CITAS DE KRISHNAMURTI VII

26 03 2017

CITAS DE KRISHNAMURTI

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AMOR, SEXO Y CASTIDAD

-Tener una relación con otro sólo es posible cuando no hay imagen.

-Establecer una verdadera relación es destruir la imagen.

-En el instante en que no presto atención, el pensamiento asume el mando y crea la imagen.

-Para mirar tiene que haber silencio.

-¿Por qué tenemos imágenes acerca de nosotros mismos?

-Buscamos el placer y deseamos que toda relación se base en él.

-El placer es la continuación y el cultivo que el pensamiento hace de una percepción.

¿Cuál es el origen del deseo?

-No se trata de que no tengan deseos, sino sólo de que la mente sea capaz de mirar sin describir lo que ve.

-Uno no puede estar atento al deseo si lo condena.

-Ofrecer resistencia al dolor o perseguir el placer, ambas cosas dan continuidad al deseo.

K

-El hombre que ha reprimido sus sentidos y se ha vuelto insensible, no sabe qué es el amor.

-Dejar el deseo en paz, dejar que se desate o que se consuma.

-Encontraremos que amor, deseo y pasión son la misma cosa. Si destruimos lo uno, destruimos lo otro.

-El acto en  sí jamás puede ser un problema; lo que crea el problema es el pensamiento acerca del acto.

-En lo que se interesa la mayoría, es en la pasión de la lujuria.

-Cuando hay amor, el sexo jamás es un problema.

-Un hombre que ama es puro, aunque pueda ser sexual.

-Si uno niega la sexualidad, debe cerrar los ojos y no mirar nunca nada.

-Si el sentimiento sexual nace del amor, no es lujuria, aun cuando pueda haber en ello un gran deleite.

-La castidad puede existir solo cuando hay amor, y sin amor no hay castidad.

-Jamás hemos dicho que el amor y el sexo son dos cosas separadas, el amor es total, no puede ser dividido.

-El esfuerzo dedicado a la represión, al control, a esta negación del deseo, distorsiona nuestra mente.

-Cuando vemos todo este cuadro como un hecho real, entonces el amor, el sexo y la castidad son una sola cosa.

-Uno tiene que descubrir cómo vivir con otra persona, sin ningún sentido de la lucha de del amoldamiento.

-Cuando uno ama a su esposa, no la domina.

-El matrimonio como costumbre, como cultivo del placer habitual, es un factor de deterioro, porque en el hábito no hay amor.

-El amor en la relación es un proceso purificador, puesto que releva las modalidades del yo.

-El amor no es un proceso del pensamiento.

¿Es permanente el amor?

-El estado de amor no es del pasado ni del futuro.

-Cuando amamos a alguien, no hay división entre el hombre y la mujer.

-El amor surge a la existencia cuando comprendemos en su totalidad nuestro propio proceso.

-En el momento en que tengo conciencia de que amo, ha surgido la actividad del yo; por lo tanto eso deja de ser amor.

-Cuando amamos no existen ni el “tú” ni el “yo”.

krishnamurti

BIBLIOGRAFÍA DE KRISHNAMURTI

https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Bibliograf%C3%ADa_de_Jiddu_Krishnamurti

BIOGRAFÍA DE KRISHNAMURTI

https://es.wikipedia.org/wiki/Jiddu_Krishnamurti





EMANUEL SWEDENBORG

4 03 2016

 

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En esta serie de grandes maestros espirituales ahora le ha tocado el turno a Emanuel Swdenborg del que oyera hablar hace años, incluso citado por uno de mis novelistas favoritos y al parecer muy alejado de estos temas, aunque Henry Miller fue un insaciable hombre de conocimiento y un apasionado lector de temas orientalistas y espirituales. Aún compartiendo con Krishnamurti la idea clave del hombre de conocimiento de que quien tiene suficiente luz dentro de sí mismo no necesita maestros que lo guíen, lo cierto es que, gracias a Dios, la humanidad ha podido disponer de grandes maestros espirituales que nos han dejado hermosas y profundas lecciones para que nuestro camino sea un poco más claro y llevadero. Nadie negará la esplendorosa luz que proyectan maestros tales como Jesús, Buda, etc.

En esta sección me he dejado guiar por mis preferencias, escogiendo como maestros espirituales no solo a los grandes enviados sino también a cuantos hicieron su personal contribución en el conocimiento esotérico o en otras ramas del saber relacionadas con la espiritualidad. Debo confesar que hasta ahora, que me dispongo a leer por primera vez las obras de Swdenborg, apenas tenía de él otros datos que los pocos encontrados en mis lecturas de otros autores o en mi búsqueda de videntes y mediums que me pudieran clarificar algo mis propias experiencias mentales. Ahora que me dispongo a la lectura de su libro “Del cielo y el infierno” quiero traerlo a esta sección donde se merece estar por el enorme trabajo que desarrolló a lo largo de su vida, escribiendo una extensa y profunda obra sobre estos temas y por sus cualidades de vidente y de medium que llegó a tener experiencias que yo espero no sufrir, al menos hasta que lleguen mis últimos años, cuando el cuerpo ya no busque nada y la mente y el espíritu estén dispuestos a buscar nuevos horizontes antes del último y final de la muerte.

Como n0 quiero perder el tiempo dando datos que se pueden encontrar en la wikipedia o en otras entradas de Google me limitaré a poner aquí algunos enlaces, invitando a los lectores a conocer la vida y la obra de Swedenborg que yo mismo iré comentando conforme avance en la lectura de sus obras.

https://es.wikipedia.org/wiki/Emanuel_Swedenborg

 

http://www.swedenborg.es/wp-content/uploads/2014/12/El-cielo-y-el-infierno-para-descargar.pdf





SANTA TERESA DE JESÚS (GRANDES MAESTROS)

21 10 2015

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Los grandes maestros espirituales no pueden ser etiquetados según la religión que hayan practicado, el país o la época donde hayan vivido, no pueden ser considerados como maestros de primera clase, de segunda, de tercera, o como maestros más adecuados para cristianos, islamistas, católicos, hindúes, etc. Un maestro espiritual lo es porque ha alcanzado metas que los demás ni siquiera somos capaces de atisbar. Los caminos que haya seguido para llegar a la meta son personales y subjetivos, pero las lecciones aprendidas son válidas y universales.

No tengo el menor empacho en juntar en esta sección a maestros espirituales católicos, cristianos, tibetanos, hundúes, islamistas, o de cualquier otra religión, creencia o grupo esotérico, quien ha aprendido las lecciones y ha llegado a determinadas metas es un maestro y nos puede ayudar. Aunque como dice Krihshnamurti si uno tiene bastante luz dentro de sí no necesita de maestros, lo cierto es que sobre todo al principio del camino necesitamos ver qué dificultades han tenido los demás que nos han precedido y cómo han salido de ellas para no sentirnos solos, abandonados, desesperados. El ejemplo de otros que lo consiguieron antes que nosotros es fundamental para que el discípulo, el iniciado no se extravíe en los abismos de la desesperación.

Recuerdo que cuando yo estudiaba en un colegio religioso -iba para cura- descubrí en el desván un montón de libros de “santos” o sea, biografías o hagiografías, de santos católicos, y me puse a leerlas con pasión, con la pasión religiosa que entonces yo ponía en todo. En la biblioteca del colegio había leído ya a Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, San Ignacio de Loyola y muchos más, pero en aquel desván encontré santos increíbles de los que ni siquiera había oído hablar. Algunas biografías eran buenas y objetivas, otras puras hagiografías ridículas en las que los santos lo eran prácticamente desde la cuna y nunca cometían errores ni se extraviaban por los caminos. Aún así comprendí que son muchos los que por toda clase de caminos intentan llegar al conocimiento, encontrar el sentido de la vida, alcanzar las verdades espirituales que nos permitan enfrentarnos a las tragedias de la vida con una cierta ecuanimidad.

Me gustó mucho Santa Teresa de Jesús, una mujer sencilla, del pueblo, que se ve obligada a escribir y a explicar cómo ha sido su camino, lo hace con naturalidad, sin falsa humildad, pero también sin orgullo, como quien no tiene inconveniente en desnudar su alma y hablar de sus intimidades más vergonzosas. Leí su vida, las moradas y buena parte de su obra. Para mí es una gran maestra espiritual y ahora mismo estoy releyendo su obra, buscando recuerdos juveniles, revisando viejas ideas. Como se dice en el curso de milagros, un maestro aprende más de sus discípulos que ellos del maestro. Suena raro pero es así, no se trata de convertirse en maestro para enseñar, se trata de seguir el camino y no olvidarse ni despreciar a los que se quedan atrás, porque de ellos aprenderemos más que de nosotros mismos, los últimos serán los primeros, dijo el maestro, y es cierto, un alma sencilla puede enseñar más de espiritualidad que un endiosado intelectual que no es capaz de ver en sus hermanos la chispa divina de Milarepa.

https://es.wikipedia.org/wiki/Santa_Teresa_de_Jes%C3%BAs

http://www.portalcarmelitano.org/component/k2/item/93-libro-de-la-vida-%7C-pdf.html





SANTA TERESA DE JESÚS (GRANDES MAESTROS)

21 10 2015

Los grandes maestros espirituales no pueden ser etiquetados según la religión que hayan practicado, el país o la época donde hayan vivido, no pueden ser considerados como maestros de primera clase, de segunda, de tercera, o como maestros más adecuados para cristianos, islamistas, católicos, hindúes, etc. Un maestro espiritual lo es porque ha alcanzado metas que los demás ni siquiera somos capaces de atisbar. Los caminos que haya seguido para llegar a la meta son personales y subjetivos, pero las lecciones aprendidas son válidas y universales.

No tengo el menor empacho en juntar en esta sección a maestros espirituales católicos, cristianos, tibetanos, hundúes, islamistas, o de cualquier otra religión, creencia o grupo esotérico, quien ha aprendido las lecciones y ha llegado a determinadas metas es un maestro y nos puede ayudar. Aunque como dice Krihshnamurti si uno tiene bastante luz dentro de sí no necesita de maestros, lo cierto es que sobre todo al principio del camino necesitamos ver qué dificultades han tenido los demás que nos han precedido y cómo han salido de ellas para no sentirnos solos, abandonados, desesperados. El ejemplo de otros que lo consiguieron antes que nosotros es fundamental para que el discípulo, el iniciado no se extravíe en los abismos de la desesperación.

Recuerdo que cuando yo estudiaba en un colegio religioso -iba para cura- descubrí en el desván un montón de libros de “santos” o sea, biografías o hagiografías, de santos católicos, y me puse a leerlas con pasión, con la pasión religiosa que entonces yo ponía en todo. En la biblioteca del colegio había leído ya a Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, San Ignacio de Loyola y muchos más, pero en aquel desván encontré santos increíbles de los que ni siquiera había oído hablar. Algunas biografías eran buenas y objetivas, otras puras hagiografías ridículas en las que los santos lo eran prácticamente desde la cuna y nunca cometían errores ni se extraviaban por los caminos. Aún así comprendí que son muchos los que por toda clase de caminos intentan llegar al conocimiento, encontrar el sentido de la vida, alcanzar las verdades espirituales que nos permitan enfrentarnos a las tragedias de la vida con una cierta ecuanimidad.

Me gustó mucho Santa Teresa de Jesús, una mujer sencilla, del pueblo, que se ve obligada a escribir y a explicar cómo ha sido su camino, lo hace con naturalidad, sin falsa humildad, pero también sin orgullo, como quien no tiene inconveniente en desnudar su alma y hablar de sus intimidades más vergonzosas. Leí su vida, las moradas y buena parte de su obra. Para mí es una gran maestra espiritual y ahora mismo estoy releyendo su obra, buscando recuerdos juveniles, revisando viejas ideas. Como se dice en el curso de milagros, un maestro aprende más de sus discípulos que ellos del maestro. Suena raro pero es así, no se trata de convertirse en maestro para enseñar, se trata de seguir el camino y no olvidarse ni despreciar a los que se quedan atrás, porque de ellos aprenderemos más que de nosotros mismos, los últimos serán los primeros, dijo el maestro, y es cierto, un alma sencilla puede enseñar más de espiritualidad que un endiosado intelectual que no es capaz de ver en sus hermanos la chispa divina de Milarepa.





SRI RAMAKRIHSNA (GRANDES MAESTROS ESPIRITUALES)

21 10 2015

Para los occidentales todos los nombres de gurús nos suenan igual o parecido. Debo confesar que hubo un tiempo en que confundía a Krishnamurti con Ramakrishna. Teniendo en cuenta que Krishna es una deidad hindú por la que muchos gurús han sentido tanta devoción que se han puesto su nombre con el añadido correspondiente, no es de extrañar que uno pueda confundir a un gurú con otro, y sobre todo que todos confundamos a estos gurús con los conocidos Hare Krihsna que nada tienen que ver con estos maestros.

Si Krishnamurti fue descubierto por Charles Webster Leadbeater, el gran teósofo y esoterista, en la India y adoptado por Annie Besant, educado en la teosofía y preparado para que su cuerpo fuera ocupado por un maestro espiritual y convertido en una especie de nuevo Mesías, si acabó siguiendo un camino personal y escribiendo incontables libros, Ramakrishna no salió de La India, al contrario de Krihsnamurti que fue educado en Inglaterra y vivió mucho tiempo en USA y en Europa.  Ya desde niño tuvo visiones  y acabó sirviendo como sacerdote en el templo de la diosa Kali. Le obligaron a casarse para hacerle bajar a la tierra puesto que consideraban que sus visiones le estaban convirtiendo en un delirante, en un demente. El consideró a su esposa como la encarnación de la diosa Kali y nunca consumó el matrimonio. Es un gurú un tanto extraño puesto que fue educado en el tantrismo sin llegar a tener nunca sexo, cuentan que era capaz de producirse los efectos sexuales a través de la mente, sin necesidad de practicar sexo. Tampoco bebía vino pero era capaz de sentir los efectos de esta bebida. Tuvo contacto con el islamismo y llegó a tener visiones del profeta Mahoma, lo mismo con el cristianismo y tuvo visiones de Cristo. Tuvo importantes discípulos como Vivekananda.

Los restantes datos los podéis encontrar en la entrada de la wikipedia.

https://es.wikipedia.org/wiki/Ramakrishna

Os dejo también un enlace al evangelio de Ramakrishna en PDF

http://www.oshogulaab.com/RAMAKRISHNA/TEXTOS/Ramakrishnavol.PDF

La vida de Ramakrishna por Romain Rolland

http://www.bibliotecaespiritual.com/pdf_obras/0La%20Vida%20de%20Ramakrishna+.pdf





CITAS DE KRISHNAMURTI VI

11 08 2015

EL APEGO

. Existe una intensidad que adviene cuando no hay ningún requerimiento psicológico. La comida, la ropa y el techo son ne­cesidades y no requerimientos psicológicos. El requerimiento psicológico es el oculto y vehemente deseo de algo, el cual con­tribuye al apego. El deseo por el sexo, por la bebida, por la fama, por el culto, con sus complejas causas; el deseo de autorrealización con sus ambiciones y frustraciones; el deseo de Dios, de inmortalidad. Todas estas formas del deseo inevitablemente engendran ese apego que conduce al infortunio, al temor y al dolor de la soledad. El deseo de expresarse uno a si mismo mediante la música, mediante el escribir, el pintar o por otros medios, lleva a una desesperada atadura a los medios. Un mú­sico que usa su instrumento para alcanzar la fama, para llegar a ser el mejor, cesa de ser un músico; él no ama la música sino los beneficios que da la música. Nos utilizamos los unos a los otros en función de nuestros requerimientos psicológicos, y a eso lo llamamos con bonitos nombres; de esto brotan la desesperación y el interminable infortunio. Utilizamos a Dios como un refugio, como una protección, igual que una medicina, y así la iglesia, el templo con sus sacerdotes se vuelven muy insignificantes, cuan­do no carentes de significado alguno. Lo usamos todo, las má­quinas, las técnicas, para nuestros requerimientos psicológicos, y no hay amor por la cosa misma.

EL AMOR

El amor existe sólo cuando no existe el requerimiento psico­lógico, el deseo. La esencia del yo es este deseo y el cambio constante de los deseos, y la eterna búsqueda, de una atadura a otra, de un templo a otro templo, de un compromiso a otro. El comprometerse uno a sí mismo con una idea, con una fórmula, el pertenecer a algo, a alguna secta, a algún dogma, todo ello está impulsado por el deseo, es la esencia que toma la forma de las más altruistas actividades. Es un pretexto, una máscara. La libertad con respecto a los deseos, es madurez. Con esta libertad adviene la intensidad que no tiene causa ni es utilitaria.

LA NEGACIÓN

La mayoría de las personas niega ciertas cosas fáciles y su­perficiales; otros van más lejos en su negación y están aquellos que niegan totalmente. Negar ciertas cosas es comparativa­mente fácil: la iglesia y sus dioses, la autoridad y el poder de quienes la tienen, el político y sus métodos, etc. Uno puede llegar bastante lejos en la negación de cosas que aparentemente carecen de importancia, las relaciones, los absurdos de la socie­dad, la concepción de la belleza que establecen los críticos y aquellos que dicen que saben. Uno puede descartar todo esto y quedarse solo, solo no en el sentido de aislamiento y frustración, sino solo porque uno ha visto el significado de todo esto y even­tualmente se ha apartado de ello sin ningún sentimiento de su­perioridad. Esas cosas se han terminado, están muertas y uno no vuelve a ellas. Pero ir hasta el mismo fin de la negación es un asunto completamente distinto; la esencia de la negación es la libertad en soledad. Pero son pocos los que llegan tan lejos y hacen pedazos todo refugio psicológico, toda fórmula, toda idea, todo símbolo, quedando incólumes, desnudos e inocentes.

Pero qué necesario es negar; negar sin procurar obtener algo, negar sin la amargura de la experiencia y la esperanza del co­nocimiento. Negar y quedarse solo, sin mañana, sin un futuro. La tormenta de la negación es la desnudez total. Es esencial que uno permanezca solo, sin estar comprometido con ningún curso de acción, con ninguna conducta en particular, con nin­guna experiencia, porque solamente esto libera a la conciencia de la esclavitud del tiempo. Así, toda forma de influencia es comprendida y negada, lo cual impide que el pensamiento trans­curra en el tiempo. La negación del tiempo es la esencia de la intemporalidad.

Negar el conocimiento, la experiencia, lo conocido, es invitar a lo desconocido. La negación es explosiva; no es un asunto de ideas, algo intelectual con lo que el cerebro pueda jugar. En el mismo acto de negar hay energía, la energía de la comprensión; y esta energía no es dócil, no puede ser domeñada por el temor o por la conveniencia. La negación es destructiva, no repara en las consecuencias; no es una reacción y, por tanto, no es el opuesto de la afirmación. Afirmar que algo existe o que no existe, es continuar en la reacción, y la reacción no es negación. La negación no escoge y, por consiguiente, no es el resultado del conflicto. La opción es conflicto, y el conflicto es inmadurez. Ver la verdad como verdad, lo falso como falso y la verdad en lo falso, es el acto de la negación. Es un acto y no una idea. La total negación del pensamiento, de la idea y la palabra trae libertad con respecto a lo conocido; con la total negación del sentimiento, de las emociones y sensaciones, hay amor. El amor está más allá y por encima del pensamiento y del sentimiento.

La total negación de lo conocido es la esencia de la libertad.

VER

Qué pocos son los que ven las montañas, o una nube. Miran, hacen alguna observación y siguen de largo. Las palabras, los gestos, las emociones impiden ver. Se le da un nombre a un árbol, a una flor, se les pone en categorías, y «eso es tal cosa o tal otra». Alguien ve un paisaje a través de un arco o desde una ventana y, si sucede que sea un artista o que esté familiarizado con el arte, dice casi inmediatamente que eso es como aquellas pinturas medievales o menciona el nombre de algún pintor mo­derno. O si se trata de un escritor, mira con el fin de describirlo; si es un músico, probablemente no ha visto jamás la curva de un cerro o las flores que tiene a sus pies, es un prisionero de su práctica diaria o la ambición lo tiene asido por el cuello. Si es un profesional de alguna clase, es probable que jamás vea nada. Porque para ver debe haber humildad, y la esencia de la humildad es la inocencia. Ahí está esa montaña iluminada por el sol de la tarde; verla por vez primera, verla, como si nunca se la hubiera visto antes, verla con inocencia, verla con ojos que han sido bañados por el vacío, con ojos no marcados por el conocimiento ‑entonces el ver es una experiencia extraordina­ria. La palabra experiencia es fea, va acompañada por la emo­ción, el conocimiento, el reconocimiento, la continuidad; este ver no es ninguna de estas cosas. Es algo totalmente nuevo. Para ver esta cualidad de lo nuevo tiene que haber humildad, esa humildad que nunca ha sido contaminada por el orgullo, por la vanidad. Con este hecho cierto, esa mañana existía este ver, que era como el ver la cumbre de la montaña, el sol del ocaso. Ahí estaba la totalidad del propio ser, el que no se ha­llaba en estado de necesidad, conflicto y opción; el ser estaba totalmente pasivo, con una pasividad activa. Existen dos clases de atención: una es activa y la otra carece de movimiento. Lo que estaba sucediendo era realmente nuevo, algo que jamás había sucedido antes. «Verlo» suceder era el milagro de la hu­mildad; el cerebro permanecía completamente quieto, sin nin­guna respuesta pese a que se hallaba despierto en su totalidad. «Ver» la cima de esa montaña tan espléndida al sol poniente, aunque uno la hubiera visto miles de veces, verla con ojos que no guardaban conocimiento, era ver el movimiento de lo nuevo. Esto no es tonto romanticismo ni sentimentalidad con sus crueldades y humores, ni emoción con sus olas de entusiasmo y de­presión. Es algo tan completamente nuevo, que en eta atención total sólo hay silencio. Lo nuevo existe desde este vacío.





LAO-TSE (GRANDES MAESTROS ESPIRITUALES)

13 05 2015

GRANDES MAESTROS ESPIRITUALES

LAO TSE/TAOÍSMO

http://es.wikipedia.org/wiki/Lao-Tse

Lao Tse fue un filósofo chino a quien se considera el fundador del taoísmo.  Nació en en año 570 y murió en el 490 a. C. La leyenda dice que instruyó a Confucio, que nació en la aprovincia de Henan y fue un bibliotecario de la corte. La gran obra que se le atribuye es el Tao Te-King, el libro de la vida y de la virtud. Es la obra más traducida del chino. Es un libro muy corto, tan solo diez mil caracteres. Puede ser leído como un largo poema filosocio. Enseña que  el camino (dao) del mundo se realizac on mayor aprovechamiento abandonando las categorías y los valores en favor de la percepción espontánea. Su “no hacer nada” (wu wei) entronca con el no hacer que don Juan le enseña a Castaneda. La leyenda integró a Lao-tsé en la religión china, convirtiéndole en una deida principal de la religión taoísta. Alguna leyenda sostiene que tras salir de China se convirtió en Buda.

ALGUNAS MÁXIMAS TAOÍSTAS

El Tao que puede ser expresado no es el verdadero Tao.

Desde el no-ser comprendemos su esencia; y desde el ser, sólo vemos su aparaiencia.

-El ser y el no-ser se engendran mutuamente.

-Quien practica el no-obrar todo lo gobierna.

-El Tao es vacío, imposible de colmar, y por eso inagotable en su acción. En su profundidad reside el origen de todas las cosas.

MÁS FRASES

http://www.proverbia.net/citasautor.asp?autor=569