PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE LOS SUEÑOS VI

18 10 2018

 

sueñospremonitorios

PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE EL MUNDO DE LOS SUEÑOS VI

NOTA: Hace ya mucho tiempo que no escribo nada en esta sección del blog. Dejé de hacerlo por considerar que con la serie de textos titulada Mi vida onírica y Agenda onírica los lectores ya tenían bastante sobre el mundo onírico. Reanudo ahora esta serie de textos porque quiero aprovechar las preguntas que me hizo una lectora de este blog sobre los sueños premonitorios y mis respuestas. Aprovecho para recordar que no solo las personas con enfermedad mental y sus familiares pueden contactar conmigo a través del correo electrónico y del teléfono que aparece en mi perfil, también cualquier otro lector puede preguntarme o comentar sobre cualquier tema tratado en el blog. Si mis conocimientos no dan para respuestas que merezcan la pena, así lo haré saber, pero si puedo aportar algo lo haré encantado.

 

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SUEÑOS PREMONITORIOS I

PREGUNTA.-1. ¿los sueños premonitorios tienen algo que ver con tu pasado?
RESPUESTA
1) Los sueños premonitorios tienen que ver con nuestro pasado lo mismo que nuestra vida actual y futura tendrá necesariamente que ver con lo que hemos vivido. El pasado conforma nuestra personalidad, alguien dijo que el ser humano es al menos un noventa y ocho por ciento de memoria y el resto habría que buscarlo entre otros factores. Somos lo que recordamos, por eso las personas que sufren alguna enfermedad degenerativa de la memoria, como el Alzheimer o la demencia senil resultan desconocidas para quienes les han tratado toda la vida. Sin pasado perdemos la personalidad y el carácter y sin ellos dejamos de ser las personas que todos conocen. En cuanto a los sueños es un tema interesante, saber si un soñador soñaría otras cosas si su pasado fuera distinto, si sus recuerdos fueran otros. Por mi experiencia de soñador, que lleva anotando sus sueños todas las mañanas durante años, puedo decirte que hay un tanto por ciento importante de los sueños que se refieren a recuerdos del pasado y a personas que hemos conocido, por lo tanto sin esos recuerdos esos sueños no hubieran sido posibles. Ahora bien, teniendo en cuenta la complejidad y misterio de los sueños, uno nunca sabe por qué sueña con lo que sueña en lugar de soñar con otras cosas que aparentemente son más importantes en nuestra vida cotidiana. Como dice Jodorowsky en su libro Psicomagia, al hablar de los sueños, no se sabe por qué se sueña con ciertas cosas, pero seguro que existe una razón y hay que dejar que los sueños se produzcan con naturalidad, sin intentar cambiarlos o programarlos. Jodorowsky también recordaba los sueños y los estudiaba, como yo,incluso intentó programar sus sueños, como llevo haciendo yo también muchos años, para llegar a esa sabia conclusión a la que he tenido que llegar yo por obligación, puesto que mis intentos de programar mis sueños han sido un gran fracaso. En cuanto a los sueños premonitorios, en especial, debo decir que es muy poco habitual tener sueños premonitorios sobre personas que no conoces o has conocido, así me ha ocurrido con algunos sueños premonitorios sobre la futura muerte de personas que conocía y que se cumplieron. No tengo la seguridad absoluta, pero sí casi absoluta, que de no haber conocido a esas personas y llegado a tener con ellas una relación afectiva habría sido muy complicado tener un sueño premonitorio sobre su muerte, aunque puede ocurrir, de hecho he tenido alguna premonición sobre personas a las que no conozco en persona pero sí a través de los medios de comunicación. Y en cuanto a las premoniciones sobre la propia vida, es claro que nuestro pasado influye sobre la dirección que toman nuestros sueños premonitorios, así, por ejemplo, si uno vive en pareja o tiene hijos, la necesidad, la angustia de saber que todo irá bien en el futuro nos puede llevar a sueños premonitorios al respecto.
PREGUNTA.-
2. ¿los sueños premonitorios son necesarios para los seres humanos?
RESPUESTA
2) Los sueños premonitorios no son más necesarios en nuestras vidas de lo que lo sería una linterna en plena noche. Si caminamos por una ciudad iluminada, sobra la linterna. Si estamos en el campo, en plena naturaleza, pero en un lugar sin riesgos, el no tener linterna solo supondría sentir más miedo del necesario. En cambio si estamos en una montaña, en plena noche, no podremos dar un paso sin esa linterna o nos precipitaremos al abismo. Con ello quiero decir que en nuestras vidas corrientes la mayor parte del tiempo no necesitamos conocer el futuro, de hecho la mayoría de las veces conocerlo solo sirve para angustiarse más y más, porque en la mayor parte de los casos el futuro dificilmente puede ser cambiado porque las circunstancias que permitirían ese cambio están en manos de otras personas, no en las nuestras. Sobre la utilidad de los sueños premonitorios responderé en otra de las preguntas.
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PREGUNTA 3. ¿De que nos sirve tener sueños premonitorios?
RESPUESTA
3)Es una pregunta muy importante, porque muchos soñadores se afanan en tener sueños sobre el futuro, tanto el propio como el de otras personas, incluso de la humanidad, como si eso fuera muy importante, como si pudieran evitar catástrofes, salvar vidas o proteger a los seres queridos. Puedo hablar muy extensamente de para qué me han servido a mí los sueños premonitorios, pero la propia experiencia del soñador no lo es todo, otros tienen otro tipo de sueños premonitorios que tal vez sean más prácticos y positivos, así los sueños de José en Egipto, que como cuenta la Biblia, sirvieron para ayudar a la comunidad israelita y encumbrar al propio José a una posición desde la que poder ayudar a su pueblo.
     En mi caso, por desgracia, los sueños premonitorios se han referido en una gran parte a la muerte futura, en algunos casos próxima, de personas a las que me unía un gran afecto, o simplemente eran conocidas, o se trataba de una catástrofe climática o de un avión que se estrella, por ejemplo, muertes de muchas personas desconocidas a las que no pude salvar. Conocer de forma premonitoria su muerte a mí no me ayudó en nada, solo generó una gran angustia, especialmente cuando el sueño se cumplió y ya no pude escudarme en que era un simple sueño. Por otro lado el plantearse si yo hubiera podido salvar a esas personas de haberme puesto en contacto con los medios de comunicación, es un tema no solo muy interesante sino crucial para el que tiene sueños premonitorios. Creo que todos los soñadores que hemos tenido ese tipo de sueños, al menos los que yo conozco, nos hemos planteado en alguna ocasión si hubiéramos podido hacer algo por esas personas, incluso nos hemos llegado a sentir culpables, algo que con el tiempo y conforme se conocen mejor los sueños premonitorios uno acaba descartando totalmente. Sin perjuicio de seguir con el tema en la pregunta sobre si es conveniente contarlo o no, lo que sí puedo decir y de forma bastante lógica y racional es lo siguiente: Si un vidente o soñador que tiene con frecuencia sueños premonitorios se dedicara a avisar a los medios de comunicación cada vez que presiente una catástrofe, podrían ocurrir dos cosas, una que no acertara y lo único que haría sería generar burlas, con una vez que lo hiciera ya sería suficiente porque nadie volvería a creerle, es un poco como el cuento de Pedrito y el lobo, das tantas veces la alarma de que viene el lobo sin que ocurra que ya nadie te cree, incluso cuando es verdad que viene el lobo; la otra, que pone los pelos de punta, es la de un vidente o soñador que acertara siempre o casi siempre, con un porcentaje de aciertos muy alta. En este caso todo el mundo estaría atento a sus predicciones y se haría cualquier cosa, si fuera posible, para evitar esa catástrofe. Puede, y eso es evidente, que pudiera salvar muchas vidas, pero lo cierto es que condenaría la suya a una perpetua angustia. Sería un pájaro de mal agüero para todos y todo el mundo huiría de él por miedo a que les dijera algo sobre su futuro.
      Debo decir que la posibilidad de un vidente o soñador con un altísimo porcentaje de aciertos es muy difícil, casi imposible, de hecho no se conoce a nadie en la historia de la humanidad que haya acertado tanto que en su época todos hicieran caso de sus palabras de forma absoluta. De hecho un famoso vidente como Nostradamus enmascaró sus supuestas premoniciones o profecías de forma tal que no pudiera saberse, si ocurrían, que no existía la menor duda de a qué se refería. Un vidente que fuera capaz de ver el futuro de la humanidad y lo manifestara con tales detalles que una vez ocurridos los acontecimientos nadie dudara, sería como una especie de dios, y tendría que serlo para no volverse loco. Incluso San Juan en el Apocalipsis, el libro profético de la Biblia por excelencia, enmascara de tal forma sus supuestas visiones que aunque ocurrieran nadie podría decir que acertó, salvo que se torciera mucho la interpretación. El tiempo en estos casos es muy importante, si un vidente intentara describir lo que va a pasar de aquí a mil años tendría que servirse de lo que ahora existe y conoce, y así, por ejemplo, San Juan no podría hablar de misiles nucleares porque en su tiempo no existían y tendría que hablar de dragones de fuego o utilizar otra metáfora que comprendieran en su tiempo.
     Cerrando el tema respecto a las catástrofes donde mueren muchas personas, debo decir que, salvo que un vidente acertara tanto que nadie se burlara de él, hablar públicamente de sueños premonitorios referidos a estas catástrofes solo generaría burlas y no serviría de nada porque nadie le haría caso. Además de ello está el tema de saber cuándo un sueño es premonitorio o no, que dejo para otra pregunta, y cuándo los detalles de ese sueño se adaptan a lo que va a ocurrir como un guante y se pueden tomar precauciones. En general los recuerdos son parciales, confusos, y faltan muchos detalles, por lo que sería inútil decir a la opinión pública que dentro de unos días se va a estrellar un avión, por ejemplo, si no sabemos de qué avión se trata, de qué aeropuerto va a salir, qué día, a dónde se dirige, etc. Si en tu sueño solo ves el avión estrellado, las llamas, el sufrimiento de los moribundos, sabes que no puedes hacer nada para salvar a estas personas puesto que ese día, incluso si supieras la fecha concreta, lo que es casi imposible, todos los aviones del planeta tendrían que parar y eso no es posible.
     Mi experiencia en sueños premonitorios sobre catástrofes climáticas o aéreas o sobre trenes que chocan o incluso sobre actos terroristas, es suficientemente extensa como para saber que no es posible evitar esos acontecimientos, ni aunque los diera a conocer a la opinión pública, y que lo único que producen en mí esos sueños premonitorios es una intensa angustia que me hace sufrir daño y que no aporta nada a mi vida ni a la de los demás. De hecho durante muchos años he luchado por bloquear ese tipo de sueños hasta conseguirlo. Puedo decirte que he visto catástrofes aéreas antes de que ocurrieran o terremotos o desastres climáticos, no me ha servido de nada, solo para sufrir más. En muchos casos el sueño premonitorio se produce porque durante el sueño viajas con tu mente al futuro, de una forma tan simple como ver el telediario del día siguiente o de dentro de algunos días. Muchos de mis sueños premonitorios se han generado de esta forma, viendo en la televisión el telediario que vería realmente al cabo de unos días. Es una visión muy confusa, solo con la experiencia sabes que puedes estar viendo la televisión. Los sueños premonitorios no siempre son catastróficos, pueden ser tan inocuos como me ocurrió en un sueño en el que vi a un torero torear en una plaza inundada por la lluvia y el toro saltaba hacia los espectadores. Ocurrió en realidad, pero fue una mezcla de acontecimientos, en el telediario pude ver una plaza inundada y en otro un toro que saltaba, en el sueño se unieron ambas escenas. Estas premoniciones no me angustiaron ni supusieron nada especial, cuando vi los telediarios me dije: anda, es el sueño que tuve el otro día. Simplemente.
     Debido a que en los sueños no hay tiempo es casi imposible saber cuándo va a ocurrir algo por lo que no sirven de mucho. En cierta ocasión me programé para ver en el sueño un calendario y así poder saber cuándo algo iba a ocurrir. No pude verlo con claridad y aunque lo hubiera visto estaba tan lejano en el tiempo que no me servia de nada. También puede ocurrir que veas varios números de un premio de la lotería, pero que te falte uno y el sueño premonitorio no te ha servido de nada. De hecho me ocurrió una vez, no me llevé ningún disgusto porque no juego a la lotería por principio ni busco en los sueños cosas materiales porque los dones de videncia son para el bien espiritual, cuando intentas utilizarlos en tu propio y exclusivo beneficio se tuercen.
     No es fácil tener un sueño premonitorio con muchos detalles importantes. Primero, no conoces la fecha, el tiempo es importante. Segundo se pueden juntar varios sueños de distintas fechas, como en el caso de la plaza de toros. Tercero, puedes ver algunos detalles pero no los importantes, los que te servirían para avisar a alguien o salvar la vida a alguien, por lo que rara vez un sueño premonitorio sirve para algo.
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DÍA MUNDIAL SALUD MENTAL 2018

9 10 2018

 

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http://www.who.int/mental_health/world-mental-health-day/2018/es/

http://www.who.int/features/factfiles/mental_health/mental_health_facts/es/

http://www.who.int/mental_health/suicide-prevention/es/

https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/eating-disorders/symptoms-causes/syc-20353603

https://www.nacion.com/archivo/la-psiquiatria-moderna/EIDYSYGGTBC6VMP6HROULAD3BA/story/

https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_la_psiquiatr%C3%ADa

https://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs396/es/

https://es.wikipedia.org/wiki/Clasificaci%C3%B3n_de_trastornos_mentales

 





DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL XXIV (EL GRAN SECRETO)

6 10 2018

DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL

DOBLECASTANEDA

EL GRAN SECRETO DE MI VIDA XXIV

LAS JUGARRETAS DEL DOBLE/CONTINUACIÓN

De haber podido intercambiar entonces mi yo actual por aquel yo tan cuitado y falto de voluntad, con toda seguridad no habría sufrido aquel delirio multidimensional, como lo llamo yo, ni aquella infernal angustia que me atenazó durante tantos años. Nada de aquello me hubiera preocupado o afectado, me habría reído con ganas y divertido tanto como escribiendo mis historias más delirantes que haría con posterioridad. Por eso el tiempo es tan importante, porque cambia nuestro yo, aprendemos de las experiencias, especialmente de las más dolorosas, y sobre todo porque expande nuestra consciencia.  No es lo mismo vivir en una celda de una prisión, encerrado entre paredes de hormigón, que ser libre para ir a donde uno quiera y sobre todo para hacer lo que uno quiera, sin miedo a volver a ser encerrado, porque el espíritu es libre, absolutamente libre… si él quiere, naturalmente.

Cuando recreo, recapitulo aquella etapa de mi vida no puedo comprender cómo mis fantasías sobre el doble se acabaran convirtiendo en delirios y que yo llegara a creer en ellos a pies juntillas. Tal vez se debiera a que mi importancia personal era desmesurada y cuando es así uno acaba creyendo cualquier cosa, incluso que puede volar extendiendo los brazos y agitándolos arriba y abajo, como realmente me ocurrió aquel terrible día en el que me sentí tan eufórico debido al prozac que estaba tomando que abrí una ventana, miré hacia el horizonte y me sentí capaz de volar como supermán. De hecho casi estuve a punto de hacerlo. Aquello supuso la ruptura definitiva con la medicación. Por muy feliz que me hiciera una pastilla, era una felicidad artificial, estúpida, sin sentido, que yo mismo habría podido conseguir solo con mi mente, lo mismo que conseguía pasarlo tan bien escribiendo mis historias delirantes, viviendo fuera de la realidad cuando ésta me hacía sufrir demasiado. Aquel día decidí que nunca jamás volvería a tomar medicación, no necesitaba drogas artificiales para vivir en estados alterados de conciencia que yo mismo podía provocarme dejando que mi mente me llevara a donde quisiera. El delirio multidimensional, las jugarretas del doble, no eran peores que aquel momento crucial de mi vida en el que estuve a punto de arrojarme por una ventana, pensando que podría volar.

Mi terror a lo que pudiera estar haciendo mi doble, sin mi consentimiento, estuvo a punto de volverme loco, realmente loco, no aquella locura idiota de quien hace tonterías y los demás le llaman loco, la verdadera, cuando pierdes totalmente cualquier asidero con la realidad. Hoy no puedo menos de reírme de aquel terror. Por ejemplo cuando pienso en lo que mi yo actual le habría obligado a hacer a aquel yo. ¿Qué le diría, qué le obligaría a hacer? Nada, absolutamente nada. Si ahora mismo fuera trasladado en el espacio-tiempo a aquel momento de mi vida, si mi yo actual se enfrentara al yo pusilánime que me poseía entonces, lo último que se me ocurriría sería decirle lo que tenía que hacer: sepárate, puesto que eso va a ocurrir en el futuro; dedícate al camino del guerrero impecable, puesto que es el que te hará salir del hoyo; déjate de tonterías y adelgaza, ponte a dieta, haz deporte, porque te estás perdiendo muchas cosas buenas… ¿Para qué iba a decirle mi yo actual algo así a aquel yo? Seguramente no hubiera aprendido lo que he aprendido y en ese espacio de tiempo. Tal vez no hubiera sufrido tanto, aunque lo dudo, aquel yo pusilánime sufría por todo, no era cuestión de cambiara el entorno ni las circunstancias. ¿Para qué iba a separarme en aquel momento, cuando seguramente habría intentado el suicidio y con mucha probabilidad lo habría logrado? Morir entonces no hubiera sido mejor que morir ahora o dentro de unos años. Tampoco hubiera servido de nada decirle que si hacía esto o aquello o lo demás allá la relación de pareja sería mucho mejor y tal vez ahora no estaría solo, porque la ruptura no ha sido culpa mía al cien por cien y como estudio en la ley de los tres círculos, no puedes permanecer en un primer círculo, hagas lo que hagas, si no se cumplen las leyes del primer círculo, y por ambas partes, por todas las partes. Si mi yo actual hubiera tomado por el cuello a mi yo pusilánime de aquella época y le hubiera obligado a hacer ciertas cosas, tal vez mi hija no habría nacido. Y eso hubiera empeorado notablemente mi vida, por mucho que mi hija pueda sufrir, lo cierto es que no estaría viva, al menos no en su cuerpo actual. No se puede viajar en el tiempo, cambiar el pasado y pensar que todo va a ir mejor. Lo mejor o lo peor no es cuestión de que todo nos salga bien y seamos muy felices, con la felicidad del hombre material que, apegado a las cosas y las personas, cree que si todo fuera para siempre sería mucho más feliz.

Se supone que nuestros yoes futuros saben más que nuestro yo presente, se supone que tal como somos hoy, actualmente, no volveríamos a repetir las mismas tonterías de entonces, y la peor de todas ellas es forzar a nadie a hacer lo que no quiere, sobre todo a nosotros mismos, a nuestro yo pasado, nuestros dobles no pueden ir viajando a donde les dé la gana y obligando, como dictadorzuelos de pacotilla, a yoes más débiles a cumplir sus exigencias. Eso es una tontería… pero entonces no lo sabía. Pensaba que mi yo futuro podía sentir tal odio por la humanidad, por las personas que le habían hecho daño, por todo lo existente, por todo lo habido y por haber, que se pasaba todo el tiempo imaginando tretas, estrategias para hacer daño, para llevar a la humanidad a un infierno en el que en realidad ya vivía. No, no, pensaba aquel yo actual, no puedo permitirlo. No puedo dejar que mi yo acabe consumido por el odio, convertido en un asesino en serie multidimensional, en una especie de demonio que lo único que quiere es llevar a todo el mundo al infierno, porque todos le han hecho tanto daño que se lo merecen.

Suponía que mi yo futuro tenía que ser necesariamente peor que aquel yo actual, porque le habían hecho mucho daño, porque la tentación del mal era muy grande, porque si mi yo físico pudiera viajar en el tiempo, entre dimensiones, si tuviera los poderes que imagino que tiene un doble multidimensional,  la tentación de hacer la puñeta a todo el mundo, especialmente a los que me habían hecho daño, la tentación de poner trampas a la humanidad para que sufriera todo lo que supuestamente yo pensaba que merecía sufrir por haber construido una sociedad violenta y miserable, sería irresistible. No se me ocurrió pensar que un doble multidimensional sabría mucho más que un yo físico y el conocimiento no solo te da poder, también te da sabiduría, comprensión, empatía, espiritualidad. ¿Por qué iba a ser mi yo futuro peor que el yo presente de aquella época? De hecho no lo es, soy bastante mejor, y aunque hubiera elegido el mal, no te haces malo eligiendo el mal, te haces malo haciendo malas acciones todos los días, a todas horas. Y eso es mucho mal para que lo pueda soportar alguien minimamente sensible.

Hace unos días, buscando en viejas libretas algún sueño interesante para la serie de Mi vida onírica, me encontré con un sueño sobre ETA. El terrorismo siempre me ha asustado porque es el comportamiento más demencial que puede llevar a cabo un ser humano, si es que no ha dejado de ser humano, porque no me entra en la cabeza que alguien que se llame humano pueda hacer esas cosas. En el sueño mi yo onírico veía cómo un terrorista estaba fabricando una bomba y mi mente le sugestionaba para que juntara dos cables equivocados. La bomba estallaba y él estallaba en pedazos con ella. Desconozco si algo así ha ocurrido alguna vez en la realidad, pero sí me consta que a algunos terroristas les han estallado bombas, sin ir más lejos los terroristas de los atentados en Cataluña. Recapitulando aquella época de mi vida, sigo sin entender cómo aquella angustia infernal no me volvió loco, porque al delirio multidimensional se unió el delirio telepático, mi etapa de telépata loco duró mucho y tuvo efectos demoledores en mi psiquis. Recuerdo que en aquel tiempo pensaba que los terroristas de ETA me habían descubierto, no porque fueran soñadores lúcidos que me hubieran rastreado en sueños, hasta ahí no llegaba mi delirio, sino porque todo el mundo podía escuchar mi voz mental, mis pensamientos telepáticos. Pero esa es una etapa que veremos en un capítulo posterior. Baste decir que llegué a creer que los terroristas me habían localizado y estaban pensando en poner una bomba lapa bajo mi coche. De hecho muchas mañanas miraba los bajos del coche por si podía descubrir la dichosa bomba. Creo recordar que incluso mi entonces pareja me descubrió una vez. Ahora no puedo menos que pensar en el sufrimiento de esta generosa mujer y en el infierno que vivió. Tal vez el divorcio debió haberse producido mucho antes, pero entonces quizás yo estuviera muerto y mucha gente no hubiera aprendido lo que tenía que aprender estando yo vivo.

DOBLEASTRAL

Llegué a creerme a pies juntillas que mi doble onírico estaba haciendo muchas cosas en sueños, tal vez muy buenas, evitando atentados terroristas, por ejemplo. Pero el precio a pagar por aquel delirio fue infernal. Me iba a la cama pensando que al día siguiente mi coche podía estallar, por eso miraba por debajo, bajo ningún concepto podía permitir que al matarme a mí, mataran también a mi familia. No todo era delirio, claro, los sueños que tuve en aquella época fueron sueños reales, aunque seguramente mi interpretación fue delirante. Incluso pudo ocurrir que mi telepatía no fuera absolutamente un delirio, no al menos al cien por cien, tal vez captara los pensamientos de los terroristas, de las víctimas, y viviera como algo personal lo que en realidad estaba pasando a otras personas. Esto puede ser así, aunque para quienes solo creen en la materia pura y dura les suene a disparate. Pero les recuerdo que el mundo físico de Newton fue revisado a fondo por Einstein y que actualmente la mayoría acepta la existencia del mundo cuántico y de sus leyes, que no hay manera de hacerlas coincidir con las leyes del macrocosmos físico, como explica de forma excelsa el bueno de Hawking, quien tuvo esperanzas de que algún día se encontrara la ley que armonizara todas las leyes de Newton, de Einstein y de la física cuántica. Llevo meses leyendo alguno de sus libros y no puedo por menos de pensar que si para el yo físico, sometido a leyes físicas, ciertas cosas son imposibles, para un doble energético tal vez no lo sean.

Un lector empático no debe tener dificultad en comprender cómo viví yo aquella etapa de mi vida. Haciendo en sueños cosas increíbles que luego me causaban muchos problemas, intentando no pensar en ciertas cosas porque todo el mundo podía leer mi pensamiento. Incluso recuerdo que a veces apagaba la radio del coche por miedo a que el locutor de turno pudiera estar leyendo mi mente y escuchando físicamente mi voz mental. Un infierno así no se lo deseo a nadie, ni a mi peor enemigo, ni a los más terribles demonios humanos que pueblan esta cáscara de nuez, como diría Hawking. Intentaba razonar todo lo que podía, pero mi fantasía siempre fue más viva que mi lógica. Imaginaba toda clase de jugarretas de mi doble y era mucho lo que podía imaginar, tanto que aquello se convirtió en un laberinto sin salida.

Hoy no puedo por menos de reírme de aquel yo pusilánime. No era tan difícil controlar la imaginación y superar el delirio multidimensional. De hecho bastó con que escribiera sobre ello, sobre aquellos delirios, los convirtiera en novelas, en historias disparatadas, en relatos autobiográficos, para que la carga mortal de profundidad que estaba en el vientre de aquel delirio se desinflara como un globo pinchado por la punta de un alfiler. Cuando releo mis relatos más delirantes comprendo que aquello que entonces me parecía el delirio de un auténtico loco, era en realidad la mejor terapia que hubiera podido tener. Cuando algún comentario a uno de mis textos me hace ver cómo puede sentirse un lector normal al leerlos comprendo que fue un auto-psicoanálisis, el mejor que pude tener. Nada como escribirlos, leerlos y ser consciente de todo aquello que podría ser en un universo multidimensional, con otras leyes, y lo que no puede ser, de ninguna de las maneras, en un universo físico con estas leyes.

En mis fantasías sobre el doble y sus jugarretas llegué a extremos que solo una fantasía como la mía hubiera podido imaginar. Recuerdo que leyendo alguna novela, tal vez la serie de Dune, no recuerdo con exactitud, se hablaba de una mente artificial, una inteligencia artificial increíble que tenía que actualizarse cada cierto tiempo para que todo lo que habían aprendido sus programas, todo lo que habían vivido sus “retoños robóticos” pudiera tener cabida en su nueva personalidad. Así me parecía podía ocurrir con la mente universal, que necesitara tiempo, en el mundo físico, para cambiar sus metas y estrategias. También imaginaba que cuando mi yo rompiera la vasija de barro en que vivía y expandiera su consciencia hasta el infinito y más allá, me convertiría en Dios, como todos los demás, como todas las mentes y personalidades, y por eso Dios no sería para mí un extraño incomprensible, sería yo mismo, hinchado hasta el infinito y más allá. De hecho en un sueño llegaba hasta el mismísimo Dios y al ver su rostro sufrí un pasmo, porque era mi mismo rostro, era yo mismo. Solo había que esperar, que pasara el tiempo, que yo fuera evolucionando, hasta llegar a ser Dios. A los demás les ocurría lo mismo, por eso cuando llegábamos ante Dios no nos asustábamos, porque cada uno veía su mismo rostro y recordaba los eones y eones de evolución que le habían llegado hasta allí.

Luego asimilaría el doble de Castaneda y toda aquella angustia infernal desapareció como por ensalmo. ¡Qué demonios podía preocuparme lo que hiciera mi doble si yo no lo sabía! Y aunque lo supiera tampoco lo podría evitar, porque era una entidad, sino distinta a mí, sí funcionando en otra dimensión o dimensiones. Lo mismo que no podría preocuparme lo que fue mi pasado si algún día perdía la memoria, no tenía sentido angustiarme por lo que hacía mi doble, y mucho menos intentar llegar hasta él, convencerlo de que no hiciera esto o aquello y sí hiciera esto y lo demás allá. Sería como intentar convencer a Dios de que su mundo es una mierda y nosotros lo haríamos mejor. Seguro, con nuestra mísera consciencia, podemos dar consejos a una consciencia universal, infinita, omnisapiente, todopoderosa. Estamos realmente majaras. Así me siento ahora cuando pienso en mis angustias y mis esfuerzos de voluntad para llegar hasta mi doble e impedirle sus supuestas jugarretas.

Recuerdo especialmente el terror que me causaba el que mi doble pudiera estar complotando para que yo me divorciara, para librarme de mi familia, para vengarse de aquellos insensibles que me llamaban loco y se burlaban de mí. El miedo a que mi doble matara por mí a aquellos incautos fue uno de mis mayores tormentos. Cuando alguien en mi entorno fallecía por causas naturales o accidente, especialmente si yo sentía que me había mucho daño, no podía evitar pensar que mi doble se había vengado cumplidamente. No he sido yo, no he sido yo, pensaba angustiado, yo no quería hacerlo, aunque en ciertos momentos mi mente se regodeaba en las desgracias ajenas, y mi odio brutal se reía de quienes se habían reído de mí. ¿Qué me dices ahora, tú que me trataste como una basura, insensible a mi condición de enfermo mental? ¿Acaso no he proyectado mi mente para matarte, acaso no he convencido a mi doble para que acabara contigo con la facilidad de un huracán que se lleva una casa por el aire como quien lava?

DEMONIOTENTADOR

Mi lucha para evitar los malos pensamientos fue tan heroica como ridícula. Los malos pensamientos y la angustia de dejarme llevar por ellos me acompañaban desde el colegio religioso, cuando uno no solo pecaba con los actos, sino también con los pensamientos y deseos –si miras con deseo a la mujer de tu prójimo ya has adulterado en tu corazón-, y luego con las proyecciones mentales rosacruces y con el mundo astral y con la magia negra. Aquello sí que fue un infierno, será por eso que ahora me asusta tan poco el infierno.

Podría seguir hablando y hablando sobre las supuestas jugarretas del doble, pero quien tenga un poco de imaginación se hará cargo de hasta dónde pudo llegar una imaginación tan viva como la mía. Por eso ahora, cuando escucho los delirios de algunas personas con enfermedad mental, y observo sus comportamientos, me digo que somos como dos gotas de agua, lo mismito, lo mismito que yo, tal vez tienen un poco menos de imaginación y tal vez yo descargué buena parte de aquella morralla en mis escritos, pero el mecanismo no deja de ser el mismo. No estoy diciendo con ello que sus delirios no tengan nada, absolutamente nada de real, que no exista la telepatía, que sus mentes no perciban cosas, que alguna que otra vez, no muchas, puedan ver una escena del futuro, que su importancia personal desmesurada no les lleva a pensar que han sido elegidos para una misión salvífica de la humanidad. Que hasta podría ser cierto, porque como dice aquella frase de Julien Green, todos somos enviados, los unos a los otros… y aquí se explaya concretando, el verdugo a la víctima y la víctima al verdugo, etc etc. Todos formamos parte de una misión cósmica, el efecto mariposa no deja de tener su punto de verdad. Pero me apena ver cómo tantos hermanos enfermos mentales, siguen en ese laberinto sin salida y no pueden dar el paso que di yo, no importa lo que haga tu doble, las jugarretas que esté haciendo por ahí, lo que tú puedas hacer en sueños, lo que tu yo futuro pueda estar haciendo al viajar al pasado y cambiando tu vida a su medida, que no a la tuya. Nada importa realmente. La vida es un misterio que no podremos nunca desvelar, pero sí tenemos que intentarlo. Sin angustias, sin remordimientos, sin sentimientos de culpa, hay que seguir viviendo y haciendo lo que hay que hacer. Nuestra consciencia, actualmente, llega hasta donde llega, está dentro de una pequeña vasija de cerámica, somos responsables de lo que sucede en su interior, pero no de lo que ocurre fuera. No somos responsables de lo que haga nuestro doble, ni nuestros yoes futuros, ni nuestro yo onírico, ni nuestro yo multidimensional, ni de lo que hagan o dejen de hacer las fuerzas poderosas. Solo somos responsables de nuestros actos aquí y ahora, en este momento. Cuando el guerrero adquiera la totalidad de sí mismo y ya pueda decir que posee la conciencia del lado izquierdo y del derecho y viaja a la segunda y tercera atención y vuelve, sin que se cierre puerta alguna, cuando seamos un yo multidimensional, íntegro, plenamente consciente, la responsabilidad entonces será íntegra, pero no ahora, ¡pobres vasijas de barro! Bastante tenemos con responsabilizarnos de nuestros actos en la vida cotidiana, en la primera atención, para andar fantaseando con las jugarretas de nuestro doble. Si en este momento tuviera la misma importancia personal que tuve entonces no escribiría estas cosas, porque podrían pensar que estoy loco y… jajá, esto sí que es divertido. Aún me queda importancia personal, pero no la suficiente como para evitarme escribir estas cosas, cuando fuera la noche ha caído y los monstruos de nuestra imaginación comienzan a salir, buscando los rincones oscuros para darnos sustos. Creo que el siguiente capítulo tratará del telépata loco y eso sí que va a ser divertido. No se lo pierdan si quieren reírse un rato.

 

MENTEUNIVERSAL

 

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LOCOS EGREGIOS IX

2 10 2018

LOCOS FAMOSOS

ESCRITORES FAMOSOS

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ERNEST HEMINGWAY

El título de esta sección se inspira en el libro de Vallejo Nájera del mismo título. Estamos hablando de personas con enfermedad mental, la palabra “loco” se utilizó durante buena parte de nuestra historia para designar a personas que sufrían algún tipo de enfermedad mental grave que hacía que su comportamiento no fuera “normal” según los parámetros de la época. A mí particularmente no me importa utilizar esa palabra para referirme a mí mismo, incluso lo llevo con orgullo, en un mundo tan “cuerdo” como éste en el que vivimos, ser un “loco” es para mí más un orgullo que un baldón, pero entiendo a otras personas con enfermedad mental y a sus familiares. Así pues, que se olviden del título, y se queden con el contenido.

¿Fue Hemingway un enfermo mental?

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https://es.wikipedia.org/wiki/Ernest_Hemingway

El suicidio, fallido o no, es un síntoma de enfermedad mental, aunque no siempre es así. La eutanasia, por ejemplo, no implica enfermedad mental. La muerte digna es un derecho del ser humano y el hecho de que a veces tenga que ser llevada a cabo con métodos terribles porque la sociedad aún no acepta y asume que la vida es nuestra y haber aceptado vivir en sociedad no implica renunciar a ese derecho a favor del Estado.

El hecho de que Ernest se quitara la vida de una forma tan violente y terrible no lo etiqueta necesariamente como un enfermo mental. Tampoco el hecho de que alguien no sea diagnosticado como enfermo a lo largo de la vida hace que no pueda ni deba ser considerado como enfermo. Pero sí es cierto que hay un gran número de signos, de síntomas, que sumados unos a otros y debidamente situados en la vida de una persona hacen muy probable el padecimiento de una enfermedad mental aunque no sea diagnosticado por un profesional ni haya sido internado nunca en un centro psiquiátrico. Para mí, en mi opinión personal, estos serían los signos de una enfermedad mental. No soy un profesional pero sí un enfermo y sufro la mayoría de ellos.

-Una herencia genética. Es muy raro, extremadamente insólito que una persona con enfermedad mental no tenga algún tipo de herencia genética, que no haya personas en su árbol genealógico que no hayan sufrido la enfermedad. Ese es mi caso y ese es el caso de Hemingway.

https://www.semana.com/gente/articulo/enfermedades-mentales-familia-hemingway/363334-3

-La adicción grave a algún tipo de sustancia o estrategia para fugarse de la realidad. En el caso de Hemingway fue el alcohol. En el mío el tabaco. En ambos la fuga de la realidad que supone siempre el ser escritor. Es difícil saber si una adicción puede provocar la enfermedad mental o uno se hace adicto porque ya es un enfermo sin saberlo.

https://www.poemas-del-alma.com/blog/especiales/ernest-hemingway-alcohol

-La depresión. Ahora mismo no se me ocurre ninguna enfermedad mental que no lleve aparejadas largas temporadas depresivas. Toda depresión conlleva una disminución notable del instinto de supervivencia. No sabemos muy bien de dónde surgen estos estados depresivos, pero todos, todos, llevan aparejados un deseo, incluso violento, de no seguir viviendo. Mi teoría es que la enfermedad mental es una enfermedad del alma, como ya he dicho en otras ocasiones en este blog. El alma se alimenta de felicidad y cuando este alimento escasea surge la enfermedad. Quienes no crean en el alma pueden seguir buscando en la química cerebral, seguro que sus descubrimientos serán muy interesantes y nos ayudarán mucho a los enfermos mentales, aunque me temo que esto es como el viejo dicho del huevo y la gallina, sin gallina no hay huevo y sin huevo no hay gallina. Un problema en la química del cerebro puede llevar a la enfermedad mental, pero una enfermedad mental puede ocasionar graves trastornos químicos en el cerebro. Hemingway sufrió depresiones graves, fue tratado con electroshock y su intento exitoso de suicidio no fue el primero, como ocurre en la mayoría de los enfermos mentales que intentan el suicidio.

https://www.proceso.com.mx/274442/hemingway-el-trauma-que-culmino-en-suicidio-2

-Infancia difícil, traumática. Casi todos los enfermos podemos rastrear en nuestra infancia momentos terribles que nos traumatizaron. Muy a menudo hay problemas graves de relación con los padres, con uno, con otro o con los dos. Recuerdo un psiquiatra, con cierta fama de estar casi peor que sus enfermos, que me aseguró una curación total en el caso de que decidiera seguir el psicoanálisis con él. No me conocía pero me aseguró que yo tenía un grave problema de relación con mi madre, algo que no deja de ser cierto. Con el tiempo descubriría que el parto de mi madre fue muy difícil, que yo tenía enroscado el cordón umbilical alrededor del cuello, que estuvimos a punto de morir los dos y que, a pesar de sus intentos por disimularlo, aquello influyó gravemente en su relación conmigo. Hemingway también tuvo problemas con la madre a la que decía odiar.  Parece ser cierto que su madre llegó a tratarle como a una niña, e incluso le vestía como tal. De ahí pueden proceder ciertos comportamientos arriesgados en su vida, tenía que demostrar que era más hombre que nadie. También en su escritura aparece esa necesidad de personajes heroicos, como forma de contrapesar esa sensación de una debilidad de carácter. En mi caso la sobreprotección de mi madre me creó un estado permanente de baja autoestima que intenté contrapesar buscando tareas que me ayudaran a creerme por encima de los demás, como la escritura. No sería de extrañar que Ernest también buscara en la escritura y la fama un contrapeso a esa baja autoestima.

-Un comportamiento agresivo que busca dirigir la violencia hacia el exterior para no dirigirla contra uno mismo. En el caso de Hemingway su faceta de cazador, de pescador, de aventurero, pueden tener esa raíz. Las personas con enfermedad mental nos sentimos impotentes para controlar nuestra agresividad, nuestros explosivos estallidos de cólera. En mi caso la incapacidad para controlar la cólera cuando no sabía cómo enfrentarme a situaciones injustas, me llevó a pensar en cargas kármicas de otras vidas, muertes violentas que aparecían en mis sueños, la posibilidad de que yo hubiera sido un asesino en alguna vida pasada, un terror que surgió con mucha fuerza a raíz de los electroshocks, cuando no podía ni recordar mi nombre. Hemingway estuvo en dos guerras mundiales, como combatiente o corresponsal, practicaba el boxeo, la caza y la pesca. Algunos dicen que su obra literaria no es otra cosa que una biografía. Los enfermos mentales que utilizamos la escritura como una estrategia para vivir en el mundo de la ficción lo que no somos capaces de vivir en la realidad, solemos tener tendencia a escribir sobre nuestras propias experiencias vitales.

https://elpais.com/elpais/2015/10/16/opinion/1444999026_271600.html

-Manías obsesivas de algún tipo. En mi caso las manías obsesivo-compulsivas han sido un tormento durante toda mi vida. Me he dedicado a grabar películas y documentales en videos que apenas veía y que reservaba para mi jubilación. Ahora, con youtube, apenas veo algo de vez en cuando. Hemingway al parecer  guardaba las entradas de las corridas de toros a las que asistía, los billetes de avión, tren, autobús, etc. La necesidad de orden es imperiosa en los enfermos mentales que solemos caer fácilmente en el desorden más absoluto, en el caos, en un deterioro de nuestra vida cotidiana que nos lleva a caer en la dejadez más absoluta. En mi caso mi manía de ordenar los manuscritos, organizar la música, las películas, contradice mi dejadez a la hora de llevar una casa.

-La incapacidad para la convivencia, la vida en pareja y familiar. Ahora mismo no recuerdo un solo caso de persona con enfermedad mental, famoso o anónimo que haya tenido una feliz vida de pareja o familiar o que no haya tenido serios problemas para la relación interpersonal y la convivencia. Hemingway se casó tres veces, mantuvo otras relaciones más o menos estables y tuvo muchas relaciones inestables, parece que era un hombre promiscuo y con dificultades sexuales, algo bastante lógico en un alcohólico. Al parecer fue un hombre cruel con las mujeres que le amaron y tierno y sensible con las mujeres que le despreciaron. Algo muy típico en el enfermo mental que no soporta la convivencia, la realidad, y sin embargo tiene tendencia al romanticismo, el platonismo, el idealismo, la utopía, que no exigen el duro trabajo de la convivencia diaria.

https://www.lavanguardia.com/magazine/20110715/54185550505/hemingway-y-las-mujeres.html

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https://elpais.com/diario/2007/04/11/ultima/1176242401_850215.html

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¿Qué enfermedad padecía Hemingway?

Se habla de trastorno bipolar en una época en la que esa etiqueta no existía. A muchos depresivos se nos ha etiquetado con el tiempo de esa manera, las etiquetas de enfermedades mentales no dejan de ser una categoría que se utiliza para guardar nuestras historias clínicas en los archivos. La línea divisoria entre una enfermedad y otra es tan sutil que según pase por uno y otro psiquiatra el enfermo mental puede serlo todo y nada al mismo tiempo. Solo hay una palabra que permanece: “enfermo”. El hecho de que Hemingway fuera un alcohólico desde los quince años hace que diferenciar en su enfermedad entre alcoholismo y enfermedad mental sea una tarea muy compleja y a mi juicio sin mucho sentido.

Las contradicciones en la vida de un enfermo mental son a menudo casi esperpénticas. En el caso de Hemingway resulta curioso su amor por los gatos y su faceta de cazador. Su condición de mujeriego y promiscuo y su faceta platónica, como es el caso de su relación epistolar con Marlene. Para mí no hay duda de que Hemingway fue un enfermo mental. El hecho de que fuera un escritor famoso no ayudó en nada a combatir su enfermedad. Los enfermos mentales tenemos una grave dificultad para la relación interpersonal y social y si a eso unimos unas condiciones y circunstancias que llevan a la fama, es como ponerle vallas en el camino a una persona con cojera de nacimiento.

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DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL LV

19 09 2018

DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL LV

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UN VERANO APACIBLE

Estoy escribiendo a las dos y media de la mañana, no sé si terminaré este capítulo esta noche o lo dejaré para otro momento. Me he cansado de dar vueltas en la cama, de leer en el libro electrónico, de levantarme a mear una y otra vez. El pobre Zapi, que hoy vino pronto, también se cansó de mis vueltas y revueltas. Al pobre le gusta dormir conmigo pero no le arriendo la ganancia. Al final se cansó y me pidió con maulliditos casi humanos que le dejara salir. Abrí la ventana, mientras le decía en voz alta que ya casi había aprendido el lenguaje humano. Le acaricié la cabecita y dejé que saltara al alfeizar y se perdiera en la noche.

Llevo una temporada rara, sufriendo insomnio, durmiéndome muy tarde y despertando también muy tarde, doce y media, una, justo para regar el huerto, dar de comer a los gatitos y comer. Pero hablemos de este verano apacible.

Apacible, sí, pero… Voy a entregarme al vicio, como diría don Juan, con delectación. Un guerrero no debería hacerlo, pero es como el tabaco, mata pero sigo fumando. Además pienso que este es un diario público de un enfermo mental para otros enfermos y familiares. No sería ético hacerles creer que me van muy bien las cosas, de maravilla, que soy único y no me beso porque no llego, y que todos los demás enfermos del planeta se curarán y estarán tan bien como yo si ponen en ello mi voluntad. Sería muy mezquino que me dedicara a alimentar falsas esperanzas. Podar los malos momentos sería mentir como un bellaco y tampoco ayudaría en nada a un guerrero impecable que nunca se engaña a sí mismo.

En realidad ha sido un verano apacible, salvo…salvo por momentos malos o muy malos. Como el miedo a perder a Zapi cuando desapareció siete días y siete noches y creí que ya no volvería. No sé lo que hace ni dónde se mete, tal vez persiga a las gatitas, a pesar de estar castrado, o simplemente adora la libertad y no se atreve a dejarme totalmente porque la verdad es que soy muy cariñoso con él. Al final regresó y espero que no me abandone, sus lamidas son el único cariño que me queda. Tampoco quiero hacer de esta diario un lamento quejumbroso de mi soledad, que solito estoy y qué poco me quejo. En realidad todo está siendo mejor de lo que esperaba, de lo que imaginé y deliré en el apartamento de Manzanares, mientras esperaba la jubilación.

Tampoco ha sido muy apacible el malestar, casi permanente este verano, de estómago e intestino. Da igual lo que coma, que tome o no protector de estómago, con los calores son inevitables los ardores, las diarreas y hasta los vómitos nocturnos. Hasta ahora voy bien librado. Tampoco han sido tantos, algo más de media docena. La programación onírica funciona a las mil maravillas, ya casi me despierto un segundo antes de que el vómito se acerque a la boca. Es un protocolo bastante aceptable. Me despierto bruscamente y me pongo en pie como si tuviera muelles en los pies. Corro al baño, me tomo mis sorbitos de agua. Intento que el vómito no se me cuele por las vías respiratorias. A veces me cuesta respirar y esos ruidos ásperos del aire que intenta entrar por la boca sin conseguirlo del todo me ponen los pelos de punta. Seguramente no tendría ese problema si respirara por la nariz, pero la tengo casi siempre taponada, el maldito tabaco, la alergia y que ya me he acostumbrado a respirar por la boca. El mal momento dura muy poco, me tomo el protector si no me lo había tomado durante el día, paseo un poco por el salón, me entono y regreso a la cama, con suerte consigo volver a dormirme gracias a la respiración doble que me da excelentes resultados.

Debo reconocer que aunque muchas veces me acerco a la línea roja del orden, la higiene, la limpieza, todo lo que se refiere a la vida cotidiana de una persona, nunca la he superado, hay una voluntad férrea de no hacerlo, de no convertirme en un pordiosero en mi propia casa. Cuando pase el calor será más fácil, de momento me conformo con unas prestaciones básicas.

Tampoco fue apacible que la plusvalía llegara como un ladrillazo. No acabo de entender que vendiendo una casa por mucho menos dinero que el que se consiguió con la compra, se genere ninguna plusvalía. Los ayuntamientos, como papá Estado, andan cortos de dinero y lo sacan de las piedras, luego si quieres busca un abogado y vete al contencioso-administrativo. No te compensa. Es agradable hablar con… aunque sea por wasap y sobre temas nada personales. Llevo una buena temporada soñando con ella, con Sara, hasta con… Sueños extraños, interesantes, incluso afectivos, pero que no acaban de aportarme nada. Eso no es malo, pero tampoco bueno.

Tampoco es apacible ese deterioro que voy notando, no sólo físicamente, sino también psíquica y mentalmente. Lo podría achacar a la erosión natural de la soledad, pero me temo que hay algo más. No sabría definirlo. Esa sensación de ver la muerte próxima, tal vez el protocolo falle y me ahogue cualquier noche, una muerte terrible, sin duda, no como la que busco y espero. Sí, no es algo precisamente agradable, pero tampoco explica esa sensación extraña que se va apoderando de mí y que me ha llevado a poner en marcha el protocolo “ante-mortem”, es decir, ir subiendo a Internet, en forma de libro digital en PDF toda mi obra de ficción y los textos del blog. No es narcisismo, megalomanía, deseo de perdurar, que alguien sepa de mí, no, en realidad me importa un comino todo eso y no me engaño. Es la conducta del guerrero, que hace lo que tiene que hacer, aunque no le importe, ni lo entienda, ni le preocupe, ni maldita la gracia que le hace. Es algo que tengo que hacer, y lo hago. Ya viene de hace muchos años, cuando veas la muerte acercarse, subes todos tus textos, si puede ser en forma de libro para que puedan descargarlo y los dejas ahí colgados, en Internet, no sé para qué ni por qué, pero es algo que debo hacer. Por suerte encontré un programa en mi ordenador que me permite convertir los archivos normales en PDF. También he aprendido que en Google drive se pueden almacenar los textos, generar un enlace para que puedan acceder a ellos y descargarlos.  Bueno, algo menos que hacer, cuando llegue la hora. Todo este trasiego de textos, lo mismo que la busca en mis libretas y cuadernos de los manuscritos de novelas, relatos y todo tipo de textos que me gustaría completar, ha supuesto una recapitulación muy profunda, casi un terremoto. Incluso estoy pasando a PDF mi correspondencia electrónica. No sé muy bien por qué, como tampoco sé muy bien por qué le dije a Sara cuando estuvo por aquí, que a mi muerte mirara en mi ordenador, tal vez encontrara algo, no sé tampoco muy bien qué, la mayoría de mis sueños que la afectan no están pasados al ordenador y tampoco creo que vaya a conseguir ningún best-seller con algún texto, la mayoría sin acabar. Pero fue algo que me salió de dentro, tal vez algo que tenía que hacer, pues bien, ya está hecho.

Tampoco es apacible compartir los problemas y el dolor de las pocas personas con las que aún mantengo un vínculo afectivo. Pero eso es algo positivo, no hay relación de primer círculo si solo compartes los ji-jí y los jajá. No voy a seguir, entre otras cosas porque ya me he olvidado de otros momentos poco apacibles. Algunos referidos a gatos, otros a personas, otros a pesadillas, otros a multas y plusvalías. En realidad sí fue un verano apacible. Veamos por qué.

Pasé lo peor del calor repantingado en el sofá, tragándome el mundial de fútbol, sin perder ni un solo partido. Esto hubiera tenido sentido en mis años juveniles, cuando no me perdía ni un mundial y disfrutaba con Pelé y Brasil, con el Kaiser y Alemania, con Inglaterra, con el mundial de México, con tantos mundiales… Pero ahora me ha pillado por sorpresa. Desde que dejé de picarme con Sara por el Madrid y el Barça, tras el divorcio, el fútbol dejó de interesarme totalmente, lo mismo que el deporte en general. Tampoco fue una disculpa para beber cervecitas bien frías, con sus aceitunitas, pepinillos, cebollitas, etc etc. Había comprado unas latas de berberechos, almejas y navajas para ponerme “morao” en la final que jugaría España, pero no pudo ser, algo, por otro lado, perfectamente previsible. No importó. Me las comí en las semifinales y en la final. No necesito buscar disculpas, ahora estoy solo y hago lo que quiero. Además la cerveza de supermercado cada vez me gusta menos, ni incluso comprando de las caras, extranjeras o marcas con cierto prestigio. Ya solo me gusta la cerveza de barril, una jarrita helada con cerveza tan fresca que me relamo. Y ahora recuerdo otro momento no apacible precisamente. Aquella caída en la piscina de Calanda, el pueblo de Buñuel, donde me refugié durante dos días de los calores en mi viaje a Teruel, mirando entornos que me gustaran para buscar la nueva casa. Fue una verdadera escena de cine mudo, de Fatty el Gordo. Me había bebido dos jarras heladas de cerveza, medio litro más medio litro, un litrito. Me encantaron, me relamí, pero algo sí que se me subió a la cabeza. Bajé a la zona de merienda, con sus bancos de madera y sus arbolitos. También es verdad que llevaba unas chanclas espantosas, creo que compradas por dos euros en el balneario de Tús. Lo cierto es que entre las jarritas de cerveza y las chanclas de goma que se doblaron y una cuestecita de nada pero resbalosa, acabé dándome de bruces contra el suelo. Nada grave, pero que no podía levantarme. Por suerte me pilló en un ángulo muerto de la piscina, si alguno miraba, los árboles no le dejaban verme. Me costó Dios y ayuda ponerme de pie. La humillación estuvo bien, perder un poco de importancia personal ayuda a un guerrero, pero me juré que me iba a poner a dieta. Y me he puesto, lo juro, pero no una dieta estricta, solo lo suficiente para ir bajando poco a poco, poquito a poco, cien gramos cada mes, lo que sea, algo.

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El viaje a Teruel forma parte del verano apacible, aunque a mí los calores me matan y no es una experiencia precisamente apacible. Tenía que ver la provincia de Teruel por si alguna zona me gustaba y encontraba una casa de montaña. Fue un viaje duro. “Muxo caló”. Refugiarme en la piscina de Calanda fue un acierto, a pesar de las jarritas de cerveza y el tropezón. Me gustó Calanda, aunque por allí hay demasiado desierto. Tuve suerte en encontrar habitación en un pueblo no demasiado lejano. En Calanda no conseguía encontrar nada, luego, cuando ya me iba observé un hotelito que no estaba mal. Por encima del pantano comí en un pueblo, una comida sencilla y agradable y el camarero me indicó un hostal en un pueblo cercano. El dueño, un chico joven, también el chef, fue amable y una noche hasta me sirvió un consomé con vino de Oporto en lugar de jerez, estuvimos de acuerdo, excelente. Pero entre el calor y la fobia social no fueron días demasiado apacibles. De Teruel decir tan solo que todo es demasiado árido para mi gusto, montaña muy baja y seca. Tuve una experiencia de cine del Oeste cuando atravesé una zona casi desértica, entre cerros secos, tras llegar a un pueblo donde se alquilaba una casa, nada, el pueblo muy grande para mi gusto y la montaña muy baja y todo muy desierto. Atravesando la zona fantaseé con lo que sería vivir en una casa aislada y solitaria, apenas comunicada por una carretera estrecha y en mal estado. Un invierno cruel, con una fuerte nevada, los lobos aullando a todo trapo, aú y aú y más aú. Y yo metido en la casa, con el pobre de Zapi temblando y mi machete de montaña que aún conservo tras tantos años. Casi me pongo a temblar a pesar del terrible calor y yo sin aire acondicionado en el coche.

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Una serranía con algunos árboles pero una carretera infernal, estrecha y sin arreglar desde que Buñuel hiciera Las Hurdes. Llegué temblando al pueblecito en la ladera del puerto. Aquello me pareció las Hurdes. Buen lugar para perderme para siempre, en una casita medio derruida, un invierno polar, con el pobre Zapi tiritando en mi regazo. Y luego Teruel capital, demasiadas cuestas para un tipo tan gordo como yo. Me decepcionó.  Pasé bastante calor, pero no comí mal, la primera noche dormí en el coche, en lo alto del puertecito, ni una pizca de frío. Luego dormí en el hostal del chef del consomé con Porto, Calenda, donde compré un juego de una fiambrera de aluminio, platos de aluminio y cubiertos de aluminio. Pensaba comer en ellos algo comprado en el supermercado, pero al final no los estrené. Todo porque me había olvidado la navaja multiusos y mira que fue lo primero de la lista para meter al coche.

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Tal vez lo mejor la zona de La Rioja, Arnedo, que visité antes de encaminarme a Teruel. Estaría bien encontrar alguna casa por allí. Árboles, verde, montaña, un puerto interesante entre Logroño y Soria. Sí, a ver si hay suerte.  Luego regresé, me lo tomé con calma, porque llegué muy cansado y con problemas estomacales e intestinales. No lo entiendo porque las comidas fueron sencillas y nada propensas al deterioro del calor. Reencontrarme con Zapi, descansar y luego viaje a Huesca. Ya había estado en Ordesa, por la zona de Andorra, aquel aciago verano del divorcio, cuando llegaba a los sitios y ni siquiera sabía cómo había llegado, porque no me acordaba. Aquella tormenta en el puerto. Aquellos cuadernos escritos en un área de descanso, sobre una mesa de piedra que volví a ver y a la que me senté de nuevo para comerme un bocata de tortilla. Cuando terminé y encendí un pitillo en el coche, presto a dormir la siesta con los cristales bajados, aparecieron tres motoristas. Hablaban en catalán y español y me hizo gracia que uno buscara algo en la cartera de la moto de otro y comentara en voz alta, en español, que la tenía repleta de barritas proteínicas y de condones. Imagino que querían darme envidia, de otra forma lo hubieran comentado en catalán. No se cortaron un pelo hablando de esto y de aquello, a pesar de que yo estaba al lado, en el coche, con los ojos cerrados, pero despierto. Dormí en el coche  en aquél área de descanso tan diminuta, a la entrada de aquel pueblo del que no recuerdo el nombre y que había conocido en el viaje anterior ya mencionado.  De Ordesa me gusta todo menos ese turismo de rebaño apretujado. Tuve la gran suerte de encontrar un hostal con piscina, muy barato. La piscina casi solo para mí porque el agua estaba fresquita. Las comidas no muy bien, pero me limité a comer mis bocatas en áreas de descanso. Aquella subida a un puerto que me recordó un poco los de León, aunque ni punto de comparación con el puerto de Pontón o el de Tarna o el de San Glorio. Solo que yo estaba más viejo y tuve que concentrarme en la subida. Aquella aglomeración de senderistas en una encrucijada donde paré el coche. Muchos franceses. Una chica española que no tuvo el menor empacho en desnudarse delante de mi coche para cambiarse de ropa. Yo hacía que miraba un mapa por si los dos tiarrones se enfadaban y me daban de hostias, que todo puede ser. Pero sí pude verle el sujetador y las braguitas negras. ¡Faltaría más! Se desnuda delante de mí y yo me tapo los ojos. Ni sexista ni leches, disfrutar con discreción porque tampoco es cuestión de molestar o de que te den de hostias, pero si una jovencita piensa como yo, que lo que se han de comer los gusanos que lo vean los cristianos, yo soy tan buen cristiano como cualquiera. Allí me tomé una cerveza sin alcohol en la terraza de un bar de un diminuto pueblo. Nada, allí no había casas en alquiler, y mira que me gustaba todo aquello. Allí como en todos los pueblos del valle no había otra cosa que apartamentos turísticos, nada de casas con su terrenito.

Tampoco en aquel pueblo en el costado de una montaña, que me recordó el pueblo asturiano de Lastrés, que mi padre cantaba con emoción recordando la canción del Presi. Aquél pueblecito de Lastrés, lo digo con emoción, allí están los míos amores, etc etc.  Algún sueño con mi padre y mi madre, fallecidos los dos, sí he tenido el último año, algo que ni me preocupa ni me deja de preocupar, pero los familiares muertos suelen aparecer en sueños cuando vas a morirte. Me gustó el pueblo, casas de piedra, un huerto tan bien cuidado que me sentí avergonzado del mío. Un matrimonio que había partido en apartamentos una casa heredada, clases de yoga, hierbas. Intercambiamos correos electrónicos, pero ya sabía que no me escribirían. Llevo ya algunos años en que doy mi correo pero nunca escribo, pienso que si tienen interés me escribirán ellos y si no, pues no pierdo el tiempo. Un francés había alquilado la última casa en alquiler por un año, no puedo esperar tanto.

Me encantó la zona, pero mucho turismo y pocas casas de alquiler. Anécdotas hilarantes como la de aquel pijín en descapotable, con su novia, que no cesaban de darle al claxon bajando el puerto de montaña, peligroso, carretera estrecha y muchas curvas. En un acto de guerrero que luego  rememoré muerto de risa, paré el coche, bajé la ventanilla y con toda la cachaza del mundo, sin elevar la voz, le dije: Tanta prisa de los cojones, que pase ese descapotable de los huevos, que pase.  Me oyeron porque estaban muy cerca y su coche era descapotable. Ni me inmuté. Podía haberse bajado del coche e intentado darme unas hostias, era más joven y más alto, pero yo era bastante más gordo y en mis años juveniles practiqué artes marciales. Algo queda, como andar en bicicleta o el sexo.  Que no, que no voy a hablar de sexo y el apéndice prometido por ahí, anda, a la espera de que una noche me emborrache y escriba más de la cuenta, espero que al menos espere al día siguiente antes de subirlo a Internet.

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Me perdí camino del valle de Hecho, primero casi acabo en Francia, siguiendo la carretera de Canfránc, al perderme en un cruce, y luego en Pamplona al pasarme en otro cruce. Al fin llego al valle. Un pueblo muy bonito, casas de piedra, un parque con estatuas, pero cerrado. Una abuela del pueblo a la que le pregunto si hay alguna casa en alquiler. No sabe nada. Veo un montón de gatos, uno como Zapi y le pregunto si todos son suyos. Me dice que sí, que cada año tienen varias camadas y ella los alimenta a todos, ya hay más de una docena. Uno de ellos se parece a Zapi, como una gota de agua a otra. Se lo digo. Bah, dice, todos los gatos se parecen. En un área de descanso sopla una ventolera impresionante, como a mí me gustan, y fresquita, pero nos echan, un autobús con adolescentes y un Land Rover con remolque lleno de mochilas. Según nos dijo el conductor con mala cara y peor educación, necesitaban el sitio para descargarlo todo, iban a montar un campamento, abajo, en el valle. Bien, me parece muy bien, pero se pide al ayuntamiento que ponga una señal y así nadie ocupa el área de descanso. Esas cosas me molestaban antes, cuando no estaba jubilado y no era un guerrero, ahora me limité a irme y tomar nota por si me viene bien para un relato. Al final el valle termina en un hotel que no quise ver, di la vuelta, ya conocía la zona. Total que Huesca queda anotado como lugar ideal para vivir en una casita con un poco de terreno.

Regresé agotado por el calor, por dormir en el coche y por las molestias estomacales e intestinales. Me costó recuperarme al llegar, diarreas pertinaces y un estómago que parecía un lago de ácido. Que no me venga el vómito por la noche. Ya estoy acostumbrado. A lo mejor el subconsciente me traiciona y por eso duermo mal.

Lo mejor la conversación con Sara, el intercambio de fotos por wasap y ese proyecto tan agradable de un comic ecológico. Ella pone los dibujos, que se le dan muy bien y yo el texto humorístico. Me hace mucha ilusión. También me ilusiona mucho saber de ella, poder hablar de vez en cuando y saber que las cosas le van bien. Lo mejor del verano, sin duda. En cuanto a … tristeza porque no rematara ese curso y ahora pudiera decir que ya tenía un trabajo fijo. Me entristece, me apena, me gustaría que tuviera más suerte y también que no se guardara tanto en su interior.

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En cuanto al huerto, me da vergüenza, parece una selva, mi amiga guerrera me dijo que así eran los huertos ecológicos, creo que solo dijo para animarme. Al menos he comido dos calabacines, grandes y ricos, un repollo, una patatitas y una patatota enorme. Ya he visto otra tan grande. Los tomates crecen pero no maduran, siguen verdes. Me gustaría probar alguno antes de que llegue el invierno. El único pepino es diminuto, casi un pepinillo para envasar con vinagre. Si se descuida más le pilla la nieve. Aquí los huertos parecen ir con mucho retraso, o a lo mejor es solo el mío. En cuanto a los gatos solo hablaré de ellos cuando me marche de aquí, en una auténtica novela, la verdadera historia de Mici y Zapi. Me conmueven, pero se sufre tanto como cariño y compañía te dan.

No quiero hablar de los telediarios y de todo lo que sale en ellos, la política nacional y mundial, la violencia constante y expansiva, los refugiados, los niños, las violaciones, las catástrofes climáticas. No debería quejarme de nada, aquí, solitario en mi búnker particular, viéndolo todo a distancia. Me siento raro, como el protagonista de mi novela Perdido en el tiempo, como si todo me llegara de una dimensión muy lejana o de muchas dimensiones alternativas, como si el tiempo se hubiera quebrado y yo estuviera en todos los tiempos a la vez. Es una sensación curiosa como estar vivo y muerto a la vez. Hay días que me parecen el último y sin embargo el tiempo sigue adelante y yo con él. ¿Será esto la vejez?

Ahora voy a hacer un viaje para ver a Bautista y otro para ver a… Por cierto que hay una historia de una perrita también de por medio, algo de lo que no voy a hablar por discreción. Y al final tal vez haga el viaje que me queda, Segovia y Ávila. Espero no volver a tener problemas estomacales e intestinales. Espero que estos tres viajes se me den bien. A lo mejor lo de mi intestino es una bacteria que anda por ahí y que va a dar que hablar. Lo de aquel relato que sigo sin terminar, Apocalipsis ventoso, tal vez fuera una premonición.

Y ahora un resumen de la música que he escuchado en Soria. Del apéndice sobre el sexo mejor ni hablamos. Casi, casi se está extinguiendo la libido. ¡Ojalá! El problemón que me quitaba de encima. Pero no, enseguida regresa, en cuanto me descuido.

LA MÚSICA QUE HE ESCUCHADO EN SORIA

Comencemos de adelante hacia atrás. El abotargamiento del mundial hizo que me costara recordar que el festival de Bayreuth se iniciaba ya. Cuando me di cuenta ya me había perdido algunas óperas en directo, por suerte radio clásica las tenía grabadas en su página. Mi pasión por las óperas de Wagner viene de la adolescencia, cuando comenzaba a escuchar música clásica, a Beethoven, Bach, Mozart, etc. Me cuesta aceptar que un hombre tan mezquino y miserable como Wagner, según está probado, escribiera una música tan maravillosa, algo falla, algo tuvo que haber en el interior de este hombre para llegar a componer, para mí, la segunda obra musical más espiritual de la historia, Parsifal, solo detrás de la Pasión según San Mateo de Bach. Escuché el Parsifal grabado durante una maravillosa tarde. También pude escuchar otras óperas, como Tristán e Isolda, que aprecié en toda su profundidad y belleza por primera vez, antes me resultaba un tanto pesada, y Lohengrín. Me perdí la Walkiria de Plácido Domingo porque me fui a Teruel y a la vuelta ya habían quitado las óperas del festival.  En los viajes siempre llevo el pendrive con una buena selección de música, clásica y moderna. Siempre Bach, variaciones Golberg, el arte de la fuga, cantatas… Beethoven, música de cámara. Voy variando entre Shostakovich, Mahler y otros sinfonistas. También rotan el boss, Leonard Cohen, George Winston y otros. Suelo darle a la tecla de la reproducción aleatoria, tal como sucede en mi novela musical, Perdido en el tiempo.

Estoy utilizando mucho youtube para escuchar música. Me resulta increíble que todas las obras musicales y canciones que tengo en discos de vinilo, cassettes y cedés ahora los pueda escuchar en youtube. No esperaba tanto cambio tecnológico a lo largo de mi vida, y es posible que aún me esperen más. Resulta muy cómodo estar leyendo el diario de Julien Green, por ejemplo, y ponerme a escuchar una sonata para piano de Mozart en youtube que se acaba de mencionar en el libro, o estar leyendo la biografía de Beethoven y escuchar los tríos opus nueve de los que se habla en ese párrafo. Es tan cómodo que a veces no lo hago… por comodidad.

Cuando llegué me puse a escuchar los discos de vinilo, anotando su estado en una libreta, si tenían rayones, si los había pasado a cassette o no. Hasta anotaba la fecha, por lo que puedo hacerme una idea de mis estados musicales, tan variados. Es curioso pero mis rachas musicales son impredecibles, incluso puedo pasarme algún tiempo sin música, algo que antes me resultaba inimaginable.

-Antología música country. Disco de vinilo. Buenas condiciones 2-12-2016.

-Sally Olfield. Celebration.

-Fedra. Tangerine Dream.

-Carros de fuego. Muy rayado. 11-12-2016.

Mike y Sally Olfield. Children of the Sun/Krafwerft/ Mike Olfield, Tubulars Bells/ Jarre/Vangelis  27-12-2016.

-Cyclon-Tangerine Dream/ Platinum Mike Olfield/ Maddy Waters. Enero 2017.

-Duke Ellington/John Mayall/Allan Stivell/Aldimeola/Golden Gate Quartet/ Negros espirituales por Jessi Norman. Febrero 2017

-Marco Polo de Morricone/ Milladoiro/ Emilio Cao/ Allan Stevell. Marzo 2017 Etc.

Este año he escuchado algunos festivales de verano grabados en Radio clásica. Festival de verano de Dresde, Shostakovich. Bayreuth 2018. Festival de verano de Magdeburgo. Bach.

No tengo una cronología musical lógica y habitual, todo depende, del momento, del estado de ánimo. En los viajes siempre escucho música, la mayoría de las veces aleatoria, doy a la tecla y salen canciones, compositores de música clásica, jazz, de todo un poco. A veces me da por escuchar a un determinado compositor, como las cantatas de Bach en MP3, durante las siestas veraniegas. Siempre escucho sus pasiones en Semana Santa, junto con Haendel, el Mesías y este año me puse con todos sus oratorios en youtube. Israel en Egipto, Judas Macabeo, Josué, Salomón. También me da por los réquiems, Mozart, Fauré. En Navidad suelo escuchar los oratorios de Bach, Te deums, Berlioz, Charpentier, etc.

Al llegar escuché sobre todo la música que traía, discos de vinilo, cassettes, cedés, mp3. Aún me queda mucho por escuchar, todas las óperas de Wagner en Vinilo, las sinfonías de Mahler, Verdi. Me cuesta buscar lo que quiero escuchar y ponerlo en el reproductor adecuado, es mucho más cómodo utilizar youtube, lo que vengo haciendo últimamente. Según el momento y la circunstancias puedo escuchar desde gregoriano, música bizantina, cantatas de Alfonso X el sabio, música barroca, música francesa, inglesa, italiana, romántica, más o menos contemporánea, Stravisky, Debussy, Ravel. Necesito momentos muy especiales para escuchar música contemporánea más dura, me cuesta. Aparte de Penderesky, Skriabin y algún otro, mi oído se resiente mucho con la música atonal.

Llevo una agenda musical donde anoto lo que voy escuchando por orden alfabético y cronológico, pero no puedo fiarme de las anotaciones, paso temporadas enteras sin anotar nada. Llevo otra para la música moderna, pero las anotaciones son impredecibles, según me dé. En general escucho mucha música, pero bastante menos de lo que solía hacer en otros tiempos. La existencia de youtube me permite escuchar piezas por primera vez de cualquier compositor, por ejemplo la cantata de José II, aprovechando la lectura pausada y meticulosa de su biografía. También me sucede con la música moderna, la lectura de una historia del rock and roll me permite descubrir grupos o cantantes que no había escuchado o muy poco. Hace poco escuché a James Taylor por primera vez y de una forma más sistemática a Carol King, de la que tan solo había escuchado algunas canciones.

Sigo disfrutando cada cierto tiempo de mis favoritos, el boss, Leonard Cohen, John Grant (gracias a Sara), George Winston, música de jazz, blues. Aprovecho los viajes para escuchar a mis cantautores favoritos, Pablo Milanés, Silvio Rodriguez, Paco Ibañez, Amancio Prada, Sabina, Aute, Serrat,  cantautores vascos como Benito Lertxundi, Imanol,  Mikel Laboa, etc etc.

Soria no ha sido lo que esperaba a nivel musical, tal vez por los gatos, las depresiones, la mala salud, los viajes. Me había propuesto una audición sistemática de música moderna y clásica y el descubrimiento de nuevos compositores, cantantes y cantautores, pero cuando el horno no está para bollos no lo está, mi oreja funciona mucho con el estado de ánimo y a pesar de mis intentos de sugestionarme de que todo ha ido muy bien, en realidad he pasado momentos muy malos, de haber estado acompañado me habría dado más cuenta.

Tengo tanta música por descubrir que me sucede lo mismo que con los libros, hay que elegir, porque los nuevos tiempos nos ponen casi todo al alcance y uno no da para todo. Debería dedicarme más a la música y menos a las series, eso es verdad, pero cuanto estoy deprimido nada más fácil que enchufarse a una serie, tumbarse en el sofá y dejar pasar el tiempo.





CÓMO COMBATIR LA ANSIEDAD

12 09 2018

Credo de la paz_1

TÉCNICAS ROSACRUCES PARA EL VIVIR COTIDIANO VI

CÓMO COMBATIR LA ANSIEDAD

Recuerdo al lector que esta serie de textos está basada en los folletos que me fueron remitidos durante mi etapa como frater rosacruz por El Consejo Internacional de Investigaciónes Universidad Rose-Croix. Son pequeños textos que no sobrepasan las dos o tres páginas y en los que un miembro de este consejo responde a las consultas que le hacen los fratres y sórores rosacruces sobre diferentes problemas. Como es lógico cada tema es tratado por el experto adecuado. Sigo conservando estos folletos como todo lo que se me mandó, incluidas las monografías de los diferentes grados por los que pasé. Aprecio mucho la claridad con que se tratan los diferentes temas  y la graduación de los estudios en las monografías. Conservo un grato recuerdo de aquella etapa de mi vida, a pesar de haber sido tratado con tan poca delicadeza, como enfermo mental, por la maestra de mi clase en aquel entonces, lo que me llevó a abandonar mi afiliación rosacruz. Creo que aquellos estudios fueron muy interesantes y prácticos para la vida cotidiana y he decidido aprovecharlos, añadiendo comentarios personales y comparándolos con el camino del guerrero, el yoga mental y las enseñanzas esotéricas de otros grupos.

“La angustia es contagiosa, no porque se transmite de una persona a otra, sino porque se esparce en nuestra propia mente desde un área de preocupación a otra, como una ansiedad desplazada. La angustia es como el temor, pero no es un temor directo que resulta de enfrentarse a alguna amenaza obvia. Es un sentimiento vago de ser incapaces de evitar o de poder salir adelante con algo que aún no se ha presentado, y es un temor que es anulante y puede conducirnos al pánico, imaginando lo peor. Para otras personas nuestra angustia puede parecer irreal y hasta absurda, mientras que la suya les parece real y válida”.

COMENTARIO PERSONAL

¿Qué diferencia hay entre ansiedad y angustia? Tal vez solo sea cuestión de intensidad, la ansiedad sería como una vaga sensación de hambre, mientras que el hambre sería una reacción brutal del cuerpo ante una situación grave de supervivencia. La angustia es miedo, temor, incluso terror, mientras la ansiedad es una neurosis, la entrada en un bucle mental que aún no nos ha absorbido y controla nuestra conducta.

¿Qué es lo que genera la angustia? En algunos estudios psicológicos se habla del instinto de supervivencia como generador de miedos y angustias. Todos damos por supuesto que el instinto de supervivencia, codificado en nuestros genes, nos obliga a estar en tensión, preparados para reaccionar ante cualquier agresión externa, incluso aunque esta haya dejado de existir, la codificación nos obliga a estar preparados incluso cuando ya no es necesario. Esto supone que muchos códigos genéticos han quedado desfasados con el tiempo y no han sido renovados y actualizados. Todos o casi todos, o al menos yo, hemos sido preparados para aceptar como natural la teoría de la evolución de las especies de Darwin, esto nos lleva a pensar que algunas o muchas de nuestras conductas son instintivas, nacen de los genes que pretenden salvar a la especie a la que pertenecemos, y por ello nos obligan a ejercer el sexo para procrear y aunque esa imperiosa necesidad haya desaparecido con los avances modernos, el instinto sigue estando ahí, no se ha reciclado, no se ha modernizado. Muchas veces nos desentendemos de nuestras conductas alegando que es el instinto, que los genes están actuando para salvar a la especie y nosotros no podemos hacer nada. Ahora mismo estoy leyendo un libro interesante “El gen egoísta” de Richard Dawkins, de 1976. En él se pone en solfa parte de la teoría de la evolución de las especies, no se trata de unos códigos genéticos actuando a favor de la especie, ni siquiera de ciertos grupos de la especie, el gen es egoísta, trabaja para sí mismo. Se puede estar de acuerdo o no, en parte o en tres cuartos de las razones allí esgrimidas, pero lo cierto es que la famosa teoría que nos descargaba de la responsabilidad de parte de nuestras conductas, puede que no sea tan verídica, verosímil e intocable. En ese sentido que la ansiedad, la angustia, el miedo, nazcan de la dificultad que tenemos para alcanzar las metas genéticas, programadas por no se sabe quién, podría también ponerse en solfa.

Lo que sí parece claro es que todos nuestros miedos, ansiedades y angustias nacen de un pensamiento que bien pudiera ser erróneo. Según la famosa frase de un gurú: el pensamiento precede a la acción, un determinado número de actos crean un hábito y el carácter no es otra cosa que un conjunto de hábitos como un árbol que tiene numerosas ramas. Actuamos en base a formas de pensar, si éstas son erróneas lo lógico es que estemos siempre golpeándonos la cabeza contra la realidad. Sentir ansiedad porque vamos a morir no parece lógico, todos sabemos que somos mortales, que vamos a morir y el estar siempre pensando en la muerte, ansiosos, angustiados, temerosos, es como angustiarnos por tener que excretar los residuos de los alimentos que tomamos, necesitamos los alimentos para sobrevivir, nuestra biología funciona como funciona y por lo tanto si comemos echaremos los residuos, no hay otra. No aceptar estas realidades nos generará miedos, ansiedades y angustias, pero será porque nuestra mente se ha metido en un bucle, porque nuestra voluntad ha decidido que vamos a quebrar el muro de la realidad a cabezazos. No queda otra que cambiar de forma de pensar, si no lo hacemos ya podemos olvidarnos de disminuir nuestra ansiedad o acabar con ella.

rosacruces

En el folleto se habla de terapias que ayuden a descubrir las causas de la angustia, de la ansiedad. Un terapeuta nos puede ayudar a reestructurar nuestros pensamientos para conseguir un pensamiento más positivo. Cierto, el problema surge cuando una persona es incapaz de abandonar sus pensamientos, creencias, dogmas, que chocan frontalmente con la realidad. Si no asumimos que somos mortales, cualquier otra cosa que asumamos no será suficiente. Una vez que aceptamos nuestra mortalidad el desapego hacia cosas y personas es consecuencia lógica. Cuando sabes que vas a perderlo todo, antes o después, incluida la vida, la ansiedad solo puede generarse si no controlas tu mente y te dejas atrapar por el bucle de las ideas obsesivas.

El analizar qué pensamientos concretos o estructuras de pensamiento son las que están generando determinados problemas en tu vida puede ayudar a solucionarlos. Un buen terapeuta puede llevar al paciente a enfrentarse a la lógica de sus pensamientos y acciones. Si te estás dando cabezazos contra la pared, luego no te quejes de que la cabeza se te abra, te salga sangre, sufras mareos y al final algún alma caritativa te llevo al hospital. Tirar la piedra y esconder la mano no sirve para nada en la vida, especialmente si la tiras hacia lo alto y te quedas parado para que la piedra caiga sobre tu cabeza.

Como dice el folleto si la angustia es una reacción o un hábito adquirido, puede ser modificado, lo mismo que una repetición de actos crea un hábito en un sentido, en sentido contrario puede acabar con ese hábito. Esto es complicado, porque todos hemos experimentado lo sencillo que es adquirir una manía cualquiera y lo difícil que es terminar con ella, pero con una buena terapia y una voluntad inquebrantable nada es imposible. Existe la incapacidad de ciertas personas para aceptar las frustraciones, tienen que conseguir todo lo que se proponen y de la forma que desean, para ellos no es aceptable el fracaso, la frustración de no alcanzar la meta. Estas personas me recuerdan a los niños consentidos que creen que los juguetes y todo lo que desean caen del cielo a su ruego o al ruego de los adultos. Si todo es tan sencillo es lógico que organicen esas pataletas increíbles cuando se les niega algo. Con el crecimiento y la madurez hasta el niño más mimado acaba aceptando que la vida es como es y que la frustración y el fracaso son parte de la vida. Y si no lo aceptan se quedan en esa etapa de la vida creándose problemas constantemente y generando problemas allí por donde pasan. No se puede ser un adulto maduro si no se sabe gestionar la frustración, y una vez que uno consigue gestionarla, la ansiedad va disminuyendo en intensidad.

La terapia del cariño, del amor, es siempre efectiva en estos casos, porque si no puedes obtener todo lo que buscas, si no puedes cambiar las leyes cósmicas que nos obligan a morir, ayuda mucho no estar solo, recibir cariño, tener una vida afectiva completa y profunda. No nos engañemos, si observamos que alguien está muy ansioso, muy angustiado, que el miedo se apodera de él, hay que plantearse si esa persona está recibiendo suficiente afecto, si es abrazado por un ser querido, si convive con alguien o no, si su vida afectiva es pobre o muy rica. Puede que esté equivocado pero cuando me encuentro con una persona muy ansiosa, lo primero que pienso es que a esa persona le falta afecto. Es mi caso y no veo por qué va a ser diferente en otras personas.

En el folleto se habla también de que puede considerarse la ansiedad como una enfermedad y en ese caso utilizar los métodos curativos rosacruces, pedir salud al Cósmico, sin especificar el camino por el que la salud llegará a nosotros, como hacemos con la técnica de la visualización. Si la raíz de toda enfermedad está en el alma cuando ésta no es feliz, debemos darle el alimento que tanto necesita.

Hay otra técnica sencilla que ayuda, se trata de separar actividades, pasar de una a otra, olvidando los problemas y ansiedades generadas por esa actividad concreta. Mientras pasamos de una actividad a otra dedicamos un tiempo al sosiego, a la relajación, a mantener la mente en blanco, en armonía con el Cósmico, sin insistir constantemente en lo que ya se ha pedido, como si arriba fueran sordos o no supieran qué es lo que realmente quieren.  Como dice el folleto, la alegría y la seguridad son la herencia de aquellos que aprenden a reconocer y a reafirmar su unión innata con el poder Cósmico.

En cuanto a lo que puede aportar en este caso la filosofía chamánica, está claro que un guerrero impecable no debería sentir ansiedad ni angustia si ha alcanzado la meta del desapego, si ha terminado con la importancia personal, si hace lo que tiene que hacer cuando tiene que hacerlo y se toma todo, tanto lo bueno como lo malo como un desafío y no como un premio o castigo que nos obligan a hacer ciertas cosas para ser premiados y a dejar de hacer otras para no ser castigados. Un guerrero sabe que con suficiente poder su mente no caerá nunca en el bucle y que el intento, la voluntad firme e inquebrantable, conseguirá todo lo que se propone.

En cuanto al yoga mental, la meditación, como forma de elevar la mente sobre el tiovivo infernal de la realidad dando vueltas y más vueltas, es infalible. Si estamos en el tiempo es imposible evitar que el paso de las horas no genere ansiedad, el paso del tiempo hará, inevitablemente que lo que tenemos ahora nos sea arrebatado y que el deseo de alcanzar lo que no tenemos se haga angustioso. El tiempo es por definición generador de ansiedad y angustia, porque todo cambio supone sufrimiento, adaptación a las nuevas circunstancias, como si al despertar todos los días nos encontráramos con un nuevo cuerpo físico, sin saber cómo será y cómo nos adaptaremos a él. Hay que fluir con el río de la vida, dejarnos llevar por el gran TAO.

Por último unos puntos de reflexión que aparecen al final del artículo en cada folleto y que son de una extraordinaria lucidez.

-La angustia es una parte muy común de la experiencia que precede al descubrimiento de un nuevo y extenso grado de dominio personal.

-El dominio personal en los estados de ansiedad tiene lecciones importantes para el dominio de sí mismo en la vida.

-La angustia es un mecanismo protector normal, el cual nos recuerda detenernos, ver y escuchar, y después proceder conscientemente.

-Primera etapa… Detenerse: La ansiedad nos dice que no estamos lo suficientemente conscientes. Actuar inconscientemente es reducirse uno mismo a la conciencia de una máquina y eso nos deshumaniza.

-Segunda etapa… Ver y Escuchar: Si no vemos ni escuchamos el peligro que nos rodea, en nuestros sentidos objetivos, debemos ver también internamente, con nuestro ojo y nuestro oído de la mente.

-Tercera etapa… Proceder conscientemente: las lecciones que se aprenderán y la comprensión que se adquirirá estarán incompletas si les falta la experiencia de la participación en la vida. La angustia no desaparecerá sino hasta después de que uno tome parte en la vida conscientemente.

-Reconozca que todo lo que usted experimenta ahora, tanto lo agradable como lo desagradable, puede que no sea reconocido hasta más tarde como algo que le ayuda a alcanzar su propia meta en la vida.

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CARTAS SOBRE EL ENFERMOMENTAL XVI

6 09 2018
fraseGhandi
Manzanares 25 de febrero del 2016

Hola amigo: Muchas gracias por tu correo. Es curioso porque justo vamos a tratar el tema de que me hablas en unas charlas que la Asociación Luz de la Mancha de Campo de Criptana, aquí en Ciudad Real, a la que pertenezco y donde llevo tres años dando cursillos de yoga mental, va a dar a los padres de alumnos de institutos de la zona sobre adicción a la droga.

        Te puedo dar mi opinión personal como enfermo mental y como estudioso del  yoga mental y por haberme relacionado con algunos drogadictos, por ejemplo con un heroinómano hace algunos años. No soy drogadicto y no puedo aportar mi propia experiencia pero sí algunas claves sobre la adicción en general y sobre cómo la adicción a la droga puede generar una enfermedad mental grave.
         En cuanto a las adicciones decirte que son muy difíciles de superar porque se genera un automatismo mental muy grave y que cada vez va a más. Como digo en mis charlas considero que la enfermedad mental es básicamente una fuga de la realidad, en ese sentido la adicción a la droga, al alcohol, la ludopatía, etc. son también formas de huir de la realidad. Incapaces de enfrentarse a la realidad de su vida cotidiana los adictos si pudieran huirían en una nave espacial al otro lado del universo, como eso no es posible utilizan una fantástica y casi milagrosa nave que todos poseemos, la mente, la imaginación. Con ella podemos viajar donde queramos y llegar a aislarnos totalmente de la realidad. Eso se puede hacer de dos formas, a través del propio dominio de la mente, a través de técnicas de control mental, yoga, zen, etc, también a través de la creación artística, como es mi caso, cuando escribo mis novelas puedo aislarme de tal forma de la realidad que a veces me resulta complicado volver. Cuando no se hace por medios naturales se pueden utilizar los artificiales, la droga, el alcohol, etc. Yo siempre digo a quienes utilizan medios artificiales que es mucho más sencillo y más positivo utilizar a la propia mente para evadirse, si quieren, que sustancias que generan un grave deterioro cerebral.
         El problema de la droga es que produce daños físicos y estos son muy difíciles de recuperar, yo diría que son casi irreversibles. Desde mi punto de vista habría que tratar la drogadicción bajo tres perspectivas:
        COMO ADICCIÓN
        Las adicciones son mecanismos automáticos de la mente que intenta compensar el dolor, el sufrimiento de la realidad, con otros placeres de diversos tipos. Es como tratar de equilibrar los platillos de una balanza. Si nos imaginamos que un platillo se ha hundido por el peso del dolor habría que llenar el otro platillo de placer, de felicidad, para que la balanza quedara compensada. Así es como yo interpreto el principio del placer y el displacer de Freud. Es algo que va en nuestra naturaleza, algo automático. Cuando sufrimos intentamos darnos placer para compensar ese sufrimiento. El placer tiene muchos grados, el máximo sería la felicidad. Para compensar molestias, disturbios en nuestra realidad cotidiana podemos buscar la compensación del tabaco, del alcohol, del juego, de la droga. Lo que estamos haciendo es intentar compensarnos por lo que sufrimos. Hay quienes lo intentan con la comida, por ejemplo, y así se producen los trastornos alimentarios. Una vez que estás bajando en el tobogán de la adicción lo más fácil es seguir haciéndolo, es más sencillo dejarse ir que luchar contra corriente.
        Como no podemos evitar ese mecanismo mi consejo es que tratemos de compensar el dolor de la forma más positiva posible. Nunca se sabe qué placer será menos negativo que otro, mientras exista la adicción, se podría pensar que la adicción al sexo es menos negativa que la adicción a la droga, pero para quienes sufren de la primera no es precisamente una vida de rosas la que llevan. Si equilibramos la compensación del sufrimiento con placeres equitativos es más fácil controlar la adicción. Si, por ejemplo, yo me compensara con un pastel cada vez que en el trabajo tengo una bronca, podría llegar a tener problemas alimentarios o con el azúcar. Si en cambio voy rotando las compensaciones, una vez voy al cine, otra salgo de excursión al campo, otra me como un pastel, etc, es más fácil compensar el sufrimiento sin padecer una adicción grave.
        Si tenemos una adicción gravísima y nos compensamos por todo, ésta acaba siendo un tormento del infierno. Si cada vez que un drogadicto tiene una pequeña molestia en la vida se compensa con una dosis, dada la adicción física que genera, el drogadicto terminará por no pensar siquiera en que se está compensando, será como quien atraviesa un desierto, se muere de sed, y ve un espejismo, un oasis, se lanzará a él de cabeza, sin pensarlo.
         Las adicciones pueden combatirse procurando que las compensaciones por el sufrimiento sean lo más positivas y variadas posibles. También con el yoga mental o con otro tipo de técnicas de control de la mente. La sabiduría oriental dice que la cabra de la mente siempre tira al monte y le encanta asomarse a los precipicios. Si dejamos a la mente libre esta irá siempre a lo peor, en lugar de fantasear con un mundo feliz en el que todos nos amemos, imaginará un apocalipsis terrible. Esta es la naturaleza de la mente y no se puede cambiar pero sí se puede embridar, sí se puede atar con una correa a la mente y llevarla a donde nosotros queremos y no a donde ella quiera llevarnos. En el yoga mental existen técnicas como la relajación, la meditación, la concentración, la visualización, que ayuda a ello. En el blog tengo la meditación de la estación de trenes, donde explico que no podemos parar el tren de la mente poniéndonos en la vía, nos llevará por delante, hay que convertirse en espectador para ver pasar los trenes.
              Cuando el adicto, el drogadicto, ha desembocado en la enfermedad mental, lo que es fácil puesto que la droga daña muy seriamente el cerebro, hay que tratar al adicto no solo de su adicción sino como enfermo mental. Te remito en el blog al texto de cómo tratar al enfermo mental donde hablo de que la única posibilidad de acercarse a un enfermo mental es a través del respeto y el cariño, solo podemos llegar a él de esta manera y también sería la única forma de convencer a un drogadicto de que luche por desprenderse de la adicción y de que todo el sufrimiento que eso conlleva merece la pena.
           Los budistas hablan de que tenemos varios cuerpos, uno de ellos es el cuerpo causal o alma, que solo se alimenta de felicidad. Los seres humanos buscamos la felicidad, el alma necesita alimentarse de felicidad, y si no lo consigue le pasa algo parecido a lo que le ocurre al cuerpo físico cuando no come, se deteriora, aparece la enfermedad. La felicidad más alta es la espiritual, el cariño, el amor, si se la damas a un drogadicto o a un enfermo mental su alma se alimentará y eso repercutirá favorablemente en el resto de cuerpos, le será más fácil enfrentarse a la adicción si sus cuerpos están sanos que si están enfermos.
        Te mando un enlace al texto. Estoy a tu disposición para lo que me necesites. Como enfermo mental sé muy bien que solo el cariño, el apoyo de tus seres queridos te da la posibilidad de luchar contra la enfermedad y solo a través del yoga mental conseguí salir de mi enfermedad. No es un camino fácil pero es el camino del guerrero que propongo. Un abrazo y si no puedes hacer nada por los drogadictos al menos  dale dos cosas básicas que son sencillas y que nos ayudan mucho: escuchar y dar apoyo y cariño.
fraseaconsejar
Manzanares 31 de mayo del 2016
  Lo siento …, el primer paso es aceptar la enfermedad, pero es
el más difícil, algunos de los enfermos con los que trato aún siguen
sin aceptarla, me dicen que no son enfermos mentales sino que tienen
una sensibilidad especial que les hace más frágiles ante la vida, etc
etc. A tu hijo también le va a costar, no es una excepción, lo que sí
debes hacer es aprovechar esos momentos en los que él está receptivo,
tiene un gesto afectuoso contigo, para intentar hablar con él, darle
cariño y sin insistir, sin agobiarle, sin forzarle, hablarle de la
necesidad de que acepte una entrevista con el terapeuta.Si su enfermedad puede estar dentro de la horquilla de la
esquizofrenia y enfermedades con patologías similares, deberás tener
cuidado con esos estados en los que está fuera de la realidad, en su
mundo propio, puede estar delirando y eso sí es peligroso para él y
para su entorno. Te paso el enlace de algunos textos del blog sobre el
delirio. Sería importante si consiguieras que él te comentara si oye
voces o no. No suelen comentarlo con nadie, incluso yo he tenido
problemas y apenas he conseguido que alguno lo admita en mis clases de
yoga mental. Como yo también he oído voces me hago una idea de lo que
les sucede y de su resistencia a hablar de ello. Lo peor que podría
pasarle es que tuviera un brote y se volviera agresivo. Tienes que
observarle con cuidado y si ves un serio deterioro en su psiquis
tendrías que tomar medidas legales, aquí en España existe el
internamiento forzoso judicial, imagino que en Argentina habrá algo
que se le parezca.

En cuanto a mí estoy a punto de firmar un contrato de alquiler
de una casa preciosa, que me gusta mucho. Aún no lo he hecho porque
siempre he sido muy prudente, a pesar de mi enfermedad. Aún no sé lo
que me van a pagar de pensión y sin saberlo no puedo hacer números, lo
peor que podría pasarme sería vivir por encima de mis posibilidades,
siempre temiendo que cualquier imprevisto te descabalgue el
presupuesto.

La zona se llama Picos de Urbión, está en la provincia de
Soria, una de las provincias más frías de España, relativamente cerca
de Madrid, la capital.  Te paso un enlace

La casa que me gusta es ésta. El alquiler es un poco alto para
mí, pero perfectamente asumible, incluso si vendiéramos la casa del
matrimonio pronto se terminarían todos mis problemas económicos.

Este es el enlace a los textos sobre el delirio. Te
recomiendo sobre todo los capítulos 2 y 3 de Conociendo al enfermo
mental.

https://guerreroimpecable.wordpress.com/tag/conociendo-al-enfermo-mental/

Un abrazo y cuídate mucho.