TÉCNICAS CURATIVAS I (EL HUEVO LUMINOSO)

4 11 2016

NOTA PREVIA: Esta técnica en concreta nos la enseñó una profesora de yoga mental, argentina, que nos dio clase de yoga durante unos meses, antes de regresar a su país. Tengo un muy grato recuerdo de ella, una mujer madura, de más de sesenta años, alta, espigada, amable. En aquellos tiempos, hace ya bastantes años, yo pasaba, como casi siempre, por una etapa depresiva bastante importante y me apunté a clases de yoga más por estar acompañado que por aprender algo nuevo. Mis técnicas mentales personales se basan tanto en el yoga mental como en el chamanismo de Castaneda, como en las enseñanzas rosacruces, que seguí durante algunos años en mi juventud, como en toda aquella filosofía o corriente esotérica que pueda aportarme algo. No obstante mis recelos aquella profesora sí me aportó algunas cosas novedosas, a pesar de que el nivel de la clase era bajo, como correspondía a alumnos que en gran parte nunca habían practicado yoga mental y aquella era su primera experiencia.

El huevo luminoso para mi tiene claras reminiscencia chamánicas de las enseñanzas de don Juan a Castaneda. Según don Juan el ser humano, visto con la segunda atención, es decir lo que don Juan llama propiamente “ver”, no con los sentidos de la carne, es en realidad un huevo luminoso que camina por la vida casi sin tocar el suelo. Este huevo luminoso se extiende más allá de nuestro cuerpo físico, como a medio metro, tal vez un metro o más, de lo que ocupa en el espacio la materialidad de nuestros cuerpos de carne. Este huevo está compuesto de fibras luminosas estrechamente enlazadas y la muerte física se produce, según don Juan, cuando el hueco o agujero que tenemos todos a la altura del ombligo, dentro del huevo, es decir a alguna distancia del cuerpo físico, se abre desmesuradamente, según don Juan por una labor de zapa externa, un concepto muy interesante que veremos en otro momento, y es entonces cuando quedamos libres de ese huevo luminoso que nos contiene, es decir morimos físicamente.

En esta técnica voy a seguir las instrucciones de la profesora, tal como las tengo anotadas en mi agenda de técnicas mentales, sin perjuicio de que al final aporte cosas personales que he añadido yo por mi cuenta.

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EL HUEVO LUMINOSO

Tumbados en el suelo, sobre una alfombrilla de yoga o manta, en postura de relajación. Visualizamos un punto de luz en el pecho, que va aumentando hasta convertirse en una naranja.

De él salen infinidad de flechas de luz de medio metro aproximadamente. Somos como un huevo con un punto de luz que sería la yema de ese huevo. La zona de luz blanca sería la clara de ese huevo. Nosotros estamos dentro de ese huevo, que sería como nuestra aura invisible.

Desde ese centro de luz al que imaginamos verde, vamos extendiendo el verde a la clara. Nos centramos en las zonas a sanar.

APORTACIÓN PERSONAL

Podemos utilizar otros colores, según las necesidades de la curación, y así entroncamos con los colores propios de cada chakra, como aparecen en el blog, en la sección “trabajando con los chakras”. Podemos también ir recorriendo fibra de luz por fibra de luz, deteniéndonos en las zonas que aparecen menos luminosas, más grisáceas, vamos limpiando esas zonas y aportando más luz a esas fibras, que seguro coincidirán con zonas del cuerpo doloridas, bloqueadas, con dolores o molestias físicos, con órganos dañados.

Podemos centrarnos en ese hueco o agujero de que habla don Juan. Parece ser, aunque esto ya lo veremos ampliamente en Las enseñanzas de don Juan, que en la lucha de poder del guerrero éste resulta herido como en una batalla y ese debilitamiento de la energía, esa disminución de la vitalidad, se centra en ese punto, en ese hueco o agujero que se va abriendo, como una puerta entreabierta a la que empujamos desde fuera para que se abra del todo. Esa total apertura sería la muerte física por lo que este ejercicio podría recomendarse a los que sufren graves enfermedades que están acabando con su vida. Vamos a estirar las fibras sobre ese hueco o agujero y las vamos a dotar de la mayor luminosidad posible. Esa zona oscura que sería el punto desde donde la muerte comienza a trabajar deberá ser recubierto,como el resto del huevo luminoso con fibras de luz. Será un trabajo lento, haciendo acopio de toda la vitalidad del resto de nuestro cuerpo físico, en forma de luz, que llevamos hasta allí y que vamos colocando como colocaríamos hilos de lana sobre esa parte de nuestro cuerpo. Este trabajo deberá realizarse al final, cuando hemos trabajado con todos los puntos del huevo luminoso, y deberá ser un trabajo meticuloso, realizado sin prisas, conscientes de que si dejamos que esa apertura se siga abriendo sin hacer nada estamos minando nuestra salud física hasta que ésta ya no resista el empujón de la mano que empuja esa puerta para abrirla, metafóricamente veremos a la muerte esquelética empujando y nosotros desde dentro tratando de cerrar.  Sabiendo que la muerte solo llega por esta zona mantenerla vital, bien cubierta de fibras luminosos nos permitirá un respiro, solo un respiro, porque el guerrero sabe que sus batallas de poder le producirán heridas que van a ir todas a ese punto.

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Podemos utilizar también el huevo luminoso para curar a otras personas, algo así como utilizar nuestra aura para que la de la persona cercana reciba nuestra energía y vitalidad. Una vez que hemos restaurado nuestro huevo luminoso podemos hacer que contacte con el huevo luminoso de la persona a curar que no deberia estar a más de un metro de nosotros. Si esa persona ha realizado también este ejercicio la terapia curativa del huevo luminoso será más efectiva.

Cuando caminemos por las calles de nuestras ciudades deberemos estar muy atentos a los contactos inevitables con los huevos luminosos de otras personas. Estos nos influyen y si su salud es mala, su vitalidad pobre y sobre todo, si sus emociones son negativas, nuestro huevo luminoso sufrirá y las fibras perderán luminosidad y las heridas se centrarán el hueco o agujero. Es por eso que nos sentimos a veces tan remisos a estar muy cerca de otras personas, por ejemplo en los transportes públicos, donde no podemos separarnos físicamente de personas que de alguna manera percibimos como tóxicas para nosotros. También ocurre en general con todas las personas y hasta con los animales. Si estos últimos marcan un territorio y lo defienden es porque de alguna manera sus cuerpos saben que necesitan una protección física, generando distancia con otros depredadores que van a por ellos.

Esto también entronca con la sabiduría del cuerpo de que habla don Juan a Castaneda, nuestro cuerpo sabe porque nosotros somos huevos luminosos, repletos de fibras y la consciencia se extiende por todo el huevo, no se queda solo en el centro de la cabeza o en las neuronas de nuestro cerebro. Los rosacruces también creen que la consciencia está en todas y cada una de las células de nuestro cuerpo físico, es por ello que las enfermedades siempre son globales, no es un órgano, una zona de nuestro cuerpo físico la que está enferma, es la totalidad de nuestra consciencia extendida por las fibras luminosas, por las células de nuestro cuerpo físico. Teniendo esto en cuenta todas las terapias de sanación deberán dirigirse a la totalidad de nosotros mismos y no solo al órgano o parte del cuerpo en la que se manifiesta la enfermedad. En los casos de enfermedades como el cáncer el trabajo no debería centrarse solo en las células enfermas sino que debería trabajarse cada célula, porque en ella está la consciencia, cada fibra luminosa porque cada una de ellas conforma el huevo luminoso. Desde este punto de vista la mente, la consciencia, trasladada a cada célula, a cada fibra luminosa, podría hacer un gran trabajo de sanación puesto que no se trata de extirpar células cancerosas o enfermas sino de convertirlas o reconvertirlas, convenciéndolas de que forman parte de nuestro organismo y de que le están haciendo un gran daño trabajando por separado, de forma inarmónica. Esto tiene sentido porque ahora, con los tratamientos de las células madre se está haciendo algo parecido, la consciencia o la carga genética de la célula madre se traslada a la célula enferma, modifica su cargamento genético y las acopla de nuevo al organismo, al huevo luminoso.

En el próximo capítulo veremos la sanación con conos luminosos, siguiendo con el tema de la luz y con los ejercicios que nos enseñara la profesora argentina de yoga.





TODAS LAS TÉCNICAS MENTALES(PRESENTACIÓN)

27 06 2015

En esta nueva sección agruparé todas las técnicas mentales que andan desperdigadas por el blog, incluso las técnicas del guerrero impecable, para que todos los lectores puedan localizarlas con facilidad. Dado que la sección de yoga mental está saturada, iré pasando aquí todo lo que tenga que ver con las diferentes técnicas mentales. Entre esta sección y la de autoayuda espero que resulte fácil localizar todas las técnicas prácticas que nos ayuden en el vivir cotidiano. Espero inaugurar esta sección con una nueva categoría, “Técnicas rosacruces para el vivir cotidiano” donde iré adaptando todas las técnicas que aprendí en mis estudios rosacruces a mi carácter y necesidades.





Todas las técnicas mentales (Presentación)

10 04 2014

Cerveau fort

Aprovecho la posibilidad de crear nuevas secciones en el blog, algo que antes no sabía hacer, para reunir aquí todas las técnicas mentales, dejando la sección de yoga mental, que ya está muy cargada, solo para los resúmenes del cursillo. Los interesados pueden consultar aquí cualquier técnica que haya aparecido a lo largo de los cursillos. También pondré aquí las técnicas chamánicas del guerrero impecable, sin perjuicio de que sigan de momento en su sección hasta que se sature como le ocurrió a la de yoga.





EL ARTE DE LA CREACIÓN MENTAL Y III

5 04 2013

EL ARTE DE LA CREACIÓN MENTAL Y III

LA REALIZACIÓN

Ya hemos dado los pasos más complicados, ya hemos conseguido pintar un cuadro completo, con todos sus detalles, tras un duro trabajo. Hemos puesto en él la magia que todo lo puede: la generosidad de pedir que todo lo que vayamos a recibir sea compartido por los demás y nos sea negado si alguien tiene que sufrir. Ahora nos queda el paso que teóricamente sería el más sencillo y sin embargo muy pocos lo consiguen.
Nuestro cuadro mental está pintado con los colores materiales de las cosas cuya existencia conocemos. Si queremos una casa, por ejemplo, la vamos a pintar con los materiales cuya existencia ya conocemos, como ladrillos, cemento, tejas… Si la queremos construir con fantásticas quimeras, nacidas de nuestra imaginación, descubriremos que el cuadro no funciona bien puesto que no somos capaces de “ver” esa casa construida con esos materiales.

Todo está en orden, el cuadro mental está preparado para su lanzamiento, como un cohete. Y aquí viene la parte más difícil. Imagínense que quieren mandar un mensaje muy importante y lo atan a un globo. Si no lo sueltan, ese mensaje nunca llegará a nadie, excepto a ustedes mismos, y ya conocen demasiado bien el contenido de ese mensaje, no les servirá de nada que se quedé ahí, pegado a su mano. Si quieren que alguien reciba el mensaje suelten el globo, dejen que el viento lo impulse y confíen en que llegue a quien puede ayudarles.

Nuestro cuadro mental será lanzado hacia la mente Cósmica o Mente universal y de esta manera se pondrán en marcha invisibles mecanismos y fuerzas que “complotarán” para que el cuadro se materialice, siempre y cuando no perjudique a otros ni obstaculice o retrase su evolución espiritual.

Si Dios es nuestro Padre, va a ser difícil que nos conceda algo si no se lo pedimos, si no confiamos en que nos lo va a conceder. Pongámonos en la piel de Dios. Aunque supiéramos los pensamientos y los sentimientos más secretos de uno de nuestros hijos, ¿le concederíamos sus deseos si notáramos su desconfianza, si no nos los pidiera por orgullo, si luego nos despreciaría si le regaláramos algo sin que nos lo hubiera pedido antes, si sus deseos acabaran dañando seriamente a sus hermanos, si viéramos que en realidad lo que nos está pidiendo es un regalo que acabará por su vida? Aunque Dios conozca cada uno de nuestros pensamientos preciso que atemos el mensaje a un globo y lo soltemos. El apego hacia el globo y el mensaje no nos servirá de nada. Si no lo soltamos nunca llegará a parte alguna.

Aunque parece la parte más sencilla de la realización del cuadro mental, en realidad es la más complicada de todas. Si nos observamos con frialdad notaremos que cuando deseamos algo con mucha intensidad lo que hacemos es retener ese deseo en nuestros corazones, nos aferramos al cuadro mental construido y nuestra mente no deja ni un segundo de contemplarlo, de apegarse a cada uno de sus detalles. Es como si fuéramos pintores y pintáramos el cuadro más bello y maravilloso del mundo para luego encerrarlo en un sótano húmedo y oscuro. No queremos que nadie más lo vea, incluso con el tiempo hasta nosotros mismos dejamos de apreciar su belleza y nos limitamos a dejarlo allí, nuestro tesoro más preciado pudriéndose en un sótano infecto. Si nos hubiéramos desapegado de él y lo hubiéramos exhibido en una exposición, para que todo el mundo lo admirase, tal vez habríamos encontrado un comprador rico y generoso que nos habría pagado una fortuna por poseer semejante cuadro. Con ella habríamos alcanzando nuestros deseos. Y aunque nadie lo hubiera comprado todo el mundo hablaría de él y la elevación de los espíritus de los espectadores habría sido suficiente pago.

Una vez completado el cuadro mental es preciso lanzarlo y olvidarnos de que ha sido nuestro. El mensaje debe llegar a su destino. No podemos dejar que nuestra mente entre en un bucle estúpido: Quiero…quiero…quiero… Y aquí contemplamos nuestros deseos expresados en el cuadro mental, una y otra vez. El cuadro mental ya ha cumplido su misión, ahora lo lanzamos a la Mente universal.

Pero aquí no acaba todo. ¿Qué pensarían de alguien que no deja de hablar de la lotería y de lo rico que va a ser cuando le toque y de lo que hará con el dinero, de alguien que se pasa el día fantaseando sobre ese tema y sin embargo nunca ha comprado un décimo de lotería? Crear un cuadro mental y lanzarlo hacia la Mente universal está muy bien, desear que su realización beneficie a todos y no solo a nosotros y si es posible que no perjudique a nadie, es una condición “sine qua non”. Sin embargo no podemos ser tan ingenuos como para pensar que el maná caerá del cielo todos los días y por lo tanto no necesitamos ir al trabajo y trabajar duro. No podemos estar poniéndonos a nosotros mismos la zancadilla según caminamos porque nunca llegaremos a parte alguna. Sería una imagen esperpéntica, un gag de cine mudo, alguien que sale corriendo y no deja de intentar por todos los medios que una pierna tropiece con la otra… Y sin embargo es lo que hacemos cuando creamos un cuadro mental y deseamos que se realice. Ponemos todo de nuestra parte para que nada de lo que deseamos sea posible. De esa forma es lógico que nunca consigamos lo que pedimos. Maldecir de la suerte, del destino, de las fuerzas invisibles que nunca nos conceden nada de lo que pedimos, es una estupidez. Somos nosotros mismos los que nos estamos negando la realización de nuestros deseos.

Yogananda habla de que Dios tiene absolutamente todo para todos, en su almacén los bienes no están tasados y si alguien consigue algo no significa que otro se quedará sin nada. El maestro Jesús habla de que en el cielo hay muchas moradas y Santa Teresa de Jesús desarrolla esa idea en su conocido libro. Pedid y se os dará, llamad y se os abrirá porque el que busca encuentra y el que pide halla. Ese es el gran secreto del arte de la creación mental, pedir con el corazón, con confianza, sabiendo lo que pedimos, deseando que la realización de nuestros deseos beneficie a todos. Y caminar hacia la meta, trabajar por construir la casa soñada. El secreto es simple, pero pocos han alcanzado una evolución espiritual suficiente como para poder ser llamados maestros en el arte de la creación mental.





EL ARTE DE LA CREACIÓN MENTAL II

24 03 2013

EL ARTE DE LA CREACIÓN MENTAL II
La mente universal

Para que una creación mental produzca sus efectos, se requieren, a mi juicio, al menos estas condiciones básicas:

-Como lo que vamos a crear estará dentro del “Cósmico” como dicen los rosacruces o dentro de la Mente universal, no podemos generar con nuestra mente algo que pueda perjudicar a los demás para beneficiarnos a nosotros mismos, el egoísmo a ultranza está proscrito de la creación mental. Todos somos hijos de Dios, todos somos hermanos, y lo mismo que nosotros como padres no beneficiaríamos a un hijo a costa de la desgracia o incluso la muerte de los demás, Dios no permitirá que eso suceda. Hay leyes espirituales y cósmicas muy drásticas para que esto suceda y quienes hacen uso de la creación mental para perjudicar al prójimo (magia negra) sufrirán unas consecuencias implacables que a todo conocedor del tema le ponen los pelos de punta. La parte oscura de la fuerza, como dirían en la Guerra de las galaxias, solo genera la esclavitud hacia el poder oscuro.

-Aunque se pueden crear escenarios materiales para beneficiarnos, tales como que nos toque la lotería o encontremos trabajo o tengamos una maravillosa salud o nos convirtamos en escritores o artistas famosos, por ejemplo, tenemos que tener muy en cuenta que la realización de estos escenarios y la creación en el mundo material de estas creaciones mentales siempre estará subordinado a metas más altas y espirituales, tanto para nosotros mismos como para los demás. Si conseguir que nos toque la lotería y nos saque de algunos severos problemas económicos, va a generarnos graves problemas espirituales o incluso podría hacernos retroceder en el camino de nuestra espiritualidad, no pensemos que no encontraremos grandes obstáculos para que esto se produzca y si por alguna razón escondida se realiza ¡ay de nosotros! Como dijo Santa Teresa de Jesús, cuidado con lo que pides a Dios, no sea que te lo conceda.

-El deseo, el simple deseo, no es creación mental. Fantasear con que te suceda algo agradable no es desearlo con toda el alma. Formular en palabras un deseo no significa nada si no ponemos en ese deseo nuestro corazón. Como dijo el maestro Jesús: ¿dónde está tu tesoro? Donde esté tu corazón. Como le dice el chamán don Juan Mathus a Carlos Castaneda, es el “intento” el que mueve el punto de encaje de nuestra consciencia y nos trasporta a otra dimensión. Como dijo también un yogui hindú: el pensamiento precede al acto, el acto repetido se convierte en hábito, y todos nuestros hábitos son los que conforman nuestro carácter. El pensamiento es el primer paso, quedan más.

-Cuanta más viveza, más detalle, más realismo, más corazón, más alma, pongamos en un cuadro mental, más fácilmente podrá llegar a realizarse. Tengamos en cuenta que lo mismo que le sucede a un pintor, no basta con tomar un pincel y desear pintar un maravilloso cuadro, hay que pensar en lo que se va a pintar, buscar los colores, mezclarlos en la paleta e ir paso a paso esbozando el cuadro, luego rellenándolo de todos los detalles, cuanto más vivos mejor.

-No basta con pintar un maravilloso cuadro, hay que saber porqué lo hemos pintado y para qué. Lo mismo que no podemos convencer a nuestro subconsciente de que hagamos o dejemos de hacer algo, si no estamos totalmente convencidos de ello y la orden que le damos es terminante, cuando queremos que un cuadro mental se realice no podemos permitirnos dudas, o lo queremos y con todas sus consecuencias, o no. Es algo parecido a desear dejar de fumar, pongamos por caso. Le damos una orden al subconsciente y esperamos que la cumpla, pero si pensamos que fumar no es tan grave, que no nos va a generar una enfermedad mortal, que al fin y al cabo encontramos un poco de placer en ello, y ¡hay tantas cosas que nos causan displacer, que nos duelen! Entonces ese cuadro mental nunca se realizará. Por cierto que es mi caso. No soy un gran fumador pero nunca he conseguido dejar de fumar 3 o 4 pitillos al día, precisamente por las razones que les he dicho.

-La fantasía, la imaginación, no es pecaminosa, no es una facultad grosera de nuestra menta, no estamos perdiendo el tiempo cuando imaginamos, no es un ocio de baja calidad. La imaginación es una poderosa facultad en el ser humano y esencial para el creador. Si queremos realizar un cuadro mental y no usamos la imaginación, es seguro que nos saldrá un borrón. Lo mismo que un pintor que no ha pensado en lo que va a pintar y se limitar a dar un brochazo aquí y otro allá. Si conseguimos crear un cuadro mental poniendo en él todos nuestros sentidos, la vista, el oído, el olfato, el gusto, el tacto, es más fácil que llegue a “REALIZARSE” que si nos limitamos a imaginarnos, por ejemplo, en lo alto de una cumbre, sin más. Es preciso que “dibujemos “ esa montaña, que veamos su altura, el verde de los árboles, cada matiz de color de la tierra, las piedras, los arbustos… Hay que oler las flores, el brezo… hay que escuchar los sonidos, todos, incluso los más sutiles, hay que palpar la textura de una flor… Me pueden decir que esto es muy difícil… En efecto, por eso hay tan pocos cuadros mentales que se realicen.

-Cuando tengamos el cuadro deberemos aceptar las consecuencias de su realización. No podemos pedir subir a la montaña y luego no tener que bajar o hacerlo volando, extendiendo los brazos y volando, esto va en contra de la ley de la gravedad y no vamos a cambiar ninguna ley física, creada para todo el universo, solo porque seamos unos niños caprichosos e irresponsables. Y cuando hayamos aceptado las consecuencias tenemos que introducir en el cuadro mental un poderoso mantra o una magia muy poderosa, la de que no perjudique a nadie y beneficie a todos, si es posible. Dios no va a cambiar sus leyes espirituales hechas para beneficio de todos, solo para beneficiar a un niño malcriado. Este deseo debe ser consciente, amoroso, generoso, casi divino. Tenemos que ponernos en la piel de Dios y pensar que si nosotros fuéramos “Dios” nos concederíamos ese deseo porque no va a perjudicar a ninguno de nuestros hijos y podría beneficiar a muchos o a todos.

Con estos requisitos ya podemos comenzar a pensar en su realización. Esto lo haremos en el siguiente capítulo. Una sugerencia: creen cuadros mentales de amor y paz para la humanidad durante esta Semana Santa. Muchas mentes estarán en contacto pensando lo mismo.





EL ARTE DE LA CREACIÓN MENTAL

16 02 2013

MIS TÉCNICAS DE YOGA MENTAL

TÉCNICAS ROSACRUCES PARA EL VIVIR COTIDIANO

http://es.wikipedia.org/wiki/Kybali%C3%B3n

EL ARTE DE LA CREACIÓN MENTAL

http://www.amorc.es/

En mi juventud fui estudiante rosacruz, es decir pertenecí a A.M.O.R.C. ( La antigua y mística orden rosacruz). Pueden encontrar un enlace en el blog a la página oficial. Como orden iniciática se me pidió guardara el secreto de sus enseñanzas y de las iniciaciones por las que pasé. Es algo que he mantenido y sigo manteniendo, no obstante durante aquel tiempo recibí algunos folletos sobre técnicas mentales y algunas técnicas prácticas para el vivir cotidiano que podían ser difundidas incluso entre los no pertenecientes a la orden. También existía una revista que podía ser adquirida por cualquier persona sin necesidad de aceptar ser iniciado en las enseñanzas de la orden rosacruz.

El folleto que tengo delante se titula precisamente así “Técnicas prácticas para el vivir cotidiano” y en su cuarta serie trata del arte de la creación mental. Por supuesto que tiene todos los derechos reservados por lo que yo no voy a copiarlo ni reproducirlo de manera alguna, pero sí voy a servirme de él como me he servido de las técnicas de yoga mental, asimilándolas y haciéndolas mías propias. De hecho en una de las meditaciones que he subido al blog y donde desarrollo la técnica del televisor y el mando a distancia, no es otra cosa que una personal perspectiva sobre algunas técnicas de yoga mental y este mismo arte de la creación mental rosacruz.

En el folleto del que hablo se dice expresamente que no es un arte secreto, que no se inició en los antiguos templos egipcios (los rosacruces dicen proceder de las antiguas escuelas iniciáticas egipcias en tiempos del faraón Akenaton) y que tampoco es algo que se concediera a los más altos iniciados tras pasar severas pruebas. Es una técnica que todos utilizamos de una o de otra manera en nuestras vidas cotidianas, y lo mismo que la relajación no puede ser registrada en las oficinas de la propiedad intelectual como algo original e inventado por una persona concreta. No difundo, pues ningún secreto iniciático, ni tampoco estoy pirateando la creación intelectual de un inventor que se haya preocupado de registrar el invento a su nombre. Por mucho que nos empeñemos en ello ni nuestros cuerpos son “nuestros”, nos los dieron graciosamente, ni nuestras mentes son “nuestras”, en realidad son una chispa divina, que se nos ha entregado graciosamente, ni mucho menos nuestras almas son “nuestras” puesto que Dios las ha creado, las ha “desgajado” de sí mismo, podríamos decir, de forma absolutamente generosa y nos la ha entregado. Tampoco el planeta en el que vivimos es “nuestro”, no lo hemos hecho nosotros ni lo hemos registrado en el registro de la propiedad como “propiedad nuestra”. Los indios americanos ya tenían esta filosofía, la de que la tierra no es “nuestra”, si no que nos ha sido entregada en “alquiler”. Ni siquiera nuestras ideas son “nuestras” porque como dice el budismo, el Todo, la divinidad, no permite que haya nada que se le escape. Toda idea procede de Dios o de la Totalidad y por lo tanto a Dios solo deberíamos atribuir nuestras ideas, sentimientos y todo lo que somos. El hecho de que Él nos haya hecho libres, nos haya dado la voluntad, no significa que podamos sobrevivir al margen de él. Incluso nuestros subconscientes no son en realidad nuestros, pertenecen al subconsciente colectivo, del que hablaba Jung y también mi personaje humorístico, el doctor Carlo Sun, discípulo de Jung.

Este principio puede sonar a revolución, a rebeldía, a anarquismo. Podríamos pensar que echa abajo uno de los derechos fundamentales en nuestra sociedad y concretamente en la sociedad capitalista: el derecho a la propiedad privada. Podríamos pensar que justifica la actuación de los “piratas” y los “hackers”, así como que justifica toda la filosofía de los grupos “antisistema”. No es así en absoluto. Si el planeta no es nuestro, sino de la divinidad, que nos lo entregó graciosamente, eso no significa que podamos echar abajo la puerta de nuestro vecino y llevarnos todo lo que tenga en su casa, lo mismo que tampoco fue justo que el “hombre blanco” llegara con sus “cacharros de fuego” y aniquilara a las tribus indias que vivían en alquiler en su territorios. Si nada es realmente del prójimo, porque pertenece a la divinidad, tampoco es realmente nuestro, por lo que si los demás no pueden apropiarse de aquello que tenemos en alquiler, tampoco nosotros podemos arrebatarles lo que ellos tienen en alquiler. De lo que se trata es de no divinizar y espiritualizar un simple derecho de alquiler, considerando que la propiedad privada es un valor espiritual y divino, la cúspide de los derechos humanos. En realidad se trata de un derecho bastante bajo y por encima de él estarían muchos otros derechos, fundamentalmente el derecho a la propia vida. El derecho a la propiedad privada no justificaría que se dejara morir de hambre a nuestros hermanos porque los alimentos fueran “propiedad nuestra”.

Si insisto en este concepto es porque va a tener una importancia fundamental en el arte de la creación mental. Desde el momento que introduzcamos en el cuadro mental el concepto de que algo es exclusivamente nuestro y lo deseemos por encima de todas las cosas, habremos dinamitado la creación mental y este divino arte se transformará en una especie de basurero donde acumularemos el resultado de nuestros instintos más básicos y materiales. En la ley de Ahmra que he formulado al principio de este blog, se dice muy claramente que los dones espirituales que hemos recibido de forma gratuita debemos entregarlos a los demás en forma gratuita y hacer que les sirvan en su camino evolutivo en el sendero espiritual. Pero es que, incluso yendo más allá, quien quiera conseguir algo material a través del arte de la creación mental, cosechará un sonoro fracaso si no pone en ese cuadro mental el deseo de que todos los demás, todos sus hermanos, saquen también beneficio de lo que él va a recibir.

No desvelo ningún secreto, puesto que está en un libro al alcance de todos (El Kybalión) si digo que el universo es mental y por lo tanto nuestras mentes pueden estar en contacto con todo el universo y lograr objetivos y metas a través de la creación mental. Esta será la base de esta técnica de este arte de la creación mental. En el siguiente capítulo entraremos ya de lleno en la técnica.

Continuará.





EXPERIMENTOS MENTALES PARA INCRÉDULOS IV

15 12 2012

EXPERIMENTOS MENTALES PARA INCRÉDULOS IV

BLOQUEAR LA MENTE

En los anteriores experimentos hemos intentado hacernos conscientes de que nuestras mentes no son meros circuitos neuronales que permanecen en el interior de nuestros cráneos, sin contacto alguno con otras mentes, si no es a través de los sentidos y de la palabra. La posibilidad de que, como dice el budismo, al menos un tercio de nuestros pensamientos no sean nuestros, sino que los encontramos al azar, como si fuéramos una emisora de radio, cambiando nuestro punto de encaje o dial, es algo que debería hacer cavilar al más incrédulo.

Si en los anteriores experimentos nos hemos abierto a la comunicación de mentes, para ver qué sucede y comprobar si es verdad que somos radios ambulantes. Hoy vamos a poner coto a tanta comunicación y a filtrar los pensamientos que no son nuestros, que nos llegan a través del éter. Lo mismo que hacíamos con el mando del televisor en una meditación, cambiar de canal hasta encontrar el nuestro propio. Hoy vamos a bloquear todos los canales, primero los que nos comunican con los demás y luego, incluso, el que utilizamos para comunicarnos con nosotros mismos, a través del diálogo interno.

CONDICIONES PARA EL EXPERIMENTO

Para ello vamos a buscar un momento especialmente complicado de controlar. Todos sabemos muy bien que cuando estamos tranquilos podemos relacionarnos sin problemas, hablar con moderación, sin levantar la voz, controlar dónde y a quién miramos y cómo nos movemos y gesticulamos. Ahora, en cambio, vamos a elegir momentos de gran excitación, estamos excitados por algo que nos gusta mucho, nerviosos por sentir el placer; estamos enfadados, encolerizados por algo que nos ha sucedido, contra alguien que creemos nos ha insultado, nos ha hecho daño; estamos tan preocupados por un grave problema que no podemos resolver que nuestra mente va de acá para allá, sin control.

Elijamos uno de estos momentos. Cuando lleguemos a nuestro hogar, busquemos la soledad y sentémonos tranquilamente. No pongamos música ni cualquier otra estimulación externa. Cerremos los ojos. Hagámonos conscientes de nuestro nerviosismo, de la tensión en nuestros músculos, de cómo temblamos y nos estremecemos sin control. Seamos conscientes de cómo la energía que recorre nuestro cuerpo a través de los canales o nadis, se ha quedado bloqueada, aquí y allá, como si nos hubieran hecho nudos.

Una vez conscientes de todo ello. Visualicemos que nuestra mente es nuestro hogar. Si abrimos las puertas todo el mundo puede entrar. Si todo el mundo entra nos mantendrán en vilo constante, nos pueden robar algo, nos dicen cosas y nos distraen, nos atraen o repelen con sus cuerpos, sus palabras, sus emociones. Nuestra casa es un guateque escandaloso donde no hay quien se centre.

Comencemos el bloqueo. Vayamos expulsando a la gente de casa. Hagamos un inventario de nuestros pensamientos y emociones. Uno por uno. Este no me interesa, esta emoción me está haciendo daño. Imaginemos que son huéspedes molestos. Les invitamos a salir de nuestro hogar y si no quieren, los expulsamos sin contemplaciones. ¿Y si alguno de estos huéspedes somos nosotros mismos? ¿Acaso importa?

Es preciso que cambiemos nuestra forma de pensar respecto a algunas cuestiones. Hemos asumido que nuestro cuerpo físico es total y absolutamente nuestro. La prueba está en que cuando queremos descartar un dedo, la nariz, algún apéndice, un intensísimo dolor nos avisa de lo que estamos haciendo. Es como si dijera: ¡Pero qué haces, no te das cuenta de que estás intentando cortarte un dedo, un pie, una oreja? El dolor es un signo, una campanilla de aviso que nos está diciendo que algo en nuestro cuerpo no funciona, que estamos intentando desprendernos de algo que es nuestro.

Con nuestros pensamientos y emociones pasa algo parecido. Estamos convencidos de que todos y cada uno de nuestros pensamientos, de que todas y cada una de nuestras emociones, conforman la esencia de nuestra personalidad. Las sentimos como apéndices de nuestro cuerpo físico, de nuestra consciencia. Pensamos: ¡Ojo, que si me desprendo de este pensamiento o de esta emoción es como si me estuviera cortando un dedo o la nariz! Tenemos que olvidarnos de esa forma de pensar, cambiarla radicalmente. Cuando expulsamos un pensamiento o emoción de nuestro hogar no nos estamos amputando. Si el pensamiento es ajeno, por una razón evidente, y si es propio… si es propio no significa que forme parte del núcleo duro de nuestra personalidad, lo mismo que un pelo o una uña o los excrementos sólidos o líquidos que evacuamos de nuestros cuerpos todos los días no son parte esencial de nuestros cuerpos, podemos privarnos de ellos sin sufrir, al contrario, solo cuando nos desprendemos de ellos podemos garantizar la salud de nuestro cuerpo.

Pues bien, pensemos de la misma manera cuando nos refiramos a nuestra parte psíquica. Un pensamiento que no nos gusta, del que deseamos desprendernos, es como un excremento que el cuerpo físico rechaza. Hay que darle vía libre. Una emoción que nos disgusta no es un huésped bien recibido, sino un intruso que desea robarnos nuestra energía. Expulsémoslo sin contemplaciones. ¿Y si arrojamos, sin querer, algo bueno de nosotros mismos al exterior? No hay cuidado. Cuando rechazamos algo, cuando algo nos disgusta, nos hace sufrir, no es parte de nuestro yo interno, es una adherencia negativa. De otra manera nos produciría felicidad, a corto y a largo plazo. Podemos equivocarnos al pensar que una pequeña y temporal felicidad es beneficiosa cuando a largo plazo es nefasta, pero ya hemos vivido lo suficiente para saber que los placeres temporales no tienen por qué ser placeres eternos. Un banquetazo nos genera un placer temporal, pero sabemos que luego sufrimos de indigestión y de úlcera. Un pensamiento, una emoción negativa, nos puede producir un placer momentáneo. Apretamos los dientes y pensamos: Que fulanito se muera, ¡a mí qué me importa! Sabemos que luego nos sentiremos culpables, sufriremos remordimientos de consciencia, que luego tenderemos a aplicar ese mismo sentimiento a quienes no nos han hecho nada. Es un pensamiento, una emoción nefasta, no es nuestro verdadero yo, fuera con él…

Hemos cerrado la puerta de nuestra casa, ahora estamos solos. ¿Cómo sabemos que la puerta no está abierta? Muy sencillo, la voluntad es la llave que cierra la puerta. Si la hemos movido, si hemos decidido que íbamos a cerrar la puerta, podemos estar seguros de que así ha sido. Otra cosa diferente son las ventanas. Pueden estar entreabiertas y no somos conscientes de ello. Pueden colarse intrusos y no los percibimos. ¿Cómo cerrar las ventanas?

También sin contemplaciones. Nunca expulsaremos a nuestro verdadero yo de nuestro hogar, por error o confusión. Y si lo hiciéramos nos daríamos cuenta de que hemos alcanzado el nirvana, hemos superado nuestro ego, somos seres espirituales avanzados, somos como dioses. Pero para llegar a ello nos queda mucho, ahora nos conformamos con poder comunicarnos o bloquearnos cuando lo deseemos, sin estar sometidos, esclavizados a los caprichos de nuestros pensamientos o emociones… que recordemos son en parte excrecencias nuestras, pero en parte son ajenos, absolutamente ajenos a nosotros.

Vamos recorriendo las ventanas de nuestra casa y haciendo un inventario de los intrusos. Ahora que hemos cerrado la puerta, lo que queda son pequeñas entidades, larvas. Pero no por ello menos peligrosas. Tanto como para que una persona sufra una grave depresión y termine intentando el suicidio, tanto como para generar cáncer por una canalización psicosomática. Así es. Visualicemos que cerramos las ventanas y permanecemos en silencio, escuchando los pequeños ruidos de nuestro hogar. Para ello vamos a cerrar las ventanas de nuestro cuerpo. Imaginemos que cerramos y apretamos los ojos, que cerramos los oídos, que bloqueamos los orificios de nuestra nariz, que bloqueamos el orificio anal, el pequeño orificio del pene, si somos varones, o la raja de nuestro sexo si somos mujeres. Hemos cerrado todas las aperturas de nuestro cuerpo, todas. Pues traslademos eso a nuestro cuerpo psíquico o astral, a nuestra consciencia. Nadie puede entrar, nadie, sin nuestro permiso. Estamos bloqueados. Ahora permanezcamos tranquilos, relajados, y cuando regresemos a la vida cotidiana observemos si nos sentimos mejor, si nuestra mente está más limpia y nuestro corazón más ligero de emociones negativas. Hagámoslo de vez en cuando. Una vez a la semana, incluso todos los días. Lo mismo que ponemos el antivirus en nuestro ordenador para que no entren bichos malos, troyanos y demás ralea, hagamos lo mismo con nuestro psiquismo.

Sabemos que podemos bloquearnos. Eso es importante, porque ahora seremos conscientes, cada día más, de qué pensamientos son ajenos y les dejamos entrar como propios y que nos hagan daño como si nos lo hiciéramos a nosotros mismos. Ahora sabemos qué pensamientos y emociones son excrecencias, uñas, pelos, excrementos, de los que podemos prescindir sin problemas y mejorando notablemente la salud de nuestros cuerpos. Ahora sabemos y podemos comunicarnos y sabemos y podemos bloquearnos. Parece una tontería pero con el tiempo nos daremos cuenta del camino recorrido, inmenso, casi infinito.