ERRORES DE CONDUCTA RESPECTO AL ENFERMO MENTAL VI

9 12 2016

ERRORES DE CONDUCTA RESPECTO AL ENFERMO MENTAL VI

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LA ACEPTACIÓN DE LA ENFERMEDAD

Sin duda es el paso más difícil, el que lleva más tiempo y un obstáculo insalvable para algunos enfermos y familiares. ¿Por qué tenemos que aceptar la enfermedad mental? ¿No estaríamos mejor si ni siquiera pensáramos en ello? Esto es precisamente lo que piensan algunos familiares y enfermos e incluso algunos terapeutas. En mi caso me sentí muy mal cuando tuve que luchar con familiares y terapeutas para convencerles de que eso era esconder la cabeza bajo el ala, esconder la cabeza bajo tierra como el avestruz, y que no servía de nada, al contrario hacía mucho más difíciles las cosas. Un terapeuta llegó a decirme que el día en el que yo dejara de pensar en la locura, dejara de considerarme como un loco, me olvidara definitivamente de ese problema, ese día estaría curado. Otro terapeuta intentó quitarme de la cabeza la idea de pensar en la enfermedad mental porque eso era etiquetarme y mi personalidad era demasiado amplia para ir por la calle con una pegatina en la frente que dijera “soy un enfermo mental”.  No podía pasarme la vida pensando en mí como en un enfermo mental, pregonándolo a los cuatro vientos, sacando el tema cada vez que conocía a alguien o alguien me preguntaba algo. Cierto por muy enfermo que estés no puedes pasarte la vida hablando exclusivamente de tu enfermedad, como si fuera lo único que existe, pero tampoco puedes pasarte la vida huyendo de la realidad, porque precisamente la enfermedad mental  es una fuga de la realidad y desde luego el seguir fugándote no es la mejor forma de curar una enfermedad cuya raíz está precisamente en esa fuga de la realidad. Como fóbico social enseguida comprendí y acepté que la única forma de curar una fobia es la gradual exposición a la causa de la misma.  No hay otra manera, me decía el terapeuta y yo no tuve nada que oponer a ello, me parecía totalmente razonable. Lo curioso es que eso mismo terapeuta fue el que me dijo que yo me curaría cuando dejara de pensar  en la locura, en mi locura, en la enfermedad mental. Si no hay otra forma de curar una fobia que exponerse gradualmente a aquello que la causa tampoco hay otra forma de curar una enfermedad mental que aceptarla, aunque sea muy gradualmente, como ocurre en el caso de la fobia, porque si es cierto que no estás preparado para enfrentarte a la causa de la fobia con toda intensidad y sin graduación, tampoco te vas a curar si no te expones gradualmente.

Aunque el ejemplo que voy a poner es muy duro y a algunos les va a chocar mucho, cuando a mí los terapeutas me decían que debería olvidarme de que era un enfermo mental y dejar de etiquetarme así, pensaba en qué pensarían si les dijeran lo mismo a personas que acaban de perder a un ser querido por fallecimiento y están pasando el periodo de luto. ¿Les dirían que siguieran pensando que en realidad su ser querido no estaba fallecido sino que se había ido a un largo viaje, que en algún momento regresaría y todo volvería a ser como antes, que aunque su cadáver no hubiera aparecido en un secuestro o hecho violento, deberían conservar siempre la esperanza de que estaba vivo y regresaría a pesar de todas las poderosas razones en contra?  No, no lo hacen, una de las misiones del terapeuta que trata a un familiar que ha perdido a un ser querido, especialmente si ha ocurrido con brusquedad, tras un accidente o catástrofe, es la de ayudarle, de forma gradual, con cariño, con toda clase de paños calientes, si se quiere, pero ayudarle a enfrentarse a la realidad, porque no hay otra salida. Un familiar que no acepta la pérdida de un ser querido tras el razonable periodo de tiempo del luto acabará por sufrir una seria patología y tendrá que ser tratado como un enfermo mental.  El luto tiene sus etapas y periodos, como todos sabemos, y la primera etapa es la negación, el familiar niega tajantemente que su ser querido haya fallecido y se buscará toda clase de razones, incluso las más ridículas y peregrinas, para darse alguna esperanza.

Con la enfermedad mental pasa algo parecido. Es duro para el enfermo aceptar que la persona que era antes de ser diagnosticado ha fallecido, ya no existe, ahora es otra persona la que debe afrontar la vida. Es como si hubiera muerto una parte de nosotros mismos, por mucho luto que guardemos a esa personalidad, antes o después habrá que aceptar su fallecimiento. Luego analizaremos paso a paso las enormes dificultades de aceptar algo así y de los errores que comenten enfermos y familiares al prolongar el periodo de luto innecesariamente. Mi experiencia es clara al respecto, solo cuando acepté que sufría una enfermedad mental, cuando asumí que mi vida ya no sería la misma, que debería convivir el resto de mi vida con una enfermedad con unas determinadas patologías y consecuencias y que debería enfrentarme a ella cara a cara, sin fugas inútiles, sin disculpas, sin intentar esa patética huída de uno mismo que muchos enfermos mentales expresan con las consabidas frases de “yo no soy un enfermo mental, lo que me ocurre es que tengo más sensibilidad que el resto, soy hipersensible”, o “yo no soy un enfermo mental lo que ocurre es que me enfrento a una sociedad que es una selva, donde los depredadores campan por sus respetos, lo que me ocurre es que me he negado a ser un depredador y entonces los depredadores me están devorando trocito a trocito”. Como veremos son disculpas que no llevan a parte alguna y que hacen mucho daño al enfermo.

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En mi caso, después de haberme cansado de escuchar a familiares y terapeutas, que yo no era un enfermo mental, o tenía que dejar de hablar de ello, de pensar en ello, debiendo actuar como si nada me ocurriera, como si fuera una persona normal, después de haberme convencido de que tal vez me hubiera pasado hablando de mi enfermedad y poniendo de manifiesto públicamente mi condición de enfermo mental, ahora me encuentro con la clara posibilidad de tener que hablarle a mi hija Sara de todo esto como si en realidad ella nunca hubiera sabido que yo era un enfermo porque nadie le habló de ello. Tras el divorcio estamos intentando reconducir nuestra relación paterno-filial y me encuentro con su confusión y con su extraordinaria desazón al tener que explicar que su padre es un enfermo mental y que en parte el divorcio y la ruptura familiar se deben a esa condición. Por lo visto ella nunca habló a nadie así de mí y ahora le preguntan, con toda razón, si es posible que una enfermedad mental tarde tanto en ser percibida y diagnosticada como que a los sesenta años uno descubra que es un enfermo mental sin haberlo sabido nunca. Para mí es terrible tener que explicar a mi propia hija, a estar alturas, que aquellas conductas patológicas que tanto daño la hicieron en la infancia, dejándole secuelas, no eran las conductas de un hombre extraño ni tampoco eran habituales en los adultos, sencillamente eran las consecuencias de una enfermedad mental. He recapitulado todos aquellos acontecimientos y me he dado cuenta de que en realidad yo nunca tuve una conversación seria con mi hija sobre mi enfermedad mental y nadie le habló, por lo visto, de ello, ni su madre ni otro familiar ni terapeuta alguno (de ahí la importancia de las terapias familiares en estos casos). En mi disculpa que bastante tenía con luchar contra la enfermedad y convencer a terapeutas y familiares de que no era buena idea intentar ocultar algo tan evidente y demoledor a otros familiares o a la sociedad. Aún así yo debí haber hablado con mi hija y sobre todo, debí haberle escrito, como le hice cuando escribí un pequeño texto sobre cómo era la vida y cómo había que afrontarla, sobre mi condición de enfermo mental. Pienso que hubiera sido lo mejor y habría entendido muchas cosas. Tampoco voy a echar la culpa a su madre o a otros familiares de que ese problema no se afrontara con claridad, en familia, y en una terapia familiar. Yo no fui lo suficientemente asertivo para imponer mi criterio y ahora pago las consecuencias.

¿De qué sirve huir de la enfermedad mental, no afrontar que se es un enfermo, no hablar de ello, ocultarlo con toda clase de astucias y añagazas, utilizar siempre sinónimos repipis para decir que estás sufriendo una depresión de caballo y no puedes salir de casa? ¿De qué sirve no dar el paso de salir del armario y reconocer públicamente tu condición de enfermo? De nada, puesto que ahora tendré que explicarle a mi propia hija que soy un enfermo, cómo funciona la enfermedad en mi caso, mis conductas del pasado, y sobre todo tendré que explicarle que tras toda una vida de silencio y subterfugios ahora tiene que enfrentarse a que su padre ha salido del  armario y públicamente es conocido como un enfermo mental. ¿De qué sirvió todo aquello, aquella fuga sin fin para no aceptar la realidad? Su madre pensaba a pies juntillas que yo no debería hacerle esto a mi hija, a mis hijos, cuando acepté ser grabado en el vídeo sobre enfermos mentales. ¿Era mejor seguir como habíamos estado siempre, que todos soportaran mi condición de enfermo mental, pero que no se pudiera hablar de ello y que ahora tenga que empezar desde cero, explicando de la A a la Z a mi hija cómo soy y cómo me he enfrentado a la enfermedad mental? Sería idiota por mi parte echar la culpa a nadie, ni a su madre, ni a mis padres y demás familia, ni a los amigos, ni al entorno, de algo que yo debí hacer a pesar de todo, en contra de todos, de forma asertiva y drástica, sin dudas, sin miedos. Puede, o es seguro que esa actitud no hubiera cambiado nada a mejor y sí tal vez a peor, puede que la pareja se hubiera roto antes, lo mismo que la familia, que mi entorno me hubiera puesto más dificultades, que la sociedad me hubiera marginado mucho antes y con mayor fuerza. Todo eso es cierto, pero al menos cada uno habría sabido a qué se enfrentaba y hubiera tomado sus decisiones libremente. La verdad os hará libres, dice el evangelio, y es una de las máximas que han presidido mi vida. Si la verdad es dura y hará duras nuestras vidas la mentira acaba siendo siempre infinitamente más destructiva.

Es por eso que el paso de la aceptación de la enfermedad mental es tan imprescindible, tanto para enfermos como para familiares. Hay que ser comprensivo con los enfermos porque se enfrentan al paso más terrible y decisivo de sus vidas, aceptar que sufren una enfermedad invisible, desconocida, considerada una lacra social, que tiene una leyenda negra como para caerse de culo, que posiblemente, casi seguro, van a tener que tomar una medicación fuerte el resto de sus vidas, que les va a recortar su vitalidad, sus posibilidades como seres humanos, que posiblemente, casi seguro, van a tener serias dificultades para conseguir un trabajo bien remunerado o al menos tanto como el peor de los trabajadores, que van a tener que renunciar a la vida de pareja, a la vida de familia, que posiblemente, casi seguro, tendrán que depender económicamente de su familia, tendrán que vivir con ella, nunca o tendrán mucha suerte si lo consiguen, podrán ser independientes.  Pedirles que acepten ser marginados por una sociedad que no les comprende ni les quiere comprender, que les teme, como si fueran asesinos en serie, dispuestos a clavar un cuchillo al primero que pase, pedirles que dejen toda esperanza, como en el infierno de Dante, vosotros que entráis, dejad toda esperanza, pedirles que renuncien a una vida normal y se acostumbren a pasar por los círculos del infierno de Dante para ser torturados por la depresión, las manías obsesivo-compulsivas, las alucinaciones, los delirios, las voces, el deseo irresistible de morir y de acabar con todo de una vez, pedirles… es pedirles mucho, demasiado, así que hay que darles por lo menos apoyo y cariño, hay que intentar comprenderles, al menos eso, no se puede pedir nada más, pero sí al menos eso.

 

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ERRORES DE CONDUCTA DEL ENFERMO RESPECTO A LA ACEPTACIÓN DE SU ENFERMEDAD

-El primero es pensar que va a estar mejor si consigue olvidarse de todo y convencerse a sí mismo y a los demás de que en realidad no es un enfermo, es solo una persona sensible castigada por una sociedad que es una selva para depredadores. Cuando la enfermedad apriete eso no le va a servir de nada y tendrá que tomar decisiones o dejarse ir por el tobogán hasta el abismo de la desesperación, el suicidio, la muerte.

-El segundo es sugestionarse con que esto pasará, solo es una mala racha, saldrá pronto, en cuanto las cosas cambien o él encuentre un poco de voluntad en alguna parte. La enfermedad mental, especialmente las patologías graves, son crónicas, uno arrastra la enfermedad toda la vida, cada etapa es diferente, por supuesto, pero nunca puedes dejar de estar en guardia.

-El tercero es pensar que aceptar su enfermedad le va a suponer una amputación de lo mejor de sí mismo. Que la medicación anulará su personalidad y le causará trastornos sin cuento. Que es mucho mejor estar sin medicación que medicado, que es mejor ocultarse cuando vienen las crisis y luego salir al exterior como si nada hubiera pasado.  Por mi propia experiencia puedo decir que la medicación siempre tiene consecuencias y secuelas, no hay medicación perfecta que ataque a la enfermedad y no haga sufrir al cuerpo otras secuelas, esto es así porque como hemos visto en otros textos la enfermedad es algo global y no se puede tratar una parte con exclusión del todo. En mi caso personal pude dejar la medicación y salir adelante, porque tenía herramientas y apoyos suficientes y una voluntad de hierro, pero es muy complicado que otro enfermo lo consiga, especialmente si sufre patologías graves como la esquizofrenia, por ejemplo. Aceptar que la medicación es para toda la vida puede llegar a ser un paso imprescindible.

-El cuarto error es dar más importancia a las consecuencias sociales o familiares que a su propia salud. Salir del armario no es fácil en esta sociedad, como hemos visto, pero es imprescindible si no quieres quedarte toda la vida en las cloacas, disputándole la basura a las ratas. Fueren cuales fueren las consecuencias sociales no serán peores que intentar disimular lo que es de todo punto evidente. En la otra parte de este diario, en “Diario de un enfermo mental, el gran secreto” hablaré largo y tendido de cómo reaccionaron las personas de mi entorno a mi etapa como telépata cuando yo era el “loco de León”.  Si alguien piensa que esto era mejor que el paso de darme a conocer como enfermo mental, con todas las consecuencias sociales, es que realmente está aún más loco que yo. Si alguien piensa, después de leer todo lo que estoy escribiendo en ese diario y que escribiré, que es mejor quedarse dentro del armario, encogido y asustado, que salir a respirar aire puro, es que sabe poco del sufrimiento de un enfermo mental.  Por muy mal que reaccione la familia, también, seguro que las consecuencias no serán peores que intentar ocultarse y disimular. Mi ruptura de pareja y familiar no se ha debido a que yo diera el paso de aceptar públicamente mi enfermedad mental sino al contrario, fue consecuencia de que no se aceptara mi enfermedad en familia y en mi entorno, que no se hablara claramente de ello el que produjo las consecuencias nefastas que han llegado después.  No digo que se hubiera podido evitar la ruptura de pareja, porque en la pareja hay mil facetas y la enfermedad mental de uno de los miembros de la pareja, es solo una de ellas. No digo que la relación familiar hubiera mejorado tanto que aquello se hubiera convertido en un paraíso porque también en la vida familiar hay mil facetas y el suprimir la enfermedad mental no significa acabar con todos los problemas. Pero sí digo que hubiera sido mejor afrontar la enfermedad mental cara a cara por todos los miembros de la familia, del entorno, de la sociedad. Puede que mi hija hubiera sufrido mucho de haberle yo explicado mi vida como enfermo mental pero creo que no hubiera sido peor que pasar por lo que está pasando, no tengo su opinión al respecto pero creo que no me equivoco.

-El quinto error del enfermo mental es asumir lo que le interesa de la enfermedad y no lo que le perjudica. Darse una bula papal para hacer lo que quiera, hacer chantajes, utilizar las farsas de control, mentir y manipular, pensar que porque ya no desea seguir viviendo puede tener en la cuerda floja a todo el mundo diciéndoles que se va a suicidar cuando quiere conseguir algo que no va a lograr de otra manera. Mi experiencia me dice que solo cuando renuncié a ello y decidí convertirme en un guerrero impecable salté sobre el abismo y alcancé metas que nunca creí lograr. Ello no me ha librado de la enfermedad mental ni de sus consecuencias, ni me libró de la ruptura sentimental ni de perder a la familia, ni de vivir solo la última etapa de mi vida, pero me ha dado una fuerza increíble, ha sido un milagro. Mi vida ha cobrado pleno sentido y pase lo que pase y haya pasado lo que ha pasado, me siento como un guerrero en lo alto de una montaña, oteando el horizonte, libre y fuerte, tan seguro de sí mismo que se dejaría matar antes de dar un paso atrás en su evolución como guerrero.

ERRORES DE CONDUCTA EN LOS FAMILIARES DEL ENFERMO MENTAL

-Creo que pocos son los familiares que piensen que es mejor que el enfermo se engañe a que acepte su enfermedad. Pero hay algunos. Yo mismo tuve que vivir eso de que si me olvido de que soy un enfermo, si no pienso en ello, si no le doy importancia, si me considero una persona normal, como las demás, todos mis problemas desaparecerán o mejorarán. Reconozco que lo hacen con la mejor intención, al menos la mayoría, pero es un error tan grave como intentar convencer a alguien que ha perdido a un ser querido de que tenga esperanza, porque puede que no haya muerto o incluso puede que resucite, hasta ese punto puede llegar la tontería.  Un familiar debe asumir la realidad, fuere la que fuere, y aunque le cueste tanto como al enfermo mental, es un paso imprescindible.

-Algunos familiares temen tanto al qué dirán que llegan a la brutalidad, como en esos casos de enfermos mentales que hemos visto en la televisión, encadenados y tratados como bestias por sus familiares. Pienso que es el miedo al qué dirán el que ha guiado ese comportamiento, porque es evidente que existían otras soluciones mejores que se podían haber planteado, incluso con su incultura y su escasa sensibilidad humana. La mayoría se limitan a disimular ante las “visitas” o los vecinos o quien sea, con esas frases melifluas que dan ganas de vomitar, al menos a mí me ocurría. Eso de que eres “rarito” o estás “triste” o “es muy tímido y por eso no sale de casa”. Soy un enfermo mental y no veo razón alguna para que os avergoncéis de ello. Ese es un paso imprescindible en el familiar.

-Algunos familiares creen haber aceptado la enfermedad mental de su ser querido, pero no dejan de intentar cambiarle, como si fuera un niño caprichoso que hace cosas raras porque está mal educado y que con mano dura llegará a cambiar. Eso no es aceptar la enfermedad mental, eso es pensar que un enfermo físico puede curarse sin más de su enfermedad solo con que deje de quejarse.

-Algunos familiares sufren tanto pensando en la enfermedad mental de su ser querido, se imaginan tan nefandas consecuencias, se sugestionan creyendo que ellos tienen la culpa, que Dios les ha castigado por algo, que intentan por todos los medios retrasar el cara a cara con la enfermedad que saben será inevitable.

-Algunos familiares son incapaces de distinguir entre conducta caprichosa y malévola, manipuladora, del enfermo y las patologías propias de su enfermedad que se repiten una y otra vez, una y otra vez, durante sus crisis. Creen que la mano dura es lo mejor y que el cariño es una debilidad de idiotas, que dar un abrazo a un enfermo mental que les ha amenazado con el suicidio es darle alas y que al fin y al cabo les ha hecho tanto daño que debería ser el que diera ese primer paso.

-El mayor error del familiar del enfermo mental es pensar que aceptar su enfermedad es comprometerse a “soportarle” el resto de sus días y a tener que aceptar sus manipulaciones, mentiras, farsas de control, su bula papal para hacer lo que quiera. No tienen ninguna obligación y la legislación les da otras muchas posibilidades que de hecho muchos familiares han escogido a lo largo de la larga historia de la enfermedad mental. O si no que me digan qué hicieron los familiares de aquellos enfermos que yo me encontré en los psiquiátricos, que llevaban allí toda la vida o casi toda la vida, sin visitas, completamente abandonados. Muchos son mejores personas que todo eso, pero deberían convencerse de que el enfermo mental nunca les va a agradecer nada que hagan por él sin la presencia del cariño. Ni que le den de comer o un techo o que le soporten durante años les va a granjear el agradecimiento del enfermo mental, solo el cariño funciona y eso es un axioma indestructible.  Si bien el enfermo mental tendrá dificultades para romper con los familiares, sí pueden hacerlo éstos si lo consideran necesario, buscando soluciones sociales y no dejándose llevar por el maldito “qué dirán”.  En mi caso yo fui capaz de romper con mi pareja y alejarme físicamente de la familia. Otros enfermos también serían capaces si se les planteara así. Y si no somos capaces siempre pueden ser los familiares los que rompan. Mi esposa podía haber tomado esa decisión y hace años, no me sirve la disculpa de la compasión, si bien es cierto que en otros tiempos una ruptura así podía haberme llevado al suicidio, yo soy capaz de elegir y siempre elegiré la muerte a una vida sin dignidad. Los familiares deberían convencerse de una vez por todas de que soportar al enfermo por el qué dirán o por otras e innumerables razones que no tengan que ver con el cariño y con la libertad que uno tiene para hipotecar su vida por amor a otro, no son válidas y solo crean problemas. Aceptar la enfermedad mental es asumir que quien la padece realmente es el enfermo y por lo tanto no se pueden tomar decisiones por él, aunque tampoco estamos obligados a sufrir las decisiones que toma el enfermo si no estamos de acuerdo con ellas. Un enfermo es un enfermo pero no está incapacitado, ni deja de ser libre ni responsable de todos y cada uno de sus actos.

En otros capítulos iremos viendo otros pasos, sin olvidarnos de éste, el más importante y al que tendremos que regresar una y otra vez, porque en realidad la mayoría de problemas de convivencia con el enfermo mental nacen de aquí, de la no aceptación del enfermo de su enfermedad y de la no aceptación del familiar de la enfermedad que sufre el ser querido.





DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL XLV

2 12 2016

DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL XLV

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EL MAYOR IMPACTO EMOCIONAL DE MI VIDA

Hoy he sentido la imperiosa necesidad de volver a escribir en el diario, que tengo muy descuidado últimamente debido a  varias razones, el ajetreo infernal de este verano y un poco menos este otoño, aún así ha sido un ajetreo importante, la necesidad de tomarme un respiro y reflexionar sobre el camino que ha seguido este diario durante estos dos años, la terrible apatía que sufro en los últimos tiempos para hacer cualquier cosa y sobre todo la espera, casi angustiosa, que supone la firma de la escritura de venta de la casa. Me da miedo que no se realice porque estoy deseando quitarme de encima el anclaje que supone con un pasado ya muerto. Doy gracias a Dios de ser un guerrero impecable, con el desapego que eso conlleva, porque de otra manera lo estaría pasando muy mal debido a ciertas circunstancias que no voy a mencionar aquí pero que me han hecho consciente del terreno pantanoso y de la fragilidad de algunas relaciones del primer círculo.

Ayer fui a Soria a pagar el alquiler de la casa y aproveché para llenar el maletero con alimentos del Mercadona y del rastro que al parecer se celebra todos los jueves, algo que no sabía. Era imprescindible porque me había quedado con la despensa vacía, me cuesta salir de casa hasta para lo más esencial. Un despiste grave me ha supuesto la pérdida de una cantidad de dinero que no es importante pero sí muy molesta. No es la primera vez que me ocurre, desde el divorcio he perdido dinero a lo tonto que de seguir viviendo en familia me habría supuesto un serio disgusto, ahora que estoy solo es simplemente un toque de atención al deterioro mental que observo en mí desde hace algún tiempo. El físico también es importante, alguna mañana he temido que me diera algo, aunque ahora con el cambio de horario que ha supuesto la convivencia con mis gatitos no se ha vuelto a repetir. No pienso poner remedio, ni a uno ni a otro, la muerte es cada vez una salida más agradable, algo así como mi vida onírica, que por muy repleta de pesadillas que esté durante este último mes no deja de ser algo agradable y perfectamente controlado. Ayer estuve muy hundido, y no solo por ese despiste idiota, creo que estoy cayendo en una depresión grave. Algo que por otro lado parece no ser único y exclusivo de mi patología, porque observo que otros amigos-hermanos enfermos mentales con los que llevo tratando desde hace años han pasado una racha realmente nefasta. Es curioso pero me he sentido muy lúcido al analizar sus patologías, me temo que no solo se trata de la enfermedad concreta que padecen sino de un error gravísimo en su filosofía de la vida al priorizar valores que no deberían estar en la cúspide sino mucho más abajo. Así M. prioriza el dinero, imprescindible en su vida, pero lo pone por encima de otros valores como es el de su propia dignidad personal y eso tiene consecuencias muy serias. Es cierto que el miedo a la soledad, mucho más comprensible, también está influyendo de forma muy negativa puesto que se considera obligada a seguir manteniendo relaciones interpersonales y afectivas con personas que la están destrozando, el hecho de que sean familiares no deja de producir el mismo efecto que si se tratara de enemigos mortales. Tengo muy claro lo que yo haría, vivir con el poco dinero que me quedara, alejarme de esos familiares nefastos y vivir la soledad con la mayor dignidad posible. Pero ella tiene otras prioridades que están destrozando su vida y no saldrá de ahí hasta que cambie su escala de valores, priorizando su salud física y mental, su dignidad como persona a la necesidad de dinero y de tener a alguien a mano para ayudas urgentes. Hemos tenido largas conversaciones telefónicas, he procurado escucharla, darle todo el apoyo posible y hasta tal vez me haya pasado un poco con el cariño, pero en lo único que nunca me arrepentiré de pasarme. A otros les pasa tres cuartos de lo mismo, priorizando valores que nunca deberían estar en la cúspide de la pirámide atraen problema tras problema a sus vidas, entran en un bucle infernal del que nunca conseguirán salir porque la única salida es la que ellos no quieren aceptar, cambiar la jerarquía de sus valores. Creo que a mí me pasa algo parecido pero al menos tengo lucidez suficiente para verlo y creo que mi pirámide de valores es muy razonable y sobre todo está muy adaptada a la jerarquía de valores espirituales que siempre debe primar en nuestras vidas. Así respeto la libertad de un ser querido, sin intentar influir en su vida, pase lo que pase, es un valor espiritual esencial que sin embargo M. no comprende y así le va con su familia.

 

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En octubre estuve en el Balneario de Tus con Bautista y Maria-Luisa. Creo que hice bien en vivir mi primera experiencia como pensionista del Inserso, fueron más de diez días en un balneario que está muy bien y con unas prestaciones excelentes, exquisitos menús, un paisaje increíble para ser manchego y unas prestaciones de balneario gratuitas más que aceptables, tan solo decidí probar el masaje que había que pagar aparte, utilizando un bono de cuatro masajes a un buen precio. Para los días que estuve y las prestaciones recibidas el precio resultó casi ridículo. Fue Bautista quien me lo propuso y yo acepté pensando que me vendría bien estar fuera de casa un tiempo. Como conoce a los dueños y al personal solo tuve que darle los datos a la recepcionista, muy agradable, y ellos tramitaron todo con el Inserso. Al final se complicó todo y estuve a punto de no ir debido a una avería en el coche de última hora que va a coincidir con las fiestas de Soria, estas jugarretas de las fuerzas poderosas me acompañan siempre en los momentos más inesperados y que más daño pueden hacerme. Por suerte todo se arregló y pude disfrutar de unos días agradables, aunque la fobia me molestó un poco. Me dejé embarcar por Bautista en una conferencia sobre salud mental que dimos los dos poniendo el vídeo que me grabaron hace años. Luego decidí apuntarme a una clase de yoga mental que les di, muy suave, y que al parecer gustó, para finalizar con un monólogo en la noche de despedida que fue un desastre del que era muy consciente antes de empezar. A pesar de ello lo hice porque así lo había decidido, como un guerrero, y no me importó el nulo éxito ni lo mal que lo pasé. Era lógico, por otro lado, porque resultó muy narrativo e intelectual, chocando con la ametralladora de chistes de un par de mujeres que se sabían muchos chistes verdes, algunos buenos, otros regulares y alguno muy malo.  Pero de todo esto hablaré en otro capítulo del diario.

Bautista intentó convencerme de que no aceptara la propuesta que me hicieron para presentar el  vídeo de los Goya con motivo del día mundial de la salud mental. Por supuesto que rechacé dos de las tres presentaciones que me propusieron, las de Campo de Criptana y Villafranca de los caballeros, aceptando en cambio la de Alcazar en uno de esos impulsos por los que me dejo llevar a veces y que acaban resultando decisiones propias de un guerrero. En un principio pensaba regresar tras la conferencia pero luego me lo pensé mejor observando la carretera hasta el balneario y decidí quedarme a dormir en la casa de Bautista, así vería a los gatitos que había dejado allí. Salí tras comer pronto y rápido, pero ya supuse que tendría que ocurrir algo, siempre tengo que enfrentarme a circunstancias adversas en estos casos. Debería haber llegado sin problemas pero otro de esos despistes idiotas me hizo perder mucho tiempo, al final apreté el acelerador intuyendo que me caería una multa por exceso de velocidad, como así fue. Ya llegaba tarde y no podían retrasar más la presentación, así que les dije que la hicieran ellos, pusieran el vídeo y yo llegaría al coloquio. Para rematarlo todo otro despiste casi acaba en un disgusto serio. Sabía que los sábados cierran el parking de la plaza del ayuntamiento, pero nervioso como estaba y viendo otro coche que entraba, pensé que tal vez estaría abierto. En realidad ni siquiera fui consciente de que era sábado, desde que me jubilé casi siempre ando perdido en el tiempo. Me encontré con que el otro coche estaba haciendo una maniobra para salir porque estaba cerrado y sin pensármelo dos veces di marcha atrás a pesar de no tener visibilidad, debería haber salido del vehículo, pero los nervios me juegan malas pasadas. Al dar marcha atrás escuché un grito horrísono. Ya está, me dije, he atropellado a alguien. Salí del coche dispuesto a afrontar lo que fuera, como un guerrero impecable. Lo que encontré hizo que se me cayera el alma a los pies. Había estado a punto de atropellar a un paralítico cerebral en silla de ruedas. Así conocí a Pedro. Lo de paralítico cerebral no lo pude comprobar, lo deduzco de su situación. Comprobé que no había sufrido daños físicos, miré la silla que tampoco parecía haberlos sufrido, e intenté comunicarme con él, pero no era capaz de hablar con claridad. Una mujer joven, que había gritado, se acercó y me explicó que él no podía hablar, pero que en la silla venían unos teléfonos, y así era, tomé nota de todos, escribí el mío en una hoja de la libreta que siempre llevo conmigo y viendo que no procedía llevarle al hospital le dije que llamaría a sus familiares y le pregunté si podría llegar a casa solo, por lo visto sí porque se mueve solo habitualmente por Alcázar, luego me enteraría de que era muy conocido, incluso G me dijo que le conocía. Algunos espectadores parecían estar a punto de encresparse conmigo, expliqué la situación, me esperaban allí mismo para una conferencia sobre salud mental, no había pasado nada para lo que podía haber ocurrido, Pedro estaba bien, aunque un poco afectado y si había algún daño en la silla de ruedas que no hubiera visto llamaría al seguro en cuanto hablara con los familiares. Al final salí con el coche, muy nervioso, encontré un sitio donde aparcar tras muchas vueltas y cuando llegué al centro cívico, donde se celebraba el acto, ya había comenzado el corto. Tuve tiempo para calmarme un poco aunque estaba terriblemente nervioso y la fobia ya campaba por sus respetos.

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EL MAYOR IMPACTO EMOCIONAL DE MI VIDA

Por lo visto los asistentes, no demasiados, debieron suponer que yo no había llegado o el corto se les hizo largo, casi una hora, o lo que fuera, porque comenzaron a desfilar. Julián, el psicólogo, les anunció mi presencia y les pidió que se quedaran, algunos lo hicieron. Yo estaba muy fóbico pero decidí actuar como un guerrero, haciendo lo que tenía que hacer, para rematar el micrófono no funcionaba y tuve que elevar la voz hasta la ronquera, fue un esfuerzo extra que me desequilibró aún más. Tenía un esquema mental que no respetó porque todo había cambiado, creo que estuve un poco duro con la sociedad que no quiere comprendernos ni aceptarnos, pero pienso que no me pasé de rosca.

Al final todo terminó, gracias a Dios, se fueron marchando y decidí superar ese momento fóbico especial que siempre tengo al finalizar mis intervenciones activando el móvil que había apagado antes. Cuando estaba en ello levanté la vista y vi acercarse a una chica hasta la mesa. Lo primero que pensé fue que era muy inoportuna, con lo fóbico que estaba no me sentía con fuerzas para hablar con un familiar de un enfermo y menos si era una chica tan guapa como la que se acercaba.  Maldije mentalmente a las fuerzas poderosas que me lo habían puesto realmente difícil. Aquello era inaceptable, hacía un esfuerzo extra para con mis hermanos los enfermos mentales y recibía como agradecimiento un viaje terrible, llegar tarde, casi atropellar a un paralítico cerebral en silla de ruedas y lo que ya intuía y luego sabría con certeza, encima me ponen otra multa. No hay derecho. Y ahora se acerca una chica joven y preciosa para hablarme de algún familiar, enfermo mental, con lo que mi fobia estallará en cualquier momento.

Tenía que mirar a la chica y lo hice, pero con ese distanciamiento que pongo en todo lo que hago siempre que estoy fóbico, es como si resbalara mi vista sobre la realidad, sin verla ni sentirla, como si estuviera en la otra punta de otra dimensión. Algo me llegó, fue el cuerpo, fue la sabiduría del cuerpo del guerrero la que me puso sobreaviso. Yo conocía a esa chica. Miré con más atención, y en efecto, la conocía… era mi hija Sara. Me levanté en un impulso automático y estuve a punto de caerme de culo, porque lo que menos esperaba era verla allí, incluso en mi discurso había comentado que en mi caso ni mis padres ni mi ex mujer, ni mi hija, ni mi familia, ex familia, había aceptado nunca mi condición de enfermo mental… Y ella estaba allí, escuchándome. Yo no la había visto ni creo que la hubiera conocido aunque me hubiera fijado.

Sin duda fue uno de los mayores impactos emocionales de mi vida. Luego recordaría aquella supuesto intuición en la que su madre me escuchaba en una de estas conferencias y luego se presentaba. Lo deseché porque era imposible, los milagros no ocurren, y no volví a pensar en ello. En aquel momento lo recordé, me había equivocado, no era su madre quien me iba a escuchar a una conferencia, era ella, lo que menos esperaba. Decidí que esa era una prueba para un guerrero y actué como tal. A pesar del desconcierto la saludé y le pregunté si podía abrazarla. Fue uno de los momentos más terribles de mi vida, preguntar a tu propia hija si puedes abrazarla es como para que todo tu mundo de valores se desmorone. Ahora que  en el blog del guerrero estoy subiendo numerosos artículos sobre la ley de los tres círculos, aquella experiencia, junto con lo que está ocurriendo con la venta de la casa, es la muestra más pragmática de cómo funciona el primer círculo. Crees que las personas que están en él siempre estarán allí, que la vinculación es tan sólida y profunda como la raíz de un árbol centenario en la tierra, pero de pronto todo se desmorona y los habitantes del primer círculo pueden pasar al segundo o incluso al tercero en un instante, incluso podrían pasar al cuarto, el círculo infernal del odio. Solo habían pasado dos años y mi propia hija era para mí casi una desconocida. En mi disculpa que estaba más delgada, parecía mucho más alta con los tacones y la imagen que yo tenía de ella había cambiado radicalmente. Además vestía muy bien, con una exquisita elegancia, un vestido que me encantó. Pero no puedo engañarme, lo que explica lo sucedido es la patología de enfermo mental, de fóbico social, que no es capaz de mirar a la gente con normalidad, que no es capaz de concentrarse en lo que está haciendo, que no es capaz de mantener una imagen del pasado en la memoria con la vitalidad que suele tener para el resto de los mortales.

Ella me permitió que la abrazara y la propuse irnos a tomar un café y charlar un poco. No puedo saber la razón que la llevó hasta allí, según me dijo había visto los carteles anunciadores del acto, puede que sintiera curiosidad, pero el paso de venir a verme al final era importante, decisivo, propio de una guerrera. Lo acepté en todo su valor. No hablamos mucho porque ella me manifestó que estaba muy impactada emocionalmente y no podía continuar. Yo también lo estaba pero me hubiera gustado seguir un poco más. Me enteré de algunas cosas sobre su vida que me quiso contar y que no relataré aquí porque cuando mencioné el diario me dijo que lo comprendía pero me rogó que fuera discreta en lo que a ella se refería y es lo que voy a hacer. Creo que sentamos las bases de una posible relación, era necesario reconducir nuestra relación paterno-filial y los dos estuvimos de acuerdo en que habría que empezar de cero porque ninguno de los dos éramos los mismos que fuimos cuando convivíamos en familia.

Otra casualidad, antes de sentarnos en una terraza pasó por allí una mujer que me saludó. Yo estaba tan descontrolado que no la reconocí en un primer momento. Era G., la amiga de M. quien en plan bromista me comentó que vaya ligue que me había echado, en referencia a Sara. Le expliqué quién era y las presenté, aunque yo estaba deseando que nos dejara en paz, le dije que ya la llamaría y me despedí un poco bruscamente.  Conocí a G. el día que M. me invitó a su casa para conocer a su madre.  Hablé como hablaba entonces, al poco de divorciarme, con cierta desfachatez teñida de sinceridad. Ella me dijo que no necesitaba un amigo con derecho a roce pero que podía presentarme a una amiga. Así fue cómo conocí a V. la mormona, que creo ya apareció en otro capítulo de este diario. Es la que me ha proporcionado a mis gatitos, Mici y Zapi, de quienes hablaré en otro capítulo porque este se ha prolongado demasiado, y que han cambiado mi vida para mejor.

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Y aquí estoy, esperando que la casa se venda, que me digan fecha para firmar la escritura y que Sara me responda a los dos correos y al wasape que la envié. Me dijo que prefería que la escribiera de forma manuscrita, la entiendo, pero no me dio dirección y no puedo elucubrar si sigue en Madrid o está viviendo con su madre. Tengo miedo de que se pueda echar atrás. Creo que la entiendo muy bien porque a mí me pasa lo mismo, cuando tengo que enfrentarme a algo que me va a causar un gran impacto emocional, procuro retrasarlo al máximo y si puedo, con cualquier otra cosa, un libro, una película, lo que sea que pueda trocearse, lo hago. Leo  muy poco a poco libros que me impactan, o veo películas en varias trozos, de media hora, por ejemplo, o…Necesito filtrar o bloquear todo lo que llegue a mí con una gran carga emocional. Creo que a ella le pasa algo parecido y por eso comprendo su silencio, pero me preocupa.

Me dijo que a veces leía el blog por lo que imagino que podría leer esto. Entiendo muy bien su dificultad y el esfuerzo que le supuso dar ese paso, me gustaría confiar de forma absoluta en ella, pero no puedo, creo que la conozco demasiado bien, es muy duro lo que viene a continuación, si es que ella quiere que venga, podría echarse atrás. Yo mismo lo he hecho muchas veces a lo largo de mi vida, cuando no era guerrero impecable. Recuerdo la ruptura con mi madre y mis hermanos cuando no quería que me casara con su madre, cómo fui drástico y radical. Recuerdo cómo rompí con algunos amigos que no me aceptaron como enfermo mental. Recuerdo la ruptura con mi ex suegra, ya fallecida. Recuerdo el esfuerzo que tuve que hacer para seguir viendo a mi ex suegro tras aquel episodio en el que me desmoroné en un banco y él ser burló de mí, diciéndome palabras muy duras que no he olvidado. Recuerdo el esfuerzo terrible que tuve que hacer para aceptar firmar aquella nota, tras el episodio del piso, algo que yo en mi sano juicio jamás hubiera hecho. Quería darme una oportunidad, quería intentar seguir adelante, aunque para mí lo más fácil del mundo ha sido siempre cortar por lo sano. Es lo más cómodo, desde luego, no soporto convivir con quienes no me aceptan como enfermo mental, ni con quienes me tratan sin respeto, ni con los hipócritas, ni aquellos que tienen una filosofía de la vida tan opuesta a la mía como el día y la noche. Por eso a lo largo de mi vida rompí con mi madre, mis hermanos, mis sobrinos, mis tíos, mis primos, quienes se decían mis amigos, compañeros de trabajo que se burlaban de mi enfermedad, que me acosaron, que me utilizaron, y tantas y tantas personas que han pasado por mi vida y con las que rompí con la brusquedad y dureza con la que Alejandro Magno cortó el nudo gordiano. Si no puedo desentrañarlo saco mi espada y lo corto de un solo golpe, sin más, sin pensármelo dos veces. Por eso temo que Sara pueda tomar una decisión de este tipo, porque sé muy bien que lleva alguno de mis genes.

Ha sido el impacto emocional más terrible de mi vida. He tenido otros, alguno a su mismo nivel, pero creo que ninguno me afectó tanto. Mis creencias budistas, mi condición de guerrero hace que todo me lo tome con el desapego de que hacen gala los budas y los guerreros, en ello me ayuda mucho la filosofía de la vida  que ha guiado mis pasos con enorme lucidez…

He tenido que interrumpir abruptamente la redacción de este texto porque el diablillo de Zapi se ha puesto a bailar la danza del vientre sobre el teclado, y mira que se lo repito una y otra vez, soy un papaíto calzonazos, os consiento todo, pero el ordenador es sagrado, es la línea roja, cuando me pongo a escribir vosotros podéis mirar, sentados sobre vuestros culitos gatunos, pero no podéis bailar sobre el teclado o intentar agarrar con vuestras zarpas los emoticones de Sonymage, o lamer lo que hay en el teclado, que no, que esto es serio. Pues nada, no quieren aprender, a veces consigo algo, poco, pero el ordenador es para ellos como un deux ex machina, algo incomprensible que tienen que olisquear hasta el último bit.

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Ayer les tuve un poco abandonados con lo de Soria y hoy quieren jugar, pero niños, si me paso el día y la noche con vosotros, dejadme respirar un poco. ¿Y ahora qué? Se me ha ido el santo al cielo. En otro capítulo hablaré largo y tendido de vosotros y puede que hasta empiece una historia sobre vosotros, Mici y Zapi, un cuento para niños, pero hoy tengo que terminar esto, porque es una excelente terapia, de hecho ya me siento mejor.

Mientras barría y fregaba el garaje, aprovechando un espléndido día de sol, he estado dándole vueltas a muchas cosas, entre ellas a mi condición de enfermo mental y a lo mucho que me han aguantado, al mismo tiempo que hacía un largo discurso sobre lo mucho que tengo que aguantar yo a los demás. Me salió perfecto, pero no lo voy a repetir aquí, porque recuerdo que soy un guerrero y los guerreros no hacen eso, pero tal vez en otro momento escriba ese discurso para desahogarme, porque necesito decir todo lo que pienso sin miedo a las consecuencias. Bueno, por hoy basta, porque Zapi a regresado del jardín y ha instalado su culo gatuno sobre el ordenador, no sobre el teclado, pero en cualquier momento puede hacerlo. Me siento mal por no haber escrito todo lo que se me ocurrió mientras barría y fregaba la cochera, pero eso es puro narcisismo, impropio de un guerrero impecable.

Y aquí me quedo, esperando que pueda firmar la escritura de venta de la casa, esperando noticias de Sara, esperando que pueda por fin ponerme con las novelas, tras el terrible esfuerzo que me ha supuesto intentar ordenar este caos cósmico que son mis libretas, cuadernos y anotaciones, algo que solo un enfermo mental es capaz de organizar como quien no quiere la cosa. Bueno, otro día más, ahora a comer y a dormir la siesta con mis gatitos.





LA LEY DE LOS TRES CÍRCULOS VIII

27 11 2016

LA LEY DE LOS TRES CÍRCULOS VIII

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LA SEDUCCIÓN COMO PASO PREVIO A LA VINCULACIÓN

En ningún otro terreno como en el de las relaciones de pareja se aprecia el largo camino, con todos sus matices, que requiere la vinculación y la estabilización de la relación en el primer círculo. El ideal, la perfección, como veremos al estudiar el plano último y supremo, el de la divinidad, es la unión perfecta en un Todo último y definitivo donde cada parte es el Todo y el Todo está en cada parte. Pero antes de llegar a la cúspide de la pirámide es necesario subir todos y cada uno de los escalones.

La atracción que sentimos hacia el otro tiene todo que ver con la chispa divina que hay en él, lo mismo que en nosotros, pero ese tema lo estudiaremos al llegar al plano correspondiente, en el plano físico la atracción que sentimos hacia los demás tiene más bien que ver con el deseo de encontrar en el otro lo que a nosotros nos falta o al menos aquello que no hemos intensificado con nuestra consciencia. Se supone que el Todo, Dios, no tiene que buscar fuera lo que ya está en su interior y perfectamente vivificado y consciente. No necesita de la presencia de otros para ser feliz y completo. Nosotros sí, nuestro deseo es tan infinito como nuestra naturaleza, no nos conformamos con algo, con un poco, con una pizca, con probar un segmento de realidad durante un tiempo, lo queremos todo y lo queremos para siempre. De este deseo innato surge todo lo demás. Como veremos en los planos sucesivos y superiores que iremos viendo con el tiempo, conforme ascendemos desde la consciencia mínima hasta la consciencia máxima, la única diferencia entre ellos es la consciencia que tenemos de su existencia. Como es arriba es abajo y como es abajo es arriba nos dice una de las leyes que se estudian en el Kybalión. Todo lo existente funciona de acuerdo a unas leyes espirituales y supremas establecidas por la deidad desde el principio de la creación, todo lo que no esté de acuerdo con ellas lleva en sí el gusano de la corrupción, la esencia de la destrucción. Es por eso que cada círculo, en cada dimensión, tiene unas reglas que son fiel reflejo de las leyes supremas, solo que según sea el espejo o según lo sucio que esté nuestra visión estará más o menos empañada.

La vinculación solo es posible a través del  amor, es el único pegamento que mantiene a toda la realidad unida. La individualidad es por sí limitada, finita, y como en nuestra esencia está la aspiración hacia la infinitud y la eternidad no queda otro camino que el de la aproximación y estancia en el primer círculo y una vez alcanzado tenemos que seguir ascendiendo hasta primeros círculos superiores en otras dimensiones, no queda otra, es por eso que fuera de esa única realidad todo es falsedad, mentira, temporalidad, destrucción, desvinculación, caos.

La atracción de la pareja, además de estar sujeta a esa ley fundamental del amor como única vinculación posible también está sometida a le ley de la dualidad universal, todo tiene su contraparte y todo tiende a unirse a su contraparte. La atracción sexual no es otra cosa y la existencia del deseo sexual hacia un mismo género tiene una clara explicación en la dualidad que existe también en nosotros mismos. Somos macho o hembra porque hay un predominio de una de las dos partes que nos componen, pero eso no significa que no exista la otra. En el yoga tántrico se busca el andrógino, es decir la fusión de nuestras partes femenina y masculina, pero para lograrlo se utiliza el camino del sexo que nos permite hacernos conscientes, a través de otro u otra de nuestra condición dual. Incluso en las relaciones de pareja dentro de un mismo género se adoptan conductas que engloban a los dos géneros, es decir que cada parte de la pareja hace predominar uno de los géneros que conforman nuestra naturaleza dual.  Por ello este estudio de la pareja en el primer círculo no se restringe únicamente a la pareja tradicional, macho y hembra, sino que abarca a todas las posibles parejas. Como es lógico, dada mi condición de heterosexual, predominará la perspectiva de ese tipo de pareja que es la única que conozco.

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La seducción es la busca de la forma hacernos atractivos para la pareja que hemos elegido o nos ha elegido a nosotros o nos ha sido impuesta por un deseo incontrolable.  Como ya hemos visto en capítulos anteriores, salvo el primer círculo que nos ha sido dado desde el nacimiento, que viene en el pack con el que surgimos a la vida, todos los demás primeros círculos se construyen y siempre de la misma manera. Un desconocido debe ser atraído a nuestro primer círculo siguiendo los mismos pasos que nunca pueden ser obviados. Nosotros somos atraídos hacia el primer círculo de nuestros semejantes y cuando se produce la circunstancia de que el otro pertenece a nuestro primer círculo y nosotros al suyo, se puede decir que estamos vinculados dentro de un primer círculo.

Dentro del primer círculo que nos ha sido entregado al nacer también existe la posibilidad de conformar un subcírculo de pareja, pero en nuestra sociedad es un tabú, salvo en circunstancias concretas. Hablamos de incesto y hablamos de las conocidas atracciones del inconsciente a las que Freud dio nombres concretos. El habla de la atracción sexual del hijo por la madre y de la madre por el hijo, de la hija por el padre y del padre hacia la hija. Esto tiene una explicación muy natural que veremos cuando estudiemos los primeros círculos en otras dimensiones. Hablando claro se puede decir que todos somos hijos de Dios, todos somos hermanos, todos pertenecemos al primer círculo de su divinidad, por lo que si aplicamos el tabú del incesto con lógica implacable, cualquier tipo de relación sexual de pareja en un primer círculo sería incestuosa aunque no existan lazos de sangre, de carnalidad, puesto que sí existen lazos de sangre espiritual. Esta deducción se obvia en las religiones que mantienen el incesto como un terrible pecado merecedor del máximo castigo, olvidándose de que en realidad todos somos hermanos espirituales y por lo tanto en el primer círculo de esta dimensión cualquier unión de pareja sería incestuosa por definición. Estas religiones dogmáticas priman más los lazos de sangre, es decir, los lazos materiales, genéticos, que puedan existir entre los cuerpos, que los lazos superiores y más sólidos, de índole espiritual que conforman la vinculación entre todos los seres humanos.  Con el descubrimiento de la genética se intenta encontrar una explicación racional y científica a este tabú que ha estado vigente a lo largo de toda la historia de la humanidad, mucho antes de que llegara a conocerse cómo funciona la genética y la herencia. Quienes siguen considerando como pecaminoso el incesto, ahora se basan en razones genéticas y de herencia, pero se olvidan de algo muy importante, que por las mismas razones muchas parejas, sin lazos de sangre tampoco deberían tener uniones sexuales puesto que su herencia genética haría que sus herederos sufrieran la transmisión de algunas determinadas enfermedades.  Si las uniones de pareja se basaran únicamente en la genética habría que cambiar el mapa mundial de las uniones de pareja porque muchas serían incompatibles.

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Con todo esto quiero decir que en la unión de pareja hay muchos factores, alguno de ellos desconocido para quienes no aceptan que la persona sea algo más que un cuerpo físico. La atracción que se produce entre dos personas que las lleva a intentar formar parte de sus primeros círculos, creando una pareja, en la que por definición las relaciones sexuales deben tener cabida en algún momento, es un complejo entramado de deseos y mecanismos. No solo está la genética que nos lleva a sentirnos atraídos sexualmente por ciertas personas y no por otras o bastante menos, también está la afinidad de caracteres, de ideas, de sentimientos, las circunstancias vitales que hacen aparecer a una persona en nuestra vida antes que otra hacia la que sentiremos mayor atracción. Y sobre todo están los otros planos superiores, los primeros círculos en esos planos, de los que la mayoría no somos conscientes porque nuestra evolución espiritual no ha alcanzado esos niveles. Así se habla, por quienes creemos en la reencarnación, de la atracción que sentimos hacia determinada persona, sin saber por qué ni encontrar motivos razonables, entonces decimos que tal vez tuvimos una relación en una vida pasada. La creencia o no en la reencarnación puede cambiar mucho las explicaciones sobre determinadas atracciones a las que no encontramos la menor lógica. También la existencia de primeros círculos en planos superiores hace que la atracción hacia determinada persona en este plano concreto sea de una lógica aplastante. Como veremos al estudiar los otros primeros círculos en otros planos superiores, es más que posible que podamos estar vinculados en una relación de pareja con otra persona en el mundo onírico o en otro plano y no en este plano, pudiendo producirse todo tipo de circunstancias, como puede ser que la pareja onírica nunca se encuentre en el plano real pero sí recibirá de vez en cuando intensas sensaciones que no puede explicar y que le llevarán a sentirse desdichado en la relación de pareja existente, buscando otras posibilidades o aventuras. También esa pareja onírica puede llegar a encontrarse en el plano real y tendrá que tomar la correspondiente decisión, seguir manteniendo las parejas existentes en el mundo real y acabar o no con la relación de pareja onírica.

Para las mentes cientifistas la atracción sexual que sentimos hacia determinadas personas solo tiene que ver con la genética, la herencia, las feromonas, o cualquier otro tipo de mecanismo físico que aún no se conoce. De esa manera intentan explicarlo todo, hasta lo inexplicable. Ese determinismo infantil, de que todos acabamos formando una pareja con alguien porque la genética, las feromonas, o la química de nuestros cuerpos, así lo exige, se cae por los suelos la mayoría de las veces, viendo y estudiando todos los tipos de parejas que se producen en la vida cotidiana. No parece muy fiable, aceptable y profunda, la relación de pareja basada en la química de los cuerpos. Los cientifistas que piensan de esa manera luego tienen que dejar de lado esas explicaciones cuando se enfrentan ellos a la relación de pareja en el primer círculo. No se lo toman como una necesidad instintiva, como puede ser el alimentarse, ni se plantean la vida en pareja como la necesidad que uno tiene de permanecer unido a un objeto que se ha vinculado a nuestra mano debido a un fuerte pegamento. No, como veremos hasta estas personas asumen las leyes que rigen el primer círculo, concretamente el primer círculo de pareja. De alguna manera intuyen que si no cumplen con estas leyes del primer círculo la pareja no funcionará, por mucho pegamento instintivo y químico que tenga.

Se dice, y con razón, que la atracción sexual es básica, tal vez la más importante, a la hora de sentirnos atraídos por otra persona e intentar formar con ella un primer círculo de pareja. No en vano buena parte de la vida de pareja tendrá como objeto las relaciones sexuales y si éstas no funcionan casi todo el mundo está de acuerdo en que la pareja no puede funcionar. Pero el hecho de que exista atracción sexual no lo es todo, puesto que la afinidad de caracteres, la forma de pensar, la forma de sentir, los intereses de todo tipo que conforman la vida de pareja también influyen.  Todos estos intereses deberán estar perfectamente armonizados y priorizados dentro del primer círculo, sometidos a sus leyes, y también y sobre todo tendrán que estar armonizados y priorizados con los primeros círculos superiores en otras dimensiones.

Cuando la seducción se basa únicamente en el deseo sexual y la pareja se forma  basándose únicamente en esto, lo más fácil es que esa pareja no dure mucho y acabe desvinculándose el poco tiempo. Hay que tener en cuenta que las facetas de la personalidad humana son poliédricas y una pareja no se pasa todo su tiempo en la cama, manteniendo relaciones sexuales, es más, habrá mucho más tiempo dedicado a otras cuestiones que al sexo. Por lo tanto aunque el atractivo sexual es importante a la hora de escoger a alguien para empezar el largo camino de la seducción, hasta la formación del primer círculo de pareja, no será ni mucho menos el único ni principal factor.

 

Cuando dos personas se encuentran y se sienten atraídas para formar el primer círculo no suelen plantearse qué les lleva a ello ni por qué razones se sienten atraídas, esta atracción funciona y  el primer paso para llevar al otro al primer círculo tiene mucho que ver con la seducción, con el cortejo. Milarepa dice que el sexo es uno de los factores vinculantes más intensos y profundos entre las personas, quien tiene sexo con otro no permanece igual que estaba antes del sexo, se produce una profunda e intensa transformación. Es por esto que tiene bastante lógica el miedo que muchas personas tienen a tener sexo con otras, sin más, sin unas garantías y sin unas determinadas condiciones, porque temen que esa atracción les lleve al deseo de forma un primer círculo cuando son muy conscientes de que el otro no encajaría en él ni esa relación funcionaría bien en un primer círculo.

 

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En este sentido es muy curiosa la forma tan diferente que suelen tener las personas de un género o de otro a la hora de enfocar las relaciones de pareja y el camino de la seducción. El hombre prioriza mucho, muchísimo, el deseo sexual y cuando la otra persona le atrae mucho en este campo suele dejar de lado las demás consideraciones. Por otro lado la mujer suele buscar más la seguridad en la relación de pareja que la atracción sexual que puede despertar en ella el hombre. Al menos así se expresa la mayoría de mujeres a la hora de plantearse una relación. El físico del otro, el deseo sexual que ella sienta hacia él no es prioritario para ella. Dejando aparte la herencia genética que conlleva en la mujer la necesidad imperiosa de amparar a su prole, buscando padres que no les abandonen a las primeras cambio, parece claro que la psicología femenina y masculina en este sentido son muy diferentes. Ya estudiaremos las razones en su momento como la influencia de los otros planos para que estas circunstancias sean así y no de otra manera. Estas diferentes prioridades en ambos sexos harán que el camino hacia el primer círculo, el cortejo, la seducción, tenga variantes muy distintas según el género y el juego de la seducción o el cortejo sea muy diferente para la mujer o para el hombre. Pero esto ya lo veremos con detenimiento conforme estudiemos los pasos a dar en el camino hacia el primer círculo de pareja, que en este caso tiene un nombre muy conocido, los juegos de la seducción o el cortejo.





CARTAS SOBRE EL ENFERMO MENTAL II

23 11 2016

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Hola amigo: Ya veo que te has leído mi texto en profundidad. Me
gustaría sugerirte otros textos con historias reales de enfermos que
yo he ido recopilando de mis propias experiencias y de las que me ha
contado Bautista, un buen amigo, que dedicó toda su vida a los
enfermos mentales, y fue en su día uno de los fundadores del
asociacionismo de los familiares de los enfermos mentales en España,
haciendo un gran trabajo que le ha sido reconocido, hace poco fue
entrevistado por una televisión dedicada a los discapacitados, la
escalera de la dependencia, aunque aún no han subido el vídeo a
youtube. No me dices nada de los vídeos que se subieron a youtube en
una campaña de la federación de asociaciones de enfermos mentales
española. Incluso un cortometraje que luego se hizo con todos los
vídeos optó a los premios Goya españoles al mejor cortometraje del
año, aunque luego no pasó el último filtro y no estuvo nominado entre
los cuatro mejores. Te paso los enlaces.

Las historias de Bautista
https://wordpress.com/stats/day/guerreroimpecable.wordpress.com

Relatos del otro lado
https://wordpress.com/stats/day/guerreroimpecable.wordpress.com

Vídeos sobre esquizofrénicos
https://www.youtube.com/watch?v=s1geEBFa0mw

El vídeo que me grabaron

https://wordpress.com/stats/day/guerreroimpecable.wordpress.com

Paso a responder a tus puntos.

Punto 1: Se trata de una metáfora, como escritor y
novelista aficionado me gustan mucho las metáforas, no reflejan al
cien por cien lo que se quiere decir, pero sí hacen que el lector se
meta de lleno en ello, como si fuera una película. Podía haber puesto
otras metáforas, como la diferencia que hay entre la necesidad de
comer que tiene alguien que se muere de hambre en el tercer mundo y la
saciedad de los que comen en el primer mundo; o cómo algunos tienen la
sexualidad tan poco desarrollada que pueden pasarse la vida sin tener
relaciones sexuales, mientras que para otros es una necesidad tan
acuciante como el comer (Si quieres también podemos tratar el tema de
la sexualidad en el enfermo mental como una forma de comunicación o de
incomunicación en este caso).

Este es un tema de difícil comprensión para alguien que
no sea un enfermo mental. Todo el mundo acaba reconociendo que
necesita cariño, que recibe poco, que a nadie le amarga un dulce, en
frase coloquial, etc, pero  que esto pueda ser algo literal en el
enfermo mental escapa a la comprensión de muchas personas. En mi larga
experiencia como enfermo mental, habiendo conocido y tratado a muchos,
nunca me he encontrado con alguno que me haya dicho que ha recibido
tanto cariño de sus padres y familia durante la infancia, que luego ha
sido muy querido por los amigos y al final ha recibido tanto cariño de
su pareja que no necesita más, está saturado. Al contrario creo que
parte de la raíz de la enfermedad mental está en la ausencia de
cariño, durante la infancia, adolescencia y juventud, momentos clave
para la manifestación de la enfermedad. Todos los enfermos con los que
he hablado me han contado historias terribles, en algunos casos de
maltrato infantil, en otros de padres con graves trastornos o
adicciones, alcohol, droga; a todos se les nota una ausencia tal de
cariño que pueden llorar solo con que les des un abrazo. ¿Por qué los
demás parecen estar indemnes a pesar de la falta de cariño? Ese es un
tema interesante, tal vez han endurecido su corazón y su alma y las
tragedias de la vida les afecten menos, tal vez el enfermo sea alguien
con una sensibilidad humana muy especial, incapaz de endurecerse para
sobrevivir, tal vez otros hayan tomado el camino de convertirse en
depredadores en la selva social en lugar de la opción de seguir siendo
personas buenas y sensibles, víctimas en potencia de todos los
atropellos. Tal vez todo sea una encrucijada en la que unos eligen ser
depredadores en la selva social y otros seguir pastando hierba, aunque
eso les haga víctimas propiciatorias de los depredadores.

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La necesidad de cariño en el enfermo mental es tal que éste
lo llega a notar físicamente, daría su cuenta corriente, todo lo que
posee, solo por un abrazo. En Relatos del otro lado cuento la historia
de un enfermo bipolar, a quien conocí en un psiquiátrico, que
despilfarró toda su cuenta bancaria en una crisis solo para que un
grupo de prostitutas le escucharan durante varios días, no fue capaz
de tener sexo con ellas por la medicación, pero su necesidad de ser
escuchado y recibir cariño le hizo gastarse todos sus ahorros. El
budismo dice que el cuerpo causal o alma solo se alimenta de felicidad
y si no la tiene enferma y transmite su enfermedad a los restantes
cuerpos. Puede que los enfermos mentales padezcamos más bien una
enfermedad del alma, la falta de felicidad, que no es otra cosa que la
falta de cariño, nos ha hecho enfermar. Otros no parecen estar
enfermos mentalmente por esa falta de cariño, pero resulta curioso
analizar sus enfermedades físicas, parecen psicosomáticas, no sufren
enfermedad mental, pero sufren cáncer u otro tipo de enfermedades
físicas y analizando lo que ha sido su vida uno siempre encuentra una
terrible ausencia de cariño.

Punto 2:- Una de las cosas más difíciles con las que he
tenido que lidiar en mi trato con los familiares de enfermos mentales
es llegar a convencerles de que deben asumir que la enfermedad la
tiene otro, su ser querido, y no ellos, actúan como si fueran ellos
los enfermos, no pueden soportar ver sufrir a su familiar, quieren
tomar las decisiones por ellos, están tan pendientes de ellos que casi
les vendría mejor cambiarse de cuerpo, porque en realidad no están
viviendo su vida, sino la de otro. He escuchado muchas veces la
expresión -especialmente en mujeres, en madres o hijas o hermanas- de
que si ellas no sufrieran por su ser querido serían como robots, como
una especie de almas desalmadas y canallescas. Identifican la emoción,
el sufrimiento, con el amor y el cariño. Si no sufres por el otro no
le quieres. Como dice el viejo refrán, que me parece un grave error de
mentalidad, “quien bien te quiere te hará llorar”. Como si el amor
siempre tuviera que ver con el sufrimiento y no con el placer, con la
desgracia y no con la alegría de vivir. Una mentalidad judeo-cristiana
en la que es muy importante el sufrimiento como redención, si no
sufres no redimes tus culpas, no te salvas. Esta mentalidad ha hecho
mucho daño. Incluso he descubierto extrañas competiciones de
sufrimiento, en que parece que los familiares de enfermos intentan
demostrar que sufren más porque su hijo padece una esquizofrenia que
otro que es solo bipolar o que otro que solo ha tenido una depresión,
cosa de poco. Para un enfermo (yo he vivido esa experiencia) es
terrible tener que competir en sufrimiento con sus familiares. Es algo
espantoso tener que poner sobre la mesa tu propio sufrimiento para
contrarrestar el que han puesto, en el otro platillo de la balanza,
tus familiares. Yo he tenido una docena de suicidios, por ejemplo, eso
gana a cualquier carta que vosotros pongáis sobre la mesa. Nosotros
sufrimos tanto como tú y no nos quejamos, no nos comportamos como lo
haces tú, no nos encamamos y no cesamos de repetir tu mantra,
quiero-morir-quiero-morir, sabemos que la vida es dura, pero no nos
quejamos. Como yo llegué a decir a mis padres y a algún otro familiar
que competía conmigo en sufrimiento, no es aceptable y jamás aceptaré
que alguien me venga diciendo que está sufriendo más que yo solo
porque me contempla, sería como decirle a un enfermo terminal de
cáncer, al que ya no le hace efecto la morfina, que no se queje tanto,
porque él, su familiar, está sufriendo más que él porque le quiere
mucho. El enfermo se siente tentado a responder: si tanto sufres y
tanto me quieres, ¿te importaría cambiarme el puesto,





DICCIONARIO CHAMÁNICO XI

16 11 2016

DICCIONARIO CHAMÁNICO XI

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LETRA C/ CONCIENCIA/ CONTINUACIÓN

LA CONCIENCIA DEL LADO IZQUIERDO Y DEL LADO DERECHO

Se podría decir que esta división tiene mucho que ver con los conceptos de tonal y nagual que veremos en su momento y que ya estoy analizando en la serie de Las enseñanzas de don Juan. Si dividimos el cuerpo físico en dos mitades iguales, de arriba abajo, el lado derecho sería el tonal y el izquierdo el nagual.

El lado derecho es el dominio del intelecto y de todo aquello que puede conseguir. El lado izquierdo es el nagual, un dominio de rasgos indescriptibles. Solo puede ser comprendido con la totalidad del cuerpo.

La conciencia del lado izquierdo está acrecentada, nos da una riqueza en la interacción personal y una sensación de velocidad, como si todo pasara más rápido. En el lado derecho se consume demasiada energía y tiempo en las acciones e interacciones de la vida diaria. Hay mayor economía en todo y mayor velocidad. En cuanto al conocimiento se conoce a través de la intuición, directamente, con precisión. Cada faceta de nuestra actividad se halla libre de preliminares e introducciones. No existen procesos usuales del pensamiento, hagas lo que hagas. Hay una comprensión post-facto. Como un recuerdo de lo sucedido. El perceptor se encuentra con una compleja masa de detalles inexplicables.

A la intuición la llama don Juan intensidad, la percepción de todas las cosas con un solo golpe de conocimiento. En el lado izquierdo existe una incapacidad para recordar, para poner sobre una base lineal la memoria de la percepción. En el ensoñar también existe una dificultad para ordenar en sucesión las percepciones, de ahí la incapacidad para recordar los sueños.

Es fácil caer en el error de sobreestimar la conciencia del lado izquierdo, nos deslumbramos ante su claridad y poder. Uno no se libra de los desatinos con la conciencia del lado izquierdo, no al menos de inmediato, se tiene una capacidad perceptiva más intensa, una mayor facilidad para aprender y comprender y sobre todo una gran habilidad para olvidar.

La conciencia del lado izquierdo tiene la gran ventaja de que acelera la comprensión, la gran desventaja de que solo permite enfocar con lucidez una sola cosa a la vez. Esto nos vuelve muy vulnerables. No se puede actuar con independencia en el lado izquierdo, debes ser ayudado por guerreros que han obtenido la totalidad de sí mismos, es decir, que tras la escisión del lado izquierdo y el lado derecho, un paso en el aprendizaje con el nagual, hay que volver a reunir ambas mitades, pero esta vez con plena conciencia de cada una de ellas.

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LA CONCIENCIA ACRECENTADA

Dura lo que dura la depresión en el cuerpo luminoso, producida por el golpe (el famoso golpe en el omóplato que le da don Juan a Castaneda cuando quiere que pase al lado izquierdo) en volver a su estado anterior.

Algunos cascarones o capullos de luz vuelven a su forma anterior por sí mismos, otros deben ser empujados desde fuera y otros no regresan nunca a su forma primera.

La conciencia de la vida cotidiana  es un destello en el lado derecho que se extiende desde el exterior del cuerpo físico hasta la periferia de nuestra luminosidad.

La conciencia acrecentada es un brillo más intenso que se asocia con gran velocidad y concentración, un fulgor que satura la periferia del lado izquierdo.

En el estado de conciencia acrecentada, que don Juan llama también a veces conciencia alterada, los guerreros funcionan como si estuviesen en la conciencia de todos los días, con la diferencia de que pueden concentrarse en todo lo que hacen con una celeridad y con una fuerza sin precedentes.

Los guerreros tienen que ser puestos en ese estado de desorientación.  La conciencia acrecentada reside en un punto del cascarón de luz que debe ser golpeado para sacarlo de su normal desnatación (ver Desnate en su momento) de las emanaciones del Águila.

Entrar en la conciencia del lado izquierdo es una condición frágil y especial que debe usarse parsimoniosamente  y no es un estado de poder.

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COMENTARIO PERSONAL

La conciencia o consciencia de uno mismo es lo que nos hace individuos, personas, seres inteligentes, espirituales, o como queramos llamarlo. Para quienes solo creen en la materia física y que se llaman a sí mismos agnósticos, materialistas, cientifistas o como quieran denominarse la conciencia no es otra cosa que un estado extraño y raro de las cosas nacido de una combinación o vinculación aleatoria de ciertas células, moléculas o partículas que genera la inteligencia y la conciencia por algún truco de magia de bibibirloque, porque no se explica por qué ciertas combinaciones aleatorias generan inteligencia y conciencia y otras no.

Esta conciencia o consciencia es atribuida al alma en las religiones, al atmán en el budismo, al espíritu, a la chispa divina que hay en nosotros y que es un don de Dios, una donación que se realiza a determinados seres creados para que puedan evolucionar y llegar a fusionarse con la divinidad. Según el libro de Urantia a esta conciencia se la llama el monitor del pensamiento y es un don del Padre para ciertas criaturas que se vincula con éstas al nacer y les ayuda a evolucionar hasta la fusión con el Padre. En el momento de la muerte se intentaría esa fusión con el monitor del pensamiento, de no poder realizarse la criatura tendría otras alternativas, como serían la fusión con el hijo creador o con el espíritu santo. En el supuesto de que no pudiera realizarse ninguna de estas fusiones la criatura acabaría siendo destruida.

En el chamanismo de don Juan los seres humanos somos cuerpos luminosos, seres de luz, huevos energéticos, dentro de los cuales estaría prisionera una emanación del Águila o un trozo de emanación. Es esta encarcelación de la emanación lo que nos hace individuos, personas, seres conscientes, la muerte no sería otra cosa que la ruptura del huevo luminoso a través del agujero que existe en cada huevo, a la altura del plexo solar y que se va agrandando a lo largo de la vida hasta que es tan grande que la emanación interior puede salir al exterior.

La filosofía del conocimiento, desarrollada por todos los filósofos a su manera y por los científicos actuales, se basa en un esquema básico consistente en que recibimos estímulos o datos a través de los sentidos y el cerebro los procesa para hacerlos comprensibles para nosotros. Las diferentes filosofías o teorías científicas del conocimiento se diferencian unas de otras en la forma en que consideran que el cerebro o mente interpreta estos estímulos que recibimos a través de los sentidos. Así existe una filosofía escolástica del conocimiento, basada en Aristótoles, o la filosofía del conocimiento Kantiana, basada en los aprioris o interpretaciones varias de los científicos respecto a cómo el cerebro procesa los estímulos. Ninguna de estas filosofías o teorías del conocimiento pone en tela de juicio la base de la misma, es decir que seamos cuerpos físicos que percibimos a través de sentidos físicos, que estos estímulos son llevados al cerebro por los nervios y allí procesados. En la filosofía chamánica de don Juan estas teorías caen por la base dado que no somos cuerpos físicos que percibimos por los sentidos sino huevos luminosos que percibimos a través de todo el cuerpo luminoso, la sabiduría del cuerpo.

Aún así resulta sorprendente que la ciencia moderna admita esa división en dos del ser humano a la hora de conocer, existirían el cerebro izquierdo y el derecho, cada uno encargado de diversas facetas o terrenos del conocimiento y del funcionamiento del ser humano. Porque esta es una de las bases de la filosofía chamánica de don Juan. Esta división espacial no es otra cosa que una metáfora, puesto que se supone que el cuerpo luminoso, energético, no puede ser situado en un lugar del espacio, puesto que no existe espacio en el huevo luminoso, es una forma de hacernos entender cómo funciona la conciencia basándose en el cuerpo físico. Sin duda esta filosofía chamánica también entronca con el budismo que divide todo lo existente en ying y yang, en dos energías diferentes que conforman el universo y todo lo existente al seguir un proceso intentando acoplarse y armonizarse, creación y destrucción son principios básicos de la existencia, sin creación no existiría nada y sin destrucción lo existente no evolucionaría.

Un aprendiz de guerrero impecable debe pasar por la división de sus lados izquierdo y derecho que realiza el nagual al abrir el huevo luminoso o partirlo en dos. Una vez dividido el guerrero el nagual le lleva de nuevo a la fusión de ambas partes a través de diversas técnicas hasta que el guerrero adquiere lo que don Juan llama la Totalidad de uno mismo. El guerrero dividido es fusionado de nuevo pero esta vez consciente plenamente de ambas conciencias, la del lado derecho y la del lado izquierdo.

La conciencia del lado derecho sería la primera atención, es decir el conocimiento de la vida diaria o la descripción del mundo que nos facilita el punto de encaje situado en una posición básica. La conciencia del lado izquierdo sería la segunda atención que nos permite acceder a estados de conciencia inexistentes para quienes no han superado la primera atención. Y existe una tercera atención que se podría decir que es la fusión de ambas conciencias o el nirvana o shamadi en el budismo.

Según don Juan se puede inducir a un aprendiz de guerrero a entrar en el lado izquierdo o en la segunda atención con un golpe propinado en el huevo luminoso en un punto concreto que sitúa por detrás, a la altura de los omóplatos. Don Juan le da este golpe a Castaneda en numerosas ocasiones y de esta manera éste entra en su lado izquierdo o en un estado acrecentado de conciencia que le hace vivir situaciones que luego intenta explicarse sin conseguirlo porque como hemos visto en las anotaciones que he realizado de este tema en los diversos libros de Castaneda, la conciencia del lado izquierdo tiene unas características especiales que si bien son mejores que las del lado derecho, a la hora de procesar información, más veloz, más completa y directa, tiene también serios problemas como son el no poder ocuparse más que de una cosa a la vez y el no poder situar los acontecimientos en una línea temporal que permita comprenderlos a la mente cotidiana, también tiene una extraña y sorprendente facilidad para olvidarlo todo, algo que podemos comprobar con facilidad cuando queremos recordar los sueños.

Don Juan utiliza varias técnicas para conseguir que Castaneda acceda a su lado izquierdo, llegando incluso a darle peyote para romper sus férreos esquemas mentales. El arte de ensoñar es una de ellas y tal vez la menos traumática. En Relatos de poder, en una recapitulación que don Juan hace a Castaneda, antes de darle lo que él llama “La explicación de los brujos” o la quintaesencia de toda su filosofía chamánica, le muestra cómo le fue preparando para esta explicación final. Le explica que él actuó como maestro, es decir le fue preparando desde el tonal, desde el mundo físico, para que así su benefactor, don Genaro, pudiera trabajar con su nagual, romper y dividir su huevo luminoso, mostrarle las hazañas del nagual, y luego fusionar sus dos lados hasta que como guerrero pudiera alcanzar la “Totalidad de sí mismo”. Necesitaba limpiar su isla del tonal, tal como se lo describe don Juan de una manera muy didáctica, porque un guerrero que no tiene limpia su isla del tonal puede acabar muriendo cuando el nagual comienza a trabajar con él.

Uno de los grandes errores del aprendiz, lo mismo que uno de los más terribles y demoledores errores de cualquiera que se meta en este camino sin saber a dónde va y sin un maestro y benefactor que le ayude, es creer que el acceso al lado izquierdo le convierte en una especie de superhombre, de superhéroe, que adquiere poderes nimaginables con los que puede hacer cuanto se le antoje. Como también le explica don Juan hay muchas maneras de acceder al lado izquierdo y no sólo a través de las técnicas chamánicas. Una experiencia dramática, traumática, puede plantar a cualquier persona en su lado izquierdo sin él saberlo y sufrir las consecuencias que acarrea permanecer en esta dimensión. También puede acceder cualquiera que tome drogas o simplemente hay personas que parecen estar predispuestas a entrar en contacto con facilidad con su lado izquierdo, tal como nos sucede a los enfermos mentales.

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Cuando yo mismo comencé a tener experiencias paranormales, videncias, premoniciones y a sufrir todo lo que don Juan describe magistralmente que ocurre en la conciencia del lado izquierdo, una de mis tentaciones más idiotas y también más difícil de erradicar fue la de creerme una especie de superhombre. Si podía leer el pensamiento de los demás, si podía ver el futuro, tener premoniciones de lo que iba a ocurrir, si mi conocimiento parecía expandirse hasta el infinito y ver las cosas con una lucidez casi divina, entonces tenía que ser un superhéroe, poseedor de grandes poderos con los que podría hacer grandes cosas. Este es un error muy frecuente y de consecuencias devastadoras. Como bien le dice don Juan el estar en la conciencia del lado izquierdo no te da poder ni siquiera te explica los grandes misterios de la vida. En este gravísimo error caen los drogadictos que viven experiencias en el lado izquierdo, tales como alucinaciones, delirios, visiones extrañas, sensación de estar viendo con extraordinaria lucidez y claridad cosas que los demás no pueden ver. También es muy frecuente entre los enfermos mentales con determinadas enfermedades, como la esquizofrenia, que escuchan voces, sufren alucinaciones o entran en sorprendentes delirios, incomprensibles para quienes no han vivido una experiencia de este tipo. Una de las características que hemos visto de la conciencia del lado izquierdo es esa extraordinaria forma de percibir, directa, a través de la intuición de las cosas. La sensación que tienes de estar conociendo con absoluta lucidez grandes verdades que pasan desapercibidas a los demás es una de las causas de lo que yo llamo el delirio profético que sufren muchos esquizofrénicos durante sus brotes y muchos drogadictos que en sus “viajes” creen haber percibido con claridad el futuro de la humanidad y la imperiosa necesidad de transmitirlo a los demás y de cambiar el curso de los acontecimientos que suelen ser muy negativos, les lleva a creerse profetas, enviados con un mensaje salvífico para la humanidad que no les hace ningún caso y así se sienten despreciados, humillados, desconcertados ante la escasa o nula aceptación de sus mensajes salvíficos y ante la escasa ayuda que reciben de las fuerzas poderosas para que ellos pueden imponer sus mensajes.

No me extenderé más en este terreno puesto que en mi “Diario de un enfermo mental, el gran secreto” hablaré con claros ejemplos de lo que fue mi etapa de delirios proféticos y de mis experiencias en el lado izquierdo. Solo mencionar de pasada los terribles errores a que me llevó la sensación de estar viendo con lucidez lo que nadie era capaz de ver y de hacer caso de premoniciones, videncias del futuro, que yo creí, estaba convencido, me ayudarían a encarrilar mi vida, cuando en realidad lo que estaba haciendo era demoliendo toda mi vida futura, mejor que si hubiera puesto cartuchos de dinamita bajo mi trasero y les hubiera prendido fuego. En mi ansia de encontrar una explicación a cómo se producía la premonición, a cómo funcionaba, encontré una teoría que aún me sigue gustando y a la que hago caso. Se basa en la filosofía rosacruz de la proyección mental.

Nuestra mente energética, ese puntito de luz, del que hablo tanto en mi diario, se mueve hacia delante en lo que yo llamo la llanura oscura, no hay espacio, pero la sensación de ir hacia adelante es clara y comprobable ya que cuando el punto de luz avanza se pueden producir extrañas premoniciones. Podemos encontrarnos con una escena del futuro que creemos real y atenernos a lo que ella parece querer decirnos. Así podemos encontrarnos con nuestro yo futuro que parece sentirse muy feliz de haber hecho ciertas cosas y de haber seguido determinado camino. Creyendo a pies juntillas que eso es lo mejor que podemos hacer para ser felices en el futuro, lo hacemos, y así podemos cometer terribles errores que nunca más podrán ser enmendados. Esto, según mi teoría, se debe a que nuestra mente energética, nuestra proyección mental, ese puntito de luz, ha podido entrar en contacto con nuestra mente futura quien le transmite un momento muy concreto y muy poco extenso en el tiempo, de lo que pensamos, sentimos y somos en un momento futuro de nuestras vidas. Sí, cierto, en ese momento podemos creer que somos muy felices, que hemos escogido el mejor camino que podíamos escoger en cada encrucijada de nuestra vida, pero nos olvidamos de cómo cambian nuestros pensamientos, emociones, nuestra forma de ver las cosas de un día para otro, incluso de un minuto para otro. Contactar con un momento concreto de nuestra mente futura no es un superpoder que nos permite saber escoger con claridad el mejor camino para nosotros. Puede que ese día nos sintamos felices, que pensemos que lo que nos ha llevado a ese momento era lo mejor que podíamos hacer, sin duda, cuando si hubiéramos contactado con nuestra mente justo al día siguiente de ese punto nos daría otra versión muy distinta, ayer estaba feliz, creí que todo era perfecto, hoy estoy deprimido, hundido, pensando que cometí terribles errores cuando en las encrucijadas debí haber tomado un camino y tomé otro.

Un ejemplo concreto que desarrollaré en su momento en mi “Diario de un enfermo mental, el gran secreto”. Hace ya algunos años, en uno de los momentos más difíciles de mi vida, entré en mi lado izquierdo y tuve una premonición sobre la que no me cupo la menor duda. Estaba sufriendo uno de mis periódicos delirios proféticos de los que también hablaré extensamente en mi diario. En mi mente apareció la foto de una chica rusa, estaba junto a una perrera en la que había un perro pastor alemán. Supe sin la menor duda que esa chica aparecería en mi vida y deduje que sería mi pareja. Llegué a decírselo a la entonces mi esposa, advirtiéndola de que eso podría ocurrir en el futuro. Uno de mis delirios proféticos más persistentes fue el futuro de la humanidad, que pude ver en un sueño muy extenso e increíble en mi juventud. En aquel sueño pude ver un acontecimiento que me pareció clave, un helicóptero norteamericano era abatido en el golfo pérsico y se producía como consecuencia la tercera guerra mundial. Cuando llegó la guerra del golfo pérsico estaba convencido de que así sería, pero no ocurrió. Muy afectado por aquello y por mi supuesta misión salvífica de la humanidad llegué a decirle a mi esposa que me iba a dejar solo en mi misión y que me sería enviada una chica rusa para hacerme compañía en aciagos momentos. Pues bien, aquella imagen era cierta, pero estaba fuera de contexto, fuera de una línea temporal, por lo que aquel dato evidente se convirtió en el futuro en algo totalmente diferente. Tras el divorcio una chica rusa llamada Olga contactó conmigo, tuvimos correspondencia durante meses y, convencido, de que aquella premonición, que recordé entonces, podía llegar a ser cierta, cometí el error de mandarle dinero para el billete de avión. Es cierto que la foto que me mandó era la misma que yo había visto en mi premonición, es cierto que una chica rusa existía puesto que me llamó por teléfono y pude hablar con ella, chapurreando apenas el italiano que ella hablaba, pero todo lo demás, que yo había deducido en mi primera premonición, deducido puesto que no lo vi en su totalidad, era falso. Nunca sabré si la chica formaba parte de una mafia rusa dedicada al timo del romance virtual o existía realmente y fueron las circunstancias, muy extrañas, que ella me contó en un correo, las que hicieron que nuestro encuentro fuera imposible.

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En la conciencia del lado izquierdo la visión directa es incontrovertible, pero solo es la visión de un dato, fuera de cualquier línea temporal que te permitiría situar los acontecimientos generándose unos a otros, la intuición directa te puede dar con claridad un dato del futuro, pero si no está en su contexto puedes sacar conclusiones totalmente erróneas. Es por eso que cuando un drogadicto o un enfermo mental delirante me habla de supuestas visiones que él considera absolutamente reales, me pongo en guardia. No rechazo totalmente estas supuestas premoniciones porque mi experiencia me ha mostrado que algo de verdad hay siempre en ellas, pero procuro analizarlo todo con frialdad y situarlo en su contexto. Puedes estar viendo algo a través de la mente de tu yo futuro, pero como sabemos nuestras mentes son limitadas y nuestros “yoes” muy narcisistas y patológicos, no somos fiables, ni en el presente ni en el futuro. Tampoco un acontecimiento visto en la televisión es totalmente fiable (me ocurrió con la caída del muro de Berlín) nada es totalmente real si está fuera de contexto. Entre mis premoniciones también estaba la ascensión a la presidencia de USA de una mujer tras el mandato de un presidente de raza negra. No sabía quién era aquella mujer puesto que entonces era una desconocida, por eso interpreté como una posibilidad real que Hilary fuera la siguiente presidenta. También estaba Trump en mi premonición, pero era solo una posibilidad que nunca llegaría a cuajar. Su presidencia era un desastre pero un vago recuerdo me hacía temer que la de Hilary no fuera mejor. De nuevo las deficiencias de la conciencia del lado izquierdo, lo olvidas casi todo y lo que recuerdas, fuera de contexto, no te sirve de mucho, tampoco te sirve saber algo fuera de su línea temporal. Como bien dice don Juan la conciencia del lado izquierdo no es un poder y quienes así se lo tomen pueden acabar muy mal. Es por eso que es tan difícil acabar con el delirio profético en un drogadicto o en un enfermo mental, su seguridad en lo que han visto es absoluta, solo situándolo todo en su debido contexto, solo si son capaces de asumir la explicación de los brujos, se puede lograr que su delirio no acabe machacando su vida.

Un guerrero debe alcanzar la “Totalidad de sí mismo” el nagual, una vez dividido al aprendiz, debe volver a fusionarlo porque en caso contrario el guerrero se convierte en un patético loco escindido. Por eso nos resultan tan patéticos algunos drogadictos o enfermos mentales que no paran de hablar de sus supuestas visiones que todo el mundo debe conocer para que la humanidad sea salva. Son guerreros escindidos que no han alcanzado la totalidad de sí mismos, que no han tenido un maestro ni un benefactor, que no han sido ayudados en su camino del conocimiento, en el camino del guerrero impecable. Como cuenta Castaneda, una guerrera temible, Josefina, podría haber terminado en un psiquiátrico, como un loco cualquiera, de no haber alcanzado la calidad de guerrera impecable. Para mí un enfermo mental es un guerrero que no tiene maestro ni benefactor, que ha entrado en la conciencia del lado izquierdo y se ve incapaz de salir de ella, porque como dice don Juan, algunos aprendices regresan por sí mismos al lado derecho tras haberles  golpeado el huevo de luz y haberles hecho un hueco, otros requieren la ayuda de alguien exterior y algunos hay que no regresan nunca del lado izquierdo, donde pueden alcanzar la maestría del guerrero, como en el caso de don Genaro o se convierten en patéticos locos si no logran conseguir la totalidad de sí mismos.

Como habrá tiempo en otros conceptos del diccionario y también en mi diario para seguir hablando de estos temas, lo dejaré aquí. Solo advertir, y esto es muy importante, que alcanzar la conciencia del lado izquierdo, con todas sus ventajas y prodigios, no da poder, por lo tanto mucho ojo con dejarse llevar. Es algo parecido a lo que aconseja el budismo a los adeptos, que no hagan caso de los supuestos extraordinarios poderes mentales que les salen al camino, en realidad no sirven para nada. En mi caso lo aprendí con extraordinaria dureza, por eso es una lección que nunca olvidaré.





CARTAS SOBRE EL ENFERMO MENTAL I

8 11 2016

NOTA PREVIA

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Hoy, al imprimir algunos correos en los que se me consulta sobre el enfermo mental y la enfermedad mental, a través del correo del blog, me he dado cuenta de que hay muchos textos aprovechables que hasta ahora no había subido debido a que pensaba que las consultas eran privadas y debía conservar la intimidad de los consultantes. Hoy he reflexionado sobre ello y cambiado de opinión. Si bien es cierto que no aparecerá ninguno de los correos que me han enviado para consultas porque debe ser respetada la intimidad y el anonimato de los consultantes no es menos cierto que mis correos, debidamente expurgados de cuantos datos puedan permitir la identificación del paciente o del familiar, son exclusivamente de mi propiedad intelectual y pertenecen únicamente a mi intimidad que dejó de importarme hace ya mucho tiempo. La mayor parte de lo que digo en ellos es mi pensamiento sobre la enfermedad mental y las personas con enfermedad mental y bien lo podría haber dicho en alguno de los textos sobre el tema que subo habitualmente al blog. Es por ello que, una vez expurgados, los iré subiendo al blog como un complemento de todos los textos que ya he subido sobre el tema.

Comienzo con la correspondencia que he mantenido con un estudiante sudamericano de periodismo que estaba interesado en mi opinión sobre el tema. Es muy agradecer que un estudiante universitario, bien de periodismo o bien de cualquier otra carrera, se sienta interesado por la enfermedad mental, los enfermos mentales y de cómo somos tratados en esta sociedad y específicamente, en este caso, por los medios de comunicación social. Ya le agradecí este interés en nuestra correspondencia, pero quiero hacerlo también aquí públicamente.

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Manzanares, Ciudad Real, 6 de junio de 2016

Hola amigo: Puedes contar conmigo para lo que necesites, me interesa
todo lo que haga referencia a los enfermos mentales y su lugar en la
sociedad. Yo mismo soy un enfermo mental que ha logrado superar lo
peor de la enfermedad y alcanzar una calidad de vida muy aceptable.
Dejo en tus manos la metodología y estoy dispuesto a contestar todas
tus preguntas y darte mi opinión sobre todo aquello que te interese.
Podemos comunicarnos a través del correo electrónico ya que no tengo
cámara web y tampoco me manejo muy bien con el skipe, la informática
no es lo mío. Por otro lado me acabo de jubilar y estoy preparando mi
mudanza a un lugar de la montaña donde voy a residir a partir de
ahora. No me cuesta nada conectarme en algún momento del día para
contestar a tus correos pero no podría estar pendiente de una conexión
con el skipe a la hora que nos viniera bien a los dos. Estoy haciendo
una campaña personal que llamo “Conociendo y queriendo al enfermo
mental” y me he dado cuenta de la dificultad que tenemos los enfermos
para comunicarnos con el entorno y cómo la sociedad sabe muy poco de
la enfermedad, nos tiene marginados y tenemos que luchar contra el
estigma social que una falsa leyenda negra, que ha ido discurriendo a
lo largo de la historia,nos ha convertido en una especie de
monstruitos sin el menor interés.

Llevo ya algunos años observando cómo nos tratan los medios
de comunicación y es algo lamentable. Solo aparecemos cuando un
enfermo, sin medicación y sin ayuda, realiza algún acto violento. El
resto del tiempo no existimos y eso que la estadística dice que una
gran parte de la humanidad padece alguna enfermedad mental. El otro
día un amigo, presidente de una asociación de enfermos mentales, me
hizo llegar unas reflexiones sobre el tema, resulta curioso que haya
más muertos por suicidio que debido a los accidentes de tráfico y sin
embargo todas las semanas los medios hablan de los muertos en
accidente y hacen campañas para disminuir las estadísticas, en cambio
ni se menciona a los muertos por suicidio, ni siquiera existen en los
medios, hasta en la muerte somos ciudadanos de segunda categoría, casi
como si nuestra desaparición fuera positiva para ellos, así se libran
de problemas.

Quiero agradecerte tu interés, queda mucho por hacer, como
digo yo, seguramente los enfermos mentales seremos los últimos en salir
del armario, o más bien de las cloacas, donde la historia nos ha
tenido relegados, entre la basura y las ratas. Cuenta  conmigo para lo
que necesites y quedo a tu disposición. Un abrazo.

 

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Manzanares, Ciudad Real, 7 de junio de 2016

Querido amigo: Me parece muy interesante analizar la base sobre la que
se mueve toda la comunicación (emisor-receptor-mensaje) respecto al
enfermo mental. Porque en el enfermo hay graves fallas que le impiden
la comunicación, tanto como emisor como receptor. Los fallos de la
sociedad están claros, pero quien no sea un enfermo mental ni se haya
preocupado de conocernos y sentir empatía hacia nosotros, ponerse en
nuestra piel tendrá serias dificultades en saber por qué los enfermos
mentales fallamos tanto a la hora de comunicarnos.

Quien nunca haya está medicado como lo hemos estado y lo
estamos nosotros, los enfermos, no se puede hacer una idea cabal de lo
que supone intentar hablar con alguien, expresar en palabras, con
gestos, con emociones, lo que pensamos, cuando estás tan medicado que
tu mente parece ir al ralentí, a cámara lenta. Nos cuesta Dios y ayuda
encontrar las palabras, podemos tardar un minuto en decir una frase
que otra persona diría en dos segundos. En cuanto a las emociones es
difícil expresarse cuando eres un vegetal y te caes de sueño por las
esquinas, cuando lo único que quieres es que te dejen en paz porque
cualquier estímulo que llegue hasta ti no puede ser interpretado y
asimilado con normalidad, todo va muy lento y tu sensibilidad parece
haberse aguzado hasta el límite, como si nos hubieran intensificado el
oído hasta el límite de que un estornudo nos puede parecer un
cañonazo.

Hace más de veinte años que no tomo medicación, imagino que
ha mejorado en este tiempo, aunque en mi trato con otros enfermos
mentales observo que sus reacciones son muy parecidas a lo que fueron
las mías. Sé perfectamente que un enfermo está medicado, seriamente
medicado, cuando al hablar conmigo tarda una eternidad en encontrar
las palabras, cuando termina una frase, hace minutos que yo la he
terminado en mi mente. Tarda mucho en comprender lo que le digo y
luego tiene que rumiarlo para asimilarlo. Una conversación con un
enfermo muy medicado requiere de una enorme paciencia y saber aceptar
que debes moverte a cámara lenta, como él, si quieres comprenderle y
que te comprenda. También ocurre lo contrario, he tratado con enfermos
bipolares en fase hiperactiva, y te das cuenta de que en expresión
coloquial “van pasados de revoluciones”. Hablan y hablan y no te da
tiempo a entender todo lo que dicen, cambian de tema con tanta
facilidad que te pierdes. En el blog hay una serie de relatos, Relatos
del otro lado, en el que cuento mi primer encuentro con un enfermo
bipolar y la enorme diferencia existente entre el enfermo en estado
hiperactivo y sin medicación y luego ya medicado. Los enfermos no
podemos comunicarnos si se nos atiborra de medicación y ésta, con
mucha frecuencia, tiene efectos secundarios terribles. Creo que si las
farmacéuticas investigaran más podrían recortar estos efectos
secundarios que hacen que muchos enfermos no quieran tomar la
medicación.

En cuanto al enfermo como receptor le ocurre algo parecido a
lo que sufre una persona con síndrome autista. Los enfermos no somos
capaces de asimilar tanta información como nos llega, procesarla y
responder a ella. No solo porque la medicación nos bloquea, sino que
incluso sin medicación el enfermo necesita bloquearse emocionalmente
porque tiene verdadero pánico al descontrol. Esto lo analizo en uno de
mis textos en el blog. Sentimos miedo al descontrol emocional porque
hemos tenido experiencias muy duras. Como solemos decir, cuando otro
te insulta o alza la voz o pierde los estribos, los demás dicen que ha
tenido “un calentón” y no le dan mayor importancia. Cuando un enfermo
mental hace lo mismo ya piensan que está teniendo un brote, que puede
ponerse violento, y de inmediato lo atiborran a medicación, lo
ingresan en un psiquiátrico una larga temporada y su fama de enfermo
problemático y violento crece. Son tantas y tan graves las
consecuencias de estos descontroles, incluidos los intentos de
suicidio, que el enfermo está dispuesto a pasar por todo antes de
perder el control. De esta forma se bloquea constantemente en la
comunicación. Cuando algo que le están diciendo le ofende el bloqueo
le lleva a no escuchar ni comprender lo que le dicen. De esta forma
muchos enfermos mentales tienen fama de estar “idos” de no comprender
lo que se les dice, pero no es así. Cuando la comunicación es cariñosa
estos bloqueos disminuyen tanto que casi desaparecen y muchos se
llevan la gran sorpresa de recibir respuesta de quien no esperaban.
Esto también lo cuento en las Historias de Bautista, donde un enfermo
a quien el psiquiatra consideraba como desahuciado porque creía no
entendía lo que le decían, ni hablaba, ni se daba cuenta de las cosas,
Bautista le demuestra, hablando con él, mientras el psiquiatra está
escondido, escuchando la conversación, que aquel enfermo no hablaba
con él porque no se sentía querido y en cambio si era capaz de hablar
con Bautista con toda normalidad porque recibía mucho cariño.

El tercer factor, el mensaje, también influye mucho en el
enfermo. A éste no le interesa otra cosa que no sea el cariño. Ha
perdido la esperanza, está desesperado, lo ha perdido todo, ya no
tiene ni espera nada, desea morir. Quiero morir-quiero morir-quiero
morir, como me repiten una y otra vez algunos enfermos. Teniendo esto
en cuenta es lógico que al enfermo solo le pueda llegar una clase de
mensaje: el cariño. El cariño, el amor, es lo único que acepta el
enfermo, la única temática que le pueda interesar, todo lo demás es
como oír llover, un sonido al que se acostumbra pero que no le
interesa lo más mínimo. Cuando el enfermo recibe mensajes
materialistas, dinero, hedonismo, productividad, competitividad,
agresividad, etc. cierra sus oídos, cierra su alma, cierra su mente,
cierra sus emociones, por lo tanto no es de extrañar que muchos
enfermos sean considerados como “lelos” o idiotas, auténticos dementes
que han perdido contacto con la realidad. Si todo lo que un enfermo
puede esperar de la realidad es lo que ve en los telediarios a nadie
le puede extrañar que se bloquee y no se comunique. Sufrimos mucho por
nuestra enfermedad, nuestros familiares y seres queridos no nos
comprenden, ni aceptan que estamos enfermos, nos consideran malas
personas, vagos, manipuladores, sabemos que no nos van a curar, que
tendremos que aguantar la enfermedad toda la vida, que  la muerte es
deseable cuando se sufre tanto. En estas condiciones no es fácil que
un mensaje pueda llegar a un enfermo. Resumiendo, tenemos problemas
para emitir, puesto que se nos considera locos y se nos margina no
entendemos qué interés pueden tener los demás en nuestros mensajes. La
medicación disminuye nuestra capacidad de emisor. Como receptores
tenemos serios problemas puesto que estamos aislados, bloqueados. Y
tampoco nos interesan la mayoría de los mensajes. Ni el dinero que no
podemos ganar porque dicen que no somos productivos, nos rechazan en
el mundo laboral. Hemos desesperado ya de conseguir algo en ese mundo.
Incluso nuestras patologías a veces nos llevan a despilfarrar, a tirar
el dinero durante las crisis. Eso hace que nos consideren incapaces de
administrarnos. La economía nos está vedada, las relaciones sociales e
interpersonales también. ¿Qué mensajes podemos aceptar los enfermos?
Solo cuando se comunica cariño nos abrimos.

La sociedad en la que vivimos es materialista, hedonista,
competitiva, solo interesa el dinero, la productividad, no es una
sociedad humana, fraternal, por lo tanto el enfermo se siente
marginado en ella, no encaja para nada. Si además observa que no se le
quiere conocer, que se hacen caso de leyendas negras, que se considera
a todos los enfermos mentales como asesinos en potencia, cuando él no
considera a todos los “normales” como corruptos en potencia, por
ejemplo, aunque le consta que hay muchos corruptos entre los normales
y ninguno entre los enfermos mentales que lo primero que hacen cuando
están mal es perder interés por el dinero, por todo, incluso por la
vida, entonces el enfermo se esconde, se encama, intenta pasar
desapercibido, no hablar con nadie, se siente como una rata en las
cloacas. La sociedad se burla de él, no quiere entenderle, le pone la
zancadilla siempre que puede, el enfermo mental aprende a mentir para
sobrevivir, a manipular para conseguir cosas elementales que los demás
consiguen con solo abrir la boca. Pierde la autoestima, a veces llega
incluso a convencerse de ser una mala persona. He hablado con muchos
enfermos que se creían casi psicópatas porque me decían no sentir nada
por los demás. Yo les respondía si no les parecía lógico no sentir
empatía y compasión por quienes se burlan de ellos, les marginan, les
tratan como basura, les consideran auténticos monstruos. ¿Acaso el
enfermo mental tiene que ser distinto a los demás y sentir amor donde
solo recibe odio?

Querido amigo. Creo que he sido muy extenso. Si quieres
precisión puedes hacerme preguntas más concretas. Un saludo.





TÉCNICAS CURATIVAS I (EL HUEVO LUMINOSO)

4 11 2016

NOTA PREVIA: Esta técnica en concreta nos la enseñó una profesora de yoga mental, argentina, que nos dio clase de yoga durante unos meses, antes de regresar a su país. Tengo un muy grato recuerdo de ella, una mujer madura, de más de sesenta años, alta, espigada, amable. En aquellos tiempos, hace ya bastantes años, yo pasaba, como casi siempre, por una etapa depresiva bastante importante y me apunté a clases de yoga más por estar acompañado que por aprender algo nuevo. Mis técnicas mentales personales se basan tanto en el yoga mental como en el chamanismo de Castaneda, como en las enseñanzas rosacruces, que seguí durante algunos años en mi juventud, como en toda aquella filosofía o corriente esotérica que pueda aportarme algo. No obstante mis recelos aquella profesora sí me aportó algunas cosas novedosas, a pesar de que el nivel de la clase era bajo, como correspondía a alumnos que en gran parte nunca habían practicado yoga mental y aquella era su primera experiencia.

El huevo luminoso para mi tiene claras reminiscencia chamánicas de las enseñanzas de don Juan a Castaneda. Según don Juan el ser humano, visto con la segunda atención, es decir lo que don Juan llama propiamente “ver”, no con los sentidos de la carne, es en realidad un huevo luminoso que camina por la vida casi sin tocar el suelo. Este huevo luminoso se extiende más allá de nuestro cuerpo físico, como a medio metro, tal vez un metro o más, de lo que ocupa en el espacio la materialidad de nuestros cuerpos de carne. Este huevo está compuesto de fibras luminosas estrechamente enlazadas y la muerte física se produce, según don Juan, cuando el hueco o agujero que tenemos todos a la altura del ombligo, dentro del huevo, es decir a alguna distancia del cuerpo físico, se abre desmesuradamente, según don Juan por una labor de zapa externa, un concepto muy interesante que veremos en otro momento, y es entonces cuando quedamos libres de ese huevo luminoso que nos contiene, es decir morimos físicamente.

En esta técnica voy a seguir las instrucciones de la profesora, tal como las tengo anotadas en mi agenda de técnicas mentales, sin perjuicio de que al final aporte cosas personales que he añadido yo por mi cuenta.

huevo-luminoso

EL HUEVO LUMINOSO

Tumbados en el suelo, sobre una alfombrilla de yoga o manta, en postura de relajación. Visualizamos un punto de luz en el pecho, que va aumentando hasta convertirse en una naranja.

De él salen infinidad de flechas de luz de medio metro aproximadamente. Somos como un huevo con un punto de luz que sería la yema de ese huevo. La zona de luz blanca sería la clara de ese huevo. Nosotros estamos dentro de ese huevo, que sería como nuestra aura invisible.

Desde ese centro de luz al que imaginamos verde, vamos extendiendo el verde a la clara. Nos centramos en las zonas a sanar.

APORTACIÓN PERSONAL

Podemos utilizar otros colores, según las necesidades de la curación, y así entroncamos con los colores propios de cada chakra, como aparecen en el blog, en la sección “trabajando con los chakras”. Podemos también ir recorriendo fibra de luz por fibra de luz, deteniéndonos en las zonas que aparecen menos luminosas, más grisáceas, vamos limpiando esas zonas y aportando más luz a esas fibras, que seguro coincidirán con zonas del cuerpo doloridas, bloqueadas, con dolores o molestias físicos, con órganos dañados.

Podemos centrarnos en ese hueco o agujero de que habla don Juan. Parece ser, aunque esto ya lo veremos ampliamente en Las enseñanzas de don Juan, que en la lucha de poder del guerrero éste resulta herido como en una batalla y ese debilitamiento de la energía, esa disminución de la vitalidad, se centra en ese punto, en ese hueco o agujero que se va abriendo, como una puerta entreabierta a la que empujamos desde fuera para que se abra del todo. Esa total apertura sería la muerte física por lo que este ejercicio podría recomendarse a los que sufren graves enfermedades que están acabando con su vida. Vamos a estirar las fibras sobre ese hueco o agujero y las vamos a dotar de la mayor luminosidad posible. Esa zona oscura que sería el punto desde donde la muerte comienza a trabajar deberá ser recubierto,como el resto del huevo luminoso con fibras de luz. Será un trabajo lento, haciendo acopio de toda la vitalidad del resto de nuestro cuerpo físico, en forma de luz, que llevamos hasta allí y que vamos colocando como colocaríamos hilos de lana sobre esa parte de nuestro cuerpo. Este trabajo deberá realizarse al final, cuando hemos trabajado con todos los puntos del huevo luminoso, y deberá ser un trabajo meticuloso, realizado sin prisas, conscientes de que si dejamos que esa apertura se siga abriendo sin hacer nada estamos minando nuestra salud física hasta que ésta ya no resista el empujón de la mano que empuja esa puerta para abrirla, metafóricamente veremos a la muerte esquelética empujando y nosotros desde dentro tratando de cerrar.  Sabiendo que la muerte solo llega por esta zona mantenerla vital, bien cubierta de fibras luminosos nos permitirá un respiro, solo un respiro, porque el guerrero sabe que sus batallas de poder le producirán heridas que van a ir todas a ese punto.

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Podemos utilizar también el huevo luminoso para curar a otras personas, algo así como utilizar nuestra aura para que la de la persona cercana reciba nuestra energía y vitalidad. Una vez que hemos restaurado nuestro huevo luminoso podemos hacer que contacte con el huevo luminoso de la persona a curar que no deberia estar a más de un metro de nosotros. Si esa persona ha realizado también este ejercicio la terapia curativa del huevo luminoso será más efectiva.

Cuando caminemos por las calles de nuestras ciudades deberemos estar muy atentos a los contactos inevitables con los huevos luminosos de otras personas. Estos nos influyen y si su salud es mala, su vitalidad pobre y sobre todo, si sus emociones son negativas, nuestro huevo luminoso sufrirá y las fibras perderán luminosidad y las heridas se centrarán el hueco o agujero. Es por eso que nos sentimos a veces tan remisos a estar muy cerca de otras personas, por ejemplo en los transportes públicos, donde no podemos separarnos físicamente de personas que de alguna manera percibimos como tóxicas para nosotros. También ocurre en general con todas las personas y hasta con los animales. Si estos últimos marcan un territorio y lo defienden es porque de alguna manera sus cuerpos saben que necesitan una protección física, generando distancia con otros depredadores que van a por ellos.

Esto también entronca con la sabiduría del cuerpo de que habla don Juan a Castaneda, nuestro cuerpo sabe porque nosotros somos huevos luminosos, repletos de fibras y la consciencia se extiende por todo el huevo, no se queda solo en el centro de la cabeza o en las neuronas de nuestro cerebro. Los rosacruces también creen que la consciencia está en todas y cada una de las células de nuestro cuerpo físico, es por ello que las enfermedades siempre son globales, no es un órgano, una zona de nuestro cuerpo físico la que está enferma, es la totalidad de nuestra consciencia extendida por las fibras luminosas, por las células de nuestro cuerpo físico. Teniendo esto en cuenta todas las terapias de sanación deberán dirigirse a la totalidad de nosotros mismos y no solo al órgano o parte del cuerpo en la que se manifiesta la enfermedad. En los casos de enfermedades como el cáncer el trabajo no debería centrarse solo en las células enfermas sino que debería trabajarse cada célula, porque en ella está la consciencia, cada fibra luminosa porque cada una de ellas conforma el huevo luminoso. Desde este punto de vista la mente, la consciencia, trasladada a cada célula, a cada fibra luminosa, podría hacer un gran trabajo de sanación puesto que no se trata de extirpar células cancerosas o enfermas sino de convertirlas o reconvertirlas, convenciéndolas de que forman parte de nuestro organismo y de que le están haciendo un gran daño trabajando por separado, de forma inarmónica. Esto tiene sentido porque ahora, con los tratamientos de las células madre se está haciendo algo parecido, la consciencia o la carga genética de la célula madre se traslada a la célula enferma, modifica su cargamento genético y las acopla de nuevo al organismo, al huevo luminoso.

En el próximo capítulo veremos la sanación con conos luminosos, siguiendo con el tema de la luz y con los ejercicios que nos enseñara la profesora argentina de yoga.