MIS TEXTOS DEL BLOG EN PDF

21 08 2018

NOTA/ Entiendo la dificultad de los lectores del blog de seguir por orden cronológico algunas series de textos, por su número y extensión. Hasta hoy no se me había ocurrido la posibilidad de convertir todos esos textos en archivos PDF, auténticos libros digitales. Ni siquiera sabía que tuviera un programa que me permitiera convertir los textos de office word en pdf. Tampoco sabía que podría guardarlos en google drive y obtener un enlace para compartir. Pero como a todo se aprende espero que esto funcione y los lectores del blog puedan acceder a google drive y descargar sin problemas estos textos. En el caso de que no funcione ruego a los lectores que lo hayan intentado que me lo hagan saber para ver si puedo solucionarlo. Observo que me deja copiar el enlace pero me pide el correo electrónico del lector que quiera descargarlo. Si alguno intenta la descarga y no lo consigue puede mandarme un correo y le autorizaré a la descarga expresa y personal a ese correo.  Mi correo, como aparece en el blog, es cesargarcia434@gmail.com

Estos son los textos que de momento están en la carpeta de descarga, sin perjuicio de que vayan aumentando con el tiempo:

-DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL I Y II. La tercera parte llegará cuando los textos sean suficientes para hacer un pdf.

-Cursillo de yoga mental I, II y III. De momento está completo ya que el cursillo no se ha vuelto a reanudar, sin perjuicio de que en el futuro pueda ocurrir.

https://drive.google.com/drive/folders/1eZc8ZjdgAMZXiKaRpDyQdgII077uAFc1?usp=sharing

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RELATOS DE A.T. I

18 08 2018

NOTA INTRODUCTORIA/ Comencé a escribir los relatos de A.T. (Ángel tontorrón) como una forma de intentar explicarme el más allá. Me temo que la gran dificultad que tenemos todos a la hora de imaginarnos un más allá después de la muerte consiste en hacernos una idea, aunque sea muy vaga, de lo que se puede hacer sin un cuerpo físico. ¿Qué podríamos hacer si nos falta el cuerpo? Ya no hay que comer, ni dormir, ni caminar, ni trabajar, ni todas esas tareas que nos ocupan tanto tiempo. Es como jubilarse y no tener nada que hacer, con todo el tiempo a nuestra disposición, sin ganas de hacer nada y con la mente mascullando maldiciones porque no puede ocuparse en nada. Como en todas estas elucubraciones ficticias, literarias, delirantes, sin una meta concreta, como un pasatiempo imaginativo de quien tiene que ocuparse en algo, porque el tiempo es eso, ocuparse en algo, no puede faltar el humor, porque sin humor uno tiene tendencia a echarse a llorar al pensar que somos mortales, que moriremos antes o después, y que cuando lo hagamos todo habrá acabado, etc etc.

Teniendo en cuenta lo vacíos que nos sentimos muchas veces al repasar nuestra vida dentro de un cuerpo físico, no debería darnos tanto miedo, tanto “repelús”, intentar imaginar qué haríamos si resultara o resultase que al abandonar el cuerpo físico la vida no termina sino que sigue de otra manera, con un cuerpo energético, por ejemplo, en otra dimensión que no sea ésta, por ejemplo. Resulta apabullante pensar en qué ocuparíamos nuestro tiempo si no tuviéramos que dormir ocho horas, trabajar ocho horas o más, comer, descomer, beber, desbeber, trasladarnos de acá para allá, hablar con este o aquel, leer un libro o escribirlo, escuchar música, ocupar nuestro tiempo de ocio en diversas tareas, a cual más entretenida o aburrida, según los casos, según los momentos… Es cierto que hay que hacer un esfuerzo de imaginación para intentar llenar el tiempo de cosas, de personas, de actividades, de lo que sea, porque si no lo llenamos de algo el tiempo desaparece y sin tiempo no existimos… o al menos eso pensamos.

Estoy convencido de que la incapacidad de creer en algo más allá de la muerte tiene más que ver con la falta de imaginación que con la racionalidad, la ciencia, los argumentos a favor o en contra y la enorme dificultad que nos supone creer que pueda existir algo que no vemos, que no palpamos, que no escuchamos, que no sentimos, que no gustamos, que no nos hace daño, que no está ahí para ser un gran obstáculo. Es por eso que esta serie de relatos no son solo un divertimento de un diletante que no tiene nada mejor que hacer -lo cual es mi caso, porque si bien siempre tengo muchas cosas que hacer, no puedo decir con veracidad y sinceridad, que sean mejores que las que estoy haciendo al escribir estas historias- sino sobre todo una forma de imaginarme cómo sería mi vida en el más allá, porque si realmente puedo imaginarla tal vez exista y tal vez no me pille por sorpresa cuando llegue el momento y me encuentre con que no quiero hacer nada, pero la mente, libre de las ataduras del cuerpo físico, me lleva de acá para allá, metiéndome en un lío tras otro, sin comerlo ni beberlo.

Debo confesar que me ha ayudado mucho para imaginar estos mundos fantásticos del más allá la lectura del libro tibetano de los muertos, Bardo Thodol, donde sino te liberas a la primera, segunda, tercera -no sé cuántas oportunidades se dan allí- acabas siendo atraído por una luz concreta y sin comerlo ni beberlo ya estás en una matriz que es un nuevo cuerpo que te va a obligar a vivir en el mundo de los dioses, de los humanos, de los animales, o de lo que sea, porque parece que hay muchos mundos y muchas posibles vidas. Como mi vida actual en este cuerpo físico no ha sido muy agradable, procuro por todos los medios, en mis relatos esotéricos, dimensionales, del más allá, o como se les quiera llamar, que el protagonista, con el que me identifico mucho, no acabe volviendo a empezar otra vez y a tropezar una y mil veces con las mismas piedras o pedruscos. Por eso el verdugo del karma acepta esa tarea incómoda, para no tener que reencarnarse, y por eso nuestro ángel tontorrón, protagonista de este relato, asume con buen humor todas las molestias de vivir sin un cuerpo físico.

También mis sueños han sido un material muy importante a la hora de fantasear cómo será vivir en el más allá, sin saltar de un sitio a otro para terminar en alguna matriz indeseada que te obligue a entrar en uno de los mundos del Bardo Thodol, y otra vez en el tiempo y otra vez en la rueda kármica y otra vez cometiendo las mismas tonterías para terminar mal, como siempre, en una muerte más o menos desagradable. Intento convencerme de que si no puedo liberarme como un buda, no debe ser tan desagradable vivir en el más allá, sin tener que comer, trabajar, dormir, viajar, construir, destruir, o charlar y charlar con alguien muy paciente, antes de que la mente, siempre la cabra que tira al monte, te lleve justo a donde no quería ir.

Puede que a algunos lectores les parezca una tontería fantasear sobre algo que no puede existir y un terrible aburrimiento imaginar una vida en la que no se haga todo lo que estamos haciendo en esta. Pero para mí, hablando con total sinceridad, dudo mucho que pueda ser tan aburrida, vacía, dolorosa, inquietante, angustiosa y con un final seguro tan dramático y triste. Es por eso que transformarme en el ángel tontorrón no me ha supuesto mucha dificultad, no ha sido un trabajo arduo, incluso me he divertido mucho. Y eso es algo, la diversión, que buscaré siempre, aquí o allá, porque si encima de tener que sufrir tanto no puedo divertirme un poco, pues no veo para qué demonios sirven las vidas.

 

RELATOS DE A.T.

 

A.T.

RELATOS DE A.T.

I

UNA VISITA INTEMPESTIVA

 

 

Aquella noche, siguiendo una inveterada costumbre que nada ha podido cambiar, me encontraba reposando mi cuerpo en el amplio lecho de mi habitación –me sigue gustando la amplitud, esa sensación de libertad con espacio suficiente para expandirse- con la espalda apoyada en un mullido cojín, mi postura favorita para leer. Y eso estaba haciendo en aquel momento, leyendo una novela de la que rezumaba toda la melancolía de un pasado muerto –esa melancolía que nada puede curar- ; mientras sostenía el libro de bolsillo con mi mano izquierda, con la derecha no cesaba de rascarme el cuero cabelludo –los picores me han acompañado siempre como un placentero estigma  que nunca he repudiado- cuando recibí un gran sobresalto al escuchar un sonido no programado, tardé algún tiempo en comprender que se trataba del timbre de la puerta.

 

Puede que ya llevara un buen rato sonando sin que me hubiera apercibido de ello, siempre me he preciado de una gran capacidad de concentración pero últimamente  ésta ha crecido tanto que  se necesita bastante más que una simple llamada de atención para volverme receptivo. El timbre está graduado de tal manera que apenas es pulsado un leve susurro musical se expande por toda la casa como una suave brisa. Si la insistencia o nerviosismo del visitante se agudizan la fuerza con que lo va pulsando transforma el sonido en una perfecta gradación de  ruidos naturales hasta llegar al último escalón: un agudo y estridente sonido que aumenta hasta hacerse irresistible.

Sin duda el visitante debía llevar largo rato llamando porque la agudeza del sonido había conseguido llamar mi atención. A pesar de ello decidí dejar que siguiera llamando, si la causa que lo atraía hasta mi puerta no era bastante urgente terminaría por cansarse y dejarme en paz. Cerré el libro y me volví hacia uno y otro lado buscando una postura más cómoda, mi espalda empezaba a sentir las molestias que conlleva  una posición largo rato mantenida. Coloqué el libro sobre la mesita y apagué la luz intentando olvidarme de lo que estaba pasando fuera de mi morada. Todo resultó inútil, el timbre llegó al grado de histerismo que mis nervios no pueden soportar. Decidí que si el visitante no se iba a marchar me convenía más abrir y escuchar lo que tuviera que decirme, ni la peor noticia conseguiría privarme de los brazos dulces de la Venus del sueño.

 

Encendí la luz, acaricié con nostalgia la suavidad aterciopelada de las sábanas recién puestas como si éstas fueran a diluirse en cualquier momento; miré hacia la pared frontal donde el hermoso cuadro de un paisaje de montaña nevada me obligó a suspirar con tristeza; finalmente alcé la vista hacia el techo para contemplar la pintura fosforescente imitando un despejado y bellísimo trozo de cielo nocturno. Solo después de cumplir este ritual puse mis pies en el suelo y busqué con ellos la presencia de las cómodas chanclas. Me puse en pie y acercándome al vestidor me coloqué la preciosa bata azul con dibujos de dragones rojos lanzando fuego. Traspasé la puerta y ya en el pasillo encendí la luz. Caminé sin prisas por el largo pasillo decorado con intrincados cuadros abstractos que acostumbro a intentar comprender, analizando una y otra vez sus dibujos geométricos colocados unos encima de otros sin ningún orden como planos reflejando mundos sin sentido.

 

Llegué a la puerta y la abrí bruscamente como queriendo dar a entender al visitante lo molesto que me sentía por su intolerable intromisión. En lugar del rostro impaciente del visitante me quedé paralizado ante una brillante luz que me deslumbró obligándome a cerrar los ojos. Cuando volví a abrirlos ya me había hecho una idea de lo que tenía delante de mis narices. En el centro del gran círculo de luz se estaba formando un rostro que no tardó mucho en adquirir su forma plena. Me resultaba totalmente desconocido, sin duda no lo había visto nunca, de ser así no lo habría olvidado porque  aquel rostro de anciano con su larga barba blanca, sus ojos profundos y brillantes y la pequeña boca sonriente desprendía una gran paz que cosquilleaba mi plexo solar con una suave y placentera energía. Nada en el universo sería capaz de descontrolar aquella expresión de paz profunda que emanaba de lo profundo de aquel rostro. Sin embargo el timbre había sonado con gran estridencia, semejante control sobre sus emociones no era muy común.

A.T.1

-Te saludo A.T., sin duda dormías profundamente para no oír mis insistentes llamadas. Me has obligado a esperar mucho más tiempo del que estoy acostumbrado  a aguardar ante puertas más poderosas que la tuya.

 

La sospecha que había brotado en mi interior como un chispazo me obligó a cerrar los ojos otra vez buscando adaptarme a la conclusión que inevitablemente se presentaba a mi consciencia en estado de alerta. Al abrirlos mi mente dejó de percibir la estructura de la casa a mis espaldas, ésta  se había diluido en el aire sin el menor ruido.  Como siempre que me sucedía me sentí triste y humilde como un pajarillo en presencia de un halcón, mi mente aún no era suficientemente poderosa para mantener  dos mundos opuestos a la vez dentro del invisible círculo de su poder. No me preocupaba mucho el hecho de haber perdido mi hogar, ya lo reconstruiría cuando terminara  con aquella visita. Siempre soy muy respetuoso con mis semejantes pero el hecho de tener presente a un Gran Maestro me obligó a olvidarme de mi peculiar sentido del humor, mejor sería ver antes cómo respira un Gran Maestro.

 

-Vaya A.T., lo has hecho muy bien y con gran celeridad. Me sorprendes. Ahora que ya sabes quién está ante ti creo que podremos hablar del objeto de mi visita si no tienes inconveniente.

 

Inútil intentar engañarle, para saber mi nombre de guerra era preciso que me conociera muy bien. No puse ningún obstáculo a que dentro de mi círculo de energía se fuera formando mi rostro habitual, el de mi último cuerpo, el que mejor conozco y recuerdo. Intentando reconcentrarme en mi mismo para que la consciencia del Maestro no percibiera con demasiada intensidad mis pensamientos, analicé con mi peculiar astucia lo que me estaba sucediendo buscando las mejores soluciones. La visita de un “Gran Maestro” solo podía significar problemas, ninguno de ellos interviene en las modestas vidas de los novicios del más allá sin una causa importante.

 

El hecho de que se hubiera dirigido a mi por mi nombre de guerra debería tener algún significado. Recuerdo muy bien las estúpidas “hazañas” que me hicieron ganar a pulso este apodo tan idiota, A.T. –Angel Tontorrón- así me llamó alguien a quien intenté ayudar ingenuamente, este apodo hizo pronto furor y ya nadie me conocería desde entonces por otro nombre o apelativo. Cuando pasó el tiempo necesario para adaptarme al más allá luego de mi último tránsito emprendí un camino adecuado al carácter de que había hecho gala cuando estaba vivo en la carne. Orgulloso de mi bondad y de mis ansias de ayudar al próximo decidí que a falta de pan buenas son nueces; puesto que aquí, faltos de un cuerpo sometido a las leyes físicas, no tenemos otra diversión que la que nos buscamos, el deseo de convertirme en un ángel de bondad, ayudando a todo el que se me pusiera a tiro, era un ideal tan bueno como cualquier otro. Así inicié una larga carrera de despropósito e inútiles pérdidas de tiempo hasta que comprendí, trabajo me costó, que no hay mayor estúpido que quien intenta ayudar en contra de los deseos de la víctima. Me reciclé y de ángel tontorrón terminé en un tranquilo detective husmeando de vez en cuando aquí y allá por si pudiera descubrir algún misterio o solucionar algún enigma, en todo caso la aventura estaba asegurada. Pronto conseguí una cierta fama como sabueso pero no la suficiente para acabar con mi apodo que acabé aceptando e incluso disfrutando.

 

-A tu disposición, Maestro.

-Bien, veo que ya tienes una ligera idea de quién soy. De momento no necesitas saber más, ni siquiera mi nombre, si aceptas la misión que te voy a proponer llegaremos a conocernos mejor y entonces podrás hacerme cuantas preguntas pueblen tu fértil fantasía.

 

-Disculpa, Maestro, pero preferiría no saber nada de ninguna misión. El hecho de que me haga pasar por detective aficionado y acepte algunos encargos sin importancia es solo un juego para pasar el rato en este lugar sin tiempo donde podría acabar dormido por aburrimiento y despertar el día del juicio final sin haber notado nada. Las misiones de los Maestros sobrepasan mis facultades y deseos.

 

-Bien, A.T., no te voy a obligar a nada, sabes que toda violencia para conseguir algo es una pérdida de tiempo, después hay que volver a empezar desde el principio y con mayores dificultades. Solo te ruego tengas la cortesía de escucharme –asentí-. Tenemos un problema con un nuevo huésped. Acaba de entrar en nuestro mundo después de haber sufrido un accidente de automóvil y está tan desconcertado que actúa como si aún siguiese embutido en su endeble cuerpo de carne. No cesa de crear problemas en su antiguo entorno físico, tantos que ya se ha empezado a hablar de un fantasma. Sabes que no nos interesa que los vivos empiecen a pensar en nosotros como seres invisibles, eso solo nos crearía problemas. A los Maestros no nos haría ningún caso, aún suponiendo que lograra percibirnos; mandar a otro de su misma energía vibratoria sería peor remedio que la enfermedad, acabaría adquiriendo los peores vicios del mundo invisible y puede que su condición de fantasma le acabase gustando tanto que nos viéramos obligados a  una dura sesión mental para convencerle de que no se puede jugar con estas cosas. Necesitamos acabar con el problema, que nuestro hermano se adapte lo mejor y lo antes posible a nuestro delicado mundo y creemos que tu eres el mejor candidato para ayudarle. Por otro lado conociéndote como te conocemos suponemos que una aventurilla como esta te vendrá muy bien A.T.; no puedes engañarnos, la sofisticada morada que acabas de destruir solo hubiera sido posible si alguien muy aburrido se dedica a ello con intensidad. Estamos seguros de que no rechazarás esta misión. ¿Qué me dices?

 

-Necesitaría pensarlo, no me gusta enredarme con los de abajo, siempre termino bastante chamuscado.

 

-Tendrás mi ayuda aunque creo que no la vas a necesitar. Mientras lo piensas podemos hacer un corto viaje, sobre el terreno podrás decidir con mejor conocimiento de causa.

 

Su energía se expandió acariciando la mía como un brazo físico de piel suave y cálida. Me sentí sujetado con gran fuerza a pesar de ello, como si una dulce y bella mujer de piel suave pero amante salvaje me hubiera estrechado entre sus brazos sin el menor deseo de dejarme marchar. La experiencia me pareció muy desagradable aunque nadie en su sano juicio espera nada placentero del contacto con un “Gran maestro”. Su energía es tan sutil y depurada que la nuestra siente su rechazo como una enorme bofetada.

A.T.2





BIBLIOTECA ZEN

7 08 2018

El Zen en el arte de la ayuda / David Brandon

1.- El Zen en el arte de la ayuda (Brandon, David ) [1253665 – LA285]
Psicología
Dédalo. Buenos Aires. 1979. 20 cm. 157 p. Encuadernación en tapa blanda de editorial. Cubierta deslucida. Firma del anterior propietario. Si desea recoger personalmente este libro en la librería, solicítelo, por favor, con 6 horas de antelación.
Precio: 4.19 €

https://www.libros-antiguos-alcana.com/david-brandon/el-zen-en-el-arte-de-la-ayuda/libro

Vivir el zen historia y practica del budismo zen

vivir el zen historia y practica del budismo zen-daisetz teitaro suzuki-mkt0003869943

VIVIR EL ZEN HISTORIA Y PRACTICA DEL BUDISMO ZEN

(EN PAPEL)

DAISETZ TEITARO SUZUKI

  • ISBN: mkt0003869943
202 p. ; 20×13 cm., tapa blanda
Usado-BUENO

100 koans del budismo chan. enseñanzas de los primitivos maestros chinos-mkt0003628141

100 KOANS DEL BUDISMO CHAN. ENSEÑANZAS DE LOS PRIMITIVOS MAESTROS CHINOS

(EN PAPEL)

ALEXANDER HOLSTEIN

  • ISBN: mkt0003628141
221 pp. 0
Usado-BUENO

LIBRO USADO

Precio:
6.00 €
Vendedor:
Libros Alejandría
Estado:
bueno

CÓMPRALO POR 6.00 €

zen y artes marciales-taisen deshimaru-9788476270837

ZEN Y ARTES MARCIALES

(EN PAPEL)

TAISEN DESHIMARU

  • Nº de páginas: 168 págs.
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Editorial: LUIS CARCAMO EDITOR
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788476270837
El Zen y las Artes Marciales permiten al individuo sobrepasar su propia fuerza y reconciliar meditación y acción. Esta obra constituye lo esencial de la enseñanza del Maestro Taisen Deshimaru sobre las relaciones del Zen y de las Artes Marciales, y se reviste así de un verdadero aprendizaje de la vida y de la muerte.

LA PRACTICA DEL ZEN (4ª ED.)

(EN PAPEL)

TAISEN DESHIMARU

, 1979

  • Nº de páginas: 240 págs.
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Editorial: KAIROS
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788472451070
Por primera vez, un libro no teórico sino práctico del Zen, expuesto por el famoso maestro Taisen Deshimaru. Se incluye también una selección de cuatro textos básicos del Zen japonés.
Preguntas a un maestro Zen (Sabiduría Perenne) Tapa blanda – 2008

za zen-katsuki sekida-9788472452442

ZA ZEN

(EN PAPEL)

KATSUKI SEKIDA

, 1992

  • Nº de páginas: 282 págs.
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Editorial: KAIROS
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788472452442
Este libro no sólo aporta información teórica sino que nos muestra los ejercicios con los que aprender a controlar el cuerpo y la mente. La postura, la respiración, el tono muscular, los mecanismos de vigilia, el trabajo con los koans, la risa, la cognición y otros aspectos son analizados con lenguaje científico y fisiológico.

el zen-hugo m. enomiya lassalle-9788427107397

EL ZEN

(EN PAPEL)

HUGO M. ENOMIYA LASSALLE

, 1998

  • Nº de páginas: 248 págs.
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Editorial: MENSAJERO
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788427107397
Toda la sabiduría oriental recogida en un libro lo suficientemente claro como para ser comprendido desde los parámetros occidentales y los suficientemente veraz como para resaltar toda la profundidad y grandeza del universo oriental y su filosofía de la vida.




EL LOCO DE CIUDADFRÍA XVIII

2 08 2018

                     

Locociud

Me fui acercando hasta él, tratando de no hacer el menor ruido. El loco siguió con su rosario de sonidos. Parecía completamente abstraído de su entorno. Creo que hubiera podido subir al coche, arrancar bruscamente y dejarlo allí, sin que él se apercibiera lo más mínimo de lo que estaba sucediendo. La tentación era grande…

 Pero no lo hice. En lugar de ello di un par de vueltas a su alrededor, grabando los sonidos, buscaba captarlos en toda su fuerza. Por primera vez pensé en mi esposa desde que saliera de casa aquella mañana.  Tal vez al escucharlos lograra convencerla de que la locura de aquel hombre era mucho más que una conducta impropia. Se trataba sin duda de una auténtica demencia. ¿Qué estaría haciendo ella en aquel momento? Me dije que casi con seguridad habría llevado a los niños a casa de sus abuelos maternos. Se trataba de un matrimonio mayor, muy sencillo y amable. Me habían caído muy simpáticos hasta que mi salto a la fama cambió su comportamiento conmigo. Ahora se sentían un tanto incómodos en mi presencia. Adoptaban conmigo una conducta tan respetuosa que iba creando un frío abismo entre nosotros. Tal vez mi esposa se daba cuenta de esa incomodidad por lo que sus visitas a sus padres ya no eran tan frecuentes como antes.

  Me detuve frente al loco y esperé un par de minutos a que se apercibiera de mi presencia. Nada cambió, por lo que decidí acuclillarme y colocarle la grabadora en sus narices. No era la primera vez que actuaba como un tonto de capirote, pero esta vez estaba superando mis propias expectativas al respecto. Me alegré de que estuviéramos solos. Aquella escena  hubiera provocado la hilaridad de cualquier espectador.   Así me sorprendió el cantor cuando regresó a la vida y abrió los ojos.  No pareció molestarse lo más mínimo. Me puse rígido, como si tuviera un muelle en la columna que hubiera recobrado su posición natural y traté de recuperar la seriedad y la compostura. Quise saber qué estaba haciendo de aquella guisa.    -Son mantras, sonidos vocales. Sirven para abrir los canales energéticos de nuestros cuerpos.  Hay varias clases de yoga, el yoga físico y el mental, fundamentalmente. El físico consiste en posturas o asanas, que ayudan también a esta apertura de los canales energéticos y de los centros o chakras.  El yoga mental entrena la mente en técnicas de meditación y concentración. Los mantras forman parte del entrenamiento espiritual tibetano desde hace milenios, son practicados por lamas y monjes habitualmente.

 -¿Y sirven para algo?

 Me senté a su lado, sobre la hierba, buscando una postura más cómoda y coloqué la grabadora de forma ostensible entre los dos.

 -Todo sonido, en sí mismo, produce un efecto en nosotros. No es lo mismo escuchar a Mozart que a Beethoven; tampoco lo es oír el tubo de escape libre de una moto en plena noche, a las cuatro de la madrugada, estando dormidos, que el canto de un pájaro en la soledad del bosque o que los gemidos de placer de la vecina, pared por pared. Cualquier sonido que escuchemos produce un efecto determinado en nosotros, en nuestros cuerpos, pensamientos y emociones. ¿Le extraña, pues, que los mantras puedan hacer vibrar en sintonía nuestra psiquis.

  -Es evidente que el sonido es una vibración, pero no comprendo qué efectos pueden producir esos mantras que ha estado entonando en nuestros cuerpos.

-Están estudiados para conseguir determinados resultados.  Así el “Aumm” –reprodujo el mantra- activa la memoria de nuestro pasado. El sonido “Raaamaaa” equilibra nuestra energía que está compuesta fundamentalmente de ying y yang o si lo prefiere de la parte femenina y masculina del universo. El sonido “Ooommm” es el sonido de la divinidad, del Todo.

Durante un rato siguió explicándome los diferentes mantras que utilizaba. A mí todo aquello me sonaba a “chino” y nunca mejor dicho. Al parecer existían toda clase de sonidos para lograr todo tipo de efectos. Quiso enseñarme a vocalizarlos de forma que vibraran en mi cráneo y notara con claridad sus efectos en mi cuerpo, pero me negué a ello. ¡Ya había hecho bastante el ridículo! Para mostrármelo entonó el “Ooomm” durante un buen rato. De nuevo se produjo el chasquido en mi coronilla y durante un par de minutos permanecí como hipnotizado, incapaz de reaccionar. Me molestaba mucho aquel efecto. Me sentía muy vulnerable. Cualquier pensamiento que apareciera por mi cabeza en aquellos momentos parecía adquirir una intensidad impropia y antinatural. Las fantasías más estúpidas parecían cobrar un halo de “realidad” que no me gustaba nada.

 La disertación resultó interesante, aunque yo no creyera ni media palabra de lo que me estaba diciendo. Le propuse dar un paseo hasta que se pusiera el sol, luego podríamos merendar, recogerlo todo y marcharnos.

   -Me parece bien. Conozco esta zona, he estado muchas veces por aquí. ¿Ve aquel camino de cabras? Rodea el pico y regresa hasta aquí dando un buen rodeo. Desde lo alto del pico puede verse un paisaje muy hermoso. El valle de allá abajo, en toda su extensión y las montañas más altas de esta zona.

 

 LOCOCIUDA

 

  Estuve de acuerdo. No soy un gran senderista y no he pisado la montaña salvo en ocasiones muy contadas, pero me dije que si al gordo le parecía asequible también lo sería para mí. El loco recogió su mochila del maletero. Al parecer llevaba una cantimplora de montañero con agua y una linterna. No podía captar la utilidad de todo aquello, pero sin duda él era el experto.

 Atravesamos la carretera y ascendimos al otro lado por un sendero de cabras bastante estrecho. Pronto estuvimos cresteando la cordillera, subiendo una pendiente muy suave. Entonces el loco se volvió hacia mí.

-Si no le importa me gustaría terminar lo que le estaba narrando.

 

  -Ni siquiera recuerdo lo que me estaba contando. Si quiere puede poner la cinta y rebobinar.

  -No, no es necesario.

 -Parece como si tuviera muy pensado y repensado todo lo que va a decirme. Como si lo hubiera planificado cuidadosamente, lo que quiere decirme y cuándo quiere hacerlo.

-Así es. Comprendo que estos temas le resultan tan insólitos y lejanos, pero para quien los sufre en propia carne acaban siendo tan habituales como echar a remojo los garbanzos si mañana queremos hacer cocido.

 “Antes de llegar a conocerlo soñé con usted. Ya sabe cómo son los sueños, atemporales, surrealistas, y lo que ves en ellos son escenas tan intrincadas de interpretar como una película montada de cualquier manera, sin la menor lógica, hablada en japonés y sin subtítulos.

  -¿Cómo pudo soñar conmigo si ni siquiera sabía de mi existencia?

 -¿Nunca aparecen desconocidos en sus sueños? En los míos casi constantemente. Yo no sabía quién era, pero sí que me seguía por las calles y luego intentaba hacerse el encontradizo.

.¿Quiere decir que siempre supo que era yo quien le estaba siguiendo?

 -Es usted un pésimo detective. Hasta una gallina ciega se daría cuenta de que usted la sigue.

  -¡Vaya! No le hablé de mi estúpido seguimiento, pensando que no se daría cuenta…-Jaja. Espero que sus detectives de ficción no sean tan torpes como usted.

 -¿Ha leído alguna de mis novelas?

 -Algo he leído.

 -¡Ah, bien! Pero siga, sigan contando.

 LOCOCIUDAD

-Como le he dicho no hay un futuro escrito, sino muchos futuros sin escribir. Uno los va creando libremente…Usted, por ejemplo, siempre fue libre de decirle “no” a su esposa y ahora su futuro sería muy distinto.

-Jaja. ¡Cómo se nota que es usted soltero! Un casado borra esa palabra de su diccionario matrimonial.

En aquel momento yo ignoraba que el loco hubiera estado casado. Cuando escribo esto ya han ocurrido acontecimientos que modifican el presente narrativo, no obstante un buen narrador no adelanta el futuro a no ser que sea imprescindible. El secreto se lo sacaría mi esposa como un buen sumiller descorcha una botella… sin que la botella se entere.

 -Jaja, le entiendo muy bien, mejor de lo que se imagina. Pero admita, aunque sea en el plano de la hipótesis, que usted era “libre” de elegir.

-Sí, claro, teóricamente todos somos libres, aunque en la práctica la libertad es pura entelequia.

 -Una entelequia muy real, a pesar de las circunstancias, del carácter y de los genes. Verá, la prueba de que los futuros más factibles se suelen realizar la tiene usted delante de sus narices. Salvo por algún pequeño detalle el sueño se realizó.

-Permítame la curiosidad ¿también soñó con lo que sucedería en esta montaña?

 locociudad1.jpg

-La escena que “vi” sucedía en el campo, aunque un sueño no suele ser muy concreto en detalles sobre el entorno. Los paisajes oníricos tienen poco que ver con los reales, tal vez debido a que la percepción en sueños es muy diferente. Lo importante de aquel sueño era que yo decidía libremente contarle mi vida y milagros. El resto tal vez suceda o tal vez no, eso depende de usted. Pero no voy a destriparle los posibles futuros, porque no me interesa que se sienta usted sugestionado.

 -Muy amable.

 -No sabe usted cuánto. En este momento aún puede elegir. Si le contara todo lo que soñé, la posibilidad de elección quedaría muy reducida.  Pero permítame continuar… Al decidir contarle mi vida tuve mucho tiempo para preparar los contenidos y la forma en que se los daría a conocer.  Fueron meses, tiempo más que suficiente para hilvanar un discurso con mucha lógica interna. Claro que si usted hubiera tomado otra decisión todo el tiempo que empleé en preparar este momento sería tiempo perdido y ahora me estaría preguntando si el sueño en realidad fue una fantasía aleatoria de mi mente. Al no llegar a conocerle, la persona con la que hablaba en el sueño pasaría a ser una de esas imágenes incomprensibles que nos asaltan en muchos sueños.

-Bien, no se sorprenderá si le digo que no le creo. Pero en el terreno de las hipótesis…si es usted capaz de ver el futuro a tan largo plazo ¿no podría adelantarme algo, por favor?

  -No sabe usted lo que me pide y espero que no lo sepa nunca. Mire, la videncia es realmente un castigo. Si se limitara a dejarnos ver el número de la lotería que va a salir la próxima semana, la hermosa mujer que conoceremos dentro de un tiempo y con la que todo va a salir de boca o el maravilloso trabajo que se nos va a ofrecer en bandeja, entre otras muchas posibilidades, la videncia sería una recompensa de los dioses. En cambio la mayoría de las veces las videncias se ceban en el peor de los futuros posibles: la muerte de algún ser querido, la pérdida del trabajo, una catástrofe climatológica, un atentado terrorista… Para ver esas cosas es mejor no ver nada, ser un ciego absoluto en el terreno de la videncia.

  -¿Ah, sí? ¿Y por qué cree que solo se ven cosas negativas? Y aún en este caso –seguimos en el terreno de las hipótesis- ¿no cree que eso ayudaría a evitar desgracias? ¿No se podría evitar un atentado terrorista si un vidente viera en sueños lo que va a suceder?

  -Buena pregunta. Primero, el vidente debería estar seguro de que lo soñado es “real”. Casi nunca tiene una seguridad, no diría que absoluta, ni siquiera “razonable”. Segundo, aun en el caso de creerse lo que ha soñado o presentido usted mismo puede imaginarse el caso que le harían si lo publicara e intentara convencer a todo el mundo de que eso va a suceder. Se reirían en sus narices, luego podría ocurrir que su acto ha modificado el futuro y no sucede o bien que sucede y los “cientifistas” lo achacarían a la mera casualidad. En cualquier caso nadie le creería y le obligarían a demostrar constantemente que acierta en todo. Eso, como comprenderá, es imposible con algo tan sutil como la videncia. Teniendo en cuenta que hasta para ponerse de acuerdo en una jugada de futbol televisada y que ha sucedido realmente y que todos han visto, pueden pasarse horas y horas de discusión, sin llegar al menor acuerdo. ¡Dígame usted qué posibilidades tiene un vidente de ser creído!

  -Claro, claro, pero mucho me temo que todo son disculpas para no aceptar que la videncia es imposible por naturaleza.

-Un vidente sabe muy bien lo incierto y sutil de las visiones, lo imprevisible de los futuros que se intuyen y sobre todo lo inútil de comentar estas experiencias. Solo quienes las viven pueden comprender que ese universo les está vedado, pudiendo atisbarlo apenas por una rendija. A pesar de ello siguen teniendo esas experiencias, sufriéndolas y planteándose qué han hecho ellos para merecer semejante castigo.

 -O sea, que usted en realidad no tiene idea de lo que me va a pasar esta noche.

 -Como le he dicho, es usted libre de elegir. Le aconsejo que antes de dormir rece, porque si lo que he visto en el sueño se realiza le aseguro que no le quedarán ganas de bromas

  -No se ponga tétrico. ¿Qué le parece si nos sentamos allá, sobre ese ribazo. Parece un buen sitio para descansar y contemplar el paisaje.

 La conversación se había mantenido a lo largo de un sendero de cabras que subía, al otro lado de la carretera, y ascendía, serpenteando, cresteando una pequeña cordillera. La mayor parte del camino habíamos podido ir uno al lado del otro, en algunos trozos él tuvo que ponerse delante para guiarme y a pesar de ello siguió hablando, volviendo de vez en cuando la cabeza para ver si yo estaba atento a sus palabras. Ahora nos dispusimos a sentarnos sobre un montículo con la hierba agostada y descansar un rato contemplando el paisaje. Yo al menos lo necesitaba. Aunque más que nada lo que estaba deseando era que el loco cambiara de tema. No soy supersticioso, pero sus palabras sobre lo que me esperaba aquella noche no me habían gustado lo más mínimo.   

  El loco, resoplando como una locomotora, se dejó caer al suelo como un saco. De tener muelles en el trasero habría rebotado como una pelota. Sonreí, porque eso me hacía parecer menos patoso. A pesar de mi físico ( me conservo bien y voy de vez en cuando al gimnasio, en parte para descansar las neuronas mientras ejercito el músculo y en parte para satisfacer la obsesión de mi esposa por el colesterol, que debe ser evitado a toda costa, mucho más a nuestra edad) había sufrido al ascender hasta allí, siguiendo al loco. Éste, un hombre claramente obeso, se movía con curiosa facilidad, como un senderista nato.

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Con el tiempo, en conversaciones más distendías, me hablaría de su pasión por la naturaleza y especialmente por la montaña. Al parecer sus abuelos fueron ganaderos en la zona montañosa más agreste de nuestra provincia. Desde niño pasaba allí sus vacaciones veraniegas y gustaba de cuidar vacas, ovejas y cabras en el monte, así como participar en las faenas del campo, la recogida del heno, la trilla y lo que hiciera falta. Me sorprendió escucharle hablar con pasión desmesurada de aquellos años, los más felices de su vida, sin la menor duda para él.

 El paisaje montañoso era bello y otoñal –doblemente bello entonces- los picos permanecían erguidos y ciegos, como Titanes castigados a sufrir la intemperie de los siglos. Los bosques se desparramaban por las laderas, cansinos, ligeramente desmochados, como un manto verdoso salpicado aquí y allá por variados colores otoñales. En el valle, el campanario de una iglesia, entre chopos y olmos, erguido sobre una loma, rodeado por casas de piedra sin orden ni concierto, semejaba el mástil de un barco pronto a ser engullido por enormes olas pétreas. El sol moribundo se desplomaba hacia una cordillera, donde seguramente le aguardaba una descomunal gruta, en la que seguramente tenía ya preparado su lecho de pastor, fabricado con ramas y hojas.

Todo resultaba de lo más idílico, incluso para mí, un urbanita confeso, sin abuelos ganaderos ni vacaciones en un valle solitario y silencioso. Permanecimos algunos minutos en silencio, contemplando el paisaje. La respiración del loco se fue acompasando poco a poco. Echó mano al bolsillo interior de su anorak y sacó una cajetilla de tabaco, que me ofreció. Negué con la cabeza.  Encendió un pitillo y aspiró profundamente.  Las contradicciones del ser humano son casi infinitas. El amante de la naturaleza ensuciaba el aire trasparente y exhalaba una columnita de humo hacia la belleza paisajística.

Resultaba llamativo, sentí la tentación de preguntarle si se consideraba un ecologista. Rechacé la tentación, estaba ansioso porque el hombre rematara su discurso, preparado al parecer en sueños, antes de que el sol se ocultara. Deseaba regresar al todo terreno, subir a él y volverme a casita cuanto antes.

  -¿Por qué no reanuda su historia?

  -¿Dónde habíamos quedado?

  -Pero hombre, ¿no lo tenía todo preparado y masticado?

 El tono irónico lo había generado un malhumor sordo, que iba revolviéndose en mi interior. El no dio muestras se sentirse afectado.

  -Mi memoria se niega a revivir etapas desgraciadas de mi vida. Los recuerdos  me hacen mucho daño.

 -Pues olvídese del pasado y viva el presente.

 -Fue usted quien se acercó a mí, preguntando por mi vida. Si ahora quiere dejarlo… ¡Usted mismo!

 -¡Oh, no! Disculpe, creo que es producto del cansancio.

 -Podemos descansar aquí un rato, no hay prisa alguna.

  -¿No se nos echará la noche encima?

 -El sol tardará aún un buen rato en ocultarse y luego habrá luz suficiente para llegar hasta el coche. Conozco bien este camino, a un paso normal no nos llevará más de media hora.

  -Como quiera.

 El loco encendió otro pitillo tras apagar la colilla del primero en el suelo y echar tierra encima.  Clavó su mirada en el pico más elevado del horizonte y se dispuso a continuar su historia.  

  -Cuando se da el paso definitivo hacia el conocimiento y se abre la puerta a otras dimensiones, ya no hay vuelta atrás. Es como abrir los ojos a un cielo nocturno, donde millones de supernovas explotan, una tras otra, deslumbrándote.

   “La impresión que esto produce es para ser vivida, no puede ser descrita. Es como haber vivido en la certeza de que más allá de la muerte no hay nada y de pronto una procesión de difuntos, visibles y palpables, caminan a tu encuentro, deseando contarte sus experiencias.   

 “Tu mundo se derrumba y entre sus ruinas tratas de encontrar un refugio, sino cómodo, al menos seguro. La mente se descontrola, las emociones  no encuentran acomodo en la nueva situación.  Tardas mucho tiempo, a veces años,  en ser consciente de que lo que creíste supernovas son en realidad cuatro bombillitas, sucias y de poca intensidad. La impresión del momento te ha engañado, tal vez debido a que no puedes aceptar impunemente ver algo donde no había nada, solo absoluta oscuridad.

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 “Los fenómenos que comienzan a producirse a tu alrededor te aterrorizan, más por lo que elucubras que puede haber tras ellos, que por sus efectos palpables. Es como descubrir que no estamos solos en el universo: un verdadero shock.    “Entonces piensas que todo es posible, la telepatía, la precognición, hablar con los difuntos, viajar en otras dimensiones, encontrarte con maestros, con Jesucristo o Buda, generar efectos materiales desde esas dimensiones y observar atónito cómo te has transformado en una especie de dios, capaz de modificar un planeta manipulando algunas partículas cuánticas.

“Esas son las supernovas que has creído ver estallar delante de tus narices. La realidad es mucho más sencilla, son las cuatro bombillitas que te deslumbraron momentáneamente por la impresión. Descubres que en todas las dimensiones hay reglas y que rara vez éstas se quebrantan y solo por entidades mucho más poderosas que tú.

   “Has podido comprobar que la precognición es posible cuando sueñas con algo o intuyes que va a pasar algo… y acaba sucediendo. Desconociendo las reglas del juego piensas que ahora eres un vidente maravilloso, cuando en realidad has tirado los dados con suerte y has ganado una jugada. Te obcecas en producir el mismo efecto una y otra vez y en tu propio beneficio y descubres que estás golpeando tu cabeza contra un muro de hormigón.

“Imagino que cuando un ciego de nacimiento recobra la vista milagrosamente debe sentir algo parecido. Un nuevo universo se ha abierto a su percepción, todo es nuevo y maravilloso, la aventura se está iniciando, ¿quién sabe lo que dará de sí? Al cabo de un tiempo descubre que en realidad, aparte de los colores, mucho más vivos de lo fantaseado,  de ciertas perspectivas que sus otros sentidos no podían darle, todo es más o menos igual que antes: las personas son como son y no mejores ni peores, los muros siguen siendo impenetrables, los coches que atraviesan los pasos de cebra igualmente peligrosos. ¿De qué sirve tener un sentido más? 

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-Disculpe la interrupción. Su imagen de un ciego de nacimiento abriendo los ojos por primera vez a la vida es muy plástica, espléndida, se me permite halagarle. ¿Pero qué diablos puede ver en esa dimensión que usted mismo ha descrito como obscuridad y silencio

 -Ya se lo he dicho, son solo cuatro bombillitas. Recuerde los fosfenos. Puntitos de luz, ectoplasmas, energías sucias que permanecen delante de los ojos como un chicle pegado a la frente, entre los dos ojos.

  -Entonces solo un idiota podría ver supernovas donde solo hay bombillitas.

   -Cierto, solo un idiota. Pero se olvida usted de algo muy importante… de que ese idiota está viendo algo con los ojos cerrados. Eso es algo tan aterrador que cuesta asimilarlo. Rompe todas las reglas físicas conocidas.

 -¿Y nunca ha pensado que eso puede deberse a un defecto de sus ojos, a una alucinación visual o ¡yo qué sé!

-¿Cree que no me he planteado todas las hipótesis racionales posibles? ¿Podría explicarme usted por qué esos fosfenos o esos ectoplasmas forman a veces rostros perfectamente humanos?  ¿Podría explicarme por qué, cuando la intensidad lumínica de esos puntos de luz les hace transparentes, uno puede ver un cuerpo humano, material, objetivo, palpable? 

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  -¿Y qué tiene eso de extraño? ¿No ve usted cuerpos humanos cuando abre los ojos?

   -Usted lo ha dicho, “cuando abro los ojos”. Pero es que los tengo cerrados. ¿Podría explicarme por qué habitualmente solo veo cuerpos humanos y no su entorno, el sillón sobre el que están sentados, las paredes de su cuarto, el mobiliario…?

 -Curioso. ¿Nunca ve otra cosa que no sean cuerpos humanos?

 -Sí, a veces, cuando ese ectoplasma parece abrirse como un gran ojo lumínico, cuando mi mente parece salir del cuerpo, de mi cráneo y moverse en otra dimensión, entonces puedo llegar a ver el entorno de ese cuerpo. Puedo ver las ropas que lleva puestas, dónde está sentado o de pie.  Si esa luz avanza y se expande puedo incluso ver algo de su entorno, el cuarto donde se encuentra, algún detalle del mobiliario. Los cuerpos que veo suelen estar en reposo, inmóviles, pero a veces los veo desplazarse en un espacio físico y hasta percibo a otras personas a su alrededor. Pero como le he dicho esto es bastante raro.

 -¿Y qué explicación se ha buscado usted?

   -Hace ya muchos años, cuando eso empezó a sucederme, aún imbuido de las enseñanzas católicas que recibiera en el colegio religioso donde estuve interno, llegué a plantearme si no estaría siendo tentado por el demonio. ¿El demonio? Jaja.  Si aquello era el demonio resultaba un ser ridículo, tan poco poderoso que daban risa las escenas de las hagiografías de santos. ¿Pelear contra ectoplasmas? Aquello no tenía el menor sentido. A pesar de ello durante un  tiempo me creí poseído del diablo. Rezaba y luchaba para que me dejara en paz. Luego me planteé hipótesis más racionales.

  -¿Cómo cuáles?

 -Por mis estudios esotéricos en la sociedad secreta de la que le he hablado, yo sabía que la mente se puede proyectar y que esos puntos de luz, esos ectoplasmas, eran algo natural que nos ayudaban a controlar y desarrollar con ejercicios muy simples. Así pues pasé de la hipótesis del demonio a la hipótesis de proyecciones mentales que yo podía ver por primera vez. Entonces pasé de estar obsesionado por el diablo a estar obsesionado por las supuestas proyecciones mentales. Cualquiera que estuviera pensando en mí podía proyectar su mente y mantenerme en jaque. Si yo pensaba en ellos también sucedía lo mismo. Algo así era de todo punto incontrolable. ¿Es que iba a pasarme el resto de mi vida viendo puntitos de luz, ectoplasmas, rostros humanos formados en una materia grisácea y lechosa?

  -¿Y los cuerpos?

 -Sí, eso era algo que me traía de cabeza. Hasta que elucubré una posible solución. Los puntos de luz o ectoplasmas eran proyecciones de la mente, de la mía o de la de otros. Estaban unidos estrechamente a nuestros cuerpos, como el cuerpo astral está unido a nuestro cuerpo físico, solo que el cuerpo astral rara vez se desprende de nuestro cuerpo físico, excepto en sueños o en momentos traumáticos cercanos a la muerte. También es posible que suceda en momentos muy emotivos, cuando no controlamos nuestras emociones, en momentos de cólera, de intenso amor… En cambio la mente se podría proyectar con mucha más frecuencia, simplemente con un pensamiento intenso o una emoción más descontrolada de lo habitual… y no digamos en sueños.  Esa proyección se dirige hacia la persona en la que estás pensando. Entonces, supuestamente, podrías ver esa proyección con forma de ectoplasma. Si la emoción es muy intensa se puede formar en esa energía lechosa el rostro del que está proyectando, dibujando sus emociones internas, como un sello queda perfectamente marcado en la cera.  Si la intensidad es desmesurada hasta podrías ver el cuerpo físico que hay detrás de esa proyección. Eso, a mi modo de ver, explicaría por qué veía cuerpos físicos algunas veces.

  -¿Quiere decir que su ectoplasma o proyección mental trababa contacto con la de otro y de esta manera se transmitían emociones y de alguna manera le mostraba el cuerpo físico que la había proyectado? Perdone pero esto parece una historia de Allan Poe. Un delirio para una historia de ciencia-ficción o de fantasía, tan en boga actualmente.

 -Sí, reconozco que algo así es difícil de admitir, pero lo cierto es que yo veía lo que veía y tenía que buscar explicaciones. Cualquier explicación que pudiera ser un poco verosímil tenía que ser analizada.

-¿Y cómo cree que viajan las proyecciones, con un turbo en el trasero?

  Era una falta de respeto por mi parte. Me estaba calentando con tanta elucubración inútil. El loco volvió su rostro hacia mí, me miró inquisitivamente y luego regresó hacia el pico, del que no había apartado la mirada en todo el rato. Hablaba como consigo mismo, como si yo no estuviera presente o fuera tan solo esa voz invisible que empleamos a veces para respondernos a nosotros mismo.

 -Eso es algo que también me planteé. Verá, en esa dimensión las cosas deben suceder como al parecer ocurren en el universo cuántico. Si sabe algo de física cuántica recordará que esas partículas son modificadas con la mirada del observador, pueden estar aquí y allá a la vez, parecen viajar de forma instantánea.

“Hace algunos meses escuché una entrevista radiofónica con un científico experto en este campo. Hablaba de lo que yo le estoy contando. La física cuántica es uno de los misterios más impenetrables de la ciencia. Creo recordar que hasta mencionó algo sobre un gato, que podía estar vivo y muerto a la vez. No lo entendí bien, pero creo que es un principio de física cuántica o algo parecido. Lo que más me sorprendió fue oírle plantearse la hipótesis de varias dimensiones.  Para explicar estas contradicciones formulaba la hipótesis de que las partículas estuvieran en varias dimensiones distintas a la vez. Es decir, que en una dimensión están aquí, en otra allá, en unas pueden estar vivas, en otras muertas. No es algo tan descabellado si tiene en cuenta algunas teorías para explicar el universo, como la teoría de las cuerdas. Los científicos andan de culo tratando de aunar contradicciones, de llegar a la ecuación más simple y primigenia, de la que habla Stephen Hawkings. Aunar las leyes físicas y las cuánticas en una sola ecuación. La respuesta a la gran pregunta

  “Las proyecciones mentales podrían ser esa respuesta. Como en la física cuántica podrían estar aquí y allá al mismo tiempo. Es decir, podrían estar dentro del cráneo del pensante al mismo tiempo que están fuera, dándome a mí la tabarra. Podrían estar en muchos sitios a la vez si el pensador estuviera tan evolucionado como para pensar en muchas cosas a la vez. Solo estando en diferentes dimensiones al mismo tiempo se podrían explicar esos viajes instantáneos.  La mente no necesitaría un turbo en trasero para viajar a velocidades superlumínicas, bastaría tan solo con que pasara a otra dimensión o que estuviera en varias dimensiones a la vez y en cada una haciendo una cosa distinta y encontrándose en un espacio y tiempo diferente.

  “Esa hipótesis me convenció más que las otras. Así podía explicarme que viera a alguien haciendo algo que sabía no podía estar haciendo en ese momento. Bien porque acabara de hablar con él por teléfono o porque supiera que estaba en un espacio físico diferente a aquel en el que yo le estaba viendo en ese momento con los ojos cerrados.

  -O sea, que según usted la mente también puede viajar en el tiempo.

   -Así es. Y eso es algo tan extraño como la física cuántica. No hay explicación para ello, pero a mí sí me explica por qué ciertos fenómenos son posibles, tales como la videncia o la telepatía.

 





TÉCNICAS DE PSICOMAGIA IV

27 07 2018

TÉCNICAS DE PSICOMAGIA IV

TECNICASPSICO

LA ESFERA DE LA CONSCIENCIA/CONTINUACIÓN

¿QUÉ HACER CON LA CONSCIENCIA?

Todos hemos escuchado muchas veces aquello de que el cerebro está infrautilizado, que solo utilizamos el diez, el veinte, el treinta por ciento, etc. ¿Cómo utilizamos nuestra consciencia? Yo diría, aunque suene disparatado, que es algo parecido a quien, convencido de que es invidente, mantiene los ojos cerrados durante toda su vida y se limita a utilizar el resto de los sentidos como puede o le enseñan. No es difícil imaginar qué se está perdiendo la persona que actúa así. En el caso de la consciencia nos encontramos con algo aún más disparatado que la actitud de quien se cree invidente, porque así se lo han dicho, y a quien nunca se le ha ocurrido abrir los ojos, en un gesto valiente, enfrentándose al qué dirán, a lo que todo el mundo ha creído desde siempre y jamás nadie a puesto en entredicho. Porque, por muy disparatado que nos parezca, así es. Nos han convencido de que la consciencia es algo muy extraño, que ha surgido, nadie sabe cómo, tal vez debido a que los sentidos suministran tal cantidad de información al cerebro, información que este acumula, que se acaba produciendo un salto cuantitativo. Algo así como las generaciones de ordenadores. Cada generación aprende de la anterior y se hace más perfecta. Los ordenadores de generaciones sucesivas son más rápidos que los anteriores, son capaces de reproducir con mayor nitidez las imágenes, los programas son más sofisticados y prácticos… No sería de extrañar que en algún momento se produzca un salto increíble y ya tenemos la inteligencia artificial. Los robots son cada día más complejos, más perfectos, hacen mejor las cosas y podemos imaginar casi lo que queramos, solo es cuestión de tiempo.

Algo así nos han enseñado a pensar sobre nuestra consciencia. Nuestro cerebro ha ido creciendo, cada vez acumulamos más datos, cada vez los circuitos son mejores, más veloces, más prácticos. No es de extrañar que en algún momento de nuestra evolución se haya producido ese milagroso salto. Un primate descubre un día que tiene tal cantidad de información en su cerebro, que ésta se organiza y comunica tan bien, que en un momento determinado el primate toma consciencia de sí mismo. Algo parecido al robot que llega a ser consciente de su individualidad, de su voluntad, de su libertad, de su afectividad, hasta el punto de que solo se diferenciaría del humano en su cuerpo, metálico, y en que tiene chips en lugar de neuronas, entre otras diferencias. No hay necesidad de plantearse si un cuerpo físico de carne, una biología humana, es mejor, más práctica, un trabajo de la naturaleza mucho más perfecto que un cuerpo metálico, bioníco, robótico, no se trata del soporte, del hardware sino del software, o sea de la consciencia.

Nos han enseñado que expandir la consciencia, evolucionar, es algo que no está en nuestra mano. No tenemos la capacidad de aumentar el volumen del cerebro, de hacer que los circuitos neuronales funcionen mejor, evitando los bloqueos, controlando mejor los circuitos emocionales. Todo esto forma parte de la evolución, como mucho llegaremos a modificar nuestros genes para que todo funcione mucho mejor y sea mucho más duradero. La consciencia como tal, nos dicen, no existe, es el cerebro, los circuitos neuronales, los circuitos afectivos, los que evolucionan y nos hacen conscientes de nosotros mismos. La consciencia, pues, no sería otra cosa que un almacén de datos, de memoria, que pasado un límite determinado, explota creando lo que denominamos consciencia de nosotros mismos que al parecer no es otra cosa que la imperiosa necesidad del ordenador de organizarse mejor para que el bloqueo, el bucle, no lo haga inservible y haya que tirarlo a la basura. Así hemos pensado y así seguimos pensando. Somos ciegos que mantenemos los ojos cerrados porque abrirlos sería una tontería, los ojos no sirven para nada. En este ejercicio de psicomagia para expandir la consciencia iremos paso a paso, experimentando, convenciéndonos de que los ojos pueden ver y cada vez mejor y cuanto más los usemos más cosas veremos. No vamos a razonar ni a probar nada, vamos a experimentar con nuestra consciencia y cuando veamos ya no podremos decir que los ojos no pueden ver y cuando veamos más cosas ya no podremos decir que los ojos tienen un límite de visión, más allá del cual es imposible ver nada.

¿Para qué necesitamos semejante experimento?  Ya hemos visto que la expansión de la consciencia supone dolor, sufrimiento, que no es posible expandir la consciencia sin sufrir más de lo que sufrimos habitualmente. ¿Entonces? Hemos visto que puede que un mineral sufra muy poco o no sufra nada, pero no nos interesa ser minerales. Aunque muchas veces a lo largo de la vida deseamos la muerte o la desaparición de la consciencia, para suprimir el sufrimiento, lo cierto es que la consciencia es un don tan grande, un don divino, que si pudiéramos gestionar nuestro sufrimiento, nuestras emociones, nuestra consciencia no solo nunca elegiríamos anular la consciencia, morir, sino que desearíamos vivir para siempre, siendo cada vez más y más conscientes. No tenemos límites, los límites nos los ponemos nosotros, podríamos llegar a ser dioses si expandiéramos nuestra consciencia lo suficiente, podríamos llegar a ser Dios si nos diluimos en la Totalidad. Pero ya sabemos que no es posible ser Dios sin estar vinculados a todo y a todos, sin anular, de alguna forma nuestra personalidad, nuestra individualidad. Es una condición sine qua non, es un reto que debemos aceptar sí o sí o permanecer para siempre finitos, en una individualidad que nunca superará los límites, en un sufrimiento que nunca tendrá la compensación del éxtasis místico, del samadhi, del nirvana. Pretender otra cosa es como intentar tragarse toda el agua del océano para no tener que volver a beber nunca más.

Volvamos al inicio del experimento. Estamos tumbados en nuestro lecho, boca arriba, cómodos, relajados, con suficiente luz para ver bien nuestro entorno. Estamos con ropa cómoda pegada a nuestra piel que percibe la suavidad o dureza del colchón, de la ropa. De alguna manera, aunque pobre, nos hemos vinculado con la ropa, con la cama. Si hubiera una arruga en la sábana, la sentiríamos en nuestra piel, si estuviera sucia nuestro olfato sentiría malestar. Es por eso que muchas personas necesitan tanto la limpieza de las sábanas, que huelan bien, recién limpias, que todo esté en perfecto orden en el dormitorio, se han vinculado y todo lo que le suceda a la entidad mineral o cosas o tejidos o lo que sea, les sucede de alguna manera a ellos. Hay personas que llegan a obsesionarse con sus ropas, las ropas de su lecho, con lo que se ponen o se quitan, con lo que hay o no hay en su dormitorio. No pueden dormir si las sábanas no están limpias, recién planchadas, si no huelen bien, si todo en su dormitorio es perfecto y acorde con su sentido del orden y la armonía. Otros solo pueden ponerse determinadas ropas, siguiendo una estética, si cumplen determinadas condiciones de limpieza, si forman parte del universo de consciencia que se han creado. Así cuando se quitan las ropas tienen que dejarlas colocadas de tal manera y no de otra sobre el perchero o la silla o en el interior del armario. Tienen que quitarse las medallas, pulseras, pendientes, pulseritas de la suerte y colocarlo todo en su sitio, en su cajita. Los calcetines dentro del calzado, el pijama doblado en su sitio y no en otro. Irse a la cama es para ellos todo un ritual que debe cumplirse cada día y de forma perfecta o se sentirán muy molestos, no podrán irse a la cama, no podrán dormir. Para ellos ese es el universo que ha creado su consciencia, y como auténticos dioses de ese universo, no pueden soportar compartirlo con otras entidades o cosas que tienen su propia naturaleza e individualidad. No pueden aceptar ni asumir la ley de la entropía, según la cual todo tiende a deteriorar, a ensuciarse, a desorganizarse, conforme pasa el tiempo todo irá a peor y no a mejor. Parece una ley básica de la naturaleza, del cosmos. Es cierto que podría funcionar de otra manera, que todo fuera a mejor conforme pasara el tiempo, pero si se ha establecido esta ley será por algo y a poco que uno piense lo encontrará lógico.

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Estas personas suelen catalogar a las que no siguen sus rituales como personas sucias, caóticas, insensibles, con las que no se puede convivir. Lo cierto es que una persona sucia, desordenada, que huele mal, que no limpia, que no mantiene unas normas higiénicas, es una persona repugnante con la que no se puede convivir. Cierto, pero tampoco se puede convivir con personas que han transformado su círculo de consciencia en un ritual dogmático y obsesivo. Cada uno puede elegir cómo ha de ser su propio universo, algunos preferirán caer en la manía obsesivo-compulsiva de la limpieza, el orden, la higiene, el ritual, que caer en el deterioro repugnante de universos que son más pocilgas que otra cosa. Tanto uno como otro universo son infernales e imposibles de acoplar en la convivencia. Si una persona, debido a su manía obsesivo-compulsiva por atropar cosas, convierte su domicilio en un basurero, está sufriendo una severa patología psicológica que se puede llamar el síndrome de Diógenes. El deterioro de esa persona es terrible. Pero díganme si es mucho mejor convivir con una persona que debe tener sábanas limpias en su cama cada noche, recién planchadas, perfumadas, que deben de estar perfectamente colocadas, según una armonía determinada creada por su propia mente. Que deben ir al servicio cada noche y lavarse las manos una y mil veces, con determinado jabón, restregando con piedra pómez, observando la piel con lupa, por si algún bichito, algún virus, las ha contaminado. Estas patologías también tienen nombre, han sido estudiadas y catalogadas. Una de mis experiencias más dolorosas ha sido ver en un documental cómo un enfermo mental que sufría este tipo de patología llegando a lavarse una y otra vez, a restregar la piel hasta arrancársela. Nunca estaba satisfecho, siempre podía quedar algo ahí que le contaminara, siempre podía pillar algún tipo de enfermedad por falta de higiene. Luego hay que lavarse los dientes de una determinada manera, con una determinada marca de dentífrico. Hay que orinar y volverse a lavar las manos, hay que dejar todo colocado de forma perfecta, según la idea platónica que uno se ha construido sobre su universo. Luego en el dormitorio se tiene que cumplir un determinado ritual. Díganme ustedes cómo se puede tener una pareja que esté de acuerdo con ese ritual y se acople perfectamente, lo mismo que al revés, quién podría convivir con una persona que ha llenado la casa de cosas que ha pillado en la calle, que las ha acumulado una encima de otra, que huele mal, que no se ducha porque la ducha también está llena de cosas y más cosas.

Como hemos visto al principio, cuando no se cree en la consciencia uno piensa enseguida en un bucle, en un nudo en las neuronas. Pero si pensamos que somos consciencia la conclusión tiene que ser otra. Nos hemos vinculado con todo eso, hemos expandido la consciencia y todo lo que nos rodea es ya parte nuestra, como lo es nuestro cuerpo físico, en el que un picor es nuestro y no de otra consciencia con otro cuerpo físico. Cuando se intenta “curar” este tipo de patología, los terapeutas se encuentran en un callejón sin salida. No pueden deshacer bucles, desanudar neuronas, no pueden dar una determinada medicación que funcione, se limitan a dormir al paciente para que éste no sea capaz de seguir viviendo en su universo particular. La expansión de la consciencia y su vinculación con todo lo que lo rodea, objetos y personas, puede llegar a generar estos sufrimientos infernales. No queda otra que la desvinculación o el desapego de aquello que nos está haciendo daño, que nos hace sufrir, que no aporta nada positivo a nuestras vidas. Mientras el paciente, el enfermo, siga apegado a todo aquello que está generando esas patologías, bien sean cosas materiales o personas, no es posible deshacer el bucle infernal. No es el bucle el que genera la enfermedad, es la enfermedad la que genera el bucle y aquí sí que es muy importante saber qué fue antes, si la gallina o el huevo, porque si nos equivocamos podemos caer en el esperpento de ponernos al aire libre, bajo la lluvia, en plena tormenta y luego quejarnos de que estamos mojados y echar la culpa a la ropa que llevamos puesta.

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Al expandir nuestra consciencia necesariamente nos vinculamos con aquello que llega hasta ella, lo mismo que un cántaro se llena con lo que le estamos echando. Toda vinculación supone un apego, lo mismo que no podemos desvincularnos de nuestro cuerpo físico sin el proceso de la muerte. La mente es un gigantesco recipiente en el que vamos echando todo aquello que llega hasta ella, y allí permanece aunque no seamos conscientes de ello. Los estudiosos de la memoria nos dicen que hay que activar determinadas conexiones para activar ciertos recuerdos que permanecen almacenados. El problema de la mente es que no puede tener activado todo lo que ha llegado a ella a lo largo de toda una vida, lo mismo que un ordenador no puede tener activados todos los programas instalados si la memoria RAM es insuficiente, y la de nuestro cerebro lo es claramente. Es lo mismo que quien dispone de una completísima biblioteca pero no puede leer todos los libros a la vez, tiene que ir leyendo uno tras de otro.

Tal vez esto y no otra cosa sea el tiempo, como un gigantesco salchichón que tienes que ir partiendo en rodajitas porque no te lo puedes comer entero. No recuerdo dónde leí esta imagen, tal vez en la Historia del tiempo de Stephen Hawking, y me pareció excelente para intentar explicar qué significa el tiempo y por qué existe. La consciencia no puede ser consciente de todo lo que hay en ella por lo que va pasito a pasito, lo que no puedes hacer hoy, lo haces mañana, si no puedes pensar en todo hoy, dejas algo para mañana y mañana para pasado y así sucesivamente. Esto genera el tiempo y la sensación de que todo transcurre, cuando en realidad lo que está ocurriendo es simplemente que cada día estás leyendo un libro diferente de tu biblioteca particular. Es importante comprender que la consciencia no es solo lo que contiene el cántaro sino que hay un proceso al que llamamos tiempo que nos permite ir desvelando todo el contenido.

Recordemos que estamos en el lecho, volviendo a realizar el ejercicio de la expansión de la consciencia que practicaremos una y otra vez a lo largo del tiempo hasta hacernos conscientes de cómo funciona la consciencia, de cómo podemos expandirla y de sus consecuencias. Estamos en el plano físico, en el tiempo, en la materia, vamos a ver cómo se expande la consciencia en esa dimensión, pero no podemos ignorar que la consciencia se expande de diferente forma en otros planos. Digamos que la consciencia es esférica y se expande desde el centro en todas las direcciones y en todas con la misma intensidad. Esta es su naturaleza que no puede funcionar en el mundo físico, razón por la cual tenemos el tiempo que nos permite ir pasito a pasito, en una determinada dirección, dejando de lado otras direcciones salvo que podamos caminar también a la vez en otra dirección, pero nunca será a la misma velocidad y con la misma intensidad. Es lo que llamamos concentración, una técnica de nuestra mente que le permite centrarse en algo dejando de lado todo lo demás. Así pues, en estos ejercicios en el plano físico deberemos tener en cuenta esta circunstancia. La posibilidad de una expansión de la consciencia de forma esférica en todas direcciones solo es posible fuera de esta realidad, cuando se alcanza el shamadi o nirvana, pero esto lo veremos en su momento.

Ya vimos en otro capítulo cómo la consciencia contiene la consciencia de cada una de las células de nuestro cuerpo físico, aunque no seamos conscientes de ello a cada momento, y la prueba está en que cuando se produce la enfermedad y una parte del cuerpo siente dolor, la consciencia se centra en ella, dejando de lado todas las demás. Esto es importante, saber que el dolor implica una intensificación extrema de la consciencia. Es algo así como el castigo que se inflinge a un niño para que aprenda una determinada lección. En el recipiente de nuestra consciencia hay muchas cosas dormidas que necesitan ser despertadas porque están funcionando mal y necesitan ser reparadas, el dolor es una forma brutal y terrible de despertar pero a veces nuestro aletargamiento lo hace necesario. La intensidad del dolor depende de la gravedad del mal funcionamiento y la urgencia de la reparación. Todos tememos el dolor porque sabemos que cuando su intensidad es muy elevada toda nuestra consciencia se centrará en ese punto que requiere atención, tanto el dolor físico como el psíquico, el mental, el emocional, el moral. Cuando estamos enfermos y sometidos a un gran dolor nuestra consciencia no tiene tiempo ni ganas para centrarse en otras cosas. Y aquí entramos en un tema sensible, delicado y tal vez controvertido. Todos tenemos tendencia a huir del dolor haciendo que la mente viaje hacia otros lugares y situaciones, intentando que su fuga nos haga olvidar lo importante, el dolor que sentimos. A todos nos gustaría bloquear el dolor, llevando a la mente tan lejos que ni siquiera se acuerde de que tenemos cuerpo físico y que éste está sufriendo mucho en una parte que acaba siendo la totalidad, porque el dolor se expande y un dolor de muelas puede ser un dolor que afecte a todo el cuerpo. La medicina occidental trata de disminuir, bloquear o anular el dolor para que el paciente sufra lo menos posible, pero me pregunto cómo podemos ser conscientes de lo que está funcionando mal en nuestro cuerpo y dedicarnos a repararlo si anulamos el aviso. Durante algunas de las enfermedades físicas que he sufrido a lo largo de mi vida he intentado probar esta fórmula, en lugar de viajar con mi fantasía todo lo lejos posible para olvidarme del dolor, me he centrado en él, con toda intensidad, haciéndome plenamente consciente de la parte de mi cuerpo que me duele, he asumido el dolor como uno asume la existencia de los órganos más bajos del cuerpo, como asume que las tripas se llenan de excrementos que son expulsados por el ano. Por muy baja que sea esta función corporal si la bloqueáramos reventaríamos.

El intento de desvinculación de estos órganos o partes del cuerpo que se consideran sucios porque se dedican a echar fuera lo que sobra puede llegar a originar enfermedades psicosomáticas. Es como quien nunca visitara ciertas habitaciones de su hogar porque le producen repugnancia, con el tiempo irían acumulando todo tipo de suciedad, bichitos domésticos, malos olores, humedades, y se convertirían en auténticas cochiqueras. Un día, de pronto, salen cucarachas por debajo de la puerta y nos vemos obligados a abrirla y hacer una severa limpieza. Esto ocurre con el cuerpo físico y también con el cuerpo psíquico. Encerramos en nuestro subconsciente todo aquello que nos repugna, dejamos que se pudra allí y un día observamos, aterrados, como auténticos monstruos atraviesan la puerta cerrada y se presentan ante nuestros ojos. En el libro de Jodorowsky se presentan algunas de las técnicas de psicomagia que ayudan a limpiar estas habitaciones psíquicas que mantenemos cerradas toda la vida y que acaban por convertirse en auténticos cementerios de los que a veces salen olores putrefactos cuando no muertos vivientes y fantasmas que nos aterrorizan.

Hay quienes se sienten incapaces de pensar, de expandir su consciencia, hacia las partes más bajas de sus cuerpos físicos, y así hacen como si no existieran, como si nunca les doliera la tripa, como si no ventosearan, como si cuando van al servicio solo lo hicieran para leer unas páginas de un libro mientras permanecen sentados tranquilamente. Luego se quejarán de problemas gastrointestinales, de estreñimiento, de constantes molestias. Algo parecido ocurre con los trastornos de alimentación. No solo restringimos nuestra consciencia para que no se expanda hacia las partes más bajas de nuestra anatomía sino que incluso pretendemos anular nuestra condición de cuerpos físicos, animales, materiales. Preferiríamos ser entidades angélicas, energéticas, no sometidas a la triste condición de depender de funciones animales muy bajas para sobrevivir. Si además de ello tenemos que escuchar todos los días mensajes más o menos claros o subliminales que nos recuerdan que un cuerpo gordo, obeso, es algo miserable que todos desprecian y que lo ideal es un cuerpo delgado, casi volátil, como el de las modelos, si intentan convencernos de que solo quienes pesan la mitad de lo que miden conseguirán seducir, serán admirados, aplaudidos, serán competitivos en esta sociedad, nos encontraremos con los infernales trastornos de alimentación que están tan de moda en estos tiempos. No voy a extenderme mucho en este tema, me remito al libro de Espido Freire, Cuando comer es un infierno, que acabo de leer y que nos muestra en toda su crudeza lo que es un trastorno de alimentación. La bulimia, comemos como un placer para compensar tanto sufrimiento en nuestras vidas, pero no podemos engordar, por lo que hay que vomitar, hay que seguir dietas espantosas para compensar, hay que estar todo el día en la báscula, ocultando las supuestas miserias de nuestra condición animal, comer para sobrevivir. La anorexia, no comemos, ni siquiera respiramos por miedo a engordar, el ideal sería una figura esquelética que no es otra que la muerte misma. No podemos asumir que lo que comemos acabe formando parte de nuestro cuerpo físico, que deba formar parte del primer círculo de nuestra esfera de consciencia, el cuerpo físico.

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Podríamos centrarnos hoy en visitar todos aquellos lugares de nuestro cuerpo físico que rara vez visitamos y asumir cuál y cómo es el proceso de nuestra esfera de consciencia en expansión. Miramos ese plato de comida que tenemos delante, suculento, que desprende olores que hacen salivar nuestra boca, esos colores y texturas tan agradables a la vista. Estamos iniciando el proceso de vinculación a nuestra esfera de consciencia de cosas, entidades, objetos, que están fuera de nosotros, que no forman parte de lo que somos. Podemos tirar esos alimentos al retrete y nuestro cuerpo físico no sufriría, no es como vomitar lo que ya tenemos dentro, algo que se está vinculando con nuestra consciencia. Lo mismo que la vinculación supone una atracción hacia algo exterior, la desvinculación implica siempre el dolor de la ruptura y el desprendimiento. Es por eso que anhelamos la vinculación con algo que nos gusta y que quisiéramos hacer nuestro, y en el proceso hay siempre deliciosos momentos de placer, de felicidad, mientras que al desvincularnos de algo que ya forma parte de nosotros se genera el dolor, el sufrimiento.

Mientras el proceso de vinculación a la esfera de nuestra consciencia de cosas y entidades materiales supone un proceso largo y a veces hasta molesto, la vinculación psíquica es más rápida, menos consciente, más sólida. Mientras para vincular un alimento necesitamos el largo proceso de su obtención, preparación, masticación, deglución, digestión, excreción de todo aquello que no puede vincularse sin que nuestro cuerpo físico sufra enfermedad…en el proceso psíquico, como veremos en otro capítulo, nos vamos vinculando sin darnos cuenta hasta que de pronto notamos que ya no podemos vivir sin esa persona, por ejemplo, sin su presencia, sin relacionarnos con ella, entonces nos hacemos conscientes de que nos hemos vinculado profundamente casi sin darnos cuenta. La desvinculación es un proceso más consciente y doloroso. Hemos asimilado alimentos que han pasado a nuestra sangre, que han alimentado a las células de nuestro cuerpo, de los que ahora ya no nos podemos desprender sin sufrir gravemente, conforman nuestro cuerpo físico hasta que sean desvinculados y excretados en el momento oportuno. Hay partes de los alimentos que son excretadas a las pocas horas de que se produzca la digestión. Excretamos lo que sobre, con repugnancia, a veces con dolor, y nos olvidamos de ello. En el cuerpo psíquico no es tan fácil, de pronto nos vemos vinculados a una persona que apenas conocíamos y a la que ahora vamos conociendo mejor, vamos siendo conscientes de la enorme dificultad que supone la convivencia de dos esferas de consciencia en la que existen dos cuerpos físicos, dos mentes, dos psiquis, dos núcleos de consciencia que no casan, no armonizan. La ruptura, la desvinculación es terriblemente dolorosa porque una vez que hemos vinculado algo a nuestra esfera de consciencia, expulsarlo, podarlo, es como podar alguna parte de nuestro cuerpo físico, cuanto más importante, más imprescindible, más doloroso es el proceso de desvinculación.

¿Qué hacer con la consciencia? No queda otra que expandirla o estaremos limitados para siempre. Pero hay que saber que cuando la esfera de la consciencia se expande la atracción hacia lo que encuentra en su camino puede ser irresistible. Entonces se produce la vinculación y una vez que nos hemos vinculado, lo otro se convierte en lo nuestro. No podemos desprendernos de este cuerpo físico porque no nos gusta, ni comiendo compulsivamente y luego vomitando, ni dejando de comer para que el cuerpo actual se convierta en otro. El cuerpo que está vinculado a nuestra esfera de consciencia solo puede ser expulsado con su muerte. No es de extrañar que los trastornos de alimentación acaben siempre en una compulsión hacia la destrucción del cuerpo físico, hacia la muerte, porque si no queremos nuestro cuerpo físico, si lo odiamos, la única forma de desprendernos de él es matarlo. En la esfera de nuestra consciencia deben convivir armónicamente todo aquello que conforma esa esfera, desde el cuerpo físico, con todas sus células, hasta los objetos que hemos vinculado más o menos provisionalmente, ropa, artilugios que llevamos siempre encima, desde el espacio físico que habitamos de forma constante durante un periodo de tiempo, la casa, el hogar, el mobiliario, hasta las esferas conscientes a las que llamamos personas, individuos, seres humanos, seres inteligentes, seres emocionales, seres psíquicos, cuerpos de luz, cuerpos de energía…Cuando la consciencia de lo que hemos vinculado es muy débil podemos fácilmente hacernos a la idea de que no son independientes de nosotros, somos nosotros. Nosotros somos el cuerpo físico que poseemos, y un poco menos la ropa que llevamos, dónde habitamos, nuestras posesiones. Pero cuando lo que hemos vinculado es una esfera de consciencia igual o superior a la nuestra, el problema está servido, porque nunca aceptará anularse para formar parte de nosotros, de nuestra esfera de consciencia, y tampoco querremos excretarla, podarla, desprendernos de ella, desvincularnos. Es por eso que las desvinculaciones entre personas son tan terriblemente dolorosas, llevan tanto tiempo y nunca se completan del todo.

Pero ese es un tema que veremos más adelante. Permanezcamos tumbados boca arriba, expandiendo el centro de nuestra consciencia hacia las habitaciones cerradas, las partes de nuestro cuerpo físico que despreciamos, de las que preferimos no ser conscientes, entremos, seamos conscientes de lo que hay dentro y limpiemos si es necesario. Seamos conscientes de que cada célula de nuestro cuerpo físico está vinculada con nosotros y si sufre sufriremos nosotros. Aceptemos nuestro cuerpo físico con el que nos hemos vinculado, porque de otra forma estaremos intentando excretarlo de nuestra esfera de consciencia, lo que supone la muerte. Seamos conscientes de que como tratemos a cada partícula que permanece en el interior de nuestra esfera de consciencia, así seremos tratados por ella. Es algo totalmente estúpido pensar que podemos tratar a un grupo de células o de órganos a patadas y que ellos no nos harán sufrir porque en realidad no son nuestros, están ahí cuando nos interesa y dejan de estarlo cuando dejan de interesarnos. Antes de seguir expandiendo la consciencia y afrontando las hermosas y terribles aventuras que nos esperan, deberemos asumir que el cuerpo físico forma parte indisoluble de nuestra esfera de consciencia actual. Pero como veremos en otros capítulos hay formas de desvincularnos por un tiempo de algunas partes de nuestra consciencia y vincularnos con otros objetos o entidades que están fuera de nosotros. Y por último intentaremos una expansión total y definitiva de nuestra consciencia para ver con qué nos encontramos.

Permanezcamos tumbados, los ojos cerrados, conscientes de que conocer y ser plenamente conscientes de cada célula de nuestro cuerpo no es perder el tiempo, es vivir en nuestro hogar, sin habitaciones cerradas a las que nunca entramos y que están criando porquería y auténticos monstruos.

 

TECNICASPSICOMA





CARTAS SOBRE EL ENFERMO MENTAL XV

21 07 2018
diarioenfermedadmental
Manzanares 12-11-2015
Querida …: Comprendo tu angustia y tu necesidad de saber qué le pasa a tu madre para poder ayudarla. Por lo que me dices entiendo que ha sido diagnosticada de esquizofrenia hace poco. Me parece raro, un poco extraño, porque es una enfermedad que se detecta y diagnostica en la juventud, o bien no es esquizofrénica o bien ha ocurrido algo muy raro para que no fuera detectada antes. Si las leído mi blog sabes que no soy un profesional, solo un enfermo mental con mucha experiencia y que ahora da clases de yoga mental a otros enfermos e intento ayudarles en lo posible, por lo tanto lo que yo te diga solo debes tomártelo como una opinión de un enfermo, nada más. Me ha conmovido tu miedo a que tu madre termine en uno de esos psiquiátricos donde a los enfermos mentales nos tratan como basura, lo sé muy bien porque yo fui tratado así. Desconozco cómo está la salud mental en tu país, pero sí, haces bien en buscar otras alternativas antes de que sea encerrada en una de esas instituciones.
           Me cuentas muy poco por lo que me permitirás que te haga una batería de preguntas para hacerme una idea de la enfermedad de tu madre y de las posibles alternativas terapeúticas:
            -¿Qué edad tiene tu madre? ¿Trabajaba antes de caer enferma?
            -¿Cómo era antes de caer enferma, vital, alegre, comunicativa o depresiva, introvertida, con dificultades para la comunicación?
              -¿Tuvo maltrato en su infancia o sufrió algún trauma que pudo haber destrozado su vida?
               -¿Cómo es tu madre? Dime si ha sido una buena madre, si sois más hermanos, si se puede rastrear algún tipo de enfermedad mental en su juventud.
               -¿Con quien convive? Parece que me dices que con tu padre, dime si tu padre trabaja, si puede atenderla o dispone de poco tiempo para hacerlo. Dime si tú convives con ella, si estás soltera, si trabajas o tienes tu propia familia a la que atender, dime si hay alguna persona más conviviendo con ella.
                  -Cómo es vuestra situación económica, normal, baja, media alta. Dime cómo es vuestra cultura, estudios normales, universitarios, si tenéis inquietudes culturales, si tu madre se ha dedicado en exclusiva al cuidado de la casa o a trabajar o tiene algún tipo de inquietud cultural o algo que pueda apasionarla y entretener su mente.
                 Es importante que me digas los síntomas de su enfermedad:
             -Si sufre delirios, está fuera de la realidad y hasta qué extremos. Si su habla es incoherente, si esto le pasa con frecuencia o tiene periodos de lucidez.
             -Si está siendo medicada y qué tipo de medicación toma, antipsicóticos, antidepresivos, medicamentos para controlar la esquizofrenia, etc.
                -Dime si escucha voces, si sufre alucinaciones y ve a personas que no existen o se siente perseguida por personas o extraños seres.
              -Dime si se encama con frecuencia, se deprime, se mete en la cama y no quiere levantarse, si come con normalidad, si puede manejarse ella misma o necesita ayuda constante para atender a su persona.
                 -Dime si es agresiva y en ese caso si lo es solo verbalmente o ha tenido algún brote violento e intentado agredir a alguien. Dime si tú puedes hablar con ella, al menos cuando está mejor, si puedes razonar, si te entiende.
                   -Cuéntame qué especialistas la han visto, psicólogos, psiquiatras u otro tipo de terapeutas, qué diagnóstico la han hecho, si tú has hablado con los profesionales y te han informado de su enfermedad y de qué entienden ellos que le pasa.
               Bueno …, con esto me haría una idea de qué le está pasando a tu madre. Decirte que no pierdas la esperanza nunca, yo fui diagnosticado de psicótico en mi juventud, tuve una docena de intentos de suicidio, algunos muy graves, estuve internado en alguna ocasión más de dos años, me desahuciaron, nadie confió en que pudiera salir adelante y sin embargo aquí estoy, vivo y con una alta calidad de vida.
               Para que un enfermo pueda superarse y conseguir una calidad de vida importante necesita básicamente tres cosas, si tiene más, mejor:
               -Una voluntad férrea de luchar contra su enfermedad y salir adelante. Si no la tiene solo hay una forma de que la consiga, el cariño de sus seres queridos.
              -El apoyo y cariño de seres queridos, familiares, amigos…Al menos tiene que existir una persona en su vida en la que pueda confiar y le de cariño, de otra forma está condenado.
             -La ayuda de técnicas de control mental, yo utilizo el yoga mental pero hay otras. Si un enfermo mental no tiene una técnica que le permita controlar su mente, luchar contra las ideas obsesivo-compulsivas, contra la depresión, los delirios, etc las posibilidades de salir adelante son pocas. Si su estado actual le impide dar clases o aprender estas técnicas se puede esperar a que esté mejor o hacer lo que se pueda con técnicas básicas como la relajación.
            Espero tu respuesta y deseo que no perdáis la esperanza nuca. Para mi un enfermo mental es un hermano y los familiares que le apoyan y luchan porque tenga una vida mejor son mis hermanos. Me he autoimpuesto esta misión de ayudar a mis hermanos porque sé muy bien la incomprensión y marginación social que existen, que yo mismo he sufrido en mis propias carnes. Y ahora que estoy divorciado debido a la última crisis de mi enfermedad no tengo nada mejor que hacer que intentar ayudar, en la medida de mis posibilidades, a otros hermanos. Cuenta conmigo, no dudes en escribirme cuando lo necesites, pero asume que yo solo soy un enfermo mental, no un profesional, el haber salido adelante me da un plus de experiencia y sabiduría, pero nada más. Un abrazo fraternal y como saludo al final de mis clases de yoga, que la paz profunda os acompañe siempre en el camino.
MichelFoucault
 Manzanares 13-11-2015

Queridísima …: Entiendo vuestra desesperación puesto que el problema es realmente dramático. Intentaré darte unas pautas para que reflexiones sobre ellas y si puedo te pondré algún enlace al blog, a algún texto donde hablo más extensamente de algunos puntos.

              FILOSOFÍA DEL GUERRERO IMPECABLE
       Nos ayuda a enfrentarnos a cualquier problema de la vida, pero especialmente cuando se trata de un problema de enfermedad mental puesto que es ahí donde la filosofía del guerrero se convierte en el único asidero que a veces tienen los familiares.
       Máxima del guerrero impecable: Un guerrero impecable hace lo que tiene que hacer cuando tiene que hacerlo y confía en que las fuerzas poderosas que controlan y dirigen el universo le sean favorables.
      Es importante que reflexiones sobre los siguientes puntos:
     -No puedes hacer lo que es imposible, no puedes curar a tu madre, sino tienes medios económicos tampoco puedes conseguir que alguien la cuide, no puedes evitar las consecuencias de su patología.
     -No puedes sentirte culpable por no poder hacer lo que es imposible, lo que no está en tu mano. Un guerrero impecable no se siente culpable por lo que no está en su mano hacer. No puedes perder energía sintiéndote mal. Tienes que olvidar los remordimientos, las dudas, la angustia, el bucle de ideas que dan vueltas sin ir a ninguna parte.
       -Tienes que plantearte lo que realmente puedes hacer por tu madre y hacerlo, pero siempre teniendo en cuenta algunos puntos sobre los que debes reflexionar.
          PUNTOS DE REFLEXIÓN SOBRE TU VIDA
        Por lo que veo en la foto de tu perfil eres una mujer bellísima, estás comprometida, tienes toda una vida por delante, tienes todo el derecho del mundo a ser feliz, a casarte, a tener hijos. Por lo tanto debes reflexionar sobre si tienes obligación moral de atender a tu madre durante el resto de tu vida, de estar a su lado hasta que se muera o si una vez hecho lo que esté en tu mano debes seguir tu propio camino en la vida.
         -Un familiar, un ser querido no está obligado a llegar a la heroicidad cuidando de su familiar enfermo mental. Nadie te pide que seas una heroína y que entregues y sacrifiques tu vida por cuidar de otra persona hasta las últimas consecuencias. Tú no eres culpable de la enfermedad de tu madre y estás haciendo lo que puedes, por lo tanto el sacrificar tu vida por alguien es una decisión personal sobre la que debes reflexionar a fondo.
         -¿Te imaginas que entregaras todo tu dinero a alguien que se hace pasar por un necesitado y luego descubres que ha sido un timo, que el otro se ha aprovechado de ti? Esto es importante. El enfermo mental chantajea, manipula, miente y utiliza las farsas de control. No puedes caer en ellas o estarás perdida. Te pongo el enlace de las farsas de control en el blog.
           No podéis caer en los chantajes emocionales y en las farsas de control que despliega tu madre. Tienes que tener muy en cuenta lo siguiente:
          -Un enfermo mental no está totalmente desconectado de la realidad, salvo que haya perdido completamente la razón, mientras tenga momentos lúcidos, no está desconectado. No toda la conducta de un enfermo mental se debe a la patología de su enfermedad. Como digo en alguno de mis textos que no puedo buscar ahora, los enfermos mentales somos personas normales, solo que sufrimos una enfermedad y lo mismo que entre las personas normales hay buenas personas,regulares, malas y muy malas un enfermo mental puede ser una mala persona y utilizar su enfermedad para chantajear y manipular.
          -¿Por qué te digo esto? No podéis aceptar que ella os chantajee cuando está mal para que no comáis para que no estéis con ella en la cocina o en cualquier otro lugar. Es un comportamiento infantil, de niño mimado que no se puede consentir. Tenéis que hablar claro con ella, con respeto y cariño, sin elevar la voz, pero dejarle bien claro que no vais a admitir comportamientos infantiles de niña mimada, si tenéis que estar en la cocina estáis, si tenéis que comer, coméis. El que ella sea una enferma mental y sufra no le da derecho a imponeros una tiranía inaceptable. Si reacciona con violencia verbal le respondéis sin elevar la voz y si admite el cariño le dais un abrazo, le decís que la queréis pero que no podéis consentir que se comporte así. Te paso un enlace a las historias de Bautista. Bautista es un buen amigo, presidente de una asociación de enfermos mentales, tienes 72 años, ha sufrido un ictus y tiene problemas de memoria. Llevo hablando con él meses para contar sus historias. Ha dedicado toda su vida a ayudar a los enfermos mentales, ha sido un pionero en España de las asociaciones de enfermos mentales y ha hecho un trabajo maravilloso. Tiene un hijo esquizofrénico que tuvo que dejar de estudiar arquitectura y vive con ellos. Toma medicación todos los días, una medicación ajustada y está muy bien, salvo que le cuesta relacionarse, se le nota muy marginado, muy metido en su mundo, pero es un excelente chico con el que yo hablo sin problemas. Bautista tuvo de joven a dos primos con enfermedad mental, dos hermanos, cuya historia estoy contando en esta serie de relatos. Te paso el enlace para que te hagas una idea de cómo tratar a enfermos mentales violentos. Según Bautista cuando su primo le agredió se planteó qué le había hecho él para que utilizara la violencia, descubrió que tenía un fallo grave, que intentaba privar de la libertad a su primo, coaccionarle para que hiciera lo que él creía era lo mejor para él, su rebeldía fue violenta. A partir de ese momento cambió y ya no volvió a tener problemas con enfermos mentales violentos. Su filosofía básica es: escuchar siempre al enfermo mental, diga lo que diga y aunque delire, darle cariño, el enfermo siempre acepta el cariño y es la mejor terapia que puede recibir. Un abrazo puede ayudarle más que toda la medicación del mundo. Ningún enfermo, por muy desconectado que esté deja de percibir el cariño que se le da. Puedo decirte que en mi caso yo estuve escuchando a un enfermo, discípulo de mi clase, durante tres horas. Iba en cocha a la cosa, tenía el móvil en manos libres, y estaba delirando, hablaba del apocalipsis, del número 666 y estaba totalmente desconectado de la realidad. Solo tuve que escucharle, tres horas, y se fue calmando, se sintió mejor, fue capaz de vincularse a la realidad. Solo tuve que escucharle.
        -Ten en cuenta que tu madre pudo sufrir un grave trauma en su infancia o en sus años jóvenes, ese trauma le está pasando factura. Lo mismo que las heridas del cuerpo físico deben ser desinfectadas y curadas, las heridas emocionales necesitan cura y la mejor cura es siempre el cariño.
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       ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA ENFERMEDAD DE TU MADRE
       -La violencia física que ha empleado contigo y con otros personas indica que ha pasado una línea roja, un enfermo violento ha perdido el control de sí mismo, no le importa morir, no tiene ningún interés en la vida. Una vez que pasas la línea roja una vez puedes volver a hacerlo. Hacéis bien en esconder los cuchillos o cualquier objeto que pueda emplear contra vosotros. Pero recuerda la máxima de Bautista: un enfermo siempre reacciona bien al cariño, la mejor forma de combatir la violencia en un enfermo mental es el cariño. Eso no significa que en plena crisis, si se muestra violento, tengáis que darle un abrazo, sobre todo si tiene un cuchillo en la mano o puede haceros daño, pero cuando sea posible hay que darle un abrazo, decirle que se le quiere, decirle lo que hay que decirle pero con respeto y cariño.
          -El hecho de que haya salido a la calle gritando indica también que ha pasado otra línea roja. Los enfermos tenemos una sensibilidad especial, somos hipersensibles a lo que los demás nos digan o piensen de nosotros. Mi mayor tortura y la de muchos enfermos que así me lo han dicho, es escuchar que te llamen loco, que digan que eres una basura, que te traten como a un monstruo. Quedamos tocados. Si tu madre ha perdido el sentido del ridículo o el miedo a lo que puedan decir de ella y sale a la calle gritando, también ha pasado otra línea roja.
         -El encamamiento, no querer comer, querer morir es muy típico de una depresión profunda e indica que ya se está sufriendo una crisis grave. A mí me pasaba lo mismo, dejaba de comer, me metía en la cama, no hablaba con mi mujer, ni con mi hija, no salía de casa…Mi ahora “ex” mujer no lo comprendía, como tampoco que me marchara de casa y no apareciera en dos o tres días.Me amenazó con el divorcio si volvía a hacerlo, conseguí controlarme con mis técnicas de yoga mental, pero en la última crisis dejé de comer y de hablarle y eso condujo al divorcio. No se le pueden pedir milagros al enfermo mental. En mi caso como en el de tu madre esos comportamientos patológicos no son producto de que quiera hacer daño, sino de que no puede canalizar su enfermedad y sale por esos cauces. Es importante que os deis cuenta de que por mucho que os diga tu madre no os odia, no quiere haceros daño, sencillamente ha perdido la ilusión de vivir, quiere morir, le importa muy poco lo que pueda pasarle a ella, a sus seres queridos, a la humanidad. La única forma de hacer que recobre la ilusión, que desee seguir viviendo, es el cariño. Como dicen en el budismo, el cuerpo causal o alma solo se alimenta de felicidad, si un alma es infeliz se desespera y no quiere seguir viviendo y la mayor felicidad posible para un alma es amar y ser amado, el cariño, es el único alimento que puede curar las enfermedades del alma.
        ESTRATEGIAS PRÁCTICAS PARA ENFRENTARSE A LA ENFERMEDAD DE  TU MADRE
        -Hacer lo posible, lo que esté en vuestra mano. En España existe la Seguridad Social, se paga durante toda la vida una parte del sueldo y a cambio recibes atención médica gratuita. Desconozco cómo está la situación en …. Si vuestra situación económica es la que es solo podréis hacer lo que esté en vuestra mano. Te comento que en el caso de mi discípulo delirante la situación se desarrolló de la siguiente manera: no mejoraba, seguía delirando, estaba agresivo, la medicación que le daba el psiquiatra no le calmaba, fue empeorando hasta que sus padres lo internaron en un centro psiquiátrico. Yo se lo aconsejé, estaba convencido de que era la única forma de romper su delirio. En el caso de tu madre puede que en algún momento necesite un internamiento. Desconozco las condiciones en las que están los psiquiátricos en tu país, pero puede llegar un momento en el que sea imprescindible su internamiento por un tiempo para romper su fase delirante.
        -En España se podía pedir ayudas a organismos públicos para casos de incapacitados o enfermos mentales que necesitaran cuidados, un profesional pasaba unas horas o una señora para limpiar y cocinar. Con la crisis se han producido recortes y casi ya no existen esas ayudas, pero si en … hay algún tipo de ayuda deberíais pedirla. Tenéis que calibrar vosotros si ella está en condiciones de quedarse sola en algún momento, cuando no esté en crisis y qué puede hacer y no hacer por sí misma. No es aceptable que os chantajee con que no puede hacer la comida, si puede hacerla, o tal vez ocuparse de alguna faena de la casa si puede hacerlo. Si ella comprende tenéis que decirle que estáis haciendo un gran esfuerzo por ella y debe colaborar. Si se niega la única forma de convencerla será a través del cariño, alguien que está pensando en morir y al que no le interesa la vida es difícil de convencer para hacer cualquier cosa, incluso la más elemental.
       -Si ella no puede quedarse sola tendréis que buscar alguna fórmula, rotar vosotros para quedaros con ella, pedir ayuda a un vecino para que se haga cargo unas horas si tenéis algo urgente que hacer, etc. Pero no podéis aceptar sus chantajes y farsas de control. Una discípula, enferma mental, tiene que cuidar ella sola de su madre, mayor y que se está deteriorando. Yo he estado en su casa, he conocido a la madre y sé que la está chantajeando con su miedo a morir, con que no quiere quedarse sola ni un instante. Como le dije a mi discípula, si haces caso llegará un momento en el que no puedas ni salir a la calle, a la compra, porque ella comenzará a gritar. Un enfermo mental puede llegar al extremo de esclavizar a un ser querido y no sentirse culpable, puesto que considera que él ya ha sufrido y sufre tanto que el sufrimiento ajeno le es indiferente. A esta discípula la he ofrecido llevarla al cine para que en algún momento pueda olvidarse de su madre, tener algo de ocio, también merece tener su vida, pero no me ha hecho caso, su madre cada vez estará peor y ella cada vez será más esclava, hay que romper este círculo vicioso.
          Querida …, no te voy a negar que vuestra situación es dramática, pero no puedes sentirte culpable. Debes actuar como una guerrera impecable, haciendo lo que tienes que hacer cuando tienes que hacerlo, pero no buscar lo imposible, no sentir remordimientos por cosas que no puedes hacer y sobre todo plantearte seriamente qué quieres hacer con tu vida. Es muy duro dejar a tu padre solo a cargo de tu madre, pero yo nunca aceptaría que Dios me pide semejante sacrificio, no deberías renunciar a tu vida, al matrimonio, a tu futuro, también tienes derecho a ser feliz. Debes hacer lo que esté en tu mano por tu madre, pero no lo imposible. Imagino que tu prometido no puede venir a vivir a tu país, ni a la misma ciudad, eso te permitiría estar atenta a la evolución de la enfermedad de tu madre. No puedo aconsejarte lo que debes hacer con tu vida, pero sí que debes plantearte si merece la pena sacrificarla por tu madre cuando ella a lo mejor te está chantajeando, utilizando las farsas de control para que nunca la abandones, como hace la madre de mi discípula, que por miedo a morir no es capaz ni de permitir que su hija salga dos horas al cine. Un enfermo mental puede ser el mayor chantajista del mundo, cuidado.
         Un beso muy cariñoso y escríbeme cuando lo necesites, estoy a tu disposición.
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AGENDA ONÍRICA XV

13 07 2018

 

minotauro Dali

PESADILLAS

Nunca se sabe de quién son los pensamientos que mascas.

James Joyces. Ulises.

SORIA 19-6-2018

Noche terrible de pesadillas continuas y un malestar físico profundo, dolor de muelas y de garganta, tal vez el cambio de temperatura y la alergia o problemas dentales que repercuten en la garganta/ Me levanto por lo menos una docena de veces a orinar/ Montones de sueños-pesadilla que no he podido recordar en su totalidad/ unas extrañas pesadillas de película sobre gente, al parecer suecos, que se dedican a la eutanasia, tal vez parte de una secta religiosa o de algún otro tipo/ Secuencia como de película, con cierta lógica, un matrimonio, yo tal vez sea el marido, un grupo en una ciudad desconocida, un conflicto que no puedo concretar, no se sabe muy bien qué hacen los  suecos, no tiene mucho sentido/ Pensamientos de suicidio, gente desconocida, luz diurna.

SORIA 26-6-2018

PESADILLA DE ASESINOS BRUTALES EN LA PLAYA

Pesadilla terrible, un tanto confusa/ Es de noche, zona de playa, no sé dónde ni cuándo/ Hay una extraña trama entre unos financieros que pretenden algo o defienden sus intereses en una empresa o se trata de una herencia, todo es muy confuso/ No sé cuántos hay, un señor mayor, pelo canoso que habla con otros en la playa, traman algo/ Una caseta de madera, en un espigón, al final han matado a un hombre, un financiero importante, tal vez el dueño de la casa, uno de ellos le está cortando parte de la cabeza, la cara con un hacha, la necesitan para convencer a alguien de que lo han matado/ Es mental pero muy fuerte, veo el trozo de cara como podado de la cabeza y se convierte en el rostro de un cuadro, me asombra la facilidad con la que lo han hecho, el cuadro queda muy bien, un personaje como del siglo de oro, con barba, un sombrero típico de la época/ Al final el que ha tramado todo se parece al actor Michael Caine, su rostro aparece como en una pantalla de cine, contra el crepúsculo/ Pero la pesadilla tenía poco que ver con el cine, espacios amplios, luz nocturna bastante natural.

SORIA 2-7-2018

PESADILLA MÓVIL

Curiosa pesadilla con un móvil al que se le había desprendido la tapa, dentro un montón de papeles que miro una y otra vez, buscando la pantalla que no aparece por parte alguna, intento encontrar una especie de plantilla de plástico con código todo muy lioso, confuso y sobre todo angustioso, mira que te mira y vuelve a mirar sin encontrar nada.

Dli pesadilla

SORIA 9-7-2018

PESADILLA CUÁNTICA

Un lugar en la costa, no sabría decir dónde, aunque en el sueño me viene a la cabeza Asturias/ Luz onírica, como nublado, con nubes muy cerradas/ Estoy con…y con…y con…No sé si son unas vacaciones, vaga sensación de estar divorciado/ Hay un acantilado, abajo, a lo lejos se ve como un pueblo/Sensación de que va a ocurrir algo apocalíptico/Veo una cerca de alambre espino, tal vez con un muro que circunda un campo muy verde/ Veo que por el alambre pasa algo, como corriente/ Se pone  de un color raro, brillante/ Sé que se va a producir una especie de abismo cuántico y ya no se podrá pasar, ni de acá para allá, ni al revés/ Hablo con … debemos tomar una decisión, o quedarnos en la zona costera, así podríamos sobrevivir de la pesca o pasar al otro lado, donde al parecer habrá más terreno/ Si pasamos hay que advertir a … y a… de que pasen con nosotros o nos quedaríamos a cada lado sin poder vernos/ No es una sensación angustiosa, estoy tranquilo, de pie, allí, en medio del prado/ Hay más gente, muy cerda de mi veo a un hombre joven que lleva como un casco muy raro, pegado a la cabeza/ Se lo quita, está hablando con su padre, no importa la intimidad, son momentos apocalípticos/ Hay más gente por el prado, como sombras, veo a agentes de la guardia civil, algunos mujeres, que hablan y atienden a otras personas/ Al final … y yo pasamos al otro lado, tengo la esperanza de que … y … lo hayan hecho más adelante/ Se produce una elipsis y me veo volando, con los brazos extendidos, como los pájaros, aunque sin moverlos, como hacía en mis sueños de adolescente/ Estamos entre montañas raras, oníricas, la luz es más intensa, como si hubiera despejado, me acompañan un gran número de personas que también vuelan, no sé si están…/ Me asombra volar de esta manera, sin miedo a caer, consciente de que sé volar y funciona, siempre funcionará/  Lo veo todo con gran claridad e intensidad/ Estoy allí, viéndolo todo como si fuera real/ Veo un poco más adelante a una mujer volando, guía otro grupo, soy consciente de ser el líder de mi grupo, el gurú/ Ella es… rosacruz, aunque no sé por qué lo pienso, no se parece mucho, más joven, pelo negro, como la Juana de mis últimos sueños, anteriores/ Intento mandarle un mensaje telepático/ Ahora comprendo que el sufrimiento de toda la vida tiene sentido, estaba siendo preparado para esta misión/ Paso porf encima de una cresta de montaña, es una sensación mareante, como si volara en avioneta, solo que lo estoy haciendo con mi cuerpo físico/ No siento vértigo, ni miedo a caer, me siento pleno, controlándolo todo/ Miro y veo un rostro entre las nubes, blanco, un anciano, es enorme, pienso que es Dios Padre que nos mira y sonríe levemente/Su rostro es un poco adusto, no siento miedo,ni sensación de ir a ser aplastado, incluso pudiera ser que me lo estuviera inventando, imaginando al jugar con las formas de las nubes, pero es impresionante, gigantesco/ Me despierto. Zapi está maullando para que lo deje salir al jardín.

SORIA, MARTES 10-7-2018

PESADILLA CON ORGÍA SÁDICA, SANGUINARIA Y BRUTAL

Solo recuerdo una escena, entro en una habitación grande donde se está realizando una orgía/ Un joven está encima de una mujer, parece como de película, de pronto le saca la dentadura de la boca, le corta la mejilla entera/ Incluso en el sueño me produce un efecto terrible, repulsivo/ Digo que no me gustan las orgías sado y salgo de allí, no me libro de la pesadilla con lucidez, solo despertando/ Sueño con muchos colores vivos, luz nocturna.

COMENTARIO

Las pesadillas son los sueños más desagradables que un soñador puede tener, más que nada por la falta de control. Una de las características de una pesadilla es la falta de control del soñador sobre su sueño. Si el sueño se hace lúcido, si adquieres control sobre lo que sueñas deja de ser pesadilla, aunque la temática lo siga siendo.

Todos tenemos alguna pesadilla a lo largo de nuestras vidas, unos más y otros menos. Se supone que es más fácil tener pesadillas después de un acontecimiento traumático, el síndrome de estrés postraumático, o cuando estás enfermo, con fiebre o te duele la barriga, la cabeza, lo que sea, o cuando durante el día has tenido alguna bronca o algún enfrentamiento que te ha trastornado, o cuando estás muy preocupado por tu futuro o el de tus seres queridos, etc. No siempre es así, una de las cosas más extrañas del sueño es que carece de tiempo, la cronología no tiene la menor importancia, y lo mismo te puedes encontrar con un recuerdo de infancia que aparece tan vivo como si hubiera ocurrido ayer que con un posible sueño de futuro en el que eres un anciano decrépito y sin embargo te identificas perfectamente con ese cuerpo.

A lo largo de mi vida he sufrido un montón de pesadillas, desde aquella que me marcó por su intensidad y el terror que sufrí, siendo un adolescente, tal vez con diez años. Aquel domingo había leído un suplemento del periódico en el que aparecía un cuento sobre Drácula. Debio impactarme tanto que aquella noche soñé que Drácula me llevaba en un carretillo por un pasillo de un castillo, por un subterráneo con muros de piedra y bóvedas góticas, todo como en un perfecto relato gótico, aunque yo aún no sabía qué era aquello y aquel cuento era mi primer contacto con este tipo de literatura. Solo conseguí librarme de aquella espantosa pesadilla despertando. Tuve que ir a la cama de mis padres y dormir a sus pies.

La mayoría de mis pesadillas han tenido por objeto o bien mi muerte o la muerte de los demás, especialmente de seres queridos. También el dolor físico ha provocado algunas pesadillas y sobre todo la tortura física infligida por verdugos o psicópatas a otras personas. La angustia provocada por tener que enfrentarme a un más allá ignoto y en el que soy condenado a pesar de mis disculpas y razonamientos a un sufrimiento eterno también fue la temática de mis pesadillas durante mi etapa religiosa. Incluso un sueño con una temática inocua, como el sueño del móvil, se puede convertir en espantosa pesadilla cuando entras en un bucle que no puedes romper, cuando te montas en el tiovivo infernal de una idea obsesiva-compulsiva y no dejas de dar vueltas y más vueltas. Es un tipo de pesadilla de lo más molesto, no sientes tanto miedo como para despertar pero la sensación angustiosa de estar prisionero de tu mente hace que te sientas tan mal que debas buscar una salida por alguna parte.

El-sueño-que-Dalí-diseñó-para-Recuerda

Los motivos o causa de las pesadillas son muy variados. En el caso del móvil curiosamente fue una pesadilla premonitoria. Ya había tenido otros sueños en el que intentaba manejar un móvil nuevo, liándome de mala manera hasta que el sueño se convirtió en pesadilla. Uno no suele soñar con objetos muy personales de otras personas, sus móviles, sus relojes de pulsera, sus prendas de ropa, por lo que al anotar esos sueños tomé nota de la posibilidad de que se me estropeara el móvil y tuviera que comprarme otro, como así fue. No ocurrió como en el sueño que me liara intentando aprender a manejar el nuevo móvil, era muy parecido al que había tenido, la misma marca y un manejo muy parecido, además le pedí al vendedor que me instalara el wasap y algunos programas que tenía en el otro. Tal vez fuera esto lo que me libró de vivir la pesadilla en la realidad, conociéndome como me conozco sé que cuando me pongo a hacer cosas por mi cuenta, como no lo consiga a la primera me vuelvo muy testarudo y me meto en mil laberintos. Tal vez el sueño me librara de llegar a esos extremos tomando algunas medidas, pero creo que en realidad el sueño tuvo que ver más con la llamada fijeza por don Juan en los libros de Castaneda que con la visión de un acontecimiento futuro.

Las pesadillas sobre asesinos creo que tienen mucho que ver, en mi caso, con las series de tv policíacas que tanto me gusta ver. En este caso tal vez tuvo algo que ver con una escena de una serie nórdica en la que aparecía una caseta de madera en una zona costera. El hecho de que viera ese capítulo con posterioridad al sueño no tiene la menor importancia porque como ya he dicho el tiempo en los sueños no fija ni ordena nada, los sueños son atemporales. La trama de la pesadilla puede venir de alguna historia en alguna serie, mezclada con otras hasta hacerse muy confusa. Es muy curiosa la aparición del actor Michael Caine porque ha aparecido en bastantes sueños en esta etapa de Soria. Es un actor que me cae muy bien y me gusta mucho como actor, con interpretaciones fantásticas, como en la película Las normas de la casa de la sidra, que recuerde de momento. He tenido que mirar en Internet si estaba vivo, porque no lo sabía. De haber fallecido habría dado mucha más importancia al sueño, porque cuando los difuntos aparecen en nuestros sueños suele ser para darnos algún mensaje importante, no aparecen simplemente para gastarnos una broma. Está vivo, aunque al parecer sufre una grave enfermedad y cree que le queda poco de vida. Esto también es preocupante para mí porque muchos de mis sueños premonitorios tienen por objeto la muerte de otras personas, especialmente personas que me resultan queridas o simpáticas por su condición de escritores, actores, músicos, etc. Mis sueños premonitorios sobre estas personas, sobre su cercana muerte, me lo han hecho pasar muy mal, hasta el punto de que he tenido que intentar bloquear estos sueños con todas mis fuerzas. Así que recuerde he visto la muerte de varios escritores, en algún caso, dadas las especiales circunstancias de su muerte ha sido muy traumático que en el sueño sucediera tal cual ocurrió en la realidad.  Lo peor de estas experiencias no fue el enfrentarme a la muerte de una persona a la que ves morir en sueños antes de que ocurra, sino a la obsesión telepática posterior en la que creía estar hablando con ellos y no me quitaba sus voces de la cabeza. En algunos casos, personas que hablaban español, era indudable que se trataba de su voz, pero en el caso de actores o personas de otras nacionalidades estaba claro que no estaba hablando mentalmente con ellos porque escuchaba la voz del doble que les doblaba en las películas. Fenómeno muy curioso que me hizo desechar cualquier tipo de supuesta comunicación telepática con estos difuntos.

La escena en la que el personaje del sueño quita parte de la cara de la víctima a hachazos tiene que ver con la escena de un documental sobre Nefertiti que vería con posterioridad, en ella se hablaba de que algunos destrozaban los rostros de las estatuas de los faraones o sus sirvientes para impedirles tener una vida normal en el más allá, ya que si carecían de rostro de alguna manera carecían de personalidad. La escena del sueño puede estar contaminada por este documental, aunque lo viera días después, como ya he repetido el tiempo en el sueño carece de importancia. Lo curioso es que este rostro pase a un cuadro y se convierta en el rostro de ese cuadro y que sea un retrato de un personaje del siglo de Oro español, con sus típicos ropajes. Teniendo en cuenta algunos sueños o pesadillas en los que me veía en aquella época y como un anciano inquisidor o personaje de alta cuna, que el personaje del cuadro sea de aquella época es para mí muy llamativo. Los sueños que hacen referencia a mi vida en aquella época los tengo cuidadosamente anotados como posibles recuerdos de vidas pasadas. Las posibles reencarnaciones también pueden ser desencadenantes de pesadillas, aunque uno nunca tiene la seguridad de que sea así. El hecho de que en el sueño permanezca tranquilo implica una cierta lucidez en el sueño, sé que estoy soñando y que nada de lo que ocurra me puede hacer daño, aunque ver partir la cara a hachazos de alguien puede resultar tan repugnante en sueños o mentalmente como si lo estuviéramos presenciando en la realidad. No necesito despertarme con brusquedad, la lucidez en el sueño es una buena forma de terminar con las pesadillas.

Los problemas físicos pueden dar lugar con facilidad a pesadilla, si estás mal es bastante natural que tengas pesadillas, relacionadas o no con la dolencia física. La temática de la pesadilla de la eutanasia también tiene algo que ver con una nueva serie que estoy comenzando a ver, creo que se titula algo así como Mary me mata y trata de una chica que se dedica a ayudar a morir a personas que se lo piden, eutanasia. Lo poco que he visto me ha llamado la atención, es fácil que la noche de la pesadilla de las sectas eutanásicas estuviera contaminada por esta serie televisiva.

La pesadilla cuántica es extremadamente curiosa, aunque ya he tenido muchas pesadillas apocalípticas con diversas temáticas, siendo muy llamativo que sucedan en zonas costeras, lo digo porque a mí particularmente me gusta mucho más la montaña y la playa o las zonas costeras solo me resultan atractivas en un rápido viaje en el que disfruto de una buena mariscada y un buen vino. La razón por la que mis pesadillas apocalípticas ocurren en zonas costeras, en su mayoría, se me escapa. En casi todas suele ser de noche o hay una luz onírica que me permite ver lo que está sucediendo aunque sea claramente de noche. La temática es bastante variada, desde una invasión extraterrestre a un fenómeno climático o como en este caso un desastre cuántico. Mi afición a la física cuántica, la lectura de algunas novelas sobre esta temática o películas relacionadas y mis esbozos de relatos o novelas basados en posibles desastres cuánticos explica en parte esta pesadilla. El que me preocupe de “salvar” a seres queridos, aunque éstos formen parte de una familia del pasado, me resulta también curioso y me indica que la relación afectiva y espiritual no ha muerto en otras dimensiones paralelas, oníricas o espirituales. Me resulta llamativo porque dado mi escaso deseo de seguir viviendo cualquier acontecimiento apocalíptico me traería al pairo, en expresión coloquial. No tiene sentido que me preocupe en sueños de conocer posibles  futuros apocalípticos y de salvarme de ellos, porque en la vida real es algo que no me preocupa lo más mínimo. Sin embargo sí es curioso que muchos enfermos mentales sufran de estos delirios apocalípticos y estén tan preocupados por salvar a la humanidad que a veces resultan patéticos, teniendo en cuenta cómo es su vida y que deberían preocuparse mucho más por salvarse ellos mismos. Es posible que yo haya trasladado a los sueños estos delirios que en la vida real hace mucho que no me preocupan lo más mínimo. No obstante el hecho de que en estas pesadillas apocalípticas siempre trate de salvar a seres queridos, sin preocuparme de lo que me ocurra a mí mismo, me indica claramente que no parecen sueños delirantes típicos de mi enfermedad sino la lógica preocupación por el futuro de los seres queridos.

Muy llamativo ese sueño volador que indica claramente un viaje astral. Hacía mucho tiempo, muchos años que no soñaba con volar en sueños, más extendiendo los brazos, como hacía de adolescente, actualmente mi movilidad en sueños es más mental que voladora, en todo caso a veces me puedo desplazar en vehículos con ruedas, con semejanza a los vehículos con ruedas reales. Ese control del volar, sin miedo a caerme, lo que ocurría siempre en los sueños adolescentes y que me hacía caer antes o después, indica una gran lucidez en el sueño, sé que estoy soñando, que todo es mental y que puedo controlar mi mente, por lo tanto no me va a ocurrir nada malo y seguiré volando mientras quiera y a donde quiera. La sensación de ser líder de un grupo, una especie de gurú, no es la primera vez que me ocurre. A pesar de que en la vida real ni se me pasa por la cabeza tal posibilidad y siempre huyo de ella, eso no quiera decir que mi subconsciente acepte que tal posibilidad no ha sido desechada del todo por mi consciente y me la traiga en sueños. Más que nada ahora mi supuesta capacidad de liderazgo o de convertirme en un gurú con discípulos no tiene para mí la menor importancia por la sencilla razón de que ha dejado de preocuparme el futuro de la humanidad, como me ha ocurrido en alguna etapa de mi vida en la que los delirios proféticos fueron muy intensos, me desvincularon mucho de la realidad y llegaron a obsesionarme. No es que no me preocupe que la humanidad pudiera sufrir en el futuro catástrofes climáticas o guerras, o dictaduras salvajes, o terrorismo, que muchos, especialmente los más frágiles, niños y mujeres pudieran sufrir mucho, pero teniendo en cuenta mi situación actual, solo, viejo, cansado, sin muchas ilusiones, con un importante deterioro físico, si no me preocupa mi propia muerte mucho menos me va a preocupar la muerte de los demás, suena egoísta pero así es nuestra naturaleza. Por lo tanto las pesadillas apocalípticas no tienen mucho sentido.

La aparición de ese rostro gigantesco, una especie de imagen de Dios, puede tener que ver con la lectura del evangelio de Ramakrishna en el que se habla del Dios con forma y del Dios sin forma y se explica. He tenido otros sueños en los que aparecían figuras gigantescas, rostros cósmicos, ancianos de los Días, maestros cósmicos, ancianos que me enseñaban sobre un monte, en un bosque. Curioso que sean figuras masculinas cuando estoy abierto, al menos conscientemente, a las figuras femeninas en sueños, incluso he deseado el contacto con la Madre universal, tal vez el bloqueo se deba a mi desconfianza en que pueda controlar el deseo libidinoso en el caso de que estas figuras fueran mujeres. Algo bastante curioso y divertido que me gustaría meditar con calma. Este rostro en el sueño era blanco, como formado entre las nubes, como ectoplasmático, lo que contrasta con un sueño iniciático que tuve por esta época y que no anoto aquí porque tiene más que ver con los sueños iniciáticos que las pesadillas. Lo titulo el sueño de Gilgamesh y es de un color deslumbrante, vamos por una cueva iluminada por mil colores en una barca de madera como de tiempos primitivos, con velas, hay figuras que me indican que son hindúes, yo mismo me siento hindú y llego a pensar que un matrimonio lujosamente vestido con ropas hindúes  es un matrimonio de dioses. El contraste entre un rostro blanco gigantesto entre nubes y estos dioses en barca, con cuerpos físicos y vestiduras deslumbrantes no deja de ser llamativo.

Respecto a la última pesadilla, poco que comentar, mi deseo de tener sueños eróticos me puede llevar a escenarios extraños. Ese sadismo terrible de la pesadilla en la que creo recordar que incluso se arrancaban lenguas era muy mental. Hay lucidez en el sueño puesto que la escena sanguinaria y brutal no me lleva a un despertar rápido, tal vez porque sea consciente de estar soñando y de que todo es mental. Mi negativa a participar en escenas sádicas y violentas incluso en sueños tiene mucha lógica dado que en la vida real la violencia y la tortura son algo insoportable en lo que ni siquiera pienso, incluso me cuesta imaginar este tipo de escenas aunque las necesite para mis novelas. Normalmente la violencia onírica no me hace despertar bruscamente porque enseguida asoma la lucidez que me hace verlo todo como un espectador, escenas mentales que no me afectan, salvo en el caso de violencia dirigida contra mí, como es el caso de aquella pesadilla en la que un ladrón me disparaba un tiro en el vientre al enfrentarme a él. La posibilidad de estar muriendo, aunque fuera en sueños, debido a mi búsqueda de una muerte rápida y agradable en sueños, hizo que me despertara sobresaltado.

Dali