AGENDA ONÍRICA XV

13 07 2018

 

minotauro Dali

PESADILLAS

Nunca se sabe de quién son los pensamientos que mascas.

James Joyces. Ulises.

SORIA 19-6-2018

Noche terrible de pesadillas continuas y un malestar físico profundo, dolor de muelas y de garganta, tal vez el cambio de temperatura y la alergia o problemas dentales que repercuten en la garganta/ Me levanto por lo menos una docena de veces a orinar/ Montones de sueños-pesadilla que no he podido recordar en su totalidad/ unas extrañas pesadillas de película sobre gente, al parecer suecos, que se dedican a la eutanasia, tal vez parte de una secta religiosa o de algún otro tipo/ Secuencia como de película, con cierta lógica, un matrimonio, yo tal vez sea el marido, un grupo en una ciudad desconocida, un conflicto que no puedo concretar, no se sabe muy bien qué hacen los  suecos, no tiene mucho sentido/ Pensamientos de suicidio, gente desconocida, luz diurna.

SORIA 26-6-2018

PESADILLA DE ASESINOS BRUTALES EN LA PLAYA

Pesadilla terrible, un tanto confusa/ Es de noche, zona de playa, no sé dónde ni cuándo/ Hay una extraña trama entre unos financieros que pretenden algo o defienden sus intereses en una empresa o se trata de una herencia, todo es muy confuso/ No sé cuántos hay, un señor mayor, pelo canoso que habla con otros en la playa, traman algo/ Una caseta de madera, en un espigón, al final han matado a un hombre, un financiero importante, tal vez el dueño de la casa, uno de ellos le está cortando parte de la cabeza, la cara con un hacha, la necesitan para convencer a alguien de que lo han matado/ Es mental pero muy fuerte, veo el trozo de cara como podado de la cabeza y se convierte en el rostro de un cuadro, me asombra la facilidad con la que lo han hecho, el cuadro queda muy bien, un personaje como del siglo de oro, con barba, un sombrero típico de la época/ Al final el que ha tramado todo se parece al actor Michael Caine, su rostro aparece como en una pantalla de cine, contra el crepúsculo/ Pero la pesadilla tenía poco que ver con el cine, espacios amplios, luz nocturna bastante natural.

SORIA 2-7-2018

PESADILLA MÓVIL

Curiosa pesadilla con un móvil al que se le había desprendido la tapa, dentro un montón de papeles que miro una y otra vez, buscando la pantalla que no aparece por parte alguna, intento encontrar una especie de plantilla de plástico con código todo muy lioso, confuso y sobre todo angustioso, mira que te mira y vuelve a mirar sin encontrar nada.

Dli pesadilla

SORIA 9-7-2018

PESADILLA CUÁNTICA

Un lugar en la costa, no sabría decir dónde, aunque en el sueño me viene a la cabeza Asturias/ Luz onírica, como nublado, con nubes muy cerradas/ Estoy con…y con…y con…No sé si son unas vacaciones, vaga sensación de estar divorciado/ Hay un acantilado, abajo, a lo lejos se ve como un pueblo/Sensación de que va a ocurrir algo apocalíptico/Veo una cerca de alambre espino, tal vez con un muro que circunda un campo muy verde/ Veo que por el alambre pasa algo, como corriente/ Se pone  de un color raro, brillante/ Sé que se va a producir una especie de abismo cuántico y ya no se podrá pasar, ni de acá para allá, ni al revés/ Hablo con … debemos tomar una decisión, o quedarnos en la zona costera, así podríamos sobrevivir de la pesca o pasar al otro lado, donde al parecer habrá más terreno/ Si pasamos hay que advertir a … y a… de que pasen con nosotros o nos quedaríamos a cada lado sin poder vernos/ No es una sensación angustiosa, estoy tranquilo, de pie, allí, en medio del prado/ Hay más gente, muy cerda de mi veo a un hombre joven que lleva como un casco muy raro, pegado a la cabeza/ Se lo quita, está hablando con su padre, no importa la intimidad, son momentos apocalípticos/ Hay más gente por el prado, como sombras, veo a agentes de la guardia civil, algunos mujeres, que hablan y atienden a otras personas/ Al final … y yo pasamos al otro lado, tengo la esperanza de que … y … lo hayan hecho más adelante/ Se produce una elipsis y me veo volando, con los brazos extendidos, como los pájaros, aunque sin moverlos, como hacía en mis sueños de adolescente/ Estamos entre montañas raras, oníricas, la luz es más intensa, como si hubiera despejado, me acompañan un gran número de personas que también vuelan, no sé si están…/ Me asombra volar de esta manera, sin miedo a caer, consciente de que sé volar y funciona, siempre funcionará/  Lo veo todo con gran claridad e intensidad/ Estoy allí, viéndolo todo como si fuera real/ Veo un poco más adelante a una mujer volando, guía otro grupo, soy consciente de ser el líder de mi grupo, el gurú/ Ella es… rosacruz, aunque no sé por qué lo pienso, no se parece mucho, más joven, pelo negro, como la Juana de mis últimos sueños, anteriores/ Intento mandarle un mensaje telepático/ Ahora comprendo que el sufrimiento de toda la vida tiene sentido, estaba siendo preparado para esta misión/ Paso porf encima de una cresta de montaña, es una sensación mareante, como si volara en avioneta, solo que lo estoy haciendo con mi cuerpo físico/ No siento vértigo, ni miedo a caer, me siento pleno, controlándolo todo/ Miro y veo un rostro entre las nubes, blanco, un anciano, es enorme, pienso que es Dios Padre que nos mira y sonríe levemente/Su rostro es un poco adusto, no siento miedo,ni sensación de ir a ser aplastado, incluso pudiera ser que me lo estuviera inventando, imaginando al jugar con las formas de las nubes, pero es impresionante, gigantesco/ Me despierto. Zapi está maullando para que lo deje salir al jardín.

SORIA, MARTES 10-7-2018

PESADILLA CON ORGÍA SÁDICA, SANGUINARIA Y BRUTAL

Solo recuerdo una escena, entro en una habitación grande donde se está realizando una orgía/ Un joven está encima de una mujer, parece como de película, de pronto le saca la dentadura de la boca, le corta la mejilla entera/ Incluso en el sueño me produce un efecto terrible, repulsivo/ Digo que no me gustan las orgías sado y salgo de allí, no me libro de la pesadilla con lucidez, solo despertando/ Sueño con muchos colores vivos, luz nocturna.

COMENTARIO

Las pesadillas son los sueños más desagradables que un soñador puede tener, más que nada por la falta de control. Una de las características de una pesadilla es la falta de control del soñador sobre su sueño. Si el sueño se hace lúcido, si adquieres control sobre lo que sueñas deja de ser pesadilla, aunque la temática lo siga siendo.

Todos tenemos alguna pesadilla a lo largo de nuestras vidas, unos más y otros menos. Se supone que es más fácil tener pesadillas después de un acontecimiento traumático, el síndrome de estrés postraumático, o cuando estás enfermo, con fiebre o te duele la barriga, la cabeza, lo que sea, o cuando durante el día has tenido alguna bronca o algún enfrentamiento que te ha trastornado, o cuando estás muy preocupado por tu futuro o el de tus seres queridos, etc. No siempre es así, una de las cosas más extrañas del sueño es que carece de tiempo, la cronología no tiene la menor importancia, y lo mismo te puedes encontrar con un recuerdo de infancia que aparece tan vivo como si hubiera ocurrido ayer que con un posible sueño de futuro en el que eres un anciano decrépito y sin embargo te identificas perfectamente con ese cuerpo.

A lo largo de mi vida he sufrido un montón de pesadillas, desde aquella que me marcó por su intensidad y el terror que sufrí, siendo un adolescente, tal vez con diez años. Aquel domingo había leído un suplemento del periódico en el que aparecía un cuento sobre Drácula. Debio impactarme tanto que aquella noche soñé que Drácula me llevaba en un carretillo por un pasillo de un castillo, por un subterráneo con muros de piedra y bóvedas góticas, todo como en un perfecto relato gótico, aunque yo aún no sabía qué era aquello y aquel cuento era mi primer contacto con este tipo de literatura. Solo conseguí librarme de aquella espantosa pesadilla despertando. Tuve que ir a la cama de mis padres y dormir a sus pies.

La mayoría de mis pesadillas han tenido por objeto o bien mi muerte o la muerte de los demás, especialmente de seres queridos. También el dolor físico ha provocado algunas pesadillas y sobre todo la tortura física infligida por verdugos o psicópatas a otras personas. La angustia provocada por tener que enfrentarme a un más allá ignoto y en el que soy condenado a pesar de mis disculpas y razonamientos a un sufrimiento eterno también fue la temática de mis pesadillas durante mi etapa religiosa. Incluso un sueño con una temática inocua, como el sueño del móvil, se puede convertir en espantosa pesadilla cuando entras en un bucle que no puedes romper, cuando te montas en el tiovivo infernal de una idea obsesiva-compulsiva y no dejas de dar vueltas y más vueltas. Es un tipo de pesadilla de lo más molesto, no sientes tanto miedo como para despertar pero la sensación angustiosa de estar prisionero de tu mente hace que te sientas tan mal que debas buscar una salida por alguna parte.

El-sueño-que-Dalí-diseñó-para-Recuerda

Los motivos o causa de las pesadillas son muy variados. En el caso del móvil curiosamente fue una pesadilla premonitoria. Ya había tenido otros sueños en el que intentaba manejar un móvil nuevo, liándome de mala manera hasta que el sueño se convirtió en pesadilla. Uno no suele soñar con objetos muy personales de otras personas, sus móviles, sus relojes de pulsera, sus prendas de ropa, por lo que al anotar esos sueños tomé nota de la posibilidad de que se me estropeara el móvil y tuviera que comprarme otro, como así fue. No ocurrió como en el sueño que me liara intentando aprender a manejar el nuevo móvil, era muy parecido al que había tenido, la misma marca y un manejo muy parecido, además le pedí al vendedor que me instalara el wasap y algunos programas que tenía en el otro. Tal vez fuera esto lo que me libró de vivir la pesadilla en la realidad, conociéndome como me conozco sé que cuando me pongo a hacer cosas por mi cuenta, como no lo consiga a la primera me vuelvo muy testarudo y me meto en mil laberintos. Tal vez el sueño me librara de llegar a esos extremos tomando algunas medidas, pero creo que en realidad el sueño tuvo que ver más con la llamada fijeza por don Juan en los libros de Castaneda que con la visión de un acontecimiento futuro.

Las pesadillas sobre asesinos creo que tienen mucho que ver, en mi caso, con las series de tv policíacas que tanto me gusta ver. En este caso tal vez tuvo algo que ver con una escena de una serie nórdica en la que aparecía una caseta de madera en una zona costera. El hecho de que viera ese capítulo con posterioridad al sueño no tiene la menor importancia porque como ya he dicho el tiempo en los sueños no fija ni ordena nada, los sueños son atemporales. La trama de la pesadilla puede venir de alguna historia en alguna serie, mezclada con otras hasta hacerse muy confusa. Es muy curiosa la aparición del actor Michael Caine porque ha aparecido en bastantes sueños en esta etapa de Soria. Es un actor que me cae muy bien y me gusta mucho como actor, con interpretaciones fantásticas, como en la película Las normas de la casa de la sidra, que recuerde de momento. He tenido que mirar en Internet si estaba vivo, porque no lo sabía. De haber fallecido habría dado mucha más importancia al sueño, porque cuando los difuntos aparecen en nuestros sueños suele ser para darnos algún mensaje importante, no aparecen simplemente para gastarnos una broma. Está vivo, aunque al parecer sufre una grave enfermedad y cree que le queda poco de vida. Esto también es preocupante para mí porque muchos de mis sueños premonitorios tienen por objeto la muerte de otras personas, especialmente personas que me resultan queridas o simpáticas por su condición de escritores, actores, músicos, etc. Mis sueños premonitorios sobre estas personas, sobre su cercana muerte, me lo han hecho pasar muy mal, hasta el punto de que he tenido que intentar bloquear estos sueños con todas mis fuerzas. Así que recuerde he visto la muerte de varios escritores, en algún caso, dadas las especiales circunstancias de su muerte ha sido muy traumático que en el sueño sucediera tal cual ocurrió en la realidad.  Lo peor de estas experiencias no fue el enfrentarme a la muerte de una persona a la que ves morir en sueños antes de que ocurra, sino a la obsesión telepática posterior en la que creía estar hablando con ellos y no me quitaba sus voces de la cabeza. En algunos casos, personas que hablaban español, era indudable que se trataba de su voz, pero en el caso de actores o personas de otras nacionalidades estaba claro que no estaba hablando mentalmente con ellos porque escuchaba la voz del doble que les doblaba en las películas. Fenómeno muy curioso que me hizo desechar cualquier tipo de supuesta comunicación telepática con estos difuntos.

La escena en la que el personaje del sueño quita parte de la cara de la víctima a hachazos tiene que ver con la escena de un documental sobre Nefertiti que vería con posterioridad, en ella se hablaba de que algunos destrozaban los rostros de las estatuas de los faraones o sus sirvientes para impedirles tener una vida normal en el más allá, ya que si carecían de rostro de alguna manera carecían de personalidad. La escena del sueño puede estar contaminada por este documental, aunque lo viera días después, como ya he repetido el tiempo en el sueño carece de importancia. Lo curioso es que este rostro pase a un cuadro y se convierta en el rostro de ese cuadro y que sea un retrato de un personaje del siglo de Oro español, con sus típicos ropajes. Teniendo en cuenta algunos sueños o pesadillas en los que me veía en aquella época y como un anciano inquisidor o personaje de alta cuna, que el personaje del cuadro sea de aquella época es para mí muy llamativo. Los sueños que hacen referencia a mi vida en aquella época los tengo cuidadosamente anotados como posibles recuerdos de vidas pasadas. Las posibles reencarnaciones también pueden ser desencadenantes de pesadillas, aunque uno nunca tiene la seguridad de que sea así. El hecho de que en el sueño permanezca tranquilo implica una cierta lucidez en el sueño, sé que estoy soñando y que nada de lo que ocurra me puede hacer daño, aunque ver partir la cara a hachazos de alguien puede resultar tan repugnante en sueños o mentalmente como si lo estuviéramos presenciando en la realidad. No necesito despertarme con brusquedad, la lucidez en el sueño es una buena forma de terminar con las pesadillas.

Los problemas físicos pueden dar lugar con facilidad a pesadilla, si estás mal es bastante natural que tengas pesadillas, relacionadas o no con la dolencia física. La temática de la pesadilla de la eutanasia también tiene algo que ver con una nueva serie que estoy comenzando a ver, creo que se titula algo así como Mary me mata y trata de una chica que se dedica a ayudar a morir a personas que se lo piden, eutanasia. Lo poco que he visto me ha llamado la atención, es fácil que la noche de la pesadilla de las sectas eutanásicas estuviera contaminada por esta serie televisiva.

La pesadilla cuántica es extremadamente curiosa, aunque ya he tenido muchas pesadillas apocalípticas con diversas temáticas, siendo muy llamativo que sucedan en zonas costeras, lo digo porque a mí particularmente me gusta mucho más la montaña y la playa o las zonas costeras solo me resultan atractivas en un rápido viaje en el que disfruto de una buena mariscada y un buen vino. La razón por la que mis pesadillas apocalípticas ocurren en zonas costeras, en su mayoría, se me escapa. En casi todas suele ser de noche o hay una luz onírica que me permite ver lo que está sucediendo aunque sea claramente de noche. La temática es bastante variada, desde una invasión extraterrestre a un fenómeno climático o como en este caso un desastre cuántico. Mi afición a la física cuántica, la lectura de algunas novelas sobre esta temática o películas relacionadas y mis esbozos de relatos o novelas basados en posibles desastres cuánticos explica en parte esta pesadilla. El que me preocupe de “salvar” a seres queridos, aunque éstos formen parte de una familia del pasado, me resulta también curioso y me indica que la relación afectiva y espiritual no ha muerto en otras dimensiones paralelas, oníricas o espirituales. Me resulta llamativo porque dado mi escaso deseo de seguir viviendo cualquier acontecimiento apocalíptico me traería al pairo, en expresión coloquial. No tiene sentido que me preocupe en sueños de conocer posibles  futuros apocalípticos y de salvarme de ellos, porque en la vida real es algo que no me preocupa lo más mínimo. Sin embargo sí es curioso que muchos enfermos mentales sufran de estos delirios apocalípticos y estén tan preocupados por salvar a la humanidad que a veces resultan patéticos, teniendo en cuenta cómo es su vida y que deberían preocuparse mucho más por salvarse ellos mismos. Es posible que yo haya trasladado a los sueños estos delirios que en la vida real hace mucho que no me preocupan lo más mínimo. No obstante el hecho de que en estas pesadillas apocalípticas siempre trate de salvar a seres queridos, sin preocuparme de lo que me ocurra a mí mismo, me indica claramente que no parecen sueños delirantes típicos de mi enfermedad sino la lógica preocupación por el futuro de los seres queridos.

Muy llamativo ese sueño volador que indica claramente un viaje astral. Hacía mucho tiempo, muchos años que no soñaba con volar en sueños, más extendiendo los brazos, como hacía de adolescente, actualmente mi movilidad en sueños es más mental que voladora, en todo caso a veces me puedo desplazar en vehículos con ruedas, con semejanza a los vehículos con ruedas reales. Ese control del volar, sin miedo a caerme, lo que ocurría siempre en los sueños adolescentes y que me hacía caer antes o después, indica una gran lucidez en el sueño, sé que estoy soñando, que todo es mental y que puedo controlar mi mente, por lo tanto no me va a ocurrir nada malo y seguiré volando mientras quiera y a donde quiera. La sensación de ser líder de un grupo, una especie de gurú, no es la primera vez que me ocurre. A pesar de que en la vida real ni se me pasa por la cabeza tal posibilidad y siempre huyo de ella, eso no quiera decir que mi subconsciente acepte que tal posibilidad no ha sido desechada del todo por mi consciente y me la traiga en sueños. Más que nada ahora mi supuesta capacidad de liderazgo o de convertirme en un gurú con discípulos no tiene para mí la menor importancia por la sencilla razón de que ha dejado de preocuparme el futuro de la humanidad, como me ha ocurrido en alguna etapa de mi vida en la que los delirios proféticos fueron muy intensos, me desvincularon mucho de la realidad y llegaron a obsesionarme. No es que no me preocupe que la humanidad pudiera sufrir en el futuro catástrofes climáticas o guerras, o dictaduras salvajes, o terrorismo, que muchos, especialmente los más frágiles, niños y mujeres pudieran sufrir mucho, pero teniendo en cuenta mi situación actual, solo, viejo, cansado, sin muchas ilusiones, con un importante deterioro físico, si no me preocupa mi propia muerte mucho menos me va a preocupar la muerte de los demás, suena egoísta pero así es nuestra naturaleza. Por lo tanto las pesadillas apocalípticas no tienen mucho sentido.

La aparición de ese rostro gigantesco, una especie de imagen de Dios, puede tener que ver con la lectura del evangelio de Ramakrishna en el que se habla del Dios con forma y del Dios sin forma y se explica. He tenido otros sueños en los que aparecían figuras gigantescas, rostros cósmicos, ancianos de los Días, maestros cósmicos, ancianos que me enseñaban sobre un monte, en un bosque. Curioso que sean figuras masculinas cuando estoy abierto, al menos conscientemente, a las figuras femeninas en sueños, incluso he deseado el contacto con la Madre universal, tal vez el bloqueo se deba a mi desconfianza en que pueda controlar el deseo libidinoso en el caso de que estas figuras fueran mujeres. Algo bastante curioso y divertido que me gustaría meditar con calma. Este rostro en el sueño era blanco, como formado entre las nubes, como ectoplasmático, lo que contrasta con un sueño iniciático que tuve por esta época y que no anoto aquí porque tiene más que ver con los sueños iniciáticos que las pesadillas. Lo titulo el sueño de Gilgamesh y es de un color deslumbrante, vamos por una cueva iluminada por mil colores en una barca de madera como de tiempos primitivos, con velas, hay figuras que me indican que son hindúes, yo mismo me siento hindú y llego a pensar que un matrimonio lujosamente vestido con ropas hindúes  es un matrimonio de dioses. El contraste entre un rostro blanco gigantesto entre nubes y estos dioses en barca, con cuerpos físicos y vestiduras deslumbrantes no deja de ser llamativo.

Respecto a la última pesadilla, poco que comentar, mi deseo de tener sueños eróticos me puede llevar a escenarios extraños. Ese sadismo terrible de la pesadilla en la que creo recordar que incluso se arrancaban lenguas era muy mental. Hay lucidez en el sueño puesto que la escena sanguinaria y brutal no me lleva a un despertar rápido, tal vez porque sea consciente de estar soñando y de que todo es mental. Mi negativa a participar en escenas sádicas y violentas incluso en sueños tiene mucha lógica dado que en la vida real la violencia y la tortura son algo insoportable en lo que ni siquiera pienso, incluso me cuesta imaginar este tipo de escenas aunque las necesite para mis novelas. Normalmente la violencia onírica no me hace despertar bruscamente porque enseguida asoma la lucidez que me hace verlo todo como un espectador, escenas mentales que no me afectan, salvo en el caso de violencia dirigida contra mí, como es el caso de aquella pesadilla en la que un ladrón me disparaba un tiro en el vientre al enfrentarme a él. La posibilidad de estar muriendo, aunque fuera en sueños, debido a mi búsqueda de una muerte rápida y agradable en sueños, hizo que me despertara sobresaltado.

Dali

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DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL LIV

6 07 2018
DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL LIV

LAS PRUEBAS DEL SANTO JOB

Cuando durante la adolescencia, en el colegio religioso donde estaba estudiando, leía la Biblia diariamente, un par de páginas al menos, en una Biblia que curiosamente aún sigo conservando, sin duda el episodio más traumático para aquel niño que iba creciendo día a día, fue la historia de Job. Me resultaba muy difícil creer en un Dios que probaba de aquella manera a un justo, a un honrado pater-familias, a una persona con una filosofía espiritualista de la vida tan firme que hasta seguía creyendo en un Dios invisible a pesar de que se lo quitara todo, los bienes, los hijos, la salud, absolutamente todo, menos la vida. Dios me lo dio, Dios me lo quitó, alabado sea el nombre del Señor.

No podía entenderlo y me rebelaba, a pesar de mi ferviente deseo de ser un buen chico, un santo, de servir a Dios en todo momento. Otros muchos episodios o enseñanzas bíblicas me produjeron un efecto parecido, hasta el punto de que, unidos a un pensamiento racional que comenzó con fuerza en la clase de ontología, de lógica, y a la certeza de que yo nunca podría ser sacerdote porque no podía ser célibe, ni podía ni quería prescindir del sexo, causaron una severa crisis vocacional, como se decía entonces y decidí abandonar un camino que no era el mío y que nunca lo sería. Aquel paso fue muy duro y sin duda sacó a la luz una enfermedad mental que permanecía escondida desde la infancia, esperando el momento traumático adecuado para salir a la luz. Ahora estoy más seguro que nunca de que mi enfermedad mental debe ser rastreada hasta aquel episodio, aunque siempre hay que retroceder hasta los primeros años de infancia para encontrar las raíces de cualquier trastorno de la personalidad.

Pero fue la historia de Job la que me hizo preguntarme seriamente por la existencia y veracidad de un Dios como aquel. Dios no podía ser así, lo dijera quien lo dijera, incluso el Papa hablando ex cathedra. Podía entender la penitencia por los pecados, yo mismo llevaba un cilicio que me había confeccionado con unos alambres y que marcaban y penetraban la piel de mi vientre; yo mismo me duchaba todas las mañanas con agua helada, incluso en invierno; yo mismo me castigaba severamente por las tonterías más surrealistas, pero eso era una cosa y otra, muy distinta, pensar que el mismo Dios podía llegar a semejantes extremos. No solo te quitaba unos bienes conseguidos con un trabajo honrado, no solo convertía tu cuerpo en saco purulento de llagas, sino que te quitaba lo que más querías, aquellas personas por las que darías la propia vida sin dudar. Era demasiado. Y todo por un juego estúpido entre el diablo y el bueno de Dios. Que le dieran tila al diablo, a Dios y a todo bicho viviente. Así pensaba entonces. Hoy me limito a constatar hasta qué punto puede uno abdicar de la razón, solo porque otros te dicen que Dios es así o asá, y ha hablado con este o aquel y le ha dicho esto o lo otro.

No creo que sea mejor pensar que todo lo malo que te sucede es porque tienes mala suerte en la vida. Te tocó la estadística, majo. De todas las cosas malas que necesariamente tienen que ocurrirle a alguien en la vida, a ti te tocaron todas. Ahora intenta hacerte matemático para explicarte por qué a ti, precisamente a ti. La estadística no consuela, ni siquiera es razonable y si fuera matemático haría lo imposible por demostrar su estupidez intrínseca. No creo que creerte el gafe más increíble en la historia humana pueda consolar a nadie, por muy ateo o agnóstico que sea, por muy cientifista que se crea, por mucho que todo lo intente explicar con las leyes físicas, juntas, por separado o formando una telaraña maquiavélica. La vida es injusta, lo sabemos, nada es para siempre, lo constatamos, vivimos por puro milagro, es evidente, la vida es un don extraño y a veces diabólico, lo certificamos, sino en la vida, siempre a la hora de la muerte. Pero que unos tengan tanto y otros tan poco o nada, que algunos, al parecer, hayan nacido con buena estrella y otros estrellados, que siempre que algo pueda salirte mal te salga mal, a pesar de la famosa ley de Murphy, no parece razonable ni mucho menos justo.
Soy una persona con una filosofía espiritualista de la vida, de alguna manera sigo creyendo en las fuerzas poderosas que controlan y dirigen el universo, fueren quienes fueren. Por eso a veces, demasiadas veces últimamente, me planteo si esas fuerzas poderosas están jugando conmigo como el diablo y Dios jugaban con Job en la historia bíblica. No es que no esté conforme con que me toque mi correspondiente carga, siempre que esté repartida a lo largo de la vida, simplemente me recuerdo a Job cuando todas las cosas malas se suceden una tras otra. Es algo que me hace rebelde y blasfemo desde la adolescencia. Y sin embargo cuando me pongo a analizar fríamente lo que me ocurre y lo comparo con otras vidas, me siento avergonzado, realmente muy avergonzado.

Cuentan de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas hierbas que cogía.
¿Habrá otro, entre sí decía,
más pobre y triste que yo?;
y cuando el rostro volvió
halló la respuesta, viendo
que otro sabio iba cogiendo
las hierbas que él arrojó.
Quejoso de mi fortuna
yo en este mundo vivía,
y cuando entre mí decía:
¿habrá otra persona alguna
de suerte más importuna?
Piadoso me has respondido.
Pues, volviendo a mi sentido,
hallo que las penas mías,
para hacerlas tú alegrías,
las hubieras recogido.

Pedrito Calderón de la Barca, en la Vida es sueño, también llegó a la misma conclusión. Nada hay nuevo bajo el sol, dijo el sabio Salomón. Y en efecto, las mayores tragedias son nada comparadas con otras mayores tragedias que ya han sucedido a otras personas o que les sucederán antes o después. El mayor Job del planeta se convierte en un desvergonzado cuando se queja de sus desgracias a presencia de otros mucho más Job que él. Para un guerrero no hay nada bueno o malo, todo es un desafío. Cierto. Un guerrero está atento para atrapar su dedalito de suerte. También es cierto. Cuando los adeptos o iniciados en el camino espiritual son probados por los maestros, éstos llegan a arrebatarles todo aquello que hace de la vida de los demás algo aceptable. El desapego es imprescindible en un guerrero, nada nos pueden quitar porque nada tenemos. O dicho de otra manera, Dios me lo dio, Dios me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor.

Sí, todo eso lo sé, y pienso que lo he asimilado, pero cuando la depresión te aplasta y la soledad te ata a la cama y te azota hasta la extenuación, algo se rebela en mi interior y comienzo a pensar que esto podía haber salido mejor, aquello nunca debió haberse producido, vale, de esto tengo yo la culpa, pero de aquello no… Es el vicio, entregarse al vicio, como diría don Juan Mathus el chamán que inició a Castaneda y que de alguna manera me está iniciando a mí a través de sus libros. Nada más patético que entregarse al vicio. ¡Pobrecito de mí! ¡Qué he hecho yo para merecer esto! Puro vicio. Y sin embargo resulta muy complicado sustraerse a estos vicios que conforman nuestra personalidad de quejicas que intentan dar pena a todo el mundo y se conforman con lo que aquel psiquiatra dijo a uno de sus pacientes: tal vez la vida no sea para todos.

Confieso que ya no sé qué hacer con …ni qué decirle, cuando escucho sus mantras de la oscuridad. Es cierto que está peor que yo, bastante peor. Como ella dice, si yo tuviera tu pensión, si pudiera entretener mi mente como haces tú, con los libros, escribiendo, con tus fantasías eróticas, si fuera tan fuerte como tú, si no tuviera estos clavos en la columna, si no tuviera este trastorno alimenticio, si…Es cierto, ella recogería las hierbas que yo voy arrojando. Es aún mucho más Job que yo. Sin duda. Pero lo mismo podrían decir de ella. ¿Quiénes? Los que se juegan la vida en una patera, los niños que apenas han nacido y ya están a punto de perder la vida, por esto, por aquello, por lo demás allá, y sobre todo cuando son otros los que se la van a quitar, cuando se la van a arrebatar los insensibles, insolidarios, inhumanos, psicópatas, asesinos en serie, políticos que creen estar jugando al ajedrez con sus vidas…

Todo esto viene a cuento porque en un momento de recapitulación llegué hasta el santo Job y de ahí vino todo lo demás. Si en lugar de levantar la mano en aquella escuela no lo hubiera hecho no habría vivido la terrible experiencia, interno en aquel colegio religioso. Tal vez la enfermedad mental no hubiera brotado, no al menos con aquella virulencia. ¡Tonterías! Si no hubiera ido a aquel colegio tal vez ahora llevaría muerto muchos años, de silicosis, porque salvo milagro habría acabado como minero, en una mina de carbón, tragando negrura. Es posible que aquel camino no fuera el peor de la bifurcación. Y así con todo. Si, si y sí… Bueno, tal vez el no, no y no, hubieran sido peores. Recuerdo aquel esbozo de relato en el que me planteaba cómo habría sido mi vida si en lugar de haber tomado aquella decisión hubiera tomado otra, si en lugar de haber ocurrido aquello hubiera sucedido lo otro. Desde luego era un relato muy interesante para mí, incluso resultaba apasionante, pero en realidad era una tontería que no llevaba a parte alguna, por eso lo dejé y no fui capaz de retomarlo.

Por eso tuve que dejar la recapitulación que me estaba llevando a delirios estúpidos. Ni sufrir una enfermedad mental, ni haber perdido a la pareja, a la familia, ni haber desperdiciado tantos años en mantras de la oscuridad, como le está ocurriendo a mi amiga, ni imaginar lo agradable que hubiera sido mi vida de haber tomado otras decisiones, de haberse deslizado el tren de la vida por otra vía, justo allí, donde con solo un ligero movimiento el cambio de agujas me habría llevado hacia otros horizontes, es algo que deba reprochar a las fuerzas poderosas. Si en lugar de haberme puesto la zancadilla aquí y allá, me hubierais dejado en paz, simplemente eso, ahora sería mucho más feliz y mi vida habría sido más feliz y habría merecido la pena. Vicio, puro vicio. Entregarse al vicio es subirse al tiovivo infernal y dar vueltas sin ir a parte alguna.

Muy pronto se van a cumplir dos años de mi llegada a este pueblecito de Soria. Dos años en una casa que me gusta, con jardín, con huerto, con gatitos, jubilado, con mucho tiempo para leer todos los libros que tengo en la lista, para escribir e intentar rematar mis novelas. Tiempo para ver muchas series televisivas que me gustan, para ver películas, para escuchar música, para… ¿De qué me quejo? Cierto, en el otro platillo de la balanza, hay cosas negativas, como es natural. Un año con el diferencial saltando todos los días varias veces, con problemas para conservar los alimentos en el frigorífico. La desaparición de Mici, de la que se cumplirán casi seis meses. La esterilización, la clínica veterinaria, alguna enfermedad gatuna. Un error que me ha complicado la vida, una decisión sin la menor importancia, al parecer, que cambia y complica muchas cosas. Una relación con los animales que ha cambiado mi vida pero que también la ha complicado hasta extremos delirantes. Un deterioro físico muy preocupante y que me ha hecho pasar momentos dolorosos, angustiosos, que tal vez solo haya soportado porque es culpa mía y solo mía. La soledad que tiene su lado positivo pero un angustioso lado negativo. Un trabajo comprometido con las personas con enfermedad mental y sus familiares que es una decisión de guerrero de la que no me arrepiento, pero que no niego que en algún momento es muy duro. Oscuridad, oscuridad y más oscuridad, y tú sosteniendo una velita y tapándola con la mano para que el ventarrón no la apague. Un serio y concienzudo trabajo en el blog del que estoy muy satisfecho, pero que consume mucho del tiempo que podría dedicar a las novelas. Un lugar donde no tengo que soportar los calores asfixiantes del verano, unos agradables inviernos, más frío que calor, el trabajo en el huerto, tan entretenido y satisfactorio como delirante, propio de una comedia de las mías. Pero también un lugar solitario, poca o nula relación interpersonal. Pocos contactos en el móvil y a veces una llamada que puede ayudar a soportar la soledad se convierte en un momento difícil, oscuro, cuando compartes la oscuridad de otros. El encuentro con una maravillosa guerrera y su amiga que han puesto mucha luz en mi vida. Esa correspondencia tan intensa que supera a Crimen y Castigo y el Idiota de Dostoievsky juntos, como pude comprobar cuando convertí en un pdf toda la correspondencia y se la mandé tras un problema informático que la privó de los correos.

Y así he seguido y seguido. El reencuentro con Sara, una hija que había dejado de ser hija. La he vuelto a ver en mayo y ha sido un momento muy feliz, pero, pero, siempre hay peros. No todo es como me gustaría, siempre hay problemas, obstáculos a superar, la vida a veces, muchas veces te da una de cal y otra de arena. No más detalles, la discreción es imprescindible en un diario público. Y Dani a punto de conseguir un buen trabajo y de superar la temporalidad y ese estado de esclavitud que es la vida laboral de muchos en estos tiempos. Pesando las cosas buenas en el platillo de la balanza. Alegrías, momentos felices, momentos inolvidables, y momentos oscuros. Y a veces algún momento tan dramático como divertido, a la vez, como aquel episodio del que aún no puedo hablar. Dos años dan para mucho, aunque el tiempo ha pasado tan veloz que parece que fue ayer. Encamamientos generados por depresiones que me recordaron otros tiempos, mientras Mici me mordisqueaba los dedos de los pies para que me levantara de la cama. Noches maravillosas en la terraza, mirando las estrellas y leyendo El Terror de Dan Simmons, también en el porche, luego paseando por el jardín y mirando el cielo estrellado. El invierno con alguna nevada que me permitía encender la chimenea y beber una copa de buen vino mirando por el ventanal del salón. Esa sensación tan increíble de leer esa novela que se desarrolla en el polo, un lugar mágico para mí, viviendo con satisfacción el terror. Y este año pudiendo ver la serie televisiva que he disfrutado mucho. Al final haré una pequeña lista de las series con las que he disfrutado tanto en estos dos años. También me he puesto a escribir el apéndice sobre Todo lo que siempre quise decir del sexo y no me atreví. Mal momento, con las manadas depredando y la insensibilidad de algunos poniendo de manifiesto lo mucho que aún queda para que esta sociedad acepte la igualdad de la mujer y abandone su depredación sexual. Siempre escojo los peores momentos, pero es algo que puedo retrasar pero no abandonar. He tirado la toalla respecto al sexo y eso es algo que al menos merece un réquiem sentido pero también humorístico. Muchos no lo comprenderán, como muchos no comprenden que comer sea un placer y algunos disfrutemos de él con delectación. Puestos a pesar todo en la balanza, un poco de sexo hubiera inclinado el platillo de la felicidad con fuerza, pero no todo es posible o aceptable. Posible sí lo hubiera sido, tal vez si hubiera cuidado mi cuerpo, algo de lo que no puedo echar la culpa a nadie. Si hubiera superado la fobia social y me hubiera relacionado más. Pero desde luego no es culpa mía, el gran tabú que sigue siendo el sexo en esta sociedad, la terrible represión que aún permanece enquistada en muchas mentes, una forma de ver el sexo que parece más de la Edad Media que de estos tiempos. Eso no es culpa mía, pero lo otro sí. Hay decisiones que uno toma plenamente consciente de lo que hace. A mí no me compensaba someterme a una dieta implacable, hacer deporte todos los días, cuidar el cuerpo como debería hacerlo, si es el templo del Espíritu Santo, como decía San Pablo. No me compensaba el trabajo inhumano que supone a veces ciertas relaciones que tienen todo en contra y que no van a parte alguna. No me compensaba volver a intentar una relación de pareja, sin siquiera estar enamorado, solo para tener sexo, para no estar solo. Por suerte tengo esa lucidez de la que tanto me vanaglorio a veces. Puestos en la balanza los pros y los contras tengo muy claro que debo renunciar al sexo porque el trabajo para conseguirlo no me compensa. Pero de eso hablaré en ese apéndice que algún día remataré.

Podría decir que el primer año en la casa fue entretenido, de descubrimiento, momentos de gran satisfacción cuando al fin he conseguido lo que siempre quise, una casa en un pueblecito, con un paisaje agradable, con un clima más que aceptable para mí, con tantas tareas agradables por realizar, organizando mi vida a mi manera, disfrutando de casi todo. Sin duda el problema del diferencial saltando todos los días fue una de esas experiencias delirantes que solo vivo yo, algunos pensarán que por cabezonería, porque tengo un pedrusco por cabeza, pero yo me lo tomé como un acto de guerrero, no importa que no fuera práctico, que acabara con mis nervios, que tal vez generara algunos de mis problemas estomacales e intestinales, que nadie hubiera aceptado porque en esta sociedad del bienestar ya hay cosas irrenunciables. No me importó, y la solución repentina, casi milagrosa, casi brujería, fue una especie de tregua con las fuerzas poderosas, que a continuación me “castigan” con la desaparición de Mici, con aquel terrible episodio que unido al luto por Mici me destrozó anímicamente. Siempre vuelven las viejas ideas. ¿Y si me pongo a beber como un cosaco? Bebí muchos gintonics y cubalibres de ron, bebidas que me resultan muy agradables porque es como beberte un refresco, solo que luego comienzas a notar el agradable torpor de una ligera borrachera. Podría haberme vuelto un alcohólico con suma facilidad, de haber decidido acabar con mi vida de una forma lenta y suave, pero recordé a … mi amigo alcohólico de Algunas historias sórdidas, cuya decadencia y muerte viví en mi juventud, y decidí que no. Podría haberme puesto a comer hasta reventar y cosas ricas, antes o después hubiera reventado, el colesterol, el azúcar, la úlcera, me imaginaba desmayado, cayendo al suelo en el salón, cuando me encontraran ya estaría muerto. Me preocupaba que los gatos estuvieran dentro y no pudieran salir. No, dije no. Al menos me cuidaré, un poco, lo imprescindible. La desaparición de Mici fue un punto de inflexión, un luto, un cambio cuyos efectos aún estoy viviendo.

La venta de la casa fue algo muy positivo, al fin un problema que se resuelve, un dinerillo para la residencia de ancianos. El exquisito trato de … fue también algo muy positivo. No me lo esperaba. No se puede retomar el pasado, no se puede regresar al primer círculo cuando has salido de él, pero al menos me hace feliz saber que no hay un abismo entre el presente y el pasado. Sin duda el frágil puente sobre el abismo es la gran noticia desde que estoy en Soria. No puedo esperar más de lo que ni el más optimista esperaría en circunstancias parecidas. Al menos han sido momentos importantes y felices. Claro que todo se retrasó, se complicó, se convirtió en una tortura, como no podía ser menos, pero al final el resultado fue bueno.
He tenido profundas meditaciones sobre lo que significa vivir solo y la verdad es que para mi sorpresa creo que he superado aquella lección que en mi juventud no fui capaz de aprender. Se puede vivir solo sin intentar suicidarse, sin estar deprimido todo el tiempo, sin maldecir al cielo, sin pensar que estás en el infierno y no te puedes escapar. Algunas ideas que me vinieron al regresar de estas meditaciones son de las experiencias más místicas y espirituales que he tenido a lo largo de mi vida. El desapego se ha convertido, no en una sádica poda de la personalidad, sino en la alegría interior del guerrero que disfruta del milagro de la vida y no pide nada como si la felicidad fuera tener cosas, personas y que te sucedan siempre cosas agradables. Cuando recuerdo cómo me sentía cuando en mi juventud vivía solo y no pensaba en otra cosa que en el suicidio, en tantos momentos en que la soledad era el monstruo que me acabaría devorando, me siento muy feliz de haber superado todo aquello. No es que me haga muy feliz estar solo, pero ahora es algo tan natural como salir al porche para disfrutar del tremendo tormentón del otro día. Puede dar miedo y tiene sus inconvenientes, pero también puedes disfrutar de las fuerzas de la naturaleza desatadas. Todo es un desafío para el guerrero que disfruta de ese portentoso milagro de la vida sin quejarse, sin entregarse al vicio.

Siguiendo con esa recapitulación que estoy haciendo sobre los libros que leo, la música que escucho, las series que veo, ahora le toca el turno a las series, anotados en mi agenda de cine. Al principio Internet iba mal, lo que no era de extrañar puesto que me decepcionó mucho que el cable no llegara hasta la casa. Me pusieron una antena parabólica en el tejado y me dijeron que funcionaría como el móvil el 4G o lo que sea, que soy un negado para la informática. Eso me obligaba a ver las series en la televisión de pago, era un incordio porque tenía que estar atentos a las series que más me gustaban, saber qué día las echaban, en qué cadena y estar muy atento para que no se me pasara un capítulo. Pero luego la cosa se arregló, no sé por qué. Pude hacer uso de los episodios grabados accediendo a ellos por Internet. Es cierto que algunas veces se producen bloqueos que me obligan a reiniciar o a dejarlo para otra ocasión, especialmente en ciertas circunstancias climatológicas, que por lo visto no tienen que ser malas, simplemente a veces ocurre. Eso me ha permitido ver las series cuando quiero en el ordenador y los capítulos que quiero, siempre que estén disponibles. Estas son las series de las que he disfrutado.

EL TERROR/ Una excelente serie basada en la novela de Dan Simmons de la que he disfrutado mucho. Es cierto que hay cambios respecto a la novela, alguna poda de episodios importantes en la novela, pero en general es fantástica. Esa atmósfera opresiva de la tripulación de dos barcos bloqueados por el hielo en el polo me ha producido un terror muy agradable, exquisito.

COLONY/ Estoy empezando por las últimas series que estoy viendo. Me encanta la ciencia ficción y es raro que no disfrute de alguna serie, tiene que ser muy mala. No es excepcional, por supuesto, pero está muy bien y me gusta.

BORDERTOWN/ Una serie finlandesa muy entretenida, tampoco es excepcional pero está bien y me gusta. Me recuerda un poco a las novelas de James Thompson, un americano afincado en Finlandia y casado con una finlandesa. Leí hace meses Angeles en la nieve y ahora estoy terminando El noveno círculo de hielo. Una novela negra muy interesante, como casi todas las novelas negras nórdicas.

DEEP STATE/ Una serie de la Fox con la consabida acción de los servicios secretos que es puro entretenimiento pero de la que uno disfruta si no se pone muy exigente.

CAPITAL/ Una serie de la BBC muy bien hecha, como casi todas las inglesas. Muy corta pero muy interesante, una gran serie.

MALTESE/ Serie italiana sobre la mafia, no sé si basada en alguna novela negra, no he podido descubrirlo. Buena, dramática, una estupenda serie.

HALT AND CATCH-FIRE/ Norteamericana. Muy buena. Sobre cómo se llegó al portátil y a la informática moderna. Puede que no se ajuste totalmente a las biografías de aquellos pioneros, pero la narración dramática está muy bien, perfecta. Es larga, aún la sigo viendo.

TESTIGO DE CARGO/ También inglesa, sobre una novela de Agatha Christie, bastante cambiada, pero excelente, muy dramática. Me gustó mucho.

FELIX/ Serie española de novela negra que sucede en Andorra. Excelente interpretación y una historia dramática con un toque de humor genial.

THE DISAPPARENCE/ En Sundance. Como la mayoría de las series de esta cadena, excelente.

QUIRKE/ BBC. Los ingleses hacen unas series excelentes, muy bien construidas y con muy buenas interpretaciones.

ORO/ Francesa. Muy buena. He visto la primera temporada. Situada en la Guayana francesa y centrada en los buscadores de oro. Es una gran serie.

THE ORVILLE/ Serie de la fox. Ciencia ficción muy básica pero bien hecha y con un toque de humor que la hace agradable. Puro entretenimiento.

NACIDO PARA MATAR/ Inglesa. Excelente. Un joven que resulta ser un psicópata, muy realista, lejos de los psicópatas de las series americanas, bastante inverosímiles en general.

SÉ QUIÉN ERES/Española. Muy aceptable. No me suelen gustar mucho las series policiacas españolas, pero las hay muy buenas. Esta está bastante bien, muy entretenida. Merece la pena.

LA TREGUA/ Creo que es belga. Una gran historia negra, muy realista y que sucede en el campo, en un pueblecito. Una gran serie.

PROFILAGE/ Serie francesa. Entretenida, muy para el público en general, con aciertos pero bastante previsible.

FUEGO ABIERTO/ Serie americana sobre el racismo, muy al estilo americano pero muy bien hecha. Excelente.

SOUTHCLIFFE/ Inglesa. Serie sobre una matanza en un pueblo. Puede que no tenga el ritmo de las americanas pero no se puede negar que es muy buena.

BLOWVISKS/ Islandesa. Hecha muy para el consumo internacional, con una protagonista muy inverosímil aunque guapa. Puro entretenimiento pero se pasa un buen rato.

THE HOUR/ Serie también inglesa sobre el espionaje tras la segunda guerra mundial. Me quito el sombrero ante los ingleses, guiones sólidos, interpretaciones muy buenas, aunque el ritmo no es el de las americanas, pero a mí me gusta el ritmo europeo, aunque disfruto y mucho con el americano.

ALGO EN LO QUE CREER (RIDER UPO9N THE STORM) Sueca. Excelente serie sobre la familia de un pastor. Muy interesante. Aquí una serie de curas sería un desastre salvo que se hiciera con realismo muy crudo, pero reconozco que saber cómo funciona la religión en los países nórdicos me resultó muy interesante. Personajes sólidos y una historia dramática que te atrapa.

MODUS/ Sueca. Excelente serie policiaca. Se nota que se hizo pensando también en el mercado internacional, incluso hay una presidenta USA que es secuestrada, pero en general está muy bien.

LIFE OF MARS/ Una serie inglesa extraña, bastante delirante, que se me podría haber ocurrido a mí, pero no me imagino esa historia en una serie inglesa. Un policía que parece está en coma aparece en el pasado, años antes. No sé hasta qué punto la policía inglesa era así entonces, pero el gran fallo es hacer verosímil ese desplazamiento temporal sin que resulte esperpéntico. Puede verse si eres muy aficionado a las series. Por ver cómo se exprimen las neuronas los guionistas.

EL CASO/ Crónica de sucesos. Española basada en supuestos crímenes investigados por el Caso. Reconozco que está hecha con mucha dignidad y nos retrotrae a una época que algunos vivimos. En mi casa se leyó EL CASO en alguna ocasión. Entretenida y refrescante para quienes vivimos el franquismo.

EL INCIDENTE/ Española y creo que basada en otras series que al parecer proceden todas de la serie francesa Les revenants que luego tuvo una secuela americana titulada Resurrección, según creo recordar. Las he visto las tres. Historias delirantes de muertos vivientes que para mí resultan muy atractivas, aunque claro, de haber escrito yo el guión el enfoque tal vez hubiera sido aún más delirante y centrado en lo sobrenatural. Hay otra serie americana que ahora no recuerdo que tiene mucho parecido, aunque la historia tiene una vuelta de tuerca muy rara y delirante. Todas ellas me han gustado, alguna más que otra, aunque no sean maravillosas. Me sorprende la temática esotéricas, sobrenatural, delirante, mágica. Interesante. Me acabo de acordar del título The Leftovers.

Y debo terminar. Releyendo la agenda veo que he empleado un tiempo descomunal viendo series. Eso sin contar las películas. Me limitaré a citar algunas más que van desde la excelencia hasta el puro entretenimiento.

Waynard Piner/ Fortitude/Justified/Los Cien/El infiltrado/The magicians/ Las crónicas de Shannara/Absuelto/Line of Duty/Haven/ Dominión/ Mayor Crimes/The walking Dead/Killjoys/ Babylon Berlin y ….

Mención especial para FARGO, TRUE DETECTIVE Y TWIN PEAKS

Me he quedado asombrado de las series que he visto y solo aquí, en Soria, sin contar las que vi en Manzanares. Increíble el tiempo del que dispongo, que me da para ver todo esto, escuchar toda la música que he escuchado y leer tanto y escribir tanto. No me extraña que mi buena amiga…tenga la mente en bucle, hay que llenarla con muchas cosas para que esté contenta, sino se va a lo oscuro, donde habitan los monstruos. A mitad de mes se cumplen los dos años. Tal vez me quede un año y luego no sé dónde iré ni lo que me deparará el destino, mientras tanto a llenar el gran agujero de la mente.





MI VIDA ONÍRICA XVI

30 06 2018

 

17_Japonesas

http://www.manolisanchez.com/portfolio-page/onirico/

León 2-10-2006

Sueño con caballos. Una manada. Se acercan a mí y me saludan con la cabeza. Más escenas, toda una secuencia. Alguna escena un tanto esperpéntica. Manifestaciones en contra del maltrato a los animales. Puede que tenga relación con el sueño, pero ¿por qué caballos y no perros? En la noticia en tv no alió ningún caballo. Recuerdo otros sueños sobre caballos hace tiempo. ¿Predilección especial por los caballos?

Los sueños con animales no son muy frecuentes en mi vida onírica pero sí suceden cada cierto tiempo y todos son para mí muy intensos y afectivos. Salvo el ataque de algún perro agresivo o de animales salvajes mis sueños con animales son siempre positivos, cálidos, afectuosos y hay un importante entendimiento con ellos, una comunicación que no sabría si llamar telepática, pero sí de consciencia a consciencia. Que recuerde los sueños más numerosos han sido con perros, por los que siempre he sentido un gran afecto hasta que me hice con dos gatos como mascotas y ahora los sueños son siempre con gatos y siempre buscando su protección y manifestando mi afecto. Los sueños con caballos no han sido muy frecuentes porque mi trato con ellos ha sido limitado, en el pueblo de mis abuelos había caballos, he visto caballos en algunos picaderos abiertos al público para montar y en el pueblo donde vivo ahora también hay caballos. Los restantes animales aparecen muy poco en mis sueños. He tenido alguna pesadilla con animales salvajes que me devoraban. Los escenarios nunca son actuales, son escenas de tiempos prehistóricos o suceden en extraños planetas que no se parecen en nada a la tierra.

caballos-salvajes

magiamania.com/2008/11/21/sonar-con-caballos-proyectos-que-avanzan/

El afecto con los animales en sueños se manifiesta en el deseo de que dejen de ser maltratados y matados para consumo humano. En este sentido tengo pendiente un relato, esbozado a partir de un sueño, titulado La rebelión de los animales, donde el protagonista consigue comunicarse de alguna manera con sus mascotas y su deseo de que desaparezca el carnivorismo en la alimentación humana y los animales sean tratados como hermanos pequeños del ser humano se transforma en una serie de acontecimientos muy delirantes que ponen de manifiesto el terrible trato que estamos dando a los animales, su consciencia, que aunque no tan elevada como la nuestra, hace posible la comunicación y su sufrimiento es inaceptable para personas sensibles. Tengo pendiente este relato que pienso acabar en algún momento, aunque hay pendiente algo más importante, dejar mi alimentación carnívora, que aunque ha disminuido desde que tengo gatos no ha sido anulada por completo y mi paso definitivo a la dieta vegetariana que vengo posponiendo desde hace años.

violín onírico

https://www.artelista.com/obra/9251560513040970-suenosdemusica.html

León 23-10-2006

Veo la escena desde muy cerca, como si yo mismo fuera el protagonista. Hay un japonés, pequeño, delgado, muy apuesto y vestido atildadamente Toca una especie de xilófono muy raro, con pequeñas piezas metálicas extendidas sobre una mesa y algunas copas de cristal. La música es maravillosa y la maestría del diminuto japonés genial. Las copas tienen una rajadura o les falta un trozo. El sueño sigue pero no he podido recordar más.

COMENTARIO

Mis sueños musicales o simplemente aquellos sueños en los que puedo escuchar algún sonido, el tipo que sea, son muy pocos, aunque muy interesantes y hasta en algún caso casi místicos. He tenido y sigo teniendo grandes dificultades para escuchar sonidos en sueños, como si mi oído psíquico estuviera casi atrofiado y se haya ido desarrollando con mucha lentitud. También me ha ocurrido con el color en sueños, aunque en la adolescencia pasé bruscamente de tener sueños en blanco y negro, todos los que recordaba, a los primeros sueños en color que se fueron haciendo habituales hasta el punto que los sueños en blanco y negro son casi inexistentes y en la mayoría de los casos tienen que ver con películas en blanco y negro.

A pesar de mi pasión por la música ésta es muy poco habitual en mis sueños. Es cierto que he asistido a algunos conciertos pero casi nunca soy capaz de escuchar la música. Este sueño es uno de los primeros en los que consigo escuchar el sonido de la música. Hay otro que espero encontrar, muy intenso, maravilloso, místico, en el que llego a una especie de granja en el campo, de noche, y me encuentro con una comunidad mística, de yoga tal vez, en la que están haciendo música. Un hombre toca la flauta con una maestría y belleza inenarrables, se unen otros músicos con sus instrumentos, se añaden voces como un coro, pero lo más impresionante para mí es que yo mismo soy capaz de tocar una flauta y sacarle sonidos. Es uno de sus sueños más hermosos y conmovedores que recuerdo, aunque también he tenido algún sueño en el que he escuchado como coros arcangélicos o la música de las esferas.

Me parece evidente que el cuerpo astral cuando sale del cuerpo físico no  sea perfecto y capaz de hacer cualquier cosa, todo dependerá del desarrollo y evolución de este cuerpo. Así como nuestros cuerpos físicos son muy diferentes, unos están más cuidados que otros, algunos tienen perfectamente desarrollados ciertos sentidos, una vista de águila, un oído de murciélago, un tacto exquisito, un paladar muy sensible; lo mismo que hay cuerpos físicos que sufren problemas auditivos o tienen poco oído musical o tienen serios defectos con la vista o son incapaces de distinguir un plato exquisito a un plato chapucero, de saber si está soso o salado, etc, cada cuerpo astral tiene también sus bloqueos y puede estar poco desarrollado en algunos sentidos psíquicos. En mi caso es el oído. Una cosa es que puedas percibir mentalmente lo que otro te está hablando en sueños a escuchar su voz en el aire, digámoslo, así, percibiendo el sonido con claridad y siendo capaz de distinguir el tono de voz de una persona del de otras. Es muy complicado que alguien te hable de sus sueños con confianza y seriedad como para saber si esto te sucede solo a ti, si es muy común, o por el contrario eres tú el tipo raro. Por lo poco que he podido contrastar esta dificultad auditiva en sueños parece que es un defecto personal y que hay mucha gente que escucha sonidos en sueños como si tal cosa. Durante muchos años he intentado oír, realmente oír, en sueños todo tipo de sonidos, especialmente la voz de otras personas con las que hablo en sueños y el sonido de la música. Me ha llevado mucho tiempo pero al final he conseguido, aunque no sea algo habitual, poder escuchar realmente sonidos en sueños y especialmente el sonido de la música. otros podrán tener dificultades con el gusto, para sentir el sabor de un alimento que consumen en sueños, en ese sentido yo tengo menos dificultades. Se podría decir que el desarrollo del cuerpo astral no es armónico y global, uno puede tener muy desarrollado el sentido de la vista y tener un pésimo oído psíquico, por ejemplo. Aunque mi sensación es la de que el tercer ojo es al mismo tiempo oído y resto de los sentidos, no me parece que todos los sentidos físicos, trasladados al mundo psíquico tengan un desarrollo global y armónico, dependerá de cada cuerpo psíquico.

Es interesante plantearse la posibilidad de que existan sonidos o música en otros planos o dimensiones. Por mi escasa experiencia tengo la impresión de que existe todo lo que existe en el plano físico, solo que de otra manera. En este sentido hay que recordar la famosa máxima del Kybalión, Como es arriba es abajo y como es abajo es arriba. Solo que ni las cosas, ni los sonidos, ni la música, pueden ser iguales a los del mundo físico. La Biblia también habla de coros angélicos y de cómo los elegidos cantan las glorias de Dios. En el mundo esotérico se habla de la música de las esferas, de los sonidos de los cuerpos celestes que son una especie de música muy sutil y maravillosa. Creo que nuestros sueños tienen mucho que ver con el desarrollo o atrofia de nuestro cuerpo físico y todos los bloqueos oníricos reflejan dificultades en el desarrollo del cuerpo astral. En mi caso el desarrollo del oído físico es primordial, no solo por la diversión de escuchar la música sino porque me priva de explorar en campos interesantes del mundo onírico.

 





DICCIONARIO CHAMÁNICO XV

23 06 2018

castanedaaguila

LETRA D/ CONTINUACIÓN

DESATINO CONTROLADO

VER TAMBIÉN TÉCNICAS CHAMÁNICAS EN ESTE BLOG

https://guerreroimpecable.wordpress.com/2012/09/24/el-desatino-controlado-tecnicas-chamnanicas/#respond

 

CASTANE

Puede compararse con la interpretación que hace un actor, como si el guerrero estuviera interpretando una obra de teatro que sólo él conoce y entiende. Así puede verse en los libros de Castaneda que Soledad y Pablito actúan como si fueran madre e hijo, pero no lo son.

Hay una condición básica para conseguir dominar el desatino controlado y es la recapitulación. Debemos recobrar los filamentos dejados por el mundo y expulsar lo que otros dejaron en nosotros. Sin ello no hay posibilidad de manejar el desatino controlado. El don del Águila. Página 96.  (VER TAMBIÉN RECAPITULACIÓN EN ESTE DICCIONARIO EN SU MOMENTO).

Florinda mantiene en los libros de Castaneda que para practicar el desatino controlado, puesto que no está hecho para engañar a la gente, uno tiene que ser capaz de reírse de sí mismo. Uno de los resultados de la recapitulación detallada es la capacidad de estallar en risa genuina cuando uno se encuentra cara a cara con las aburridas repeticiones que el yo personal hace acerca de su importancia. (VER TAMBIÉN PERDER LA IMPORTANCIA PESONAL EN ESTE DICCIONARIO EN SU MOMENTO).

COMENTARIO PERSONAL

Sin duda el desatino controlado es una de las técnicas chamánicas más llamativas y espectaculares, pero no por ello pierde su importancia básica en la formación de un guerrero. No se trata de transformarse en un estupendo actor, en un autor teatral de primera para crear unas obras de teatro espectaculares con las que engañar a los otros. Aquí no se trata de engañar y manipular, aunque en muchos casos sea unas de las consecuencias inevitables de este comportamiento, sino de una válvula de escape para no volverse loco frente al misterio impenetrable de la vida, como veremos en su momento, frente a las hazañas espectaculares y terroríficas del nagual, para poder soportar el camino del guerrero sin volverse real y totalmente loco.

Podríamos decir que el desatino controlado sería algo parecido al humor del guerrero. Éste no cuenta chistes o se hace humorista y sube a los escenarios para que el humor y las risas acaben con su tristeza de guerrero, con la angustia y el terror de no poder controlar todo lo que le pasa y acabar estallando en una locura irredimible. Lo que hace un guerrero es interpretar su propia obra de teatro, bien solo, bien en compañía de otros guerreros. Como hemos visto Soledad y Pablito actúan constantemente como si fueran madre e hijo, hasta el punto de que puede observarse que Castaneda así lo piensa hasta que descubre la verdad y se lleva una sorpresa muy desconcertante. Nos podemos imaginar a nosotros mismos acabando de conocer a dos personas que actuaran de esa manera y de pronto alguien nos dice que no, que es una broma, una tomadura de pelo, una interpretación, el desconcierto sería monumental.

De alguna manera este desconcierto forma parte inextricable del desatino controlado y es una de sus consecuencias más desconcertantes y pasmosas. La razón no es otra que una conducta que nadie lleva a cabo, nadie en su sano juicio, nadie “normal”, digamos, solo los guerreros. Y nadie la lleva a cabo porque no tendría sentido dentro de su regla, dentro de la regla de las personas normales. ¿Para qué interpretar un papel determinado si sabemos que se acabará descubriendo el pastel y no vamos a obtener nada, salvo tal vez la repulsa de gente que nos interesa por algo en algún momento?

Podríamos decir que el desatino controlado no es algo que no puedan hacer los “no guerreros”, sino que es algo que no hacen porque no les interesa, no les aporta nada, no encuentran el menos interés en ello. Sin embargo, si analizamos la vida de las personas normales, nos encontraremos con ciertas conductas que se parecen al desatino controlado como una gota de agua a otra. Así las bromas, muchas veces pesadas o muy pesadas, que se gastan las pandillas de jóvenes, las bromas iniciáticas universitarias, y en general el humor social en el que participan grupos de personas. Incluso ciertos comportamientos, ya brutales, violentos, podrían tener cierto parecido al desatino controlado, que por supuesto es mucho más sutil, intelectual, sensible, que puede rozar en algún momento hasta la locura, pero que nunca cae en ella. Me estoy refiriendo, por ejemplo, a las pelas de hinchas de equipos de futbol, estos grupos extremistas, incluso fascistas, violentos porque sí, que pueden citarse en determinados lugares para pelear violentamente sin otro motivo que la violencia gratuita en sí misma. El desatino controlado podría llegar a un cierto grado de violencia, de irracionalidad, de locura, pero como dice su propio nombre, todo está controlado, hay un exquisito y férreo control en esos comportamientos desatinados.

En los libros de Castaneda hay muchas escenas de desatinos controlados que podemos rastrear en numerosos episodios. Algunas son muy llamativas, creativas, incluso hilarantes, otras pueden ser realmente dramáticas e incluso trágicas. Aunque cabría discutir si tal o cual escena o acontecimiento forma parte o no del desatino controlado de un guerrero, parece claro que objetivamente esas conductas son auténticos desatinos solo explicables por esta técnica.

Así, hay una escena realmente terrible, que a mí me impresionó mucho en la primera lectura. Se trata de cuando Don Juan le cuenta a Castaneda cómo actuó frente a un capataz de un rancho donde estaba trabajando y que era un matón repugnante y diabólico, aprovechándose de su prepotencia y de que iba armado con pistola y látigo, pedía una cantidad a cada contratado y les trataba como auténticos esclavos, con un desprecio y una vileza insufribles. Cuenta don Juan que fue a consultar a su nagual para pedirle consejo sobre cómo actuar ante este grave problema. En base a ello diseñó una estrategia estremecedora. Observó a este matón repugnante durante un tiempo, se hizo una idea cabal de sus debilidades, sus vicios, sus costumbres, siguiendo la regla del cazador que observa a su presa y acaba conociendo sus costumbres y rutinas. Lo preparó todo con lo que nosotros consideraríamos una frialdad demoniaca. Y fue precisamente el maltrato que prodigaba a los caballos del rancho, concretamente a uno especialmente rebelde y furioso, el que le llevó a la muerte. Podríamos decir, en frase coloquial, que él mismo se ahorcó con su propia soga, una frase que, por otro lado, refleja una mentalidad muy peculiar entre los “no guerreros”, las personas “normales” que consideran este tipo de estrategias como las mejores y más sutiles, es decir, lograr que uno “se ahorque con su propia soga” sería el colmo de la astucia, conseguir que alguien que nos está haciendo mucho daño sufra las consecuencias, quedando nosotros al margen, de forma tal que nadie le podría acusar legalmente, e incluso éticamente muchos le darían la razón. Un jefe malvado al que se tiende una trampa para que sea despedido sin que nosotros intervengamos, incluso sin que nadie se aperciba de nada de lo que está ocurriendo. Podríamos llamarlo una venganza sutil, oculta y terrible. Esto es lo que hace don Juan, preparándolo todo con meticulosidad para que el caballo maltratado acabe coceando al encargado, un auténtico psicópata sin la menor empatía y con una maldad demoniaca. El resultado no puede ser más contundente y terrible. El capaz es coceado por el caballo tras una serie de actos conducidos sabiamente por Don Juan que llevan a este hombre frente a este caballo en el peor de los momentos posibles.

CASTANED

Las consecuencias de un desatino controlado pueden ser muy diversas, desde las más inocuas, al menos en apariencia, hasta las más dramáticas. Don Juan cuenta también cómo su nagual, para tenerlo encerrado en su casa durante un tiempo determinado, establecido por él para conseguir determinados efectos, le cuenta un cuento asombroso de una especie de monstruo que acabará con él si intenta salir de casa antes de tiempo. Hace ver que se va durante un tiempo y como nagual consigue la hazaña de transformarse en ese monstruo y aparecer en determinados momentos y circunstancias que sugestionan de tal forma a don Juan que acaba sufriendo un terror paralizante. Estas serían las consecuencias más graves del desatino controlado, producir terror en otras personas, incluso su muerte, colgándose de su propia soga. Pero otras consecuencias serían mucho más livianas, incluso divertidas, como es el caso de la magistral interpretación de Soledad y Pablito como madre e hijo. No parece que se busque nada en concreto, ninguna meta a alcanzar, simplemente están actuando así, en un desatino controlado muy divertido porque así lo han decidido. Estos comportamientos también suceden en el mundo de los “normales” cuando éstos deciden gastar bromas, algunas muy pesadas. Estos bromistas serían unos maravillosos guerreros, maestros en el arte del desatino controlado, si hubieran cumplido antes las normas básicas para alcanzar un auténtico desatino de guerrero. Es decir, si hubieran hecho una recapitulación a fondo, y si fueran capaces de reírse primero de sí mismos. Lo mismo que digo en mi manual del perfecto humorista, que un buen humorista nunca podrá llegar a serlo si antes de burlarse de los demás no se burla de sí mismo.

Como enfermo mental he vivido, como es lógico, muchas situaciones de desatino controlado que no eran tales ni funcionaron porque yo no era un guerrero, pero de haberlo sido podríamos calificar estas situaciones como auténticos desatinos controlados. Los “locos” como nos han llamado muchos “normales”, y a veces aún lo sigue haciendo algún insensible, seríamos auténticos maestros del desatino controlado, si fuéramos capaces de reírnos de nosotros mismos y tomarnos ciertas escenas como representaciones teatrales en las que nosotros mismos escribimos la obra de teatro y la interpretamos como maravillosos actores. Claro que para ello antes tendríamos que haber pasado por una recapitulación de guerreros.

Por mi experiencia puedo decir que solo logré superar los insultos de los insensibles que llegaron a llamarme loco por la calle de mi ciudad, sin ponerse en mi piel, en la piel de un enfermo que estaba sufriendo delirios o depresiones terribles que le llevaban a comportamientos desesperados e irracionales, cuando conseguí distanciarme de lo que estaba ocurriendo y logré verlo como una obra de teatro en la que yo tenía un papel protagonista y por lo tanto podía improvisar y hacer que la historia que se estaba contando se hiciera a mi manera. Aún recuerdo, con miedo, determinados comportamientos de “loco” que me crearon muchos problemas y que a punto estuvieron de acabar en una auténtica locura sin retorno. Así, por ejemplo, recuerdo que debido a determinadas circunstancias y a un delirio telepático que estaba sufriendo, me dio por mirarles el pecho a las mujeres, como si estuvieran en toplés, como si no llevaran ropa encima de sus senos. Esto acabó llegando a unos extremos que me hicieron temer un auténtico linchamiento, puesto que conseguí una extraña facilidad para imaginarme a las mujeres desnudas, con lo que las reacciones de mi cuerpo y persona terminaron por ser las normales en estos casos, es decir como si me moviera por una ciudad nudista donde todas las mujeres fueran desnudas. En estos tiempos un comportamiento así me habría llevado muy probablemente al linchamiento público, y con toda razón. Entonces produjo dos efectos básicos: unos me llamaban loco y de todo, gracias a Dios ninguno llegó a las manos, dándome una paliza, y otros sentían tal compasión empalagosa que no podía ni verlos, salía corriendo. Estas escenas bien hubieran podido ser de un desatino controlado casi perfecto, puesto que lo mismo que he descrito con el capataz, yo buscaba librarme de alguna manera de los insensibles que me estaban destrozando al llamarme loco por comportamientos de enfermo mental que yo no podía controlar. Solo que en este caso yo no actuaba como guerrero al no serlo. Para ello hubiera tenido que recapitular, como de alguna manera he llegado a hacer, toda mi vida de “loco”, intentos de suicidio, estancias en psiquiátricos, y una vez recuperados los filamentos energéticos propios y haberme deshecho de los ajenos, como quien cruza un campo repleto de “pegamines” como llamábamos los niños de mi pueblo a unas plantas que tenían unas bolitas que se pegaban a la ropa y no había manera de deshacerse de ellas, lo que me hubiera permitido burlarme de mí mismo, reírme a mandíbula batiente de aquellas conductas. Por otro lado no debemos olvidar también un requisito, a mi juicio imprescindible, de un buen desatino controlado. Hay que perder la importancia personal. Si no la pierdes no puedes reírte de ti mismo, una condición indispensable, como hemos visto. Una vez que has recapitulado y perdido la importancia personal, yo he podido llegar a reírme de aquellas conductas irracionales e incluso ser capaz de repetirlas, con modificaciones importantes, y siguiendo un guión propio, cuando he necesitado asustar a alguien o hacer que se alejara de mí y nunca volviera a verme. Digamos que las conductas de loco que me angustiaron en unos determinados momentos de mi vida, hasta el punto de desear, pensar e incluso intentar el suicidio, se convirtieron en una poderosa herramienta de guerrero para lograr efectos deseados y buscados o simplemente para vivir una crisis como enfermo mental de forma mucho menos intensa, incluso con alivio. Si será importante un buen desatino controlado que un enfermo mental como yo, pasó de intentar el suicidio debido a la angustia y el sufrimiento de ciertos acontecimientos en mi vida, a interpretarlos como un actor interpreta una obra de teatro y alcanzar unos resultados óptimos, para superar la crisis de la enfermedad o unas metas concretas que no hubieran sido posibles con otros comportamientos.

Y como en este blog es tan importante el hablar de la enfermedad mental y los enfermos mentales, aprovecho este momento para hacer hincapié en la excelencia del camino del guerrero para poder enfrentarse a la enfermedad mental con muchas más garantías que los caminos trillados y poco efectivos que todos conocemos. Para mí hay un antes y un después, un día que sigue a la noche, tras haber logrado revivir determinadas experiencias muy dramáticas con el desatino controlado de un guerrero. Recuerdo en este sentido aquella escena, tan divertida y positiva, en la que mi terapeuta que me trataba de mi fobia social, llegó a levantarse de una mesa en la terraza de un bar, donde estábamos tomando algo, y para demostrarme lo inútil y sin sentido de la fobia social, que yo estaba comenzando a sentir, se puso en medio de la calle, paró el tráfico y arrojó su cartera de ejecutivo al suelo, en un gesto como de cólera, de desplante, de “loco”. Mi miedo a que ocurriera algo grave, que algún conductor se bajara y le diera una paliza, o que los espectadores de la terraza le insultaran o se marcharan todos a la vez, o cualquier otra consecuencia nefasta, solo era eso, miedo, porque no ocurrió nada de ello. Los conductores fueron pacientes, tampoco la escena duró tanto, los espectadores de la terraza se limitaron a mirar con curiosidad y no durante mucho tiempo, y allí no ocurrió nada. Como en el famoso soneto de Cervantes

Esto oyó un valentón y dijo: “Es cierto
cuanto dice voacé, señor soldado,
Y el que dijere lo contrario, miente.”

Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada
miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

En efecto, es el miedo el que nos lleva a imaginar efectos terribles de ciertos actos que no son para tanto y aunque lo fueran tampoco es seguro, ni siquiera probable que vayan a producirse determinadas consecuencias. Aquella fue una increíble lección para mí. ¿Qué podía pasarme si me entraba la fobia social y me acogotaba? Seguramente nada de lo que mi fantasía delirante me ponía delante. De hecho mi conducta de mirarles los pechos a las mujeres, como si estuvieran en toplés, no me produjo mayores consecuencias que algunos insultos, que me llamaran loco en voz alta y que una mujer casada, en unas circunstancias muy especiales que no voy a concretar, llegara a hablarme con claridad y cierta dureza, no mayor de la que yo merecía. Nadie me pegó, ni un puñetazo, ni un tortazo, ni fui pateado o linchado públicamente. Bien es cierto que mi conducta era más propia del enfermo que no puede controlar una manía que de un desvergonzado que piensa que todo se le va a pasar. Estaba claro que yo era un enfermo mental y o bien se aceptaba esto con compasión o bien los insensibles se desfogaban un poco conmigo, no mucho. Estas historias que estoy desvelando aquí y que supuestamente deberían avergonzarme hasta el punto de no mencionarlas, y por las que pido disculpas, asumiendo la responsabilidad limitada de ser patologías propias de un enfermo, ahora son abortos de desatinos controlados de las que me rió mucho para mi coleto y que me enseñan que el miedo es libre pero nefasto cuando te domina. La misma escena, realizada por un guerrero en desatino controlado, hubiera tenido efectos totalmente opuestos a la escena protagonizada por un enfermo mental que llegó a amargarme la vida. Todo esto y más lo cuento en mi novela, también en el blog, El loco de Ciudadfría, con los añadidos y licencias que le permite a un autor el estar escribiendo una historia ficticia.

Con el tiempo he llegado a conocer y relacionarme con otras personas con enfermedad mental que he visto seguían conductas idénticas a las mías. Su reacción a los insultos o miradas despectivas o comportamientos de insensibles incapaces de la menor empatía, sabiendo como saben que uno no está libre de nada en esta vida, ni siquiera de una enfermedad mental, me recordaron a mí mismo y mis reacciones ante quienes me llamaban loco. Me apena profundamente que estos enfermos no sean capaces de vivir estas experiencias como desatinos controlados de guerreros y dejen de sufrir a consecuencia de episodios que en sí mismos no significan nada y que bien podrían formar parte de un espectáculo teatral callejero. Claro que para un enfermo sea capaz de vivir de esta forma estas experiencias necesitaría una buena recapitulación, lo que le resulta muy difícil puesto que cada vez que recuerda un episodio de su pasado, lo revive con tal intensidad que sufre muchísimo y recae en depresiones o crisis ya superadas. Un enfermo mental necesitaría recapitular, a pesar del sufrimiento, y necesitaría ser capaz de burlarse de sí mismo, utilizar el humor, también llamado el desatino controlado en el guerrero, para que todas estas cosas dejaran de afectarle. Romper los muros de la cárcel de papel en que estamos o hemos estado todos los enfermos, no será fácil. Imagino un día en el que un grupo numeroso de enfermos mentales hagamos un espectáculo callejero, con permiso de la autoridad, claro, representando nuestros comportamientos, la reacción de los espectadores, la reacción del enfermo a la reacción de la reacción, etc. Y seamos capaces de reírnos de nosotros, de hacer reír a los otros, de reírnos todos juntos. Sería fantástico, un desatino controlado de semejante entidad podría cambiar la vida de muchos enfermos y el concepto en el que nos tiene esta sociedad. De momento yo estoy apuntado. Por otro lado debo de decir que ya existe una terapia de este tipo, la representación teatral de los problemas del enfermo. Me parece una forma excelente de que los enfermos mentales nos demos cuenta de que nuestras tragedias no son tan trágicas y nuestros miedos, en la mayoría de los casos, infundados.

Podría seguir hablando largo y tendido sobre esta maravillosa y creativa técnica chamánica, pero creo que ya me he extendido lo suficiente, sin perjuicio de matizar un poco más en otros textos. No es fácil, desde luego, un guerrero debe haber recapitulado muy bien, haber perdido casi toda la importancia personal y ser capaz de burlarse de sí mismo todos los días y a cada momento, para llegar a ser un maestro en el arte del desatino controlado.  Pero por muy difícil que sea, me reconocerán que es de las técnicas chamánicas más divertidas.

 

CASTANEDA2

 

 

 





MÁXIMAS DEL GUERRERO IMPECABLE XIV

22 06 2018

HACIA DÓNDE VA EL CAMINO DEL GUERRERO

CASTANEDA

CITAS SACADAS DE LA RUEDA DEL TIEMPO DE CASTANEDA

Sí, por tu bien. Te engañé dirigiendo tu atención sobre elementos de tu mundo que te provocaban una profunda fascinación, y tú te tragaste el anzuelo,el sedal y la plomada. »Lo único que me hacía falta era captar toda tu atención. Pero ¿cómo podría haberlo hecho cuando tenías un espíritu tan poco disciplinado? Tú mismo me repetías una y otra vez que permanecías conmigo porque encontrabas fascinante lo que yo decía sobre el mundo. Lo que no sabías expresar era que la fascinación que sentías se debía a que apenas reconocías vagamente cada elemento del que te hablaba. Por supuesto, pensabas que aquella vaguedad era chamanismo, y te atrajo, lo que quiere decir que te quedaste.

¿Le hace eso a todos, don Juan?

No a todos, porque no todos vienen a mí y, sobre todo, porque no me intereso por cualquiera. Estuve y estoy interesado en ti, sólo en ti. Mi maestro, el nagual Julián, me engañó de un modo similar. Me engañó a causa de mi sensualidad y mi avaricia. Me prometió conseguirme todas las mujeres bonitas que lo rodeaban y me prometió cubrirme de oro. Me prometió una fortuna, y caí en la trampa. Todos los chamanes de mi linaje han sido engañados de ese modo desde tiempo inmemorial. Los chamanes de mi linaje no son maestros o gurús. Les importa un comino enseñar su conocimiento. Quieren herederos para su conocimiento, no gente vagamente interesada en su conocimiento por razones intelectuales.

No hay voluntarios en el camino del guerrero me dijo don Juan a guisa de explicación . Un hombre ha de ser forzado a seguir el camino del guerrero en contra de su voluntad.

Cuando un guerrero aprende a ver, ve que un hombre, ya sea mendigo o rey, es un huevo luminoso, y no hay manera de cambiar nada; o mejor dicho, ¿qué podría cambiarse en ese huevo luminoso?¿Qué?

Sólo un chiflado emprendería por cuenta propia la tarea de hacerse hombre de conocimiento. A un hombre cuerdo hay que engañarlo. Hay montones de gente que acometerían con gusto la tarea, pero ésos no cuentan. Casi siempre están rajados. Son como cántaros que por fuera se ven en buen estado, pero que comenzarían a gotear en el momento en que los sometieras a presión y los llenaras de agua.

BUDISMO

El intento no es un pensamiento, ni un objeto, ni un deseo. El intento es lo que puede hacer triunfar a un hombre cuando sus pensamientos le dicen que está derrotado. Actúa aun a pesar de que el guerrero se haya entregado. El intento es lo que lo hace invulnerable. El intento es lo que envía a un chamán a través de una pared,a través del espacio,al infinito.

Cuando un hombre se embarca en el camino del guerrero, poco a poco se va dando cuenta de que la vida ordinaria ha quedado atrás para siempre. Los medios del mundo ordinario ya no le sirven de sostén y debe adoptar un nuevo modo de vida para sobrevivir.

El mundo es todo lo que hay aquí encerrado: la vida, la muerte, la gente y todo lo demás que nos rodea. El mundo es incomprensible. Jamás lo entenderemos; jamás desentrañaremos sus secretos. Por eso, debemos tratarlo como lo que es: un absoluto misterio.

Un guerrero no necesita historia personal. Un día descubre que ya no le es necesaria, y la abandona.

La historia personal debe ser renovada constantemente contando a los padres, parientes y amigos todo cuanto uno hace. Por otro lado, el guerrero que no tiene historia personal, no necesita dar explicaciones; nadie se enoja ni se desilusiona con sus actos. Y sobre todo, nadie le amarra con sus pensamientos y expectativas.

Cuando nada se da por cierto permanecemos alerta, permanentemente de puntillas. Es más emocionante no saber detrás de qué matorral saltará la liebre que comportarnos como si lo supiéramos todo.

Mientras un hombre siente que lo más importante del mundo es él mismo, no puede apreciar verdaderamente el mundo que lo rodea. Es como un caballo con anteojeras: sólo se ve a sí mismo, ajeno a todo lo demás.

Un guerrero debe enfocar su atención en el vínculo que lo une con su muerte. Sin remordimiento ni tristeza ni preocupación, debe poner su atención en el hecho de que no tiene tiempo y dejar que sus actos fluyan de acuerdo con ello. Ha de hacer de cada uno de sus actos su última batalla sobre la Tierra. Sólo en tales condiciones tendrán sus actos el poder que les corresponde. De otro modo serán, mientras viva, los actos de un necio.

Un guerrero cazador sabe que su muerte lo aguarda, y que ese mismo acto que ahora está realizando puede muy bien ser su última batalla sobre la Tierra. Lo llama batalla porque es una lucha. La mayoría de la gente pasa de acto a acto sin luchar ni pensar. Un guerrero cazador, por el contrario, evalúa cada acto; y como tiene un conocimiento íntimo de su muerte, procede juiciosamente, como si cada acto fuera su última batalla. Sólo un necio dejaría de notar la ventaja que un guerrero cazador tiene sobre sus semejantes. Un guerrero cazador da a su última batalla el respeto que merece. Es natural que su último acto sobre la Tierra sea lo mejor de sí mismo. Así le place. Así le quita el filo a su temor.

Un guerrero es un cazador inmaculado que caza poder; no está borracho ni loco, ni tiene tiempo ni humor para fanfarronear, ni para mentirse así mismo, ni para equivocarse en la jugada. La apuesta es demasiado alta. Lo que se juega es su vida pulcramente ordenada que tanto tiempo le llevó afinar y perfeccionar. No va a desperdiciar todo eso por un estúpido error de cálculo o por tomar una cosa por lo que no es.

Un hombre, cualquier hombre, merece cuanto les toca en suerte a los hombres:alegría, dolor, tristeza y lucha. No importa la naturaleza de sus actos, siempre y cuando actúe como guerrero. Si su espíritu está deformado, simplemente debe arreglarlo, depurándolo y perfeccionándolo, porque no hay en la vida una tarea más digna de emprenderse. No arreglar el espíritu es buscar la muerte, y eso es igual que no buscar nada, porque la muerte va a alcanzarnos de todos modos.

Buscar la perfección del espíritu del guerrero es la única tarea digna de nuestra transitoriedad y de nuestra condición humana. Lo más difícil en este mundo es adoptar el ánimo del guerrero. De nada sirve estar triste, quejarse y sentirse justificado de hacerlo creyendo que alguien nos está siempre haciendo algo. Nadie le está haciendo nada a nadie, y mucho menos a un guerrero.

buda-quote

 

 

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RELATOS DEL OTRO LADO VII

15 06 2018

RELATOS DEL OTRO LADO

SEGUNDO RELATO

EL CÁNCER DE LA DEPRESIÓN

EL PILOTO DE IBERIA

B-747

Cuando en el año 1978 o 1979 ingresé en el psiquiátrico Alonso Vega de Madrid, tras un muy serio intento de suicidio, me encontré de pronto en otra dimensión, en un universo limitado, un rectángulo compuesto de un ancho pasillo que seguía sus líneas, jalonado de puertas que conducían a habitaciones, para cuatro enfermos, si no recuerdo mal, con un comedor, un hall donde estaba el despacho del psiquiatra y el cubículo de la enfermería, de donde la enfermera, en este caso monja, sacaba el carrito con las medicinas.

No recuerdo bien si fueron dos estancias separadas en el tiempo o una sola, tras el intento de suicidio, que se prolongó más de un año, tal vez cerca de dos, si no me falla la memoria. Por lo menos tuvo que ser un año ya que como consecuencia de aquella larga estancia mi jefe intentó incapacitarme. Entonces ya existían los interinos cuando la plaza no se había cubierto por el titular, por lo que supongo, y en base a mi dilatada experiencia como funcionario, que el intento de incapacitarme tuvo más que ver con el carácter del jefe, quien te obligaba a presentar el bolígrafo BIC vacío antes de darte otro, entre otras cosas, que con lo dilatado de la baja, que lo fue y mucho, porque he visto otros casos semejantes sin que la sangre llegara al río, y no estoy hablando de una enfermedad tan terrible como el cáncer. En aquellos tiempos aún no había llegado la reforma psiquiátrica a España por lo que podríamos decir que los enfermos mentales estábamos en la Edad Media, con todo lo que eso significa. Si en lugar de haber padecido una enfermedad mental hubiera sufrido un cáncer estoy convencido de que aquel jefe hubiera tenido más consideraciones hacia mí.

Durante aquella larga estancia, meses y meses, intenté pasar el tiempo lo mejor posible, dentro de mis escasas posibilidades. Había llevado un tomo de las obras completas de Shakespeare, de editorial Aguilar, una edición fantástica, pero muy cara, que intentaba leer sin mucho éxito, porque la medicación te dormía las neuronas y no lograbas pasar de la primera página porque al terminarla tenías que recomenzarla otra vez ya que no recordabas lo leído. Tuvo que ser así,  cuando le entregué esta edición a mi buen amigo A… un alcohólico de quien hablo en “Algunas historias sórdidas” no tenía permiso para salir de allí, permiso que conseguiría, ayudado también por su insistencia, mucho tiempo después. No era capaz de leer y tampoco me centraba escuchando el transistor, las noticias o música, mientras me lo dejaron, porque a raíz de un intento de suicidio con las pilas, me lo retiraron ipso facto.

Todos los enfermos paseábamos por aquel pasillo, el circuito de los locos, intentando mover un poco el cuerpo, agitar la coctelera de medicamentos, para evitar que el sueño demoledor te hiciera derrumbarte en cualquier parte. Recuerdo que había algunas sillas a lo largo de aquel pasillo en las que yo me sentaba cada pocos pasos y me quedaba dormido como un tronco… hasta que el celador de turno me sacudía, diciéndome que el psiquiatra había dado órdenes de que no se me dejara dormir fuera de las reglamentadas horas de sueño. Lo único que te apetecía hacer en aquel pequeño universo dantesco era dormir, y no te dejaban.

Tampoco hablar era un buen entretenimiento porque la monjita enfermera era bastante seca y hablaba poco, los celadores eran amables pero tenían cosas que hacer y los enfermos estábamos todos grogui con la medicación. De hecho yo era el enfermo menos grave, o dicho de otra forma, el que tenía la mente más centrada, con lo que está dicho casi todo. Alguien que intentaba suicidarse cada dos por tres no podía sufrir una enfermedad precisamente leve, con lo que si era el enfermo menos grave, también está dicho todo. No podías hablar con nadie, no eras capaz de leer, me habían quitado el transistor, no podía andar cuatro pasos por el pasillo sin quedarme dormido, de pie o sentado. Aquel era un bonito panorama.

No es de extrañar que un día se me acercara un hombre que sufría una depresión, pero que no había intentado suicidarse, al menos hasta ese momento, con lo que me había arrebatado el puesto de enfermo menos grave. Se dirigió directamente a mí, con mirada un poco preocupada pero seguro de lo que iba a hacer. Como luego me confesaría, después de haber observado a todos los enfermos unos cuantos días, los que llevaba internado, había decidido que yo era el más “cuerdo” o normal o el menos “tocado”, es decir con el único que se podía hablar, en su opinión. También él tenía algún libro y un transistor – entonces no existían los teléfonos móviles, pero aunque hubieran existido no habrían servido de nada porque al parecer los requisan al entrar a los centros psiquiátricos- pero no era capaz de centrarse en nada. Normal, debí decirle con un intento de sonrisa.

Aquel hombre tendría unos cuarenta años, era delgado, alto, guapo, con una presencia y unas maneras que no encajaban para nada en aquel universo de locos. Cuando me preguntó si podíamos hablar yo no dije nada, estaba procesando lo que me estaba diciendo, lo que me llevó algún tiempo, porque la medicación ralentizaba hasta tal punto el funcionamiento de mis neuronas que tenía que hacer un tremendo esfuerzo para saber lo que me estaban diciendo y aún más para saber lo que yo quería responder y cómo hacerlo. Entiendo que quienes jamás han tomado medicación para la depresión, antipsicóticos, antidepresivos, o lo que sea, no pueden hacerse una idea de cómo queda tu mente, pura fosfatina. De ahí la fama que tenemos los enfermos mentales de no enterarnos de nada de lo que se nos dice, de pasarnos minutos y minutos en Babia, y luego contestar con cualquier tontería, si es que la lengua no se convierte en un estropajo ininteligible. Si alguien tomara nuestra medicación se daría perfecta cuenta de que no se puede pensar, sentir o hablar con esa medicación y nos comprendería mejor. Pero no es cuestión de medicar a todo el mundo para que se nos entienda. Con que se diga y se explique creo que se puede comprender.

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Cuando logré procesar la información, tuve que plantearme el tomar una decisión, lo que me llevó más tiempo. Aquel hombre era paciente porque ya llevaba varios días allí, nos conocía y también sabía que tiempo, lo que se dice tiempo, era lo único que sobraba en aquel limitado universo. En otras circunstancias yo hubiera tardado unos segundos en analizar su propuesta, en pesar los prós y los contras y tomar una decisión, pero tal como estaba debió llevarme mucho más tiempo, un tiempo aprovechado para seguir la ruta del colesterol…¡Uy qué digo! El circuito de los locos. Me siguió por el pasillo, intentando no caminar muy deprisa porque yo iba tan lento que una tortuga me pillaría, me sobrepasaría y aún sería capaz de sacarme una vuelta.

Mi razonamiento fue más o menos el siguiente: Escucharle y entenderle me supone un terrible esfuerzo, mejor estar sentado y dormido… pero viene el celador y se cabrea conmigo, ergo mejor hablar con este hombre que sentarme y dormirme. No sé si podré contestarle, al menos con un poco de sentido, que se me entienda. Vale, pero si está aquí seguro que no está mucho mejor que yo, y también estará medicado, con lo que comprenderá mis silencios y el esfuerzo que me supone, y con un poco de comprensión mutua seguro que nos entendemos, aunque nos lleve su tiempo. Por otro lado parece un hombre agradable, inteligente, tal vez culto, aunque eso es difícil de encontrar, en estos tiempos y en todos los tiempos. Tal vez podamos hablar de literatura o de cine o de cualquier otra cosa interesante. Sí, cierto que tengo miedo, pánico, a hablar, con alguien, con cualquiera (la fobia social ya estaba latente allí, pero yo no lo sabía) pero la alternativa es quedarme dormido en cualquier parte y que el celador, sobre todo el pequeño, porque el grande parece más bondadoso, me pueda dar un par de bofetadas, o de “ostias” y me quedo con ellas. Así pues, mejor será hablar con este hombre. Mejor será decir sí, que no.

Como me diría aquel hombre más tarde, yo era un joven con las ideas muy claras, con mucha lucidez. De lo que me hubiera reído de haber podido, porque si con aquella medicación era capaz de encontrar una idea en mi cabeza, la hubiera cuidado como a una querida mascota. Le llamo “hombre” porque no recuerdo su nombre. Recuerdo otros nombres, es cierto, pero es que conviví durante más tiempo con ellos, y sobre todo porque una vez me dijo que era piloto de Iberia, ya solo le conocería por aquel apelativo.

Para quienes nunca han estado en un centro psiquiátrico les podría decir que una conversación dentro de aquellos muros se parece a la que podrían mantener unos “locos” dentro de un tren que no va a parte alguna, que da vueltas y más vueltas al planeta Tierra, sin ver nada, porque las ventanas están herméticamente cerradas con persianas metálicas. Como sucedía en los viajes largos, cuando no existía el teléfono móvil, o el ordenador portátil, o el hilo musical, o el diminuto monitor donde puedes ver una película cualquiera, uno acaba mostrándose receptivo a los intentos de conversación de las personas más próximas. El tema y tipo de conversación dependerá mucho de los interlocutores, algunos teníamos tendencia a contarlo todo, pensando que ya no volveríamos a ver a los receptores de nuestras confidencias. Otros, más vergonzosos y sensibles al qué dirán, se limitaban a hablar del tiempo, algo de lo que no se puede hablar en un psiquiátrico porque allí no sabes si hace sol o llueve, salvo que tengas permiso para salir al patio, y yo no lo tenía.

En estas condiciones precarias uno está más dispuesto a hablar de cosas íntimas, hasta de secretos, siempre que la otra persona te comprenda o parezca comprenderte, que en otros momentos y circunstancias de la vida. No es de extrañar que me hablara de su profesión, y yo seguramente le hablara de la mía. Aquel dato era para mí muy importante. Porque ser piloto, de Iberia o de cualquier otra compañía, suponía que era un hombre inteligente, que seguramente había estudiado una o varias carreras universitarias, que había estudiado mucho, pasado muchos exámenes y alcanzado un estatus profesional y social de primera. Eso sin tener en cuenta el sueldazo que debía de ganar. Ni lo podía imaginar. Seguramente tendría una casa o chalet en una urbanización de alto standing, su vida sería tan fantástica como la de un millonario, solo que él tenía que trabajar y a cambio recibía un sueldo todos los meses. Por lo demás en poco se debía diferenciar su vida de la de un millonario. Un jovencito como yo aún sabía poco de la vida, por lo que la tendencia a fantasear y a hinchar globitos tenía que ser muy fuerte. A pesar de la hibernación a que estaba sometida mi mente, la fantasía seguía funcionando bastante bien, para todo, no solo para el erotismo que era una de mis grandes debilidades y lo sería siempre. Por eso al conjuro mágico de esta palabra “piloto de Iberia” mi mente se debió de liberar de todas sus ataduras y se lanzó por el espacio sideral, buscando otras formas de vivir, mucho más satisfactorias que la mía.

El siguiente paso no pudo ser otro que preguntarle por su enfermedad. Seguro que la depresión debió de estar a la cola en mi lista de enfermedades posibles, porque como ya he dicho yo era un jovencito, casi recién diagnosticado como enfermo mental, y sabía de la depresión y de otras enfermedades lo justo y creo que ni eso. Para mí era mucho más lógico pensar que tal vez se tratara de un alcohólico, como mi amigo A… o como aquel otro que fuera compañero de habitación en el segundo psiquiátrico que pisaron mis alados pies, justo a los diez días de haber sido internado en el psiquiátrico de mi localidad por intento de suicidio. Un piloto de Iberia bien podría beberse una botella de bourbon de Kentacky, de veinte o treinta años, y si no tenía mucho cuidado acabar en el alcoholismo. O tal vez se tratara de un esquizofrénico, aunque no tenía pinta de ello. Lo que menos me esperaba es que se tratara de un “simple” depresivo. Con ese trabajo, ese sueldo, esa vida, seguramente con una hermosa mujer, unos niños rubios y maravillosos (él tenía el pelo más bien rubio que de otro color), la depresión no tenía mucho sentido. ¿Por qué iba a deprimirse? ¿No lo tenía todo? Esa era la frase que escucharía mucho en aquella época. La depresión solo se entendía si el que la sufría había sido machacado por la vida con alguna tragedia infernal, o sometido a las pruebas del santo Job por un Dios incomprensible o por las fuerzas poderosas de las que yo aún no había oído hablar en aquel tiempo. Sin duda aquella era la frase mágica de quienes no sabían nada de enfermedad mental y pensaban que una depresión era como una anemia, que la pillas si no te alimentas bien. ¿Acaso no tienes un trabajo para toda la vida? ¿Acaso no eres joven y con toda la vida por delante? ¿Acaso no vas a encontrar una buena mujer con la que te casarás y formarás una linda familia, tendrás hijos y disfrutarás de una vida placentera que para sí quisieran otros? Eso es lo que tenía que escuchar cuando alguien se enteraba de mis depresiones, intentos de suicidio, estancias en psiquiátricos. La depresión era la anemia que uno pilla cuando no come bien, y punto. En el caso de un piloto de Iberia era aún más difícil de entender, porque se suponía que él comía mejor que el resto de trabajadores del mundo mundial.

Continuará.

ALONSO VEGA





BIBLIOTECA TEOSÓFICA

11 06 2018

ANNIE BESANT

Annie_Besant,_LoC

https://es.wikipedia.org/wiki/Annie_Besant

LEYES-DE-LA-VIDA-SUPERIOR-LAS-i1n2089315

https://www.casadellibro.com/libro-las-leyes-de-la-vida-superior-la-conciencia-universal-la-crisis-del-hombre-individual/9788479100339/160064

Platicassenderoocultismo

w.casadellibro.com/libro-platicas-sobre-el-sendero-del-ocultismo-tomo-1/9789800721872/562556

El hombre de donde vino

https://www.casadellibro.com/libro-el-hombre-de-donde-y-como-vino–adonde-va/9788476271063/504345

lasabiduriaantigua

http://www.casadellibro.com/libro-la-sabidura-antigua/9788476271247/816928

autobiografiaAnniebesant

https://www.casadellibro.com/libro-annie-besant-autobiografia/9788485269150/223571

HELENA BLAVASTKY

Helena_Petrovna_Blavatsky

https://es.wikipedia.org/wiki/Helena_Blavatsky

iSIS SIN VELO

https://www.casadellibro.com/libro-isis-sin-velo-tomo-1/9788479100889/398630

MISTERIOESTADOSD

https://www.casadellibro.com/libro-misterios-de-los-estados-despues-de-la-muerte-y-otros-escritos-4-ed/9789685275972/1976167

SENDERODELA

https://www.casadellibro.com/libro-el-sendero-de-perfeccion-la-voz-del-silencio/9788460796152/963371