la delegación de cultura e intenté informarme sobre si existían asociaciones de este tipo en nuestra ciudad. La señora madurita que me atendió puso cara de estar ante un loco y aquello me recordó que da lo mismo lo lejos que un loco se traslade, siempre será catalogado por los “cuerdos” con los que se encuentre como “el loco” que es. 

 LOCOE2

 “Todos los días practicaba técnicas de relajación, después de comer (siempre me gustó la siesta) y antes de dormir. Me venían muy bien, fui progresando y logré relajarme y controlar la angustia, el estrés y mis estallidos emotivos y coléricos. Al cabo de unos meses comencé a ver fosfenos y sucedieron cosas muy extrañas. De pronto se abrió una puerta, la puerta del conocimiento y permaneció abierta mientras yo meditaba sobre si debería o no dar el paso. Era muy consciente de que ya nunca podría volverme atrás.

 “Los budistas dicen que el maestro aparece cuando el discípulo está preparado. Es cierto. La puerta solo se abre cuando tú te has cansado de llamar a ella una y otra vez… 

-¿Cómo era el maestro? 

 -Idéntico a mí…Era yo mismo. 

-Suena extraño. 

 -Y lo es. Nosotros somos nuestros propios maestros…solo que no lo sabemos. 

 -No conseguirá enredarme con esa paradoja. 

 -No lo intento. Cuando el discípulo está preparado aparece el maestro…y puede que en su caso eso suceda muy pronto. Tal vez demasiado pronto…Es como una escala de Jacob. Subes un escalón y ya no puedes bajarlo… porque aparece el ángel y debes luchar con él o morir. El ángel de luz o el ángel de las tinieblas; el ángel de Dios o el enviado de Satanás. No importa, porque en realidad eres tú mismo, revestido con otros ropajes y más sabio… pero tú mismo, no tienes la menor duda. 

“Lo malo del conocimiento es que cuando dejas de ser “tonto del culo” ya no puedes seguir comportándote como tal. Puedes hacer teatro, pero en la vida solo se puede hacer teatro unas horas, luego tienes que volver a ser tú mismo. 

“Una vez que se abre la puerta miras a través del dintel y solo ves oscuridad, negrura y oscuridad. Sin embargo hay algo más, tú lo sabes, aunque no quieras saberlo, y ese “algo” sabe que ya estás ahí. Te espera un nuevo universo y sientes miedo, mucho miedo, temor, terror, pánico… 

-Yo no sentiría miedo. 

 -El miedo anida en tus entrañas, como un feto que no deja de crecer y crecer…Pronto será un monstruo y te devorará. 

-No conseguirá asustarme con esas pamplinas. 

 -Ya lo está… Solo que no lo sabe… No importa. Como le decía se abrió la puerta y di el primer paso. Lo que ocurrió después tiene mucho que ver con el miedo en estado puro. Me acechaba la locura y ésta se manifestó con una fuerza terrible. Mi primer paso en la vida pública de loco no tardó en producirse. Curiosamente ocurrió en la estación de Chamartín, en Madrid. 

LOCOE3

-¿En Chamartín? 

-Sí. Regresaba de visitar a una amiga. Al dejar Madrid le dije que volvería a verla. Ella no se lo creyó. Supuso acertadamente que no querría volver a pisar aquella metrópoli, en la que había vivido un infierno. No se equivocaba. No obstante antes era muy fiel con los amigos. Cuando aceptaba a alguien como verdadero amigo era preciso que ocurriera algo fuera de lo normal, que me hiciera “la puñeta” constantemente, para que yo decidiera romper esa amista. 

“Al llegar a Madrid conocí a las personas que más daño podían hacerme. Aunque usted considere una tontería lo que voy a decirle, lo cierto es que nuestros pensamientos y nuestros estados anímicos atraen a las personas que sincronizan con ellos. Lo mismo sucede con los acontecimientos. Las personas “negras”, que se pasan el día pensando en tragedias, suelen terminar viviendo alguna.  

“Mis pensamientos se acercaban a la desesperación más absoluta y mi estado anímico estaba muy próximo al nihilismo. No es extraño que las personas que atrajera a mi lado fueran alcohólicos, drogadictos, marginales…Como buena persona que era en aquel tiempo intenté ayudarles dentro de mis posibilidades. Pero claro está que el que necesitaba más ayuda era yo.  

 

 “Mi temporada en el infierno terminó de una forma chusca y rocambolesca. La amiga de la que le hablo tenía un amigo periodista. Entre los dos me convencieron para que  me dejara entrevistar. En casa del periodista confesé a un micrófono (era la primera vez que veía un magnetofón enorme, con una cinta que no dejaba de dar vueltas y vueltas…) mis más profundos sentimientos de loco y narré, sin pelos en la lengua, mi estancia en el psiquiátrico y todos mis intentos de suicidio. 

LOCOE4

 “Confiaba en que el periodista contara la verdad y no manipulara mis sentimientos más profundos como ser humano…Me equivoqué. En realidad tan solo salió un reportaje en el suplemento dominical de un conocido periódico de la época. Casi todo eran fotos. El loco suicida tragándose unas pastillas, etc etc Apenas una pequeña reseña de mi historia, haciendo hincapié en que había logrado salir vivo de todos mis intentos de suicidio. 

 “Años más tarde escucharía en la radio una noticia que me puso los pelos de punta. Un chino había intentado suicidarse casi un centenar de veces. Había pulverizado mi record. Pero no era eso lo que me preocupaba precisamente, sino cómo se tomaron los locutores lo que estaban contando. Me gusta el humor, adoro el humor, sin embargo a veces es conveniente dejarlo en segundo plano y sacar a pasear a la señora empatía.  Un hombre que intenta suicidarse un centenar de veces ha tenido que sufrir una tragedia espantosa. Deberíamos intentar comprenderle y luego, pero solo luego, suavizar el drama con un poco de humor.  -¿Llegó usted a ser un personaje mediático? No puedo creerlo. No lo recuerdo. 

-Pues créaselo. Todos tenemos nuestros segundos de gloria. Mi estancia en el candelero, o candelabro, como dijo una famosilla,  no duró mucho más. 

  “Cuando vi el reportaje en el suplemento dominical se me cayó el alma a los pies. No podía creer que todo el sufrimiento, todo el infierno, que había narrado con el corazón en la mano a aquel periodista y que había tenido buen cuidado de guardar en una larga grabación de horas, se reducía ahora a media docena de fotografías, de una morbosidad repugnante, y mis pensamientos más profundos ni siquiera eran mencionados. Lo único que importaba era llamar la atención sobre un loco que había intentado suicidarse una docena de veces, salvándose siempre de milagro. 

-¿No conservará aquel reportaje? 

 -No, lo guardé durante años, para recordarme constantemente que jamás debería volverme a fiar de un periodista. Pero terminé por quemarlo. 

-Pues ahora ha vuelto a cometer el mismo error. Se está fiando de otro periodista.

  -Es cierto. No obstante han pasado muchos años y ahora sí estoy en disposición de ponerle a caer de un burro como se le ocurra hacer lo mismo con lo que le estoy contando.

  -No lo haré. Puede creerme. Era solo una broma. ¿Y qué paso con la grabación? 

 -Imagino que aquel periodistilla de “chichinabo” la destruyó. Un auténtico periodista, un auténtico escritor, una buena persona, habría escrito un libro o una novela basándose en lo que yo le había contado.  Adoptara la postura que adoptara al menos el loco suicida habría aparecido como una persona de carne y hueso y no como un fantoche. -¿Qué ocurrió en Chamartín? 

Las montañas estaban ya muy cerca. De momento no quedaba ni rastro de niebla. Atravesamos un populoso pueblo. El loco se dispuso a observar mujeres a través de los cristales ahumados de sus gafas de sol. Era un hombre realmente insaciable con la belleza femenina. La conversación se interrumpió. Me pregunté cómo era posible que una persona tuviera el instinto sexual tan desarrollado, una lujuria tan potente. A punto estuve de preguntarse sobre esta cuestión. Me retrajo la posibilidad de que se ofendiera y se negara a hablarme de lo ocurrido en la estación de Chamartín. ¿Qué había ocurrido allí, para que el loco la considerara un episodio tan importante en su vida?

LOCOE5

 Dejamos atrás el pueblo. El loco se relajó y decidí inquirir sobre el tema pendiente.

-¿Qué ocurrió en Chamartín?

 – De haberme logrado controlar allí tal vez el loco no existiera. Es cierto que fui un personaje mediático durante unos días, pero la gente olvida con la misma facilidad con la que encumbra a los “famosos”. De hecho, años más tarde nadie recordaba aquel desgraciado episodio de mi vida y los pocos que conservaban memoria no me situaban en el escenario apropiado. El tiempo nos erosiona a todos implacablemente. Basta con adelgazar unos quilos, con tener unos años más y, salvo raras excepciones, la gente no te identifica, a no ser que haya convivido contigo todo ese tiempo.

 

“Para quienes me conocen un poco, aquella decisión estaba cantada. Soy un depresivo que se deja llevar fácilmente por la desesperación. Y ya sabe usted que la desesperación es la emoción más destructiva que existe. Anula el instinto de supervivencia y sin él uno llega a cometer las locuras más irreversibles. Solo la suerte, el milagro, la actuación de mi “ángel de la guarda” o como usted prefiera denominarlo, me salvaron de una muerte segura o de la locura más absoluta.

LOCOE6

 “Sentado sobre un asiento de plástico en la estación de Chamartín, me dejé llevar por la desesperación más abisal. Estaba harto de los malditos fosfenos, como un jorobado de su joroba. No soportaba continuar el resto de mi vida con el tercer ojo abierto y cada vez más y más sensible. Entonces pensaba que la cosa no tenía remedio y que yo nunca podría asimilar lo que me estaba sucediendo. No quería recordar que el tiempo todo lo cura.

 “Parafraseando una canción de Amancio Prada, con letra de Agustín Garcia Calvo, si no me equivoco, yo quería que Dios “apartara de mí aquel cáliz, lanzar un grito sobrehumano, como la única esperanza de ser escuchado”.

 -¿Conoce usted la canción?

 -Naturalmente. Me gusta la poesía de Agustín García Calvo y las versiones que Amancio Prada hace de algunos hermosos poemas. ¿Pero qué pudo ocurrir que le pareciera tan irremediable? Nada lo es, salvo la muerte.

 -Tiene usted razón. Nada lo es, incluso la muerte puede que no sea tan irreversible como parece. Sin embargo para un desesperado todo es irremediable y la muerte una salida.

 “Decidí dejar de disimular y mostrar a las claras, públicamente, lo que me estaba sucediendo y lo que yo pensaba de ello. Si era cierto que los fosfenos, los ectoplasmas, no eran otra cosa que nuestros pensamientos, ¿ por qué no actuar de acuerdo a una “realidad” incontrovertible, aunque para los demás fuera algo tan indemostrable como la existencia de los ovnis?

LOCOE7

 “Visto desde la distancia puede que mi conducta no fuera tan “aparatosa” como la percibí en aquel momento. Un hombre que en una estación repleta de gente actúa como si pudiera leer los pensamientos ajenos, debe de llamar la atención necesariamente. Aunque pienso que comportamientos tan excéntricos, tan “locos”, los hay en todas partes y en cuanto ese “loco” deja de actuar como tal la gente olvida. La gente tiene una enorme facilidad para el olvido.

“Cerré los ojos. El nerviosismo, el estrés, la angustia y la desesperación aumentaron la sensibilidad del tercer ojo. Es curioso, pero cuando estoy tranquilo, equilibrado, ocupado en otras cosas, todo parece calmarse y aunque siga viendo “esas cosas” logro situarlas en su contexto adecuado, algo así como el jorobado que sabe que su deformidad, aunque visible, no deja de ser “una más” entre todas las deformidades físicas que padece el ser humano. Los imbéciles se burlan, los compasivos se compadecen y las personas sensibles y equilibradas lo aceptan con la naturalidad con que deberían ser aceptados todos los reveses de la vida.

LOCOE8

“Sumido en la desesperación comencé a comportarme como se comportaría un verdadero telépata en medio de una multitud. Mostré cómo me molestaban los pensamientos de los que me rodeaban. Cómo me repugnaba su cólera, su enfado, su estrés incontrolado, su lujuria desvergonzada…

 “Se puede imaginar usted las reacciones que ocurrieron a mi alrededor. Incredulidad, curiosidad, morbo… La palabra “loco” corrió como la pólvora. Los más comedidos y sensibles simplemente comentaron que yo estaba mal.

 “La incredulidad dejó paso a emociones más contundentes. Insultos, miradas agresivas, frases hirientes, amenazas… Temí que acabaran por agredirme y me envalentoné más. Una buena paliza me vendría bien. O reaccionaba de una vez por todas o tal vez la multitud, enardecida, terminaría por lincharme. Cualquiera de estas dos opciones era buena para mí.

 “Mi descaro produjo reacciones más y más airadas. Me sentía una especie de “Mesías” que les iba a desvelar un nuevo universo, invisible y desconocido para miradas miopes. No obstante, al final, mi fuerza, mi arrojo, se vino abajo. La depresión pasó a la fase ciclotímica del hundimiento más profundo. Clavé la mirada en la puntera de mis zapatos y luego cerré los ojos. Era consciente de que solo el paso del tiempo volvería las cosas a su sitio. Si la multitud se enfurecía y me linchaba… ¡estupendo!

 “Aunque la parte razonable de mi cerebro me decía que eso ocurría tan solo en las películas del Oeste americano. La gente se terminar cansando hasta de los espectáculos más insólitos y aquellas personas que me rodeaban no eran precisamente una excepción.

 “Tal vez transcurrieran un par de horas. Intenté por todos los medios relajarme. Conocía muy bien la técnica, respiración, centrarme en los dedos de los pies, ir subiendo, aislarme del entorno… Todo resultó inútil. Yo estaba viviendo un auténtico delirio. Aquellos malditos fosfenos iban y venían sin tregua. En momentos determinados se formaban caras ectoplasmáticas que reflejaban a la perfección los auténticos rostros de algunas personas que me habían insultado o mirado con ira. El ectoplasma era un espejo mágico, en el que las emociones más íntimas y extremadas de las personas que me rodeaban en aquella estación, se desvelaban con una claridad y sencillez espantosas.

“Puede creerme si le digo que ningún rostro de carne podrá reflejar nunca con tal nitidez nuestras emociones más profundas. Era como si tecnología extraterreste me estuviera mostrando por dentro cómo eran aquellas personas, cómo somos todos en realidad. Si alguna vez intenta usted mentir sistemáticamente se dará cuenta de la dificultad, incluso física, que encuentra en su camino. La sangre acude al rostro y éste enrojece de manera manifiesta. Las manos no pueden quedarse quietas. Aparece un tic en un ojo o en un pie o… En nuestra tierra se dice que antes se coge a un mentiroso que a un cojo. Es cierto, puede estar seguro de ello. Incluso los asesinos fríos, los psicópatas, que matan en serie a una persona tras otra, tienen dificultades para ocultar su auténtica personalidad a los demás. De ahí que acaben escindiéndose en personalidad dobles o múltiples.

“En aquel momento, allí sentado, con los ojos cerrados y viendo aquellas caras ectoplasmáticas que intensificaban su brillo, mostrando la fuerte emoción que embargaba a las personas físicas, y luego disminuyendo el brillo y la expresión del ectoplasma, cuando alcanzaban un estado anímico más equilibrado, comprendí a la perfección la razón por la que nos resulta tan complicado mentir, ocultar nuestras emociones a nuestro interlocutor. No es posible hacerlo sin sufrir una severa patología. En el fondo, aunque no lo recordemos, aunque lo hayamos olvidado, sabemos que los seres de luz que somos pueden comunicarse mediante proyecciones mentales o expresando con total nitidez la esencia más profunda de nuestro ser. Lo hacemos en sueños, lo hacemos entre vidas, cuando recobramos nuestro auténtico ser, y cuando nacemos, a pesar de que después de haber bebido las aguas del Leteo hayamos olvidado lo que fuimos y lo que somos, algo en nuestro interior nos lo recuerda constantemente. Haga la prueba, amigo. Haga la prueba alguna vez y se convencerá de que es imposible que un trozo de carne refleje a la perfección nuestras emociones más íntimas… y sin embargo lo creemos… porque sabemos que “algo” le está comunicando al otro nuestros pensamientos y emociones, y no son precisamente nuestras palabras. Póngase un día delante de un espejo y trate de expresar las emociones más intensas sin mover un solo músculo. Comprenderá que hay algo impalpable que le está diciendo si realmente siente lo que intenta expresar o hace comedia. Si es capaz de verse desde fuera, como si usted fuera otro, comprenderá lo que quiero decirle. Un trozo de carne no es tan maleable como para mostrarles a los demás nuestras emociones y pensamientos más íntimos.

El loco calló. Se afanaba en respirar por la boca, como si un enorme peso le aplastara el pecho. Comprendí que el recuerdo estaba haciendo mella en él. Puede que lo que me estaba contando fuera tan solo producto de su delirio, pero de lo que sí estaba seguro era de que para él era real, absolutamente real.

Confieso que los límites de mi capacidad imaginativa no llegaban para hacerme una idea cabal de cómo una persona puede llegar a creerse telépata y actuar como tal. Si bien la pesadilla que había sufrido días antes fue muy impactante, no  hasta el punto de actuar luego como si lo soñado fuera real. El delirio es algo que me supera, nunca he vivido una experiencia que se le aproxime lo más mínimo, y por lo tanto no puedo suponer “el realismo” de las vivencias de alguien que delira.

El loco se fue recomponiendo poco a poco. En cuanto le noté lo bastante calmado hice la pregunta.

 -¿Eso fue todo? Su conducta era extravagante, por supuesto, pero nadie allí lo conocía y al regresar bien pudo adoptar un comportamiento normal.

-Así es. Creo que nadie allí podía conocerme y naturalmente yo no conocía a nadie. Me hubiera costado olvidar el episodio, aunque estoy convencido de que lo hubiera logrado. Sin embargo ocurrieron más cosas.

 -¿Qué pasó?

 -Permítame que vaya paso a paso.

 -¡Adelante!

 -Bien. Como le decía estuve un par de horas intentando tranquilizarme, con los ojos cerrados. Se acercaba la hora del tren y tenía que sacar el correspondiente billete. Me puse a la cola y esperé mi turno.

“El poder de la sugestión es casi tan grande como el que la realidad ejerce sobre nosotros. Me sugestioné con que las personas de la cola me miraban de forma poco natural. Comencé a ponerme nervioso y cuando llegué hasta el taquillero no pude evitar recaer en mi conducta anterior. Imagino que el pobre hombre estaba cansado y malhumorado tras un trabajo burocrático muy intenso. Mucha gente, mucho trabajo, a cualquiera le puede pasar. Me miró mal, de eso estoy seguro. Su rostro expresaba una fría cólera, sus palabras fueron destempladas.

 “La lógica me decía que él no pudo observar mi conducta desde aquella distancia, ocupado tras los cristales en despachar billetes. No obstante yo estaba convencido de que a esas alturas todos en la estación sabían de mi locura.

 “Lo enfrenté telepáticamente. Sí, no se ría. Imaginé que su proyección mental, su ectoplasma, se estaba peleando con el mío y opuse una férrea resistencia. Finalmente el hombre cedió, cambió su expresión y en tono compasivo me preguntó para dónde deseaba el billete.

 “Creo que fue la primera vez que me enfrenté a alguien telepáticamente.

 -¿Eso fue todo?

 -No. Creo que hubo algo más, pero no estoy seguro.

 -¿Cómo que no está seguro?

 -Verá. Sospecho que por allí rondaba un periodista… y tal vez un fotógrafo.

 -¿Sospecha? ¿No cree que actuó usted con mucha susceptibilidad?

 -Pues no. Pero permítame que cuente la historia por sus pasos contados.

 -¡Adelante!

 -Subí al Talgo completamente destrozado. Debí de dar un espectáculo bastante patético. Por suerte el vagón no estaba lleno. Me alegré de que nadie ocupara algún asiento cercano. Rechacé el auricular que me ofrecía una preciosa azafata, a la que hurté la mirada, por miedo a desnudarla con mi mente y entretenerme luego en alcanzar un orgasmo, con los ojos cerrados y el ectoplasma de su rostro frente a mí.

“No logré calmarme. Clavé la mirada en la pantallita, donde daban una película sin el menor interés. Actué como si realmente escuchara el sonido y pudiera enterarme de algo. La fijeza de mi mirada llamó la atención de un niño. No me había dado cuenta de que en la siguiente estación subieran un niño y su mamá, ocupando asiento al otro lado del pasillo.

Anuncios




DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL 2017

27 09 2017

Europe_home_es

http://www.who.int/campaigns/world-health-day/2017/es/

https://consaludmental.org/dia-mundial-de-la-salud-mental/

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs381/es/

El próximo día 10 de octubre se celebra el día mundial de la salud mental. Como todos los años intento hacer una aportación personal en el blog sobre el tema. Este año dejaré un poco de lado las estadísticas y la documentación que cualquiera puede encontrar sin mucha dificultad buscando en Internet para centrarme en una visión personal del tema. ¿Qué ha cambiado en el mundo de la enfermedad mental desde que yo fuera diagnosticado, siendo muy joven, hace décadas? ¿Cuál es mi experiencia personal en el trato con personas con enfermedad mental y sus familiares? ¿Qué se sigue echando de menos en el apoyo social a los enfermos? ¿Cómo me siento tras toda una vida sufriendo la enfermedad mental?

¿QUÉ HA CAMBIADO EN EL MUNDO DE LA ENFERMEDAD MENTAL DESDE MI JUVENTUD?

En la sección “Las historias de Bautista” en este mismo blog he comenzado una recapitulación basada en los esquemas y notas que el propio Bautista confeccionó para una conferencia. Remito a los lectores a estos textos, añadiendo una corta reflexión personal. Cuando yo fui diagnosticado, siendo muy joven, la enfermedad mental era asimilada por mucha gente a la locura, si has tenido la mala suerte de volverte loco, que Dios te ampare, yo procuraré mantenerme lo más alejado posible, pensaban muchos. No estoy hablando de la Edad Media, sino de la segunda mitad del siglo XX. El estigma, la leyendo negra del enfermo mental, seguían en plena vigencia. Estaba a punto de llegar la famosa antipsiquiatría y la reforma psiquiátrica en España.

https://consaludmental.org/sala-prensa/reforma-psiquiatrica-revista-encuentro-29303/

Muy pocos habían oído hablar de la enfermedad mental y eran aún menos quienes tenían un conocimiento mínimo de la enfermedad. En mi familia, en mi entorno, uno padecía de los “nervios” si la enfermedad mental era leve y “se había vuelto loco” si el trastorno era grave, no había nada más que decir. Yo mismo tardé años en aceptar que lo que me ocurría no era que había tenido la mala suerte de volverme loco, sino que padecía una enfermedad, llamada mental porque afecta la mente, la psiquis y no el cuerpo, y que una buena parte de la población mundial también la sufría. Por mi edad y las circunstancias he sido un poco el vagón de cola del tren del progreso. Mi curso fue el último en el anterior sistema educativo, antes de que se produjera una nueva reforma; fui de los últimos en sufrir el anterior sistema psiquiátrico, antes de la reforma, viví la transición política española y me enfrenté a todos los cambios sociales que se fueron produciendo. Esto me da una perspectiva bastante cercana y experimental respecto a lo que supusieron todos los cambios sociales, políticos y en la salud mental. Por desgracia, al día de hoy, las personas con enfermedad mental somos los últimos que aún quedamos en salir del armario, sufrimos el estigma de llevar marcada en la frente la pegatina de “alejaos, monstruito”, y continuamos escondidos, con miedo a abrir la boca, a decir que sufrimos una enfermedad mental, como yo digo, con extrema dureza, pero para mí con crudo realismo, seguimos viviendo en las cloacas, intentando pasar desapercibidos entre las ratas. Dejo aquí el enlace a los textos sobre la recapitulación de Bautista respecto al cambio que supuso la reforma psiquiátrica en España.

ttps://guerreroimpecable.wordpress.com/tag/las-historias-de-bautista/

¿CUÁL ES MI EXPERIENCIA PERSONAL EN EL TRATO CON PERSONAS CON ENFERMEDAD MENTAL Y SUS FAMILIARES A TRAVÉS DE ESTE BLOG Y A TRAVÉS DEL CONTACTO FÍSICO?

Llevo ya algunos años recibiendo correos electrónicos a través del blog, también recibo de vez en cuando algún whasap y lo que es bastante raro, alguna que otra llamada telefónica. Las estadísticas son bastante sencillas:

-Al menos un noventa por ciento de estas comunicaciones son de familiares de personas con enfermedad mental que buscan un poco de información y una pizca de esperanza.

-Al menos un noventa por ciento de estas personas son mujeres, madres, hijas, hermanas… Lo que me indica que si no están más preocupadas por sus seres queridos con enfermedad mental que los familiares del género masculino, al menos si tienen más valor, son más atrevidas y tal vez también estén más desesperadas.

-Rara vez se produce un contacto directo de una persona con enfermedad mental y éste contacto suele ser muy fugaz, en cuanto les planteo el camino que yo seguí y el que a mi juicio deberían seguir todos los enfermos mentales (aceptación de la enfermedad, informarse sobre ella, aceptar seguir alguna terapia y tomar medicación, revisar todas las conductas que los enfermos solemos adaptar con los familiares en base a las ideas expresadas en mis textos del blog, y la imperiosa necesidad de seguir el camino del guerrero impecable, al menos en su esencia, hago lo que tengo que hacer cuando tengo que hacerlo) todos ellos salen corriendo como si les persiguiera el diablo. La dureza de este camino asusta a cualquiera, pero me temo que hay muy pocas posibilidades de salir adelante, si hay alguna, si el enfermo se conforma con intentar sobrevivir, agazapado en su dolor, hasta que llegue la muerte en algún momento.

-Tanto familiares como enfermos se han enquistado en unas conductas erróneas y nefastas que hacen de su convivencia una especie de guerra a muerte, a ver quién aguanta más. Todos ellos suelen tener ideas muy equivocadas sobre la enfermedad mental. Todos ellos intentan convencer a los otros de que ellos tienen razón y los de enfrente están equivocados, organizando una especie de juego de la soga, en el que se traza una línea en el suelo y unos tiran desde un lado y otros desde el otro, intentando que pasen la línea y lleguen a su terreno. Los enfermos se quejan de la incomprensión de los familiares y los familiares están hasta el gorro de soportar a enfermos que no hacen nada por enfrentarse a la enfermedad y tener una buena calidad de vida, conviviendo de forma aceptable con la familia y haciendo lo posible por engranarse en la sociedad.

-Los familiares suelen estar desesperados porque no consiguen nada del enfermo y tampoco se atreven a marcar líneas rojas, traspasadas las cuales el enfermo debe asumir las consecuencias. Sus vidas se convierten en auténticos infiernos, siempre temerosos, aterrorizados por si el enfermo tiene una crisis y se pone violento y les agrede, les lesiona o les mata. No encuentran otra forma de tratar al enfermo que compadecerle e insistir una y otra vez en que haga lo que ellos consideran que debe de hacer, forzándole a conductas a las que el enfermo se niega violentamente porque no acepta imposiciones y se sigue considerando una persona libre. No suelen aceptar que la enfermedad mental suele ser crónica, al menos en las enfermedades graves, y que por lo tanto sus ideas y esperanzas en conseguir la cura milagrosa que cure definitivamente al enfermo es un error.

-Los enfermos tienen un serio problema con la medicación. Es en lo que más insisten los familiares y es lo que peor llevan. Por experiencia propia conozco muy bien los efectos secundarios de toda medicación y sé lo difícil que es aceptar que te arrebaten un tanto por ciento elevado de tu capacidad mental, de tus movimientos físicos, de tus biorritmos y de tus capacidades y posibilidades sociales. Las medicaciones para la enfermedad mental siguen teniendo un grave inconveniente, no se les puede pedir que anulen cualquier efecto secundario que tiene cualquier otro medicamento para una enfermedad física, pero que te duerman durante muchas horas, obligándote a largos periodos de sueños que trastocan los ritmos normales de tu vida cotidiana y de la familia con la que conviven, que te impidan el funcionamiento normal de tu mente, te falta concentración, te falta memoria, tu mente se ralentiza en extremo… pero sí sería muy positivo para el enfermo mental que la medicación no le impidiera en tan alto grado llevar una vida normal. No se puede pedir a un antidepresivo que no te excite y haga que tu motor se pase de revoluciones, porque lo que intentan es sacarte de un estado depresivo en el que estás desparramado por el suelo, necesitas que te “pìnchen el culo” digámoslo así para que puedas reaccionar. Pero de ahí a estar tan revolucionado que no puedas pararte quieto hay un abismo. Tampoco se puede medir a un medicamento que intenta calmarte, que estés menos agresivo, menos violento, que te adormiles, que siga manteniendo tu ritmo, tus revoluciones, porque entonces no sirve para nada, es como si te tomaras agua. Pero de ahí a convertirte en un zombi que se pasa las horas muertas durmiendo o deseando dormir también hay un abismo. También tienen un serio problema con sus conductas patológicas y su bula papal, temas que trato muy extensamente en el blog por lo que no lo voy a hacer aquí.

-La mayor preocupación de los familiares es conseguir que los enfermos se tomen la medicación y sigan una terapia. Este es sin duda el tema número uno de los correos que recibo. Ciertamente cuando el enfermo está muy deteriorado y se comporta de forma muy agresiva, el conseguir que se tome la medicación es básico, es esencial. Lo malo es cómo convencer al enfermo de que lo haga, para ello debe pasar por todas las etapas necesarias y la primera es aceptar que es un enfermo. Nadie que no asuma que sufre una enfermedad querrá tomarse la medicación, si estás bien ¿para qué demonios necesitas medicarte?

-La mayor preocupación de los enfermos es que respeten su libertad y no les obliguen a hacer lo que no quieren. No es que estén muy a gusto tal como están, pero no ven otra forma de vivir la vida. La necesidad de cariño es espantosa, ni el propio enfermo se da cuenta de hasta qué punto necesita cariño y de que en el fondo de todo lo que reprocha a los familiares está su trato poco cariñoso.

-Los familiares no saben qué hacer con el enfermo, y aquí entra una necesidad, una reclamación a la sociedad, se necesitan leyes que permitan a los familiares internamientos forzosos en casos necesarios, tales como la agresividad y la violencia en los brotes o crisis de los enfermos. Es una de las preguntas más frecuentes que me hacen. ¿Qué puedo hacer con el enfermo si no quiere tomarse la medicación ni seguir ninguna terapia y en casa se comporta de forma muy agresiva y hasta violenta, llegando en alguna ocasión a la violencia física? Este es un tema social que está aún pendiente, se necesitan leyes sencillas que permitan a los familiares encontrar una solución en estos casos. Se necesita toda una infraestructura sanitaria para atender el abanico de casos que genera el enfermo mental, desde el hospital de día hasta el internamiento a largo plazo en casos graves. Los familiares están perdidos en el laberinto legal, no saben qué hacer y la verdad es que a veces se puede hacer poco porque no hay leyes ni medios. Esta preocupación porque el enfermo pueda llegar a agredirles físicamente, incluso a matarles, es la más importante para los familiares. No encuentran solución, no saben qué hacer, y la convivencia se convierte en un infierno que cada día se agrava más.

-Muchos enfermos han tirado la toalla, están desesperados, no aceptan una enfermedad crónica que convierte su vida en un constante sufrimiento sin esperanza. No creen que la medicación pueda curarles y no aceptan  que la única opción que se les ofrece sea la de vivir como vegetales. Se han acostumbrado a un determinado tipo de conductas patológicas, en parte generadas por la propia enfermedad, y no son capaces de ver que pueden actuar de otra manera y que su vida pueda ser distinta. Dependiendo económicamente de los familiares, sin muchas posibilidades de encontrar algún tipo de trabajo que les ayude a tener una cierta independencia económica, con una convivencia familiar desastrosa, la mayoría de las veces, se limitan a esconderse en su caparazón, como la tortuga, intentando que les dejen en paz. Su máxima aspiración es pasar desapercibidos, que no se metan en sus vidas, pero no comprenden que cuando se convive con otras personas hay determinadas conductas que no pueden ser aceptables y que nunca lo serán para sus familiares. El cambiar estas conductas es para ellos tan duro que ni siquiera se lo plantean, más si además de la enfermedad mental hay también adicciones como las drogas, al alcohol o cualquier otro tipo de adicción que conlleva un dispendio económico que no pueden permitirse. La muerte acaba siendo para ellos la única salida, la única forma de encontrar un descanso y de acabar con un sufrimiento que entienden no se merecen.

-Los familiares suelen agradecer mucho que alguien les escuche, aunque no se les pueda facilitar ninguna solución a su problema. En muchos casos el estigma que genera la enfermedad hace que intenten ocultarla, no se atreven a hablar de ella, a buscar ayuda, por eso el blog les resulta un medio interesante para que, sin salir del anonimato, puedan hablar libremente.

-Las personas con enfermedad mental con las que trato desde una distancia más corta, a las que conozco en persona, suelen estar en un perpetuo bucle mental del que no son capaces de salir, subidos a un tiovivo, como digo yo, en el que dan vueltas y vueltas sin avanzar un paso e incapaces de bajarse. El mantra del quiero morir como la única solución posible es el peor de los bucles, poco se puede hacer con un enfermo que no cree que pueda enfrentarse a la enfermedad y alcanzar una calidad de vida minimamente aceptable. La medicación no suele quebrar este bucle, necesitan que alguien les escuche, les comprenda, no estar solos, recibir un poco de cariño. Entonces el tiovivo deja de girar tan rápido y existe alguna posibilidad de que se atrevan a dar el paso de bajarse de él y comenzar a caminar hacia delante, aunque sea pasito a pasito. El trabajo de modificar algunas formas de pensar que no son aceptables ni para familiares ni para la sociedad y que en ellos solo genera un bucle permanente, no es precisamente una tarea fácil y lleva mucho tiempo, bien podría durar toda una vida. Esto es algo que muchos familiares no están dispuestos a aceptar, pero por desgracia no hay caminos cortos ni rápidos, un enfermo puede llevar tantos años pensando y actuando de la misma manera que pensar que pueden cambiar drasticamente de la noche a la mañana es una utopía inútil.

-Personalmente poco puedo hacer, salvo escuchar, escuchar es fundamental y el lema de este año viene de perlas. Hablemos con el enfermo mental, pero sobre todo escuchemos, sobre todo al principio el enfermo no será capaz de otra cosa que de hablar de todo lo que le pasa, de su tragedia, poder escuchar lo que el otro le dice lleva tiempo. La enfermedad mental no es solo una enfermedad física generada tal vez en la bioquímica de nuestro cerebro, en ese caso solo habría que rezar para que los avances en la medicación pudieran erradicarla, la enfermedad mental es sobre todo una enfermedad de la mente, emocional, de la psiquis, una enfermedad del alma, como digo yo, y aquí, aunque toda ayuda viene bien, y los medicamentos son una ayuda, sobre todo importa un tratamiento emocional, cariño, una terapia para cambiar esas formas de pensar tan erróneas y tan difíciles de comprender para los otros que ven en ellas solo una disculpa para que el enfermo no haga nada y siga con su vida vegetal, complicando la convivencia a todo el mundo. La enfermedad mental es una herida en el alma, causada en muchos casos, por auténticos dramas, auténticas torturas y maltratos psíquicos, que solo puede ser aliviada con el ungüento del cariño. Si entre nuestros valores no está la generosidad y el sacrificio por los demás, si pensamos que ya tenemos bastante problemas para encima echarnos a la espalda los de un enfermo mental, mejor alejarnos del enfermo porque a su lado no podremos escapar de los problemas. A lo largo de estos años, que llevo intentando a través del blog, dar un poco de esperanza a enfermos y familiares, he llegado a plantearme muchas veces si no debería dejarlo, puesto que mi enfermedad mental, mis problemas, mi sufrimiento, ya son de por sí bastante pesados para mis espaldas. El miedo al “contagio” de la depresión, del mantra del quiero morir, repetido hasta la saciedad, a perder la paciencia escuchando siempre las mismas ideas erróneas, contemplando cómo el bucle se repite una y otra vez, sin la menor esperanza de que acabe quebrándose, a que en algún momento yo pueda subirme también a ese tiovivo infernal, a veces me ha tentado a tirar la toalla. Por suerte la filosofía del guerrero sigue presidiendo mi vida. No se trata de intentar curar, de intentar solucionar problemas insolubles, no se trata de echarme sobre las espaldas todos los problemas de familiares y enfermos, sino de hacer cada día lo que tengo que hacer, sin buscar nada, ni agradecimiento, ni la satisfacción de ver cómo un solo enfermo ha conseguido bajarse del tiovivo o cómo un familiar agradece entre lágrimas que alguien haya resuelto uno de sus graves problemas. En la enfermedad mental no hay metas palpables, que permitan saber que has conseguido algo. En todos estos años no he resuelto de forma clara ni un solo problema de un familiar, ni he conseguido que un enfermo cambiara ni por un momento su forma de pensar, ni creo haber mejorado la situación infernal de convivencia de nadie, ni siquiera tengo la seguridad de haber evitado algún intento de suicidio, porque cuando estás asomado al abismo, sino caes hoy puedes caer mañana. Sigo día a día compartiendo mis experiencias como enfermo mental, porque no se puede amar lo que no se conoce y los enfermos necesitamos que nos conozcan y mucho.

¿QUÉ SIGO ECHANDO DE MENOS EN EL APOYO SOCIAL A LOS ENFERMOS?

-Claramente hay prioridades. El conseguir una buena legislación que permita a los familiares una solución al problema de un enfermo mental agresivo o violento con el que no se puede convivir, respetando al mismo tiempo los derechos del enfermo, como persona, es una de ellas. El tener una buena infraestructura de atención al enfermo mental, para el día a día y para casos graves que exigen un internamiento a largo plazo, sería una inmensa ayuda, aunque me temo que no están los tiempos para muchas esperanzas.

-El conseguir que el estigma vaya desapareciendo, no de la noche a la mañana, pero sí pasito a pasito, sería extraordinariamente importante. Que a la sociedad le interesara, aunque fuera un poco saber cómo es la enfermedad mental, cómo se debe tratar a los enfermos mentales, sería un paso impresionante. Para ello debemos ser más, muchos más, los enfermos que demos el paso adelante de decir: aquí estoy yo, soy un enfermo, esta es mi vida, así soy yo. Mientras lo único que se sepa del enfermo es que otro, diagnosticado con tal o cual enfermedad, ha agredido o matado a alguien, porque no tomaba medicación o por otras circunstancias que nunca se dicen y de las que nadie quiere saber, el estigma seguirá y los enfermos seguirán escondiéndose.

-El apoyo de la familia, de los seres queridos, del entorno, es fundamental. Pero para ello todos, familiares y enfermos debemos trabajar duramente para cambiar formas de pensar, conductas patológicas, actitudes de guerra abierta que no llevan a parte alguna. En ese sentido me siento relativamente satisfecho de mi trabajo en el blog.

¿CÓMO ME SIENTO TRAS TODA UNA VIDA SUFRIENDO UNA ENFERMEDAD MENTAL?

-Ante todo me siento digno, a pesar de todos los pesares, de todo lo que he hecho sufrir a los demás, de conductas inaceptables, de terribles episodios en mi vida que apenas soy capaz de recordar sin un terrible sufrimiento, me siento digno por no haber tirado la toalla, por haber luchado siempre, unas veces más y otras menos, por haber buscado una vida digna, con sentido, con propósito, por haber hecho mi labor, a pesar de todos los obstáculos.

-Agradecido a haber encontrado la filosofía del guerrero impecable que me ha permitido tener las ideas claras, las emociones equilibradas, la conducta diamantina. Triste porque esto no hubiera ocurrido siendo joven y me hubiera permitido afrontar todas las circunstancias de mi vida como un guerrero.

-Triste por haber perdido seres queridos por el camino, una familia, amigos, personas que merecían la pena. Triste por estar solo día tras día, por haber tenido que renunciar a tantas cosas que podrían haber estado a mi alcance de no haber sido un enfermo mental.

-Feliz porque mi vida no ha sido en vano. He luchado por desentrañar el misterio de la vida, por elevarme espiritualmente, por ser mejor persona y por cumplir, desde las cloacas de la vida, con los demás y la sociedad.

-Desesperanzado por la terrible dificultad que supone intentar hacer algo por los enfermos mentales y sus familiares, el no ver nunca nada palpable que te ayude a sentir que todo esto merece la pena.

-Esperanzado, porque tras la noche siempre llega el día y porque la oscuridad y la nada no pueden imponerse a la luz, lo mismo que el vacío no puede permanecer así  para siempre, porque como decían los clásicos y tenían más razón que un santo: horror vacui. Hay un poderoso horror al vacío que nos impulsa a llenarlo, con lo que sea, así funciona la vida, la naturaleza, el Cosmos, la existencia. Y los enfermos mentales somos el vacío por antonomasia, por eso en algún momento se llenará, es inevitable y es esperanzador.

 

 





MI VIDA ONÍRICA XIV

20 09 2017

MI VIDA ONÍRICA XIV

SONY DSC

SUEÑO 21-08-2002

EL VÓMITO

Me despierto a las 5,30 de la mañana. Sueño muy vívido, demasiado, tal vez el más realista, lógico y controlado que he tenido nunca.

Escena primera. Parecía tener más episodios anteriores pero no los recuerdo y no tienen importancia para la historia.

NOTA ACTUAL: Este sueño forma parte de una historia mucho más extensa, como bien digo al anotarlo, aunque en ese momento no lo recuerdo. Las escenas anteriores se desarrollan en una mansión de unos gobernantes de un planeta X y forman parte de lo que luego sería la novela “El bufón del universo”.  La memoria nos juega malas pasadas. Estaba convencido de que el sueño que dio origen a esta novela de cienciaficción era único y muy extenso, pero estoy comprobando que no es así. Sin duda este sueño fue añadido con posterioridad a la historia del bufón, aprovechando que su temática encajaba. El recuerdo de que este sueño tuvo lugar estando de vacaciones, en el mes de agosto, en la montaña, donde había acampado, tal vez sea real, aunque parece claro que luego, al esbozar la novela uní más de un sueño a la historia. Incluso pudiera haber más de dos sueños que hayan conformado la historia completa de la novela. No sería de extrañar puesto que a lo largo de mi vida de soñador he tenido sueños con la misma temática a lo largo de un periodo de tiempo más o menos corto o largo, como si se tratara de escenas de la misma película o de capítulos de la misma novela. La impresión que he tenido muchas veces al interpretar mis sueños ha sido la de que todos estos formaban parte de una historia completa que yo iba troceando y recordando de esta manera, como un gigantesco puzle cuyas piezas eran colocadas al azar y sin orden ni concierto. Los sueños que han dado origen a relatos o novelas son aún más complicados de interpretar puesto que al escribir la historia muchas veces he confundido el sueño en sí con las fantasías que había generado ese sueño y que nada tenían que ver con el sueño como tal. También acostumbro a utilizar más de un sueño para mis relatos y novelas, siempre que tengan una temática parecida y puedan ser encajados y armonizados en la misma historia. Me ha picado la curiosidad y voy a dedicar unos días a rastrear los sueños que dieron origen a esta novela. El recuerdo, tal vez falso y confuso, del sueño que dio origen a la novela “El bufón del universo” era más o menos el siguiente: Estoy en una tienda de campaña, en la montaña, un mes de agosto, hace mucho calor, me despierto por la mañana tras un sueño muy extenso y vívido, muy imaginativo, delirante; salgo fuera de la tienda, busco deprisa el cuaderno y comienzo a escribir sin más, intentando recordar todos los detalles posibles, que se me escape el menor número de escenas soñadas; escribo durante horas hasta que el hambre me obliga a dejarlo, cuando ya el sueño estaba completo y solo quedaban por anotar pequeños detalles sin importancia que confiaba en no olvidar. Si esto ocurrió así está claro que este sueño, en concreto, no formaba parte de aquel sueño, pudo ocurrir unos días antes o unos días después, de ahí que la hora nada tenga que ver con mi recuerdo, puesto que a esa hora de la mañana ni siquiera habría luz y no recuerdo haber utilizado una linterna para anotarlo. Mi impresión es que este sueño fue incorporado con posterioridad a la novela, ampliando el primer sueño, puesto que su temática encajaba, aunque en la novela está bastante transformado para que armonice con toda la historia anterior.

bar-rumania

EN EL PUB

Estoy en un pub, amplio, agradable, excelente ambiente, juventud. Me he tomado varias cervezas y tal vez he comido algo, puede que unas albóndigas. Soy joven, estoy eufórico, charlo indiscriminadamente aquí y allá, veo la tv, de repente noto algo raro en el estómago, me entran ganas de vomitar, pongo la mano y vomito flores blancas sobre ella, una arcada me dobla y vomito sobre el suelo. Dos jóvenes, con quienes he charlado antes, me toman del brazo y me ayudan a salir a la calle.

Allí permanezco, vomitando sin cesar, el suelo es un río de lava blanca entre la que veo pequeñas bolitas marrones, pienso que son restos de las albóndigas. Me siento mejor. Para un gigantesco todoterreno, se bajan dos jóvenes altos, guapos, bien vestidos, uno con una zamarra de piel. Se ofrecen a llevarme. Subo al coche. Vomito. A ellos no les importa, pero a mí sí. Me bajo, en la acera vomito figuras, de mi boca sale como un fluido de lava blanca que al coagularse se convierte en figuras sólidas.

Entro al pub y me siento a una mesa. Veo a una chica rubia, alta, muy guapa, a través del generoso escote veo sus pechos, son hermosos, redondos, de piel suave y blanca, espléndidos. La deseo, me gusta mucho. De pronto el vómito, la arcada, en lo profundo del estómago, una plenitud sólida me obliga a echar fuera ese torrente de lava que sube hasta la boca. Brota un chorro de lava blanca, en la mesa va formando una figura, al solidificarse advierto que es el busto de la chica, su rostro ha quedado perfecto y no digamos sus pechos alabastrinos. Alguien advierte el fenómeno y se lo enseña a la chica que me mira y sonríe, me hace un gesto picaresco y acaba riéndose con ganas.

Miro a otras chicas del pub, todas hermosas y vomito sin parar, sin control, un terrible malestar en el estómago me obliga a ello. Los vómitos dibujan las figuras de estas chicas, algunas de cuerpo entero, otras solo el busto, otras las piernas o las caderas o el trasero, según una zona anatómica resalte más que otra. El suelo del pub se llena de figuras que los asistentes van tomando y se van pasando de mano en mano.

El vómito se hace imparable y tengo que ir al servicio donde vomito hasta calmarme. Regreso a la mesa y me siento. Noto la entrada de dos espléndidas chicas, especialmente una es lo más hermoso que he visto nunca, su rostro tiene rasgos exóticos, ancha de frente, pelo largo, ojos grandes y claros, barbilla fina, pómulos salientes. La otra es delgada, de figura siluetada, sin grandes protuberancias, una belleza más normal. Me viene el vómito, pero el fluido de lava es ahora más fino y utilizo colores. Dibujo sobre la mesa un hermoso cuadro del resto de la chica exótica, enmarcado en un fondo rojo, como de amanecer, su rostro aparece espléndido. Tiene una belleza sublime, angelical, dulce,, como si el alma de un ángel trasudase por todos sus poros. El cuadro llama la atención. Ella se acerca, lo mira y queda extasiada.

-¿Es así como me ves?

Yo asiento. Ella habla con su amiga.

-Nos lo llevamos. Quédate tú con… y su amigo o despídelos.

Las acompaña a su apartamento. Amplio, como un gigantesco almacén. Creo recordar que hay camas a lo largo de un pasillo, en ellas duermen hermosas muchachas, tal vez sea una residencia de estudiantes.

De pronto estoy en la cama con la chica exótica, está desnuda, tiene un cuerpo espléndido, con unos senos perfectos, un vientre liso y un sexo invitador. Su rostro sigue siendo muy hermoso, pero ha adquirido una expresión de lujuria. Me tumbo a su lado, la beso, acaricio su cuerpo, es un momento de dulzura inenarrable. De pronto el vómito, un hilillo de lava cae sobre ella, se coagula y aparece su rostro hermoso, pero demoniaco, impregnado de lujuria.

Se enfada, me expulsa del lecho. Su rostro sufre transformaciones demoniacas, incluso su cuerpo. Me levanto, me visto y camino por el pasillo. A la izquierda su amiga se encuentra en la cama, denuda, excitada por la posibilidad de hacer el amor conmigo y frustrada por el comportamiento de su amiga, se está masturbando. Su cuerpo está arqueado sobre la cama, la cabeza hacia atrás es invisible, las rodillas dobladas, el cuerpo en arco, el sexo abierto y generoso se me ofrece como lanzándose hacia mí. Tiene los grandes labios abiertos, húmedos, los dedos de su mano derecha manipulan su sexo de vez en cuando, entonces su cuerpo desnudo sube y baja en un paroxismo de placer. Siento la tentación de unirme a él pero me han expulsado. Recorro el pasillo donde hermosas doncellas duermen, algunas tapadas, otras desnudas, oras en camisa sobre la cama. Es un prodigioso harén.

Me han llevado a un psiquiátrico, me escapo de la consulta del psiquiatra y atravieso un taller donde hacen extraños juguetes, hermosos puzles que se encajan formando figuras surrealistas pero muy bellas. Hay un encargado, un hombre pequeño, delgado, con cara extraña, como pepinuda, con gafas, lleva bata blanca, me señala con el dedo, me increpa para que abandone el  lugar. Llegan dos enfermeros y me arrastran de los pies por el suelo. Vomito voluntaria y controladamente. En el suelo se forma una figura, es el hombre increpante, con el dedo apuntando hacia mí. Es una figura pequeña, pero perfecta, refleja la expresión colérica, demoniaca y ridícula del hombre, sin duda refleja su alma. Al observar la figura el hombre ordena que me dejen en paz. Me levanto y voy mirando los juguetes. Algunos están inacabados. Vomito sin cesar y se forman figuras de juguetes, acabadas, perfectas.

Una encargada con bata blanca y gafas se acerca al doctor y le habla. Le dice que las figuras completan las ideas de los juguetes, que estaban inacabadas por falta de inspiración. Le dice que soy un genio y debería contratarme. Se harían con el mercado de todo el planeta. Sigo vomitando, ahora figuras de juguete, originales. Controlo mejor el vómito, hasta es agradable, muy agradable.

Recuerdos confusos, perdidos. Aprendo a controlar el vómito, formo rostros a placer, pero hay un problema, no puedo evitar reflejar el alma de las personas con las que me encuentro. Eso me impide que las mujeres hermosas acepten mis ofrecimientos, me admiran, me quieren, pero ver su auténtico rostro en las figuras les repugna.

FIN SUEÑO

VOMITANDO

ESBOZO DE LA NOVELA

En un principio me pareció aprovechable para un relato de cienciaficción “El hombre que vomitaba mundos”, como anoto a continuación del sueño. Pero ese relato no cuajó, algo fallaba en él, por lo que lo abandoné hasta que surgió la idea del “Bufón del universo” nacida de otro sueño que espero encontrar y transcribir aquí.

En el esbozo para el primer relato aparece ya la transformación de las chicas del pub en sacerdotisas del culto al gran sexo de la mente cósmica.  Es una religión perversa que va adquiriendo muchos adeptos. El nombre del culto, provisional, no puede ser más cutre, en el esbozo del segundo relato, “El bufón del universo” tiene un nombre más aceptable.

En el esbozo del primer relato aparece lo siguiente: traslado al planeta Ahummita, escena pub, en un coche antigravitatorio, diseño moderno, casco suave, de color blanco.  Pub o establecimiento de bebidas de Olin. La chica exótica se llama Alauri ( un nombre que luego recordaría haber empleado en Diario de Ermantis) y la otra Orihumi. El edificio a donde me llevan es el gran templo. Lo sé después. Acabo de venir a la gran ciudad desde las montañas. Al vomitar soy consciente de que me he convertido en un mutante como hay muchos en el planeta. Los mutantes son muy extraños, cada uno tiene una especialdiad, unos alumbran como antorchas, otros parecen de goma, etc etc. Acepto la mutación que en mi caso es única. En forma del diario del protagonista. Esbozar episodios en el planeta y luego su viaje por otros planetas como la atracción más grande que nunca tuvo el espectáculo.

El relato del hombre que vomitaba mundos no pasó del esbozo. No me resisto a completar el anterior esbozo, realizado a continuación de la anotación del sueño/ Permanece contratado como ayudante de encargado en el taller de juguetes. Recibe un buen sueldo. Aprende a controlar el fluido que vomita/ En una visita una rica heredera de una fortuna le contrata para animar una fiesta. En ella se ríen de él y las figuras que vomita siembran el terror. Le piden disculpas y que no se marche. Uno de los juegos es el emparejamiento sexual al azar. A él le toca con atractiva señora, esposa de un alto cargo. Todo va bien  hasta que ya desnudos él la besa, al retirarse observa en su rostro el desprecio, no puede contenerse y la figura hace que la otra salga de la habitación, demudada/ El se queda y ve cómo van entrando una señora tras otra. Pregunta y le informan que ha sido objeto de una apuesta, hay mucho dinero en juego, quien gane se llevará una fortuna. Una tras otra van saliendo, demudadas, por fin entra la anfitriona. Todo va bien, él nota que no habrá problemas, pero entonces ella le dice que debe ayudarla a ganar la apuesta. El contesta que hará lo posible, la acaricia, pero al ir a penetrarla voluntariamente vomita una figura de la anfitriona como una diosa hermosa del sexo y el amor pero en los rasgos de su cara se refleja la codicia más vil/ En el taller le visita una sacerdotisa que  le invita a asistir a una ceremonia. Su religión acoge a todos los mutantes y les presenta como profetas de los nuevos tiempos. La mente cósmica les está utilizando para que todos puedan aprender a ponerse en contacto con ella y propiciar el nacimiento de una nueva era/Allí pregunta por Alauri y su amiga. Se han ido de viaje a otro planeta para presidir una ceremonia parecida/ Vuelve al taller. A pesar de lo sucedido es invitado de nuevo a una fiesta en honor del regreso de un viaje de estudios de su hija mayor. Allí se vuelve a hacer el juego de la apuesta. Todos fallan, finalmente entra la hija que pide disculpas, la han obligado. El le gusta mucho pero no quiere hacer el amor solo para ganar una apuesta. El le pide que renuncie al premio y le acompañe, ha recibido ofertas de varios empresarios de variedades. Viajarán por el espacio, de planeta en planeta, realizando exhibiciones/ Ella acepta, hacen el amor. Delante de todos ella rechaza el premio, le da la mano y sale de la casa/Gran presentación del escultor de mentes, como así le llaman en el espectáculo. Yegria, así se llama su compañera, es su ayudante/ El espectáculo consiste en vomitar pequeños mundos, pequeños planetas con diminutos habitantes. Ha aprendido a hacer que las figuritas se muevan. Descripción del espectáculo surrealista, cualquier crítica a las autoridades o a la sociedad está tan enmascarada que nadie la percibe/ Para finalizar el empresario solicita voluntarios para que puedan ver su alma en una escultura. Lo hace al final porque intuye que el miedo provocará estampidas pero no le importa, el espectáculo ha llegado a su final. El miedo atraerá a más gente la próxima vez/ El se niega pero el empresario es muy duro con él, le dice que los mutantes no tienen ningún futuro en sociedad, son despreciados y no les matan porque el culto a la MC está muy extendido y respetado, pero tienen que dedicarse al circo y a las variedades. Si el principal empresario no le contrata y prohíbe a otros que lo hagan puede ocurrir que se convierta en un paria y se muera de hambre.

bufones

LA NOVELA DEL BUFÓN DEL UNIVERSO

En cuanto encuentre el otro sueño podré saber las variaciones de esta historia. Mi recuerdo de ese sueño es ligeramente diferente. El bufón llega al espaciopuerto del planeta y es conducido a la mansión de los duques que lo gobiernan. Todos van vestidos como la aristocracia de Versalles. Es muy posible que en ese detalle influyera que por aquel tiempo estaba leyendo la saga de Dune y había visto ya la película de David Lynch. La secuencia del espectáculo es ligeramente distinta. Los grandes señores que lo presencian se encolerizan al ser mostrados sus pensamientos más íntimos de una forma tan repugnante y quieren asesinarle allí mismo, incluso desean utilizar a sus matones, que si no recuerdo mal eran una especie de robots-asesinos. La influencia de Dune en todo esto es muy clara. La hija de los duques pretende salvarle y lo esconde en su dormitorio.  No hay nada del juego de parejas que parece me lo inventé para añadir a la historia. En el sueño el bufón consigue escapar. Es posible que incluso exista otro sueño más, este con el protagonista con poderes telepáticos.  En ese sueño, que espero encontrar también, el bufón controla las mentes de la tripulación de la nave y se dedica a ir de planeta en planeta, haciendo espectáculos cada vez más hirientes, buscando una revolución. Se le declara loco, se pone precio a su cabeza, y el sueño termina con el bufón reflexionando sobre su futuro y si ha merecido la pena todo lo que ha hecho. Está solo, viajando por un universo vacío y sin ninguna esperanza que no sea la de acabar muriendo, incluso provocando que lo maten.

Finalmente ordené este puzle de la siguiente manera: Escena de la mansión, despedida de la hija de los duques, a la que no puede llevar consigo porque pondría su vida en peligro; escena del pub con las dos sacerdotisas del culto al sexo que lo llevan a su templo; un flashback sobre su pasado y cómo llegó hasta allí, tal vez aprovechando la historia de los mutantes y su trabajo en el taller de juguetes. El resto de la novela aún no tiene un esbozo claro, tan solo el final podría acercarse al final del sueño, con el bufón viajando en solitario por un universo vacío, sin la menor esperanza que no sea la de provocar su muerte.

INTERPRETACIÓN

A lo largo de mi experiencia como soñador, solo se han producido algunos sueños tan extensos y completos, como si se tratara de una película vista en sueños en forma cronológica, escena por escena, hasta el final. Tal vez no superen la docena. El primero fue el sueño de los ancianos de los días, que estoy relatando en Diario de un enfermo mental, el gran secreto de mi vida. El resto, en su mayor parte, han sido sueños sobre verdaderas novelas que yo mismo me estaba inventando en sueños. En este sentido me resulta muy difícil deducir si los sueños se debieron a un viaje al futuro donde yo mismo me veía escribiendo esa novela lo que explicaría muchas cosas, o si fue ese sueño el que generó la novela que a su vez yo pude ver en el sueño, como si las leyes temporales se hubieran roto. Esto me recuerda al famoso acertijo de “qué fue antes la gallina o el huevo”.  ¿Fue antes la idea de la novela que el sueño o fue el sueño el que generó la novela?

Esta paradoja temporal me ha preocupado a lo largo de toda mi vida de soñador. ¿Podemos viajar al futuro en sueños? ¿A qué futuro, si el futuro no está escrito y hay varias líneas de posibles futuros? ¿Podemos modificar un posible futuro si lo vemos en sueños? ¿Puede un yo futuro regresar al pasado para darle una idea a nuestro yo durmiente sobre decisiones que él quiere que se tomen, puesto que es ese el futuro que él quiera que se realice? ¿Podemos influir en el futuro de la humanidad a través de los sueños? ¿Podemos conseguir convencer en sueños a determinadas personalidades de actuaciones concretas, de tomar determinadas decisiones en lugar de otras, como me ha ocurrido en algún sueño muy curioso? ¿Es el mundo onírico una especie de laboratorio mental donde se prueban los diferentes futuros posibles y el escogido pasa a realizarse, como un parto en el que previamente se hubiera trabajado genéticamente la conformación del bebé?

Todas estas preguntas y más han sido una constante en mi vida como soñador, dando lugar a lo que yo llamo delirios oníricos puesto que lo que en ellos sucedía yo lo consideraba como real y ajustando mis conductas a esos parámetros. Han sido una fuente constante de inspiración para mis relatos y novelas. Incluso en la novela El loco de Ciudadfría me planteo todo lo que el sueño pudiera ser y cómo la vida que llevamos en sueños condiciona nuestro futuro en la vida real. Hace ya mucho tiempo que no tengo sueños largos, tal vez porque no deseo de ninguna de las maneras conocer las diferentes líneas de los posibles futuros que nos esperan y porque tengo demasiadas novelas en marcha, la mayoría de las cuales nunca terminaré, para preocuparme de nuevas y creativas ideas que nunca podré desarrollar.

Hay muchas más interpretaciones, más prosaicas de este sueño, que parece haber reunido a mis preocupaciones más importantes de aquella época, para que todas juntas bailen un buen rigodón. Para empezar la interpretación del vómito para mí está muy clara. Como enfermo mental, insultado, despreciado, marginado, que fue acumulando un odio feroz por el resto de la humanidad, el vómito es un símbolo tan claro que no requiere mayor profundización. El que el contenido del vómito se transforme en una especie de escultura del alma, que refleje la intimidad más íntima del reflejado, es algo que me parece extraordinariamente creativo. En efecto, una de mis fantasías delirantes más deseables para mí, era la de poder, de alguna manera, reflejar los sentimientos que yo creía ver en el interior de las personas que me insultaban y despreciaban. Esa era la mayor y la más demoledora de las venganzas para mí. Quienes nunca hayan vivido la experiencia de ser llamado loco por un montón de personas que no te conocen, solo te ven hacer cosas raras por la calle, o escuchar, escondido, cómo hablan de ti personas que dicen sentir mucho afecto por ti, o cómo te tratan ciertas personas de las que tú sabes, de forma fehaciente, intimidades que les pondrían a la altura de la suela de los zapatos, por mucho que tú seas un zapato zarrapastroso; o cómo podrían ser determinadas personas si tú fueras un verdadero telépata y no un loco delirante, si eso que te ha llegado a la mente tantas veces fuera verdad, entonces esas personas no se podrán hacer una idea cabal de mis sentimientos al respecto. Esa idea tan creativa que aparece en sueños tal vez tenga mucho que ver con mi portentosa imaginación y la facilidad con la que soy capaz de crear historias de ficción. Porque por mucho que haya fantaseado, que lo he hecho, y mucho – lo confieso con la vergüenza de quien ha deseado por encima de todo la máxima evolución espiritual, la santidad, el ser un guerrero impecable perfecto, ser un gurú por encima de toda la hediondez del mundo material- no he podido encontrar venganza más sutil y terrible. Gracias a Dios que Él no nos concede todo lo que le pedimos; ni permite que todos veamos las intimidades más íntimas de los demás y los demás vean las nuestras; que podamos mantener en secreto toda esa mierda que genera nuestra mente y nuestro mundo emocional; que podamos ocultar, al menos en buena parte, todos los actos miserables que hemos realizado a lo largo de nuestra vida… porque de otra forma, por mucho que uno se imagine todas las posibles variantes del Juicio final, con la justicia divina en toda su crudeza, no creo que pudiera ser algo muy diferente a lo que yo imaginé. Basta un poco de empatía para hacerse una idea de lo que pueden sentir los corruptos que han sido descubiertos, los personajes famosos y famosillos a los que se les descubre una vida secreta bastante mezquina y miserable, las tramas cloaqueras de los políticos que han estado en el gobierno (será por eso que los secretos de Estado solo salen a la luz cuando sus protagonistas están muertos) para hacernos una idea de cómo sería este juicio final, con todas las almas al desnudo. Confieso avergonzado que yo también quise ser como ese bufón del universo, capaz de retratar almas. No me importaba que mis secretos más íntimos, que mis mezquindades más mezquinas, que mis pensamientos más miserables, fueran puestos a la luz, con tal de que los de todos los demás siguieran el mismo camino. Cuando eres un loco despreciado por todo el mundo, un enfermo mental al que han desahuciado, una persona a la que se le ha negado el cariño, el afecto, el trato normal, cuando has tocado el fondo del abismo de la desesperación, ya no te importaría lo más mínimo que todos supieran a quiénes has odiado, a quienes has deseado la muerte, ni tus fantasías lujuriosas, ni tus conductas mezquinas, egoístas y canallescas, con tal de que ellos tuvieran que verse también con sus almas desnudas. No es lo mismo contemplar cuerpos desnudos, algunos de ellos donados por la naturaleza, sin ningún mérito de sus poseedores, otros conseguidos gracias a un sacrificio bastante ridículo, mientras ellos contemplan tu cuerpo obeso, tus michelines, tus grasas, todas las deformidades de tu cuerpo al que has tratado peor que si fuera basura, que contemplar almas desnudas cuyas deformidades o bellezas son mérito exclusivo de la propia alma.

Para mí la interpretación del vómito, tal como aparece en el sueño, es meridiana y no necesito darle muchas vueltas. También fue claramente un aviso, años más tarde sufriría de una úlcera de duodeno, vomitaría sangre, echaría sangre por abajo, sufriría terribles dolores y mi salud se resentiría considerablemente. No hace mucho una noche estuve a punto de ahogarme con un vómito de sangre, estando dormido.  Sigo teniendo problemas con las secuelas de la úlcera. Existe otro sueño antiguo en el que me veo en un servicio que no era el del piso donde vivía entonces pero sí podría parecerse al servicio de la casa donde vivo ahora. En ese sueño me veía morir solo, en el servicio, tumbado, vomitando sangre y echando por detrás. Era una muerte mezquina y repugnante. El sueño lo utilicé para mi novela El loco de Ciudadfría y es sin duda uno de los episodios más dramáticos de la novela. Pero este sueño es fundamentalmente una imagen de cómo vivía entonces las relaciones interpersonales y el acoso, el mobbing que sufría en el trabajo.

Tal vez sea uno de los sueños más claros y con mensajes más sencillos de interpretar. El tema del sexo también está muy claro, esa promiscuidad onírica, a veces teñida de cierto romanticismo, esas dificultades constantes para consumar cualquier tipo de situación, esa fascinación por la belleza femenina… Se puede decir que aunque he tenido pocos sueños eróticos todos han sido extraordinariamente vívidos, intensos, promiscuos, y la mayoría no consumados. Se podría decir que la situación onírica se asemeja bastante a la realidad cotidiana.

En cuanto a los extraños planetas, los viajes por el Cosmos, y las historias que se desarrollan fuera de la Tierra, son bastante comunes en mi vida como soñador. Estuve en un planeta rojo donde habitaban seres de cristal, sueño que también aprovecho para la novela El loco de Ciudadfría, concretamente en el capítulo El sueño iniciático. También he estado en planetas habitados por gigantes, con extraños animales prehistóricos o en mundos subterráneos o extraños castillos y fortalezas que tenían poco que ver con la Edad Media terrestre. En los libros de Castaneda estos viajes no solo son considerados posibles sino que se les considera frecuentes. Lo bueno de estos sueños, al menos para mí, es que siempre los aprovecho para alguna novela de fantasía o cienciaficción que me resulta muy interesante y divertida.

Intentaré encontrar los sueños que se relacionan con el bufón del universo, así como otros sueños de viajes interplanetarios, para hacer una serie. Me llevará algún tiempo porque no tengo inventariados ni un tercio de todos los sueños que he tenido.

maxresdefault

 

 

 





CARTAS SOBRE EL ENFERMO MENTAL X

13 09 2017

 

pinturaloca1-515x419

CARTAS SOBRE EL ENFERMO MENTAL X

NOTA: Como ya dije al comienzo de esta serie de cartas, me pareció oportuno no desaprovechar los correos de respuesta a las comunicaciones que me hacen a través del blog sobre personas con enfermedad mental. Teniendo en cuenta que las respuestas son mías, tengo los derechos de autor, y si elimino cualquier dato que pudiera ayudar a identificar a esas personas, como nombres, lugar de residencia o circunstancias concretas, no veo inconveniente en aprovechar mis correos para seguir tratando el tema del enfermo mental en este formato. Es cierto que podría aprovechar todos los correos y con corte-pega y encajándolos por temas podría utilizarlos en la serie de textos bajo el título de Errores de conducta respeto al enfermo mental o Conociendo y queriendo al enfermo mental, pero eso me llevaría mucho tiempo, y además este formato creo que da mayor proximidad.  Así pues teniendo en cuenta que no hay ningún problema legal en que utilice mis propios correos públicamente y que si elimino cualquier dato que pudiera a ayudar a identificar a las personas, permaneciendo éstas en el más estricto anonimato, no se violaría ninguna ley de derecho al honor y a la intimidad, al menos aquí en España, creo que voy a seguir esta serie de textos tratando de que sean lo más cronológicos posibles. Antes de cada serie de correos que afecte a una persona con enfermedad mental distinta, haré una breve introducción para saber de qué enfermedad estamos tratando y sus circunstancias esenciales.

En este caso me escribe una hija hablándome de su madre, una mujer de avanzada edad que parece sufre un grave deterioro mental que ha ido aumentando con el tiempo. Su pregunta se refiere a cómo conseguir que acuda al médico o especialista correspondiente para ser diagnosticada y tratada. Sus delirios han llegado a tal extremo de gravedad y son tan retorcidos y “malvados” que han estado a punto de ocasionar un gravísimo problema para la remitente.  Me habla de un trastorno de la personalidad que no voy a mencionar aquí porque mis conocimientos sobre él son paupérrimos y mis respuestas se centrarán sobre todo en cómo conseguir convencer a un enfermo mental de que acuda al especialista correspondiente, se deje diagnosticar, se acepte como enfermo y tome la medicación y siga las terapias pertinentes. Es un tema que ya trato en Errores de conducta respecto al enfermo mental, pero como veremos cada caso es un mundo y cada enfermo un universo. Los correos se prolongaron durante algún tiempo y llegué a tener una buena relación con la comunicante, hasta el punto de contarle también algunas de mis intimidades. En aquel momento yo pasaba una etapa muy complicada y difícil, por lo que ambos nos ayudamos un poco mutuamente.

comedores

Manzanares 11-09-2014

Hola amiga: Muchas gracias por tu confianza. Entiendo lo que estás pasando y tu desconcierto ante el comportamiento de tu madre. No soy un  profesional y solo puedo darte mi visión desde la perspectiva de un enfermo mental que ha sufrido y sufre graves crisis, ahora mismo … y he estado casi mes y medio en una especie de periodo delirante. Te sugiero que leas en el blog los trabajos que estoy subiendo sobre el delirio con el texto de Conociendo al enfermo mental.

      Mi sugerencia es que os teméis su conducta cuando está en crisis de su enfermedad como un delirio. Los enfermos mentales podemos delirar como una fuga de la realidad, es decir, fantaseamos y nos imaginamos todo tipo de realidades y con el tiempo se van haciendo absolutamente reales para nosotros. No es que nos comportemos de una determinada manera porque somos malos, solo para hacer daño o digamos cosas terribles para destruir a nuestros seres queridos, es que la fantasía que nosotros estamos viviendo es real y actuamos en ese sentido. Cuando un enfermo mental está delirando es difícil hablar con él, razonar, aconsejarle algo, eso tiene que hacerse antes, cuando está bien, o después de la crisis. Durante ella tenemos que comportarnos con cariño, con paciencia y delimitar muy bien dos tipos de conductas: por un lado no aceptar sus delirios y entrar en su juego destructivo, pero tampoco intentar convencerle con razonamientos de que se está equivocando y de que vive en otra realidad. Un enfermo delirante vive lo que hay en su mente y su realidad es indiscutible. Tenemos que separar sus delirios de su personalidad y hablar con claridad y afecto, siempre con respeto, la falta de respeto produce siempre reacciones agresivas y que el enfermo se encierre más en su delirio y trate de hacer más daño desde ese mundo delirante donde todo vale. Podéis intentar una pequeña conversación intentando razonar con ella y ver si es capaz de asimilar lo que le decís. Te voy a contar un caso de deliirium tremens en un enfermo de alcoholismo.
absinthe
         Mi amigo era alcohólico y estaba internado en el hospital, sufría delirium tremens y veía toda clase de bichos y monstruos, tenía alucinaciones. Me llamaron y me personé en su habitación. Observé que me reconoció y que parecía bastante normal, pero pronto puso cara de terror, señaló la pared y comenzó a decirme que bajaban serpientes venenosas, arañas y todo tipo de bichos que le iban a morder y a matar con el veneno. Mi actitud fue la siguiente:
          Le dije que era su amigo, que nos conocíamos desde hacía años, que yo no le engañaría porque le quería, que tenía que creerme si yo le decía que no pasaba nada de eso. Me respondió que lo veía y que era real y que a pesar de mi amistad todo el mundo le engañaba. Entonces me acerqué a la pared y extendí mi mano. El me suplicó que no lo hiciera, que me iban a morder y moriría. Le respondí que yo no quería morir, ni por él ni por nadie, que si realmente hubiera serpientes venenosas en la pared llamaría a quien tuviera que llamar, pero no tenía por qué engañarle. Puse la mano en la pared y la mantuve un rato. El me dijo que me acababan de morder y que iba a morir. Me acerqué a él y le enseñé mis manos y brazos. ¿Ves alguna mordedura? No tengo el menor miedo a morir. Estás sufriendo un delirio a causa de tu enfermedad y lo sabes porque ya has tenido otros. Para tí son reales, por eso debes dejarte ayudar de las personas que te quieren. Sé que te resulta difícil aceptar que lo que estás viendo y que es tan real para tí no lo sea para otros, tienes que buscar una explicación y la encuentras pensando que los demás te engañan porque no te quieren, te están traicionando. Créeme, yo te quiero y sé que estás delirando. Se calmó y me preguntó qué podía hacer. Le dije que ya le estaban ayudando con la medicación y que los profesionales sabían enfrentarse a su problema, pero que no le podían curar ya, que  debería sufrir el delirio y tratar de encontrar esperanza pensando que acabaría pasando. Entonces me dijo que escuchaba un helicóptero volando hacia allí y que eran terroristas que iban a matarle. Le respondí que efectivamente existía un ruido pero que no era un helicóptero y que a él no podían venir a buscarle expresamente porque no le conocían.
           Mi amigo murió al cabo de unos meses porque tenía el hígado destruido por la cirrosis, bebía desde los doce años, sin parar. Traté de ayudarle haciéndole ver que la vida merecía la pena, pero al parecer sufrió un grave trauma en su adolescencia del que no me quiso hablar mucho y eso le afectó tanto que buscó la destrucción en el alcohol y como le gustaba se hizo adicto. Rompió con su novia que le quería mucho, en mi presencia, y decidió vivir los últimos meses de su vida pactando con una chica portuguesa que le cuidara y le diera el sexo que él pudiera tener (el alcohol destruye la potencia sexual) a cambio de dejarle el piso a su nombre. Viví aquella situación porque yo residía entonces en su piso y además estaba viviendo lo peor de mi enfermedad, te estoy hablando de mi juventud, hace más de 30 años. Estuve con él hasta su muerte, a veces se ponía agresivo, se lo decía y si tenía que marcharme de casa lo hacía, pero siempre le explicaba que era su amigo y que si me marchaba era porque su conducta “en aquel momento” era inaceptable.
          Con este ejemplo quiero decirte que hay que calibrar muy bien hasta dónde se puede hablar con un enfermo delirante y cuándo. Si no razona, si no responde a nuestras muestras de afecto y a nuestras palabras cariñosas y razonables,es que no puede hacerlo, está en su mundo de delirio. No es que nos odie a muerte, nos odia el delirante cuando delira, pero la persona que hay detrás sigue siendo la misma, si nos quiso nos seguirá queriendo, si era buena persona lo seguirá siendo, pero hay que buscar a esa persona y no siempre se la puede encontrar cuando está en pleno delirio. Para que te hagas una idea te pondré un ejemplo. MI padre murió de cáncer de intestino, muy doloroso y largo, tardó cuatro años en morir. Entonces no existía la medicación que hay ahora. Cuando agotaba la dosis de morfina y los dolores eran extremos era capaz de pasearse por casa, con la bolsa de la sonda en la mano, y gritar como un energúmeno, incluso nos insultaba gravemente, a veces blasfemaba contra Dios por hacerse sufrir tanto y amenazaba con tirarse por la ventana. Esto era producto de su enfermedad, él no era así cuando estaba bien. Hay que aceptar ciertos comportamientos del enfermo como producto de su enfermedad y no de su personalidad.
            Como no me dices si estás en España o fuera no puedo precisarte qué debes hacer. En España podrías acudir a una asociación para enfermos mentales, bien generalista o específica para la enfermedad de tu madre. Podrías buscar en Internet la más próxima a tu domicilio y acudir. Yo mismo estoy dando clase de yoga mental en una asociación de mi zona. Está formada por enfermos y familiares que se han organizado y realizan actividades  e intentan el asesoramiento de profesionales. En una asociación te podrán aconsejar, podrás hablar con otras personas que sufren casos parecidos. En caso extremo en España la legislación permite el internamiento obligatorio por decisión judicial. Incluso se puede pedir la incapacitación a través del Ministerio Fiscal, el médico forense ve al enfermo y le aconseja al juez si debe internarle, incapacitarle o cree que puede seguir llevando una vida normal con su familia.
           Desconozco la edad de tu madre, su trayectoria vital y el tratamiento que sigue y con qué profesionales. Por lo que me dices puede que sea una persona muy mayor y que está perdiendo poco a poco la razón. Deberías plantearte la posibilidad de su internamiento forzoso a través del juzgado y que los profesionales que la atiendan decidan si está para ser incapacitada o no. Desconozco vuestras posibilidades económicas y si podrías llevarla a una residencia especial para esta clase de enfermos.
           Es importante lo que te voy a decir. Como familiar puedes querer mucho a tu madre, muchísimo, pero no puedes dejar que destroce tu vida y tampoco puedes dejar que acabe ….  Tenéis que informaros de su enfermedad, de cómo tratarla, de lo que podéis hacer y es mejor que hagáis. Establecer un protocolo entre vosotros, decidir cómo debéis comportaros con tu madre y entre vosotros. ….Nunca deberás sentirte culpable si tienes que internar forzosamente a tu madre o tienes que incapacitarla. Tampoco tienes que mantenerla en tu hogar y sufrirla hasta las últimas consecuencias. Si hay otras soluciones hay que buscarlas. Muchas veces los familiares se pasan o se quedan cortos en el trato con el enfermo mental. En tu caso creo que estás dejando que ella destruya tu vida y eso es malo, muy malo…
           Te voy a contar mi propio caso….
        Te cuento todo esto para que estés consciente de que no estás sola, que hay muchos enfermos mentales y muchos familiares enfrentándose a sus propias historias, todas muy dramáticas. Te lo he contado para que veas también el punto de vista de un enfermo mental. En mi caso…
     Perdona que te cuente todo esto y el correo sea tan extenso. Tú me has pedido ayuda, yo te la doy, dentro de mis posibilidades, pero al mismo tiempo tú me estás ayudando muchísimo al poder hablarte de todo esto con sinceridad. El intercambio afectivo y espiritual funciona así, como dijo un gurú, un gran maestro espiritual, el maestro recibe más de sus discípulos de lo que es capaz de darles y muchas veces la persona que cree estar dando mucho a cambio de nada está recibiendo infinitamente más de lo que está dando.
      Cuídate mucho… y buscar soluciones a lo de vuestra madre. Apoyaros en la familia, en los amigos, en asociaciones de enfermos mentales, buscar ayuda y nunca desesperéis. Si necesitas algo más vuelve a escribirme. Infinitas gracias por aceptar también mi petición de ayuda, y por ayudarme soportando este largo correo. Mis mejores deseos para vosotros.
1456524258_836_Munch-y-van-Gogh-el-arte-de-expresar-la-locura-en-el-lienzo




DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL ( EL GRAN SECRETO DE MI VIDA) XXI

7 09 2017

DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL

EL GRAN SECRETO DE MI VIDA XXI

EL DELIRIO ONÍRICO/CONTINUACIÓN

universo

Muchas veces me he preguntado qué hubiera sido de mi vida de no haberme obsesionado por los sueños, por el mundo onírico. En general muchas veces me he preguntado qué hubiera sido de mi vida de no haberme hecho preguntas, ¿de dónde vengo, a dónde voy, quién soy, qué es la vida, qué sentido tiene estar vivo, qué puedo esperar cuando llegue la muerte?  ¿Cómo hubiera vivido si me hubiera centrado en lo que muchos consideran la vida, despertar y olvidarte de lo que has soñado, centrarte en las “cosas que importan” en el mundo de vigilia, en el mundo, en esta realidad física, tener buena salud, relacionarte lo mejor posible, trabajar honradamente con los menores conflictos, ganar dinero, cuanto más mejor, tener una familia agradable, un status social interesante, llevarse bien con todos, recibir palmaditas en el hombro, anclar la mente en lo que estoy haciendo y solo en ello, sin dejarla volar, sin permitir a la fantasía la menor libertad, sin reflexionar, sin meditar, sin hacer preguntas tontas, que son todas aquellas que no tienen respuesta? Sí, qué hubiera sido de mi vida. La verdad es que ni lo sé ni me importa. Hay algo que anula absolutamente cualquier interés por una vida “políticamente correcta”, y es la muerte. Desde la perspectiva de la muerte solo encontrar sentido a la vida y a la propia muerte tiene para mí algún sentido. Luego descubriría que un guerrero todo lo mira desde la perspectiva de la muerte, que un guerrero sabe que nunca descubrirá el misterio de la existencia, pero lo intentará hasta el último aliento. De alguna manera yo intuía ya lo que era ser un guerrero antes de conocer este concepto y de dar el primer paso en el camino.

No me importa saber que otros caminos hubieran sido más fáciles, tampoco me importaría saber que de no haber tenido aquel sueño tal vez mi vida no hubiera sido tan trágica. En realidad pienso que todo esto son elucubraciones sin sentido, puesto que mi condición de enfermo mental ya existía antes de que ocurrieran estas cosas y uno no se libra fácilmente de las consecuencias de una enfermedad mental. De todas formas debo señalar aquel sueño como un hito en mi camino en la vida, hubo un antes y un después, todo cambió. A lo largo de mi vida onírica he tenido muchos sueños extraños, algunos muy largos, algunos muy lúcidos, algunos muy impactantes, pero ninguno como aquel. Me trastornó por completo porque consideré que no era posible tener un sueño como aquel por “propios méritos”, digámoslo así, es decir, yo no era un soñador avezado, creativo, no dominaba las técnicas oníricas, apenas conseguía tener una pizca de lucidez en algunos sueños.  Pero sobre todo me trastornó lo que yo intuí que había perdido al despertar y conforme fue pasando el tiempo. Aquella película tan extensa y detallada sobre el futuro se convirtió con el paso de los días en un pequeño fragmento de un cortísimo documental en el que lo verdaderamente importante había sido suprimido, una elipsis brutal había terminado con lo que a mí me interesaba.

Benjamin-Lacombe-autorretrato

Una de las sensaciones más fuertes al terminar el sueño fue aquella especie de pregunta que me hicieron aquellos ancianos. ¿Quieres recordarlo todo? No, no, por Dios no, os lo suplico, no. Estaba convencido de que algo así me mataría o me volvería loco. La tentación de recordar cada una de aquellas escenas fue muy fuerte, saber todo lo que me iba a pasar durante años, todo lo que pasaría en el mundo durante décadas, saber que en cualquier momento podría epatar a cualquiera anunciando un acontecimiento global y sorprendente, saber que nada me podría sorprender, poder esperar sentado frente al televisor los acontecimientos mundiales con una sonrisa aviesa en la boca: la caída del muro de Berlín (una premonición que no soy capaz de recordar si fue antes o después del sueño), aquel momento crítico que iba desde la presidencia de un americano de raza negra, Obama, al sucesor de quien en aquel sueño debió de ser la primera presidenta de USA, y que resultó el primer millonario presidente, pasando por la muerte de un Papa, el ascenso al papado de un Papa de raza negra y el fin, la disolución de la Iglesia católica. En medio todo aquel infernal apocalipsis que San Juan debió de ver pero fue incapaz de comprender, por lo que tuvo que recurrir a bestias y demonios. Desde el 11S lo peor de la línea cronológica de aquel sueño fue suprimido. La guerra bacteriológica, de la que los episodios del Antrax solo fueron una pequeña muestra, las bombas sucias, el robo de bombas nucleares y su venta a terroristas, la virulencia del terrorismo en Europa, de la que apenas da idea lo que está ocurriendo realmente. Las manifestaciones en las calles, la violencia sin objetivo de los antisistema, la caída de gobiernos democráticos, uno tras otro, el ascenso de los populismos sin meta, sin orden ni concierto y su caída rápida y sin paliativos, todo lo que intentaba recordar de aquel sueño era mucho más terrible y apocalíptico. En el momento del sueño no tenía claro que se pudiera cambiar el futuro, de hecho pensaba que era más verosímil que no pudiera hacerse y eso me atormentó durante años. Pero la sensación que tuve durante el sueño era la de que aquellos ancianos, aquellas entidades, estaban velando para que la humanidad tuviera un futuro mejor, de hecho lo más probable era que consiguieran suprimir lo peor de lo que había visto. Un vago recuerdo de una frase del apocalipsis, algo así como si no nos fuera ahorrado la hez de las copas de las plagas, nadie sobreviviría. Eso era lo que estaba ocurriendo.

Lo terrible de estos delirios oníricos es la imposibilidad que siente el que los vive de librarse de ellos con elementales razonamientos prácticos. ¿De qué sirve conocer el futuro si no lo puedes cambiar, y aunque lo pudieras cambiar, estás seguro de que eso sería lo mejor visto a largo plazo para la humanidad?  ¿Es razonable pensar que el ver acontecimientos futuros te tenga que convertir necesariamente en un superhéroe a jornada completa, responsable de todo lo que ocurra sobre la faz de la Tierra?  ¿Acaso la visión de una imagen, como mucho una corta secuencia del futuro, te pueden dar todos los datos necesarios para saber cuál sería la mejor de las decisiones, cuando estando en el presente no eres capaz de saberlo, aún contando con toda la memoria del pasado, años y años de datos y vivencias?  ¿Acaso la visión concreta de un hecho concreto de una persona concreta te puede facilitar la mejor de las decisiones respecto a ella?

25-anos-de-la-guerra-del-Golfo

Hay algo morboso en esto de querer conocer el futuro a toda costa y la persona con enfermedad mental no se resiste a estas conductas morbosas que forman parte inextricable de su enfermedad. Pero también hay algo difícil de asumir por la persona objeto de este tipo de vivencias, y es la sensación de poder que te da el saber que en el futuro va a pasar tal o cual cosa. Es algo totalmente irracional, porque el conocer una desgracia futura o saber que tal o cual personajillo va a saltar a la política mundial y va a remojar nuestras barbas para pasar luego la navaja de afeitar por nuestras gargamtas, o simplemente saber que en tal lugar –porque la fecha es casi imposible de obtener en estas visiones- va a ocurrir un atentado terrorista con tantos muertos y con una secuencia de hechos perfectamente cronometrada, no te van a aportar nada, ni como persona, ni como ser humano, ni como miembro de la humanidad, ni como entidad espiritual, ni como enfermo mental, ni como vidente, ni como nada de nada. Lo que se obtienen de estas visiones de futuro solo es miedo, terror, angustia e incapacidad para hacer nada o salirse de ese bucle infernal. A pesar de ello, de la irracionalidad que supone dejarse llevar por acontecimientos futuros que si fueran presentes no nos afectarían de la forma que lo hacen cuando son futuros, uno puede dejar que todo esto condicione y destruya su vida futura.

Sin duda aquel sueño en el que yo veía claramente mi futuro y el de la humanidad en una pantalla de televisión gigantesca, condicionó mi vida para siempre y me temo que no de una forma positiva. No es que no me planteara razonamientos tan lógicos como la posibilidad de que el futuro no esté escrito y entonces lo que estás viendo no es “el futuro” sino uno de los futuros posibles, y de que si el futuro está ya escrito es inútil plantearte cambiar nada y de que la visión de ese futuro ya escrito no solo no te puede aportar nada, sino que puede destrozar tu vida para nada. Estos argumentos fueron barajados por mí tras aquel sueño y todos los demás que le siguieron. Pero por mucho que uno baraje estas cartas del tarot siempre te saldrá la misma carta, la muerte. Porque en realidad todas estas experiencias se resumen en una: el miedo a la muerte. Recuerdo muy bien que tras cada visión premonitoria lo que más me preocupaba no era el sufrimiento inevitable de cientos y cientos de personas y de sus familiares (un sufrimiento que yo percibía en mi propia piel, tal vez porque la sugestión que uno sufre tras una experiencia de este tipo es tan poderosa que nada le impide creer que pueda estar sufriendo miles y miles de muertes y miles y miles de lutos de seres queridos, a la vez y de forma misteriosa e inexplicable)sino la posibilidad de acabar viendo mi propia muerte. Una muerte que uno tiende a pensar es la más dolorosa de las muertes posibles, somos así de morbosos y de irracionales. Morir con dolor, cuando es inevitable, puede ser terrible, infernal, pero al menos sabes que no estuvo en tu mano evitarlo, pero cuando eres capaz de ver premonitoriamente tu muerte con dolor, la obsesión por evitar esa muerte se convierte en única y prioritaria, no piensas en nada más, no vives para nada más.

sonar-muerte-simbolismo

El evitar la visión de mi propia muerte en el futuro se convirtió para mí, en una época de mi vida, en un verdadero infierno. Porque no solo creía a veces recordar cómo terminaba mi vida en esa proyección del futuro con la que fuera “premiado” por aquellos ancianos de los días, sino que llegaba a convencerme de que mis imaginaciones eran absolutamente reales. Luego, con el tiempo, un gran número de sueños se fueron añadiendo a éste, hasta transformar mi mundo onírico en un delirio sin pies ni cabeza, en una auténtica locura. Así los sueños en los que me veía desactivando una bomba terrorista, aparentemente confirmados por alguna noticia del no estallido de esa bomba o del estallido de la misma en manos del terrorista, dieron lugar a todo un delirio onírico, complejo, aparentemente razonable, que me convenció de la posibilidad de que uno podía realizar en sueños todas aquellas cosas que no podía llevar a cabo en la vida real, tal como desactivar bombas que los terroristas estaban preparando. De ahí a transformarte en un superhéroe a jornada completa no había apenas trecho. Recuerdo que llegué a programarme, antes de dormirme, para viajar al futuro en sueños, descubrir las tragedias que iban a ocurrir e intentar evitarlas. Esto no hubiera dado el menor resultado si luego no se hubieran producido los sueños que ocurrieron, tales como estar en un edificio concreto viendo a un terrorista manipular una bomba e intentar sugestionarle, de mente a mente, para que uniera un cable con el equivocado, o experimentar con la posibilidad de sugestionar al terrorista para que se llevara la pistola a la sien y apretara el gatillo, tal como se ha podido ver en algunas películas, la mayoría muy cutres, sobre el poder de la mente.

Aún hoy me pregunto cómo pude llegar a semejante extremo, cómo fui doblegado por un delirio sin pies ni cabeza, que además era onírico, con lo que su credibilidad era aún mucho menor. Todo comenzó con aquel sueño. No estaba acostumbrado a sueños tan largos, tan vívidos, tan intensos, que pudiera recordar con tanta intensidad al despertar. No podía convencerme de que fuera un sueño normal, había algo en él de realidad fuera de esta dimensión, algo de apabullante y misterioso. Luego, poco a poco, iría razonando sobre las implicaciones de ese sueño y las lógicas conclusiones no pudieron evitarme todo aquel inútil delirio. La pregunta clave era: ¿qué saco yo de este sueño; para qué se me ha obligado a vivirlo y recordarlo? Y la respuesta no podía ser más decepcionante, especialmente cuando fue pasando el tiempo. No se produjo la tercera guerra mundial, tal como yo creí haberla recordado al despertar, es decir, un helicóptero norteamericano derribado en el golfo pérsico que originaba toda una serie de carambolas hasta llegar a una apocalíptica guerra mundial. Es cierto que no se produjo el derribo de ese helicóptero, pero sí la guerra del golfo, algo que antes que se produjera ni había pasado por mi imaginación ni creo que los analistas de la CIA tuvieran claro que algo así se iba a desencadenar. Tampoco el tema Bin Laden llegó hasta donde yo creí haber visto en el sueño, es decir, a una auténtica guerra bacteriológica con ántrax y otro tipo de material apocalíptico, pero sí es cierto que se produjeron algunos casos de ántrax enviado por correo y el terror que produjo esto sería indescriptible para alguien que lo viera en sueños. Tampoco la guerra de Ucrania, con sus nefastas consecuencias para Europa, pero sí es cierto que la invasión de Ucrania por tropas prorusas se produjo en el año 2014 y si bien es cierto que ya no se ha vuelto a hablar de ello en los telediarios, me ha bastado con buscar en Google para saber que dicha guerra aún sigue activa y sus consecuencias son imprevisibles. Creí recordar que en aquel sueño a Obama le sucedía en la presidencia, por primera vez, una mujer, la posibilidad de que fuera un millonario con muy poca cabeza, era remotísima, y sin embargo ocurrió, las dos cosas, que una mujer estuvo a punto de ser la primera presidenta y que un millonario ascendió a la presidencia. Los ataques terroristas en Europa no fueron tan virulentos como yo creí verlos en aquel sueño, pero se han producido y se siguen produciendo. La situación en España no ha llegado hasta el terrible deterioro que yo creí ver en aquel sueño, pero nada indica que no estemos siguiendo un buen camino para ello. Los tumultos y revueltas antisistema en toda Europa que creí ver en aquel sueño no se ha producido, pero nada indica que no se vayan a producir en un próximo futuro. La estrepitosa caída de las democracias occidentales no se ha producido, pero tampoco nada indica que no llevemos ese camino.

En resumen, que se podría decir que del material de aquel sueño, no se ha llegado a confirmar ni un uno por ciento, el resto son variantes más o menos complejas y verosímiles. Mi pregunta es: ¿para qué demonios me sirvió aquel sueño? No cambió nada del destino de la humanidad, no cambió mi vida, al menos para mejor, no me convertí en un mejor vidente capaz de ver tragedias futuras en un tiempo y espacio concretos para poder impedirlas, no evolucioné espiritualmente, no me transformé en una mejor persona, solo en un guiñapo de carne temblorosa por el terror. Visto con total pragmatismo no puedo decir que aquellas experiencias me sirvieran de nada, por lo tanto si las califico de delirio y las rechazo como algo que está fuera de la realidad y que no sirve para otra cosa que para generar terror en una mente enferma, seguro que no estaré tan lejos de la verdad.

Cuando los sueños no nos cambian a mejor, no solucionan nuestros problemas, no curan nuestras enfermedades, no permiten una ayuda concreta y eficaz para nuestros próximos, cuando no van desvelando poco a poco el misterio, corriendo la cortina o el velo de Maya, cuando no nos hacen evolucionar espiritual mente y nos transforman en mejores personas, no sirven de nada, en todo caso son solo obstáculos en nuestra camino, con los que tropezamos, dándonos de bruces. Tal vez llegara a plantearme de qué me ha servido intentar recordar sueños, anotarlos, para verme destrozado por delirios infernales oníricos durante alguna etapa de mi vida, sino fuera porque mi condición de guerrero impecable me obliga a intentar, siempre, intentar desvelar el misterio de la vida, aunque no se pueda conseguir, y desde luego si hay un estado desde el que se puede intentar escalar ese castillo en la niebla con algún éxito, es el mundo onírico. De nuevo el dilema, si yo no me hubiera metido en la camisa de once varas del mundo onírico, ¿mi vida habría sido mejor? Lo dudo mucho, como enfermo mental, puede que tomar ciertos caminos en lugar de otros tal vez habría decrecido el número de obstáculos a los que me he enfrentado a lo largo de mi vida, pero ni el número de obstáculos ni su entidad habrían sido escandalosamente inferiores, porque la enfermedad mental es como es y solo se puede medir en sufrimiento, tal como los terremotos se miden en la escala Richter. Mucho me temo que la intensidad del sufrimiento en un enfermo mental no esté tanto en los acontecimientos exteriores como en las vueltas y revueltas que da su propia mente. De no haber caído en el delirio onírico seguro que habría caído en otro cualquiera, el mal estaba en mi mente y no fuera de ella. Creo que el tema da aún mucho más de sí, porque analizar cómo fueron mis sueños y las consecuencias en mi vida no es una tontería de un psicoanalista diletante sino una vivisección a fondo de la enfermedad mental, algo que no me resisto a hacer a pesar de las posibles consecuencias en mi psiquis, porque ahora puedo decidir con total libertad sobre mi vida, cuando uno vive solo no se preocupa de si alguien le puede estar mirando por la ventana ni por las consecuencias en hipotéticos seres queridos que ni se preocupan de si uno puede estar vivo o muerto. Cuando tu primer círculo está vacío la soledad puede ser tan intensa que llega a generar terror, pero tiene una gran ventaja, el círculo no tiene peso, es como un globo, puede subir hacia arriba en cualquier momento y llevarte a donde quiera el destino, porque ahora tu destino no lo marcan los seres queridos sino tu propia libertad o dejadez, que de todo hay.

jimy.jpg





MÁXIMAS DEL GUERRERO IMPECABLE XII

1 09 2017

MÁXIMAS DEL GUERRERO IMPECABLE XII

 

FrasedeCarlosCastanedaSentirseimportante

LAS EMOCIONES Y SENTIMIENTOS EN EL GUERRERO

-La felicidad es demasiado trastornante para permitirle al guerrero la concentración requerida a fin de usar la luminosidad de su cuerpo y convertirla en silencio.

EL DON DEL AGUILA

Carlos Castaneda

-El nagual dijo que para un ser humano la tristeza es tan poderosa como el terror-dijo la Gorda- La tristeza hace que un guerrero derrame lágrimas de sangre. Ambos pueden producir el momento de silencio. O el silencio viene por sí mismo, porque el guerrero lo persigue a lo largo de su vida.

-El nagual dijo que es un momento de negrura, un momento aún más silente que el momento de parar y cerrar el diálogo interno. Esa negrura, ese silencio, permite que surja el intento de dirigir la segunda atención, de obligarla a hacer cosas. Por eso se llama voluntad.

-Todo guerrero hombre tiene que ser forzado mediante el miedo.

– El reto de un guerrero es llegar a un equilibrio muy sutil de las fuerzas positivas y negativas. Esto no quiere decir que un guerrero debe luchar para tenerlo todo bajo control sino que debe luchar por enfrentar cualquier situación concebible, lo esperado y lo inesperado, con igual eficiencia.

-Después de luchar toda una vida, el guerrero termina, por supuesto, borrándose, pero esa lucha deja mellas en el hombre. Se vuelve reservado, siempre en guardia contra sí mismo.

-La obsesión por los secretos es la manera cómo pagan los hombres por ser importantes en la sociedad. La contienda es solo para los hombres porque los agrava el terror de borrarse y encuentra maneras curiosas de reaparecer, como sea, de vez en cuando.

ensenanzas-don-juan-carlos-castaneda-frases-libro1

-En la vida de los guerreros es extremadamente natural el estar triste, sin ninguna razón aparente, y que, como campo de energía, el huevo luminoso presiente su destino final cada vez que se rompen las fronteras de lo conocido. Vislumbrar la eternidad que queda fuera del capullo es suficiente para romper la seguridad de nuestro inventario. En ocasiones la melancolía resultante es tan intensa que puede provocar la muerte.

-En el camino del guerrero es muy fácil perderse en complejidades.

-Los guerreros están en el mundo, realmente, con el fin de entrenarse a ser testigos sin prejuicios para descubrir y entender el misterio que somos.

-Ahora sé que la humildad del guerrero no es la humildad del pordiosero. El guerrero no agacha la cabeza ante nadie, pero al mismo tiempo tampoco permite que nadie agache la cabeza ante él. En cambio el pordiosero, a la menor provocación, pide piedad de rodillas y se echa al suelo, a que lo pise cualquiera a quien considera más encumbrado; pero al mismo tiempo exige que alguien, más bajo que él, le haga lo mismo.

Relatos de Poder

Carlos Castaneda

e9e3034bdbb7f6f6e996dc5222b2006c

 

-Un guerrero debe tener seguridad y aplomo y no debe perder nunca los estribos.

-Un guerrero empieza la faena con la certeza de que su espíritu está fuera de balance, pero a medida que va adquiriendo, sin pena ni apuro, control y conocimiento, también va haciendo lo mejor que puede  por ganar ese balance.

-No hay nada en este mundo de lo cual un guerrero no pueda dar razón. Un guerrero se considera ya muerto y así no tiene ya nada que perder. Ya le pasó lo peor y por lo tanto se siente tranquilo y sus pensamientos son claros; a juzgar por sus actos o sus palabras uno jamás sospecharía que un guerrero lo ha presenciado todo.

-Los guerreros no ganan victorias golpeándose la cabeza contra los muros. Los guerreros saltan los muros, no los derriban.

 

a6fdc1389e0c9681c293daeb7776b24a--don-juan-shamanism





DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL L

23 08 2017

DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL L

UNA EXPERIENCIA INICIÁTICA

-Si no eres tú, ¿quién?

-Si no es aquí, ¿dónde?

-Si no es ahora, ¿cuándo?
Frase hasídica citada por Alejandro Jodorowsky en su libro Psicomagia.

Si caminas solo,
Irás más rápido;
Si caminas acompañado,
Llegarás más lejos.
Proverbio chino.

Se podría decir que tras el último capítulo, tan tormentoso, tan apocalíptico, las aguas han vuelto a su cauce…Se podría decir, aunque tal vez no sea cierto, porque las aguas de la vida nunca regresan a su cauce, no tienen cauce, se desparraman por donde quieren, en forma de tromba, de torrente, de agua mansa no beberás, de agua pantanosa, de agua de mayo… Aún así se podría decir que los problemas que me agobiaban entonces han desaparecido, o más bien se han transformado en otros más llevaderos, la angustia ha disminuido y tengo la sensación de que vuelvo a ser el que era antes de que ocurrieran los acontecimientos de los últimos meses. Pero no es cierto, nunca volveré a ser el mismo, algo ha cambiado en mi interior, profunda, drásticamente. He vivido una experiencia iniciática y nadie vuelve a ser el mismo tras vivir algo así.

He acabado por conocer la estrategia de las fuerzas poderosas, cuando quieren darme una lección, cuando me van a hacer vivir una experiencia iniciática…me preparan con unos cuantos palos sin ton ni son. Me siento como un burro al que entrenaran para llevar una pesada carga a fuerza de palos. Cuando determinados acontecimientos se acumulan en un corto espacio de tiempo, acontecimientos que tal vez no significaran nada en un largo espacio de tiempo, pero que cuando se comprimen adquieren un extraño significado, algo así como el tipo gafe que no cesa de quejarse de su mala suerte y nadie le cree, hasta que otros ojos contemplan asombrados el encadenamiento de hechos generados por una mala suerte recalcitrante, acumulativa, exponencial, demencial, que acaba por convencerles de que, en efecto, ese tipo tiene que ser gafe, de otra forma no se explica lo inexplicable.

Me he dejado llevar por la curiosidad morbosa y he buscado en la wikipedia el significado de “exponencial”. Esto es lo que he encontrado.

La expresión crecimiento exponencial se aplica a una magnitud tal que su variación en el tiempo es proporcional a su valor, lo que implica que crece cada vez más rápido en el tiempo, de acuerdo con la ecuación:
Mt=Mo *art Donde rt va por encima de la a, algo que no he conseguido saber cómo se pone en este procesador de textos.
No entiendo ni quiero entender, odio las matemáticas, no obstante dejo aquí la explicación de la wikipedia para los aficionados a este noble arte de la matemática:
Donde:
Mt es valor de la magnitud en el instante t mayor 0 (no me sale en el teclado el signo correspondiente;
Mo es el valor inicial de la variable, valor en t=0 , cuando empezamos a medirla;
r es la llamada tasa de crecimiento instantánea, tasa media de crecimiento durante el lapso transcurrido entre t=0 y t <0
a es cualquier constante mayor que 1.

{\displaystyle M_{t}} es valor de la magnitud en el instante {\displaystyle t>0} {\displaystyle t>0};
{\displaystyle M_{0}} {\displaystyle M_{0}} es el valor inicial de la variable, valor en {\displaystyle t=0} t=0, cuando empezamos a medirla;
{\displaystyle r} r es la llamada tasa de crecimiento instantánea, tasa media de crecimiento durante el lapso transcurrido entre {\displaystyle t=0} {\displaystyle t=0} y {\displaystyle t>0} {\displaystyle t>0};
{\displaystyle a} a es cualquier constante mayor que 1.

Jajá, en mi vida me he visto en mayor desatino matemático. Lo mío son las letras, por eso vamos a transformar esta ecuación matemática en palabras, que se me dan mejor.

Pongamos que tu economía va normalita, una economía de clase media, más bien baja, pero media, ustedes me entienden. Lejos de mi intención herir en lo más mínimo a personas que tengan una economía un poco más baja, sin llegar a la pobreza extrema. Tienes unos ahorrillos, un pequeño colchón para evitar el golpetazo, algo así como un airbag contra el que choca tu nariz en lugar de hacerlo contra algo muy duro y romperse. Todo va normal en estos casos, hasta que ocurre lo que ocurre, aparece lo exponencial, lo que implica que crece cada vez más rápido en el tiempo.

Al acabar el capítulo anterior manifesté mi incapacidad para narrar acontecimientos intensamente emocionales, necesitaba el paso del tiempo para que la intensidad fuera disminuyendo, eso me permitiría contar ciertas cosas sin sufrir un pasmo. De hecho ya he narrado esos acontecimientos a algunas personas y no habiendo sufrido el pertinente shock, creo que estaría en condiciones aceptables de contar aquí todo lo sucedido. Sin embargo no es posible porque la discreción me lo impide, discreción que involucra a segundas y terceras personas, porque lo que es a mí, me trae al pairo, soy la persona más indiscreta del planeta, porque nada tengo que ocultar ni nada me impulsa a intentar ocultar algo. Aún así pudieran estar en juego ciertos aspectos de mi futuro que ahora mismo no estoy en condiciones de asumir, tal vez sí en unos días, semanas o meses. Por lo tanto me veo obligado a ser discreto, contra mi voluntad, y a utilizar puntos suspensivos en lugar del nombre de personas y a ocultar conejos en la chistera para que nadie los vea, lo que hace un mago, solo que al revés, y de esta forma mientras el conejo desaparece en la chistera puede que alguien con vista de águila haya visto algo, antes de que la magia haga desaparecer la realidad, cuando todos sabemos que la verdadera magia hace aparecer una realidad allí donde no había ninguna.

Lo que sí me puedo permitir es hablar de economía sin tapujos, porque si hay una magia visible, y no invisible, al alcance de todos, y no solo del mago, esa es la economía. Dicho de otra manera, todo comenzó hace unos meses, un acontecimiento en sí mismo poco llamativo y bastante verosímil. Lo que yo ignoraba entonces, ahora no, es que aquello fuera el primer palo al burro de las fuerzas poderosas. Algo de lo que no debería hablar, porque tal vez las fuerzas poderosas se enfaden conmigo y me den más palos, pero en este preciso momento las fuerzas poderosas me la traen al pairo y los palos caerán sobre mojado y tal vez resbalen, al menos un poco. Si las fuerzas poderosas quieren ser desfavorables… que lo sean y que alguien más poderoso las ondule con la “permanén”. Es curioso cuántas personas dicen no creer en nada, ni en las fuerzas poderosas, pero cuando tienen que decir lo que yo acabo de decir, se cosen la boca, no sea que… Hay que ser valientes, chicos y chicas, lo digo y lo ratifico y si llegan los palos que sean gordos y que me tundan.

Que la venta de la casa se fuera al garete, cuando todo estaba en el bote, es una simple cuestión de mala suerte, todo podía haber ido con normalidad, pero no lo fue. El hecho de que existiera un precontrato y se hubiera dado una señal por la compradora, la parte contratante de la segunda parte, hace estadísticamente poco probable lo que ocurrió… pero no obstante ocurrió. Por fin, pensaba, me desharé de una parte importante de mi pasado, y aunque tenga que sufrir un poco, hacer de tripas corazón durante unas horas, unos días, luego todo pasará y el colchón contra accidentes en el futuro se hinchará un poco.

Bueno, no pasa nada, peor suerte tuvo la Invencible. El hecho de que a continuación me avisara Volkswagen, tras años de espera, de que por fin mi vehículo, afectado por una cuestión de mala suerte estadística, iba a ser arreglado gratuitamente en un taller, sin coste para el propietario, parecía ser una compensación al nefasto evento anterior. Me las prometía muy felices cuando dejé en el coche en el taller correspondiente. Algo me llegó a la cabeza al ir a buscarlo, lo deseché, no podía ser cierto… pero lo fue. Al meterlo en la máquina encontraron una avería muy grave que corría de mi cuenta o no podían cambiar el chip. De no haber sido porque esa avería coincidía con el nefasto encendido de un piloto años atrás, yo hubiera pensado, mal pensado, que intentaban que pagara un arreglo que era gratuito. Al final tuve que pagar la cuantiosa factura para que me manipularan el chip, algo que la DGT me había avisado por carta que de no hacerlo sufriría las consecuencias. Me pregunto qué tendrá que ver la DGT con Volkswagen.

Dejé de pensar en los palos al burro de las fuerzas poderosas cuando por un error mío y solo mío –aunque tal vez un poco de otros- típico de mis consabidas patologías de enfermo mental, me colé en un área de descanso que había sido cerrada por la guardia civil. Juro que no me dio tiempo a pensarlo cuando al dar el volantazo para meterme en el área de descanso y descansar y hacer necesidades perentorias, me encontré con unos conos. Los sorteé como pude y entré en el área cerrada. No podía salir tan ricamente por el otro lado puesto que pude ver un coche de la guardia civil. Lo pensé, lo medité, me encomendé a las fuerzas poderosas y decidí salir por donde había entrado, sin el menor riesgo para los vehículos que venían detrás porque todos habían visto el control y su velocidad era tortuguil. Pasé el control sin problemas -¡a saber lo que buscaban¡- pero durante meses no pude evitar mirar el buzón por si me venía la multa correspondiente, me quitaban puntos, o incluso me acusaban de intentar saltarme un control –todo es posible en esta vida- pero no llegó, lo que me hizo pensar de nuevo que un palo o dos de las fuerzas poderosas no indica eso de “palos al burro que es de goma”.

Luego vino lo de Hacienda. También culpa mía, aunque otros tal vez tuvieran una pizca de culpa. Como el año anterior me había pagado el Ministerio el sueldo, unos meses, y luego la Seguridad social, cada cual hizo sus cálculos, y yo ninguno, con lo que me encontré con que el palo de Montoro iba a hacer época, no tanto como el de algunos futbolistas, pero casi-casi. Aquello me desarboló y cuando llegó la experiencia iniciática, también vino acompañada del correspondiente estipendio, con lo que mi cuenta quedó temblando. Me planteé rescatar el plan de pensiones, pero si lo hacía ya no desgravaría nada el siguiente año fiscal, con lo que me lo pensé. De pronto mi economía de clase media-baja se resquebrajó y me las vi pensando en llegar a fin de mes y rezando porque no ocurriera nada especial.

No es que el dinero sea para mí una tragedia o una comedia, según le vaya a la bolsa, pero no es agradable rezar para que no ocurra ningún imprevisto. Las vacaciones son todos los días para un jubilado, eso no tiene la menor importancia. El dinero nunca será para mí un obstáculo para alcanzar el samadhi. Leyendo el evangelio según Ramakrishna me encuentro con su terrible frase de que los dos obstáculos principales para alcanzar el estado de beatitud son, el oro y la mujer. Yo lo interpreto como lujuria. Hay que tener en cuenta que este gurú, una de las almas más elevadas que ha dado la humanidad, vivió en la época victoriana y en la India, donde la mujer no tenía ningún papel, ni relevante ni irrelevante. Resulta curioso que Ramakrishna empleara esa palabra, mujer, en lugar de lujuria, que abarcaría a hombres y mujeres, pero parece que en aquella época y lugar no se pensaba que las mujeres pudieran alcanzar el samadhi. Todos somos hijos de nuestra época, hasta las almas más evolucionadas. Cierto que el oro no sería para mí un obstáculo, pero sí la lujuria –las mujeres no tienen la culpa de que mi deseo hacia ellas sea arrollador- con lo que me sentí bastante mal. No solo me quitaban el poco oro que podía tentarme sino que el único placer de la vida que me dice algo –aparte de los placeres culturales y artísticos- debía ser descartado. Algo que por otro lado ya había hecho, porque la culpa la tienen los demás si te engañan mil veces, pero si te engañan mil y una vez la culpa la tienes tú. Tal era mi caso con las páginas de contacto y la búsqueda del sexo gratuito, no mercenario, y sin contrato para toda la eternidad. Ya había suprimido mis perfiles de las páginas de contacto y aceptado que podía suprimir el sexo de mi dieta sin morirme, al menos no muy rápidamente. Seré un ermitaño, un monje, alcanzaré el samadhi, porque los dos obstáculos que podrían impedirme alcanzar la beatitud, oro y mujer, ya no están en mi camino. Pero aún así eso de renunciar al sexo, de ahora en adelante, y hasta que la muerte me alcance, no deja de ser el último apego que me puede atar a esta vida miserable.

Pero no quiero terminar este largo capítulo del diario sin hablar, discreta y embozadamente de la experiencia iniciática que le da título. En otro momento, in illo tempore, lo contaré todo, porque para eso estamos los narradores, para contarlo todo en todo momento. Tiene que ver con los gatitos, por supuesto. Estas maravillosas personitas que para mí solo están un pequeño escalón por debajo de nosotros, y en algunos casos ni eso. Durante más de dos meses viví con ellos esta experiencia iniciática que me cambió en profundidad y para siempre. No puedo concretar, de momento, sus operaciones fueron mucho más duras para ellos que para mí, y el dinero invertido fue donado con amor. Lo mismo que el dinero que supone tenerles vacunados y al día. Lo que supuso una terrible experiencia iniciática fue ver su sufrimiento, cómo lo vivían, en silencio, con maulliditos lastimeros, y el darme cuenta de lo frágiles que somos, las personas y los gatitos, de lo frágil que es la vida, ayer estabas bien y hoy te estás muriendo. Por suerte las fuerzas poderosas no se cebaron y ahora todo ha vuelto a su cauce habitual. Adoro a mis gatitos que están muy bien y Gatolandia es un país libre y acogedor. Me sentiría muy cínico si me quejara del gasto en pienso para toda Gatolandia, teniendo en cuenta que apenas supone un tercio del dinero que me sigo gastando en tabaco.

La experiencia fue iniciática, espiritual, aleccionadora y digna del Ramakrishna de pacotilla que soy yo. Esto unido a mi preocupación por…Al sufrimiento que me transmite la experiencia que… está viviendo con su hijo. Al tiovivo infernal que está viviendo… con su familia. A la preocupación que siempre me produce… con su enfermedad mental. A las consultas que me han hecho en el blog sobre tragedias generadas por mis hermanos los enfermos mentales y esa terrible sensación de impotencia que a veces te asola, todo hizo que la experiencia iniciática se intensificara hasta límites que tardaré en aquilatar. Tampoco es que este país vaya viento en popa, que el planeta esté en su mejor momento, que el Trump no nos pueda dar un serio disgusto en cualquier momento, que mi salud sea la de un jovenzuelo fortachón. Y es aquí donde me he callado algo muy importante por discreción. Baste decir que la muerte, siempre con su mano en mi hombro izquierdo, hizo amago de llevarme con ella en dos ocasiones, una realmente esperpéntica, digna de ser contada en una película del Gordo Faty, aquel gordito del cine mudo con el que trabajó Buster Keaton antes de independizarse. La otra una tragedia solitaria, con mis gatitos como únicos espectadores. Debería cuidar más mi salud, aunque tampoco se puede decir que se tratara de momentos terribles, pero sí que resultaría tragicómico acabar de una manera tan tonta, sin la consabida última danza con la muerte de este ridículo guerrero impecable. Tenía ese maravilloso texto muy a mano, por si me llegaba el momento, pero tuve que esconderlo para que los gatitos no jugaran con él, les gusta todo, especialmente los corchos de las botellas de vino y las pelotas de papel.

Necesitaba escribir esto, para cerciorarme de que realmente ocurrió y no fue un delirio de mi mente. De pronto, hace unos días, alguien reaparece en mi vida, de forma totalmente imprevista. ¿Una compensación de las fuerzas poderosas? Sara me envía un paquete con el libro de Gogol, una carta manuscrita, y una preciosa figurita de gatitos, como regalo tardío de cumpleaños. Recibo una visita en esta casa llamada Gatolandia largamente esperada y de la que no quiero hablar tampoco aquí, por discreción. Baste decir que tiene más que ver con el afecto que con cualquier otra cosa. Y no se trata de otra gatita, no, ya tengo bastantes con la gatita atrevida, las dos gemelas, la otra gatita de la que no hablo porque la discreción me obliga, al menos de momento. No se trata de las visitas de mis turistas de Gatolandia, el gatazo negrazo, el gatito negrito de ojos bonitos, el gatito gris. Hoy me he comido el primer fruto del huerto, un calabacín, estaba muy rico, pero no veo más calabacines ni más nada, ni pimientos italianos, ni acelgas, todo brota, pero con una calma espantosa.

Lo que más me duele es que tanta discreción no sea por personas, por Sara, que ya lo sabe todo, o por …. o por… sino por motivos puramente logísticos y estratégicos, pensando en un futuro un poco más molesto para mí de lo habitual. Y el diferencial sigue saltando y el frigorífico me tiene más preocupado que los gatitos, y tal vez todo pueda ir cambiando a peor en los próximos meses. Al menos el contrato de alquiler se renovó automáticamente y tengo un año por delante para pensar en un futuro que me gustaría se pareciera al de Ramakrishna, al que los médicos le aconsejaron, en sus últimos momentos, sufriendo un cáncer incurable, que no entrara en samadhi porque eso minaba su cuerpo físico. Espero que mis maestros, Milarepa, Krishnamurti, Ramakrishna, y si me atrevo a pensar en ello, el propio Buda o Jesucristo, me ayuden a entrar en samadhi en estos años que me quedan, antes de que la muerte intente llevarme con dolor.

LA DANZA DE LA MUERTE
“Morirás aquí, estés donde estés. Cada guerrero tiene un sitio para morir, un sitio de su predilección, donde eventos poderosos dejaron su huella, un sitio donde ha presenciado maravillas, donde se le han revelado secretos, un sitio donde ha juntado su poder personal. Un guerrero tiene la obligación de regresar a ese sitio de su predilección cada vez que absorbe poder, para guardarlo allí. Va allí caminando o bien soñando. Y por fin un día, un día sabe que su tiempo en la tierra ha terminado y siente el toque de la muerte en el hombro izquierdo. Su espíritu, que siempre está listo, vuela al sitio de su predilección y allí el guerrero baila ante su muerte. Cada guerrero tiene una forma específica, una determinada postura de poder, que desarrolla a lo largo de su vida. Es una especie de danza. Un movimiento que él hace bajo la influencia de su poder personal. Si el guerrero moribundo tiene poder limitado su danza es corta; si su poder es grandioso su danza es magnífica. Pero ya sea su poder pequeño o magnífico la muerte debe pararse a presenciar su última parada sobre la tierra. La muerte no puede llevarse al guerrero que cuenta por última vez la labor de su vida, hasta que haya acabado su danza. Cada movimiento debe adquirirse durante una lucha de poder. Así que hablando con propiedad, la postura, la forma de un guerrero, es la historia de su vida, una danza que crece conforme crece en poder personal.

Un guerrero no es más que un hombre. Un hombre humilde. No puede cambiar los designios de su muerte. Pero su espíritu impecable, que ha juntado poder tras penalidades enormes puede ciertamente detener a su muerte, un momento, un momento lo bastante largo para permitirle reconocerse por última vez en el recuerdo de ese poder. Podemos decir que ese es un gesto que la muerte tiene con quienes poseen un espíritu impecable

Y así bailarás ante tu muerte aquí, en la cima de este cerro, al final del día. Y en tu última danza dirás de tu lucha, de las batallas que has ganado y de las que has perdido; dirás de tus alegrías y desconciertos al encontrarte con el poder personal. Tu danza hablará de los secretos y las maravillas que has atesorado. Y tu muerte se sentará aquí, a observarte.

El sol poniente brillará sobre ti sin quemar, como lo hizo hoy. El viento será suave y dulce y tu cerro temblará. Al llegar al final de tu danza mirarás el sol porque nunca volverás a verlo, ni despierto ni soñando y entonces tu muerte apuntará hacia el Sur, hacia la inmensidad”.

Viaje a Ixtlán de Carlos Castaneda